
El trastorno obsesivo compulsivo o TOC es un trastorno caracterizado por la presencia de obsesiones, compulsiones o ambas.
Aunque muchas personas pueden tener ocasionalmente pensamientos repetitivos o pequeñas manías, en el TOC estos pensamientos y comportamientos llegan a provocar ansiedad, sufrimiento o una interferencia importante en la vida cotidiana.
Y precisamente una de sus características más interesantes es el círculo que puede establecerse entre pensamiento, ansiedad y ritual.
¿Qué es el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)?
Las obsesiones son pensamientos, imágenes, impulsos o sensaciones recurrentes e intrusivas que aparecen una y otra vez y provocan malestar o ansiedad.
Las compulsiones son comportamientos o actos mentales repetitivos que la persona siente que necesita realizar para disminuir esa ansiedad o evitar que ocurra algo que teme.
El problema es que realizar la compulsión suele proporcionar únicamente un alivio temporal.
Por ejemplo:
obsesión → ansiedad → compulsión → alivio momentáneo → nueva obsesión.
Así puede terminar estableciéndose un círculo que se refuerza continuamente.
La persona puede ser perfectamente consciente de que aquello que está haciendo no tiene una relación lógica con lo que teme y, aun así, sentir una enorme ansiedad si intenta evitar el ritual.
Síntomas del Trastorno Obsesivo Compulsivo
El TOC aparece con frecuencia durante la infancia, adolescencia o juventud, aunque puede comenzar en otras etapas de la vida.
Los síntomas pueden fluctuar y es bastante habitual que aumenten durante épocas de mayor estrés.
Además, no todas las personas presentan exactamente el mismo patrón.
Podemos encontrar obsesiones, compulsiones o ambas.
Obsesiones
Algunos temas frecuentes son:
- miedo a la suciedad o contaminación;
- dificultad para tolerar la incertidumbre;
- necesidad de orden o simetría;
- miedo a cometer un error;
- dudas repetitivas;
- pensamientos agresivos o perturbadores;
- temor a perder el control y hacerse daño o dañar a otra persona.
Un detalle importante es que tener un pensamiento intrusivo no significa querer realizarlo.
Precisamente una de las razones por las que determinadas obsesiones provocan tanta angustia es que su contenido resulta completamente contrario a los deseos y valores de la persona.
Compulsiones
Son comportamientos o rituales que la persona siente que debe realizar para disminuir la ansiedad provocada por las obsesiones.
Pueden consistir, por ejemplo, en:
- lavarse repetidamente;
- comprobar puertas, aparatos u objetos;
- contar;
- ordenar;
- repetir determinadas acciones;
- pedir constantemente confirmación;
- realizar rituales mentales.
Con frecuencia se crean reglas muy concretas que la persona siente que debe cumplir para que «todo esté bien» o para evitar que ocurra algo malo.
Causas del TOC
No existe una única causa.
Se han estudiado tanto factores genéticos como ambientales, y sabemos que existe una mayor probabilidad de TOC entre familiares de personas que presentan este trastorno.
También se han investigado acontecimientos traumáticos, estrés y experiencias adversas durante determinadas etapas de la vida.
A nivel neurobiológico existe especial interés en diferentes circuitos cerebrales y sistemas de neurotransmisión.
Entre ellos encontramos:
- serotonina;
- glutamato;
- GABA;
- dopamina.
También se estudia la relación entre el TOC y los sistemas que regulan nuestra respuesta al estrés, incluido el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal y el cortisol.
No podemos reducir el TOC simplemente a «falta serotonina» o «sobra glutamato», porque el funcionamiento cerebral es bastante más complejo.
Pero precisamente estos sistemas explican por qué determinados nutrientes y compuestos han despertado interés como apoyo.
Alimentación y TOC
No existe una dieta específica capaz de eliminar el TOC.
Sin embargo, el cerebro necesita aminoácidos, vitaminas, minerales, ácidos grasos y energía para fabricar neurotransmisores y mantener correctamente su actividad.
Por eso me interesa especialmente comprobar que la alimentación proporciona suficientes nutrientes.
Alimentos ricos en hierro
Podemos encontrar hierro en:
- hígado;
- carne;
- sardinas;
- marisco;
- legumbres;
- espirulina;
- pistachos;
- espinacas;
- pasas;
- chocolate negro.
El hierro participa en el transporte de oxígeno y actúa además como cofactor en diferentes procesos relacionados con el sistema nervioso.
Alimentos ricos en zinc
Entre ellos encontramos:
- ostras;
- carne;
- semillas de calabaza;
- anacardos;
- legumbres;
- huevos;
- algunos hongos.
El zinc participa en numerosos procesos cerebrales y en la regulación de diferentes sistemas de neurotransmisión.
