Ganglios linfáticos inflamados: causas y remedios naturales

Los ganglios linfáticos inflamados aparecen con mucha frecuencia cuando nuestro sistema inmunitario está respondiendo frente a una infección o un proceso inflamatorio.

Podemos notarlos debajo de la mandíbula después de una infección de garganta, en el cuello durante un proceso vírico o en la axila como respuesta a una infección o lesión próxima.

En realidad, que un ganglio aumente temporalmente de tamaño muchas veces significa precisamente que está haciendo su trabajo.

Pero no todos los ganglios inflamados significan lo mismo y su localización, consistencia, duración y síntomas asociados pueden darnos mucha información sobre lo que está ocurriendo.

¿Qué son los ganglios linfáticos?

Los ganglios linfáticos son pequeñas estructuras con forma parecida a una judía, rodeadas por una cápsula de tejido conectivo y distribuidas a lo largo de nuestro sistema linfático.

En su interior encontramos numerosas células inmunitarias, entre ellas:

  • Linfocitos B.

  • Linfocitos T.

  • Macrófagos.

  • Células dendríticas.

Podemos imaginarlos como una especie de punto de control militar.

La linfa procedente de los tejidos atraviesa estos ganglios y allí el sistema inmunitario puede encontrarse con bacterias, virus, restos celulares y otras sustancias que necesitan ser identificadas y procesadas.

Los macrófagos pueden fagocitar diferentes materiales mientras que los linfocitos participan en la respuesta inmunitaria frente a los antígenos detectados.

Por eso, cuando existe una infección próxima, el ganglio puede aumentar de tamaño: dentro de él está aumentando considerablemente la actividad inmunitaria.

¿Cómo funciona el sistema linfático?

Los ganglios están distribuidos a lo largo de los vasos linfáticos, formando una enorme red por todo nuestro organismo.

Una de las funciones del sistema linfático es recoger parte del líquido que queda entre los tejidos y devolverlo posteriormente a la circulación.

Pero por el camino ese líquido atraviesa los ganglios.

Después de circular por el sistema linfático, la linfa llega finalmente a los grandes conductos linfáticos y desemboca nuevamente en la circulación venosa cerca de la unión de las venas subclavias y yugulares internas.

Además de intervenir en la inmunidad, el sistema linfático participa por tanto en:

  • Equilibrio de líquidos.

  • Transporte de determinadas grasas absorbidas en el intestino.

  • Vigilancia inmunitaria.

  • Transporte de células del sistema inmunitario.

¿Dónde tenemos ganglios linfáticos?

Tenemos ganglios distribuidos por muchas zonas del organismo.

Algunos de los que más fácilmente podemos notar cuando aumentan de tamaño se encuentran:

  • En las axilas.

  • Debajo de la mandíbula.

  • A ambos lados del cuello.

  • En las ingles.

  • Por encima de las clavículas.

Los ganglios están organizados en grupos y cada grupo recibe linfa procedente de determinadas regiones.

Por eso la localización del ganglio inflamado puede proporcionarnos una pista sobre dónde buscar el problema.

Un ganglio debajo de la mandíbula puede reaccionar ante una infección dental.

Los ganglios cervicales pueden aumentar con una infección de garganta.

Y un ganglio axilar puede responder ante una infección o lesión del brazo o de tejidos próximos.

Linfadenopatía y linfadenitis

Aunque utilizamos frecuentemente ambas palabras como si fueran lo mismo, existe una pequeña diferencia.

Linfadenopatía significa que uno o varios ganglios presentan una alteración, habitualmente un aumento de tamaño.

Linfadenitis implica que existe inflamación del propio ganglio, muchas veces relacionada con una infección.

En la práctica cotidiana hablamos simplemente de «ganglios inflamados», pero conocer la diferencia ayuda a entender que un ganglio aumentado de tamaño no siempre está infectado.

Síntomas de los ganglios linfáticos inflamados

El signo más evidente es notar uno o varios bultitos donde normalmente no los percibíamos.

El tamaño normal depende de la zona, la edad y las características de la persona, por lo que la cifra de un centímetro sirve únicamente como orientación general.

Cuando reaccionan frente a una infección podemos encontrar:

  • Aumento de tamaño.

  • Dolor al tocarlos.

  • Sensibilidad.

  • Movilidad al palparlos.

  • Enrojecimiento de la piel si existe una inflamación importante.

  • Calor local.

Cuando existe una infección bacteriana intensa, el ganglio puede llegar a formar un absceso con pus.