Alimentos ricos en magnesio
Podemos incorporar:
- espinacas;
- acelgas;
- semillas de calabaza;
- almendras;
- aguacate;
- chocolate negro;
- plátano;
- legumbres.
El magnesio resulta especialmente interesante por su participación en el funcionamiento normal del sistema nervioso.
Remedios naturales para el TOC
Existen numerosos nutrientes y plantas que han sido investigados por su posible relación con los mecanismos implicados en el TOC.
No todos actúan de la misma manera ni tienen el mismo grado de investigación.
1. N-acetilcisteína (NAC)
La N-acetilcisteína es un precursor de la cisteína y favorece la síntesis de glutatión, uno de nuestros principales sistemas antioxidantes.
Pero en el TOC resulta especialmente interesante por otra razón.
La NAC también puede influir sobre la regulación del glutamato, neurotransmisor que ha sido ampliamente estudiado en relación con los comportamientos obsesivo-compulsivos.
Por este motivo se ha investigado como complemento en TOC y otros trastornos caracterizados por conductas repetitivas.
2. Inositol
El inositol es una molécula presente naturalmente en nuestro organismo y en numerosos alimentos.
Durante mucho tiempo se denominó vitamina B8, aunque actualmente no se considera una vitamina esencial porque nuestro organismo puede sintetizarlo.
Participa en importantes sistemas de señalización celular relacionados también con neurotransmisores como la serotonina.
Existen estudios en los que se ha investigado la suplementación con inositol en personas con TOC y se han observado cambios en las puntuaciones de la escala Yale-Brown, utilizada para valorar la intensidad de los síntomas obsesivo-compulsivos.
3. Zinc
El zinc es un mineral esencial para el sistema nervioso.
Participa en la comunicación neuronal y está relacionado con diferentes sistemas de neurotransmisión, incluidos los relacionados con glutamato y GABA.
Por eso resulta especialmente importante comprobar que no exista una deficiencia.
4. Glicina
La glicina es un aminoácido presente en alimentos ricos en proteínas, carne, pescado, colágeno y gelatina.
Además de participar en la síntesis de glutatión, la glicina funciona como neurotransmisor y participa también en la señalización de los receptores NMDA, relacionados con el glutamato.
Precisamente por esta relación se ha investigado su posible utilización en el TOC.
5. Sarcosina
La sarcosina es un derivado de la glicina que ha despertado interés en neuropsiquiatría.
Uno de sus mecanismos estudiados es la inhibición del transportador de glicina GlyT1, lo que aumenta la disponibilidad de glicina en determinadas sinapsis.
Por su relación con la neurotransmisión glutamatérgica se ha investigado también en personas con síntomas obsesivo-compulsivos.
6. Curcumina
La curcumina, uno de los principales compuestos de la cúrcuma, posee propiedades antioxidantes y participa en diferentes mecanismos relacionados con la inflamación y el sistema nervioso.
También se ha estudiado su interacción con distintos sistemas de neurotransmisores, entre ellos serotonina y dopamina.
7. Cafeína
Este es un punto curioso del artículo original.
Se ha investigado el efecto agudo de la cafeína sobre determinados síntomas del TOC y existen trabajos que han encontrado resultados interesantes.
Pero aquí sí debemos individualizar.
La cafeína también puede aumentar nerviosismo, palpitaciones, insomnio y ansiedad, por lo que una persona que nota claramente que el café aumenta sus síntomas no debería tomarlo simplemente porque exista una investigación sobre TOC.
8. Magnesio
El magnesio participa en cientos de reacciones metabólicas y resulta fundamental para el funcionamiento normal del sistema nervioso.
Además, interactúa con mecanismos relacionados con la neurotransmisión glutamatérgica y los receptores NMDA.
Por eso un adecuado estado de magnesio resulta especialmente interesante cuando existen estrés, ansiedad, tensión muscular o alteraciones del sueño.
9. Cardo mariano
El cardo mariano (Silybum marianum) es conocido principalmente por su utilización tradicional para el cuidado hepático.
Su principal complejo de compuestos activos es la silimarina.
También se han investigado posibles efectos de estos compuestos sobre el sistema nervioso y existe investigación preliminar específica sobre cardo mariano y síntomas obsesivo-compulsivos.
No lo consideraría simplemente un «ISRS natural», porque su mecanismo es bastante más complejo.
10. Probióticos y eje intestino-cerebro
Este es otro campo especialmente interesante.
El intestino y el cerebro mantienen una comunicación bidireccional mediante el llamado eje intestino-cerebro, en el que participan:
- microbiota;
- sistema inmunitario;
- metabolitos bacterianos;
- sistema nervioso entérico;
- nervio vago;
- sistema endocrino.