En estos casos pueden aparecer también fiebre y síntomas generales de infección.

¿Por qué se inflaman los ganglios linfáticos?

La causa más frecuente son las infecciones, especialmente las víricas.

Un simple resfriado puede hacer que aumenten los ganglios del cuello.

Pero existen muchas otras posibilidades.

Infecciones frecuentes

Entre ellas encontramos:

  • Faringitis estreptocócica.

  • Infecciones respiratorias.

  • Infecciones del oído.

  • Abscesos e infecciones dentales.

  • Mononucleosis.

  • Infecciones de la piel.

  • Heridas infectadas.

  • Sarampión.

  • VIH.

Infecciones menos frecuentes

También pueden aparecer ganglios aumentados en:

  • Tuberculosis.

  • Sífilis y otras infecciones.

  • Toxoplasmosis.

  • Enfermedad por arañazo de gato.

La toxoplasmosis puede adquirirse, entre otras vías, mediante carne poco cocinada o por contacto con material contaminado por heces de gatos infectados.

La enfermedad por arañazo de gato, por su parte, está relacionada con bacterias del género Bartonella y puede producir una inflamación bastante característica de los ganglios próximos a la zona del arañazo o mordedura.

Enfermedades autoinmunes

Los ganglios también pueden aumentar de tamaño cuando existe una activación importante del sistema inmunitario sin que necesariamente tengamos una infección.

Puede ocurrir, por ejemplo, en enfermedades como:

  • Lupus.

  • Artritis reumatoide.

Esto vuelve a recordarnos que el ganglio no es simplemente un filtro mecánico.

Es un auténtico centro de actividad inmunitaria.

Cáncer y ganglios linfáticos

Aunque la inmensa mayoría de los ganglios que aparecen durante una infección no significan que exista un cáncer, también debemos conocer esta posibilidad.

Los ganglios pueden verse afectados por:

  • Linfomas, que se originan en células del sistema linfático.

  • Leucemias, que afectan a las células formadoras de la sangre.

  • Tumores de otros órganos que se han extendido hasta determinados ganglios.

Precisamente por eso existen características de un ganglio que no conviene ignorar.

Medicamentos que pueden aumentar los ganglios

Mucho menos frecuentemente, algunos medicamentos pueden producir linfadenopatía.

Entre los descritos se encuentran determinados anticonvulsivantes, como la fenitoína, y algunos medicamentos utilizados para la prevención de la malaria.

Por eso, cuando aparece un ganglio sin una causa evidente, también debemos recordar revisar qué medicamentos y tratamientos está utilizando la persona.

Inflamación localizada de los ganglios

Es la presentación más habitual.

Aparecen uno o varios ganglios inflamados dentro de una misma región.

Por ejemplo, si tenemos una infección de garganta o de las amígdalas, pueden aumentar considerablemente los ganglios cervicales próximos.

Aquí la localización nos ayuda muchísimo a buscar el origen.

Inflamación generalizada de los ganglios

Hablamos de linfadenopatía generalizada cuando aparecen ganglios aumentados en dos o más regiones no contiguas.

En ese caso debemos pensar en procesos capaces de afectar al organismo de forma más general:

  • Algunas infecciones.

  • Enfermedades inmunitarias.

  • Determinados medicamentos.

  • Enfermedades hematológicas.

Por eso requiere una valoración diferente a la de un único ganglio cervical que aparece durante un catarro.

Remedios naturales para los ganglios inflamados

Cuando un ganglio está reaccionando frente a una infección banal, podemos utilizar diferentes recursos para aliviar las molestias y apoyar al organismo mientras trabaja sobre la causa.

Compresas frías

Una compresa fría puede resultar muy sencilla y agradable cuando el ganglio está dolorido.

Aplicarla durante aproximadamente 10-15 minutos varias veces al día puede ayudar a disminuir la sensación de dolor y la inflamación local.

No necesitamos congelar la zona: buscamos frío suave, no quemar la piel.

Miel de Manuka

La miel de Manuka procede del néctar de especies de Leptospermum de Nueva Zelanda y Australia y posee unas características antimicrobianas especialmente interesantes.

La miel en general contiene diferentes mecanismos de defensa frente a microorganismos, pero la Manuka destaca además por compuestos como el metilglioxal (MGO).

Puede resultar interesante como alimento de apoyo especialmente cuando los ganglios están reaccionando frente a determinadas infecciones de garganta o vías respiratorias.

Ajo crudo

El ajo (Allium sativum) contiene diferentes compuestos azufrados.

Cuando trituramos o cortamos el ajo se producen reacciones enzimáticas que permiten formar alicina, uno de sus compuestos más conocidos.

El ajo se ha utilizado tradicionalmente por sus propiedades:

  • Antibacterianas.

  • Antifúngicas.

  • Antimicrobianas.

  • De apoyo inmunitario.

Podemos incorporarlo regularmente a nuestra alimentación, especialmente cuando estamos atravesando procesos infecciosos.

Extracto de semilla de pomelo

El extracto de semilla de pomelo se utiliza dentro de diferentes estrategias naturales destinadas al equilibrio microbiano.

Podemos encontrar preparados comerciales con concentraciones muy distintas, por lo que es importante utilizar productos de buena procedencia y seguir las indicaciones específicas del preparado.

No todos los extractos comercializados como semilla de pomelo tienen exactamente la misma composición.

Vinagre de sidra de manzana

El vinagre de sidra de manzana contiene ácido acético y otros compuestos procedentes de su elaboración y fermentación.

Tradicionalmente se utiliza como apoyo digestivo y dentro de diferentes estrategias relacionadas con el equilibrio microbiano.

Podemos incorporarlo diluido dentro de la alimentación cuando existe buena tolerancia digestiva.

Vitamina C

La vitamina C participa en numerosas funciones del sistema inmunitario.

Interviene, entre otras cosas, en la función de diferentes células defensivas y en nuestros sistemas antioxidantes.

Durante una infección aumentan las necesidades metabólicas del organismo, por lo que mantener un buen aporte de vitamina C mediante alimentos o complementos puede resultar especialmente interesante.

Astrágalo

La raíz de astrágalo (Astragalus membranaceus) ocupa un lugar importante dentro de la fitoterapia tradicional asiática.

Se utiliza especialmente como planta de apoyo para las defensas y tradicionalmente se ha empleado durante procesos relacionados con infecciones víricas y periodos de debilidad inmunitaria.

Puede resultar interesante cuando los ganglios están reaccionando dentro de un proceso infeccioso, especialmente cuando queremos trabajar además sobre el terreno inmunitario.

Aceite de orégano

El orégano contiene compuestos aromáticos como carvacrol y timol, responsables de buena parte de su actividad antimicrobiana.

Los preparados concentrados de aceite de orégano se utilizan tradicionalmente dentro de estrategias destinadas al control de diferentes microorganismos.

Al tratarse de preparados muy concentrados, debemos respetar la forma de utilización y dilución indicada para cada producto.

No necesitamos «desinflamar» siempre el ganglio

Hay una idea importante que muchas veces olvidamos.

Cuando tenemos una infección de garganta y aparece un ganglio cervical ligeramente aumentado y sensible, el ganglio no es nuestro enemigo.

Está respondiendo precisamente porque nuestro sistema inmunitario está trabajando.

Nuestro objetivo no consiste simplemente en conseguir que el bulto desaparezca.

Tenemos que preguntarnos:

¿por qué se ha inflamado?

Puede ser una muela infectada, una amigdalitis, una infección de oído, una herida en la piel, un virus o muchas otras cosas.

Si trabajamos sobre la causa, lo normal es que el ganglio vaya recuperando progresivamente su tamaño conforme desaparece el estímulo que lo estaba activando.

¿Cuándo debemos investigar un ganglio inflamado?

Hay situaciones en las que no me quedaría simplemente esperando a que desaparezca.

Conviene estudiar especialmente un ganglio cuando:

  • Aumenta progresivamente de tamaño.

  • Permanece aumentado durante varias semanas sin una explicación clara.

  • Es muy duro.

  • Está fijo y apenas se desplaza al tocarlo.

  • Aparece encima de la clavícula.

  • No existe ninguna infección próxima que explique su aparición.

  • Se acompaña de fiebre persistente.

  • Aparecen sudores nocturnos importantes.

  • Existe pérdida de peso inexplicada.

  • Se acompaña de un deterioro general.

Y si el ganglio está muy doloroso, la piel está roja y caliente, existe fiebre elevada o sospechamos que se ha formado un absceso, también necesita valoración porque puede existir una infección que requiera un tratamiento específico.

La mayoría de las veces un ganglio inflamado es simplemente la señal de que nuestro sistema inmunitario está respondiendo a algo.

Lo verdaderamente interesante es averiguar a qué.

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