Una gran cantidad de serotonina corporal se produce en el aparato digestivo, aunque esa serotonina periférica no atraviesa directamente la barrera hematoencefálica para convertirse en serotonina cerebral.
La relación microbiota-cerebro es bastante más compleja y, precisamente por eso, mucho más interesante.
Entre las especies que han sido estudiadas en relación con el eje intestino-cerebro encontramos:
- Bifidobacterium longum;
- Bifidobacterium breve;
- Lactobacillus rhamnosus.
11. Aceite de borraja
El aceite de borraja destaca por su contenido en ácido gamma-linolénico o GLA.
El GLA participa en el metabolismo de determinados mediadores lipídicos y por ello ha sido estudiado fundamentalmente por su relación con los procesos inflamatorios.
También existe investigación sobre aceite de borraja y síntomas de ansiedad y TOC, aunque se trata de un campo mucho menos estudiado que otros abordajes.
12. Hierro
El hierro es fundamental para transportar oxígeno, pero sus funciones van mucho más allá.
Participa como cofactor en diferentes procesos enzimáticos relacionados con la síntesis y metabolismo de neurotransmisores.
Cuando existe una deficiencia pueden aparecer:
- cansancio;
- irritabilidad;
- dificultades de concentración;
- debilidad;
- niebla mental.
Por eso, cuando existe sospecha de déficit, me interesa conocer no solamente el hierro sino también parámetros como ferritina y saturación de transferrina antes de plantear su suplementación.
13. Ashwagandha
La ashwagandha (Withania somnifera) es una de las plantas adaptógenas más conocidas.
Se utiliza tradicionalmente para mejorar la adaptación del organismo frente al estrés y ha sido estudiada por sus efectos sobre estrés, ansiedad, sueño y eje hipotálamo-hipófisis-adrenal.
Por eso puede resultar interesante cuando existe un importante componente de estrés acompañando al problema.
14. Azafrán
El azafrán (Crocus sativus) contiene compuestos como crocina, crocetina y safranal.
Ha despertado bastante interés por su relación con el estado de ánimo, ansiedad y diferentes sistemas de neurotransmisión.
Esto lo convierte en otra planta interesante dentro del cuidado del sistema nervioso.
15. Valeriana
La valeriana (Valeriana officinalis) se utiliza tradicionalmente para favorecer la relajación y el sueño.
Sus compuestos interactúan especialmente con mecanismos relacionados con el GABA, uno de los principales neurotransmisores inhibidores del sistema nervioso.
Cuando el TOC se acompaña de una elevada activación, ansiedad o dificultad para dormir puede ser una planta interesante para trabajar sobre ese terreno.
Meditación y mindfulness
Como los síntomas pueden intensificarse durante periodos de mayor ansiedad, aprender a modificar nuestra relación con los pensamientos resulta especialmente interesante.
El mindfulness enseña precisamente a observar pensamientos, sensaciones y emociones sin tener que responder automáticamente a ellos.
Se ha estudiado su utilización en personas con TOC mediante técnicas como respiración consciente, exploración corporal y atención plena en las actividades cotidianas.
Ejercicio
El ejercicio es probablemente una de las herramientas más sencillas que podemos incorporar.
La actividad física influye sobre:
- estrés;
- sueño;
- estado de ánimo;
- neurotransmisores;
- plasticidad cerebral.
También se ha estudiado específicamente el ejercicio aeróbico en personas con TOC, observándose mejoras en obsesiones y compulsiones en algunos trabajos.
Y no necesitamos hacer ejercicio extenuante.
Caminar ya cuenta.
Escuchar música relajante
La música puede modificar nuestro nivel de activación y nuestro estado emocional.
Escuchar música que nos resulte agradable y relajante puede convertirse en una herramienta sencilla para disminuir el estrés, y la musicoterapia también ha sido estudiada en personas con TOC, ansiedad y depresión.
Trabajar sobre el terreno, no solamente sobre el pensamiento
El TOC es un buen ejemplo de por qué el sistema nervioso no puede contemplarse de manera aislada.
Tenemos un cerebro, pero ese cerebro pertenece a una persona que come, duerme, tiene una microbiota, responde al estrés, fabrica neurotransmisores, se mueve y vive dentro de un entorno.
Desde un abordaje natural podemos trabajar sobre todos esos factores para mejorar el terreno general y proporcionar al sistema nervioso los nutrientes y condiciones que necesita.
Y en un trastorno caracterizado precisamente por quedarse atrapado una y otra vez en el mismo circuito, cualquier herramienta que nos ayude a recuperar flexibilidad, calma y capacidad para no responder automáticamente al pensamiento merece nuestra atención.


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