Remedio natural para el resfriado: alimentación, plantas y consejos

El resfriado común puede estar causado por más de 200 virus diferentes capaces de infectar las vías respiratorias superiores. Los rinovirus son los más frecuentes, aunque existen muchos otros.

Estos virus pueden transmitirse de una persona a otra mediante las secreciones respiratorias, pequeñas partículas expulsadas al hablar, toser o estornudar y también a través de las manos y superficies contaminadas.

No todas las personas tienen la misma facilidad para resfriarse. Nuestro estado general, el descanso y la situación del sistema inmunitario pueden influir en nuestra capacidad para responder frente a una infección.

Entre los factores que pueden hacernos más vulnerables encontramos:

  • falta de sueño;
  • estrés emocional;
  • exposición a ambientes con humedad o moho;
  • alteraciones digestivas y de la microbiota;
  • un sistema inmunitario debilitado;
  • déficits nutricionales;
  • viajes, cambios de horarios y contacto con muchas personas.

Los resfriados normalmente no provocan complicaciones importantes, pero pueden resultar tremendamente molestos: congestión nasal, mucosidad, dolor de garganta, tos, dolor de cabeza y cansancio.

Afortunadamente, la naturaleza pone a nuestra disposición numerosos recursos que pueden ayudarnos a encontrarnos mejor mientras nuestro organismo hace su trabajo.

Dieta para aliviar el resfriado

Cuando estamos resfriados no necesitamos comer muchísimo, pero sí proporcionar al organismo agua, minerales, proteínas, vitaminas y alimentos fáciles de digerir.

También podemos reducir temporalmente algunos alimentos que no nos aportan demasiado en ese momento.

Azúcar

Durante un resfriado no es el mejor momento para llenar la alimentación de dulces, bollería y bebidas azucaradas.

Una dieta muy rica en azúcares añadidos desplaza alimentos mucho más nutritivos y puede favorecer un terreno metabólico e inflamatorio poco interesante cuando nuestro sistema inmunitario está trabajando.

Zumos de frutas

El zumo de naranja contiene vitamina C, pero al exprimir la fruta perdemos buena parte de su fibra y resulta muy fácil consumir de golpe el azúcar de varias piezas.

Siempre que sea posible, prefiero la fruta entera.

Y tampoco tenemos que obsesionarnos con la naranja: kiwi, fresas, papaya, cítricos, pimiento o brócoli son también excelentes fuentes de vitamina C.

Lácteos

Los lácteos no hacen que todas las personas fabriquen más mucosidad, pero algunas notan que la leche y determinados productos lácteos les producen una sensación de moco más espeso o desagradable en la garganta.

Si eres una de ellas, puedes reducirlos durante unos días y observar cómo te encuentras.

Comida rápida

La comida rápida y los productos ultraprocesados suelen aportar muchas calorías, sal, azúcares o grasas de baja calidad y pocos de los micronutrientes que necesitamos durante una infección.

Ahora interesa exactamente lo contrario: comida sencilla y nutritiva.

Cereales y harinas refinadas

Panes, bollería, cereales azucarados y otros productos elaborados con harinas muy refinadas pueden sustituirse temporalmente por alimentos más completos y nutritivos.

No necesitamos eliminar todos los hidratos de carbono cuando estamos resfriados. Necesitamos elegirlos mejor.

Alimentos que podemos incluir cuando estamos resfriados

Caldo de huesos

Un buen caldo casero elaborado con huesos y verduras es uno de esos remedios de toda la vida que sigue teniendo muchísimo sentido.

Nos aporta líquido, minerales, aminoácidos y, sobre todo, algo caliente, nutritivo y fácil de tomar cuando tenemos poco apetito.

Agua

Mantener una buena hidratación es especialmente importante cuando existe fiebre, respiramos por la boca o tenemos abundante mucosidad.

No hace falta beber cantidades enormes de manera forzada. Lo importante es beber regularmente a lo largo del día.

Agua caliente con limón, miel y canela

Una bebida caliente preparada con limón, miel y canela puede resultar muy agradable para la garganta, favorecer la hidratación y ayudarnos cuando tenemos tos o sensación de congestión.

La miel, además, es uno de los remedios tradicionales más sencillos para suavizar una garganta irritada.

Jengibre

Podemos preparar una infusión de jengibre y añadir un poco de miel cruda.

El jengibre aporta compuestos como gingeroles y shogaoles y resulta especialmente agradable cuando sentimos frío, malestar o molestias de garganta.

Ajo y cebolla

Dos clásicos de nuestra cocina que también tienen una larguísima tradición medicinal.

Al cortar o machacar el ajo se forman diferentes compuestos azufrados, entre ellos la alicina, relacionados con muchas de sus propiedades.

La cebolla también contiene compuestos azufrados y flavonoides como la quercetina.

No hace falta hacer nada extraño con ellos: simplemente podemos incorporarlos generosamente a sopas, caldos y comidas.

Remedios naturales para aliviar rápidamente el resfriado

Vitamina C

La vitamina C participa en numerosas funciones del sistema inmunitario y contribuye a la protección de las células frente al estrés oxidativo.

Podemos obtenerla mediante la alimentación y, cuando resulte necesario, utilizarla también como complemento.

Equinácea

La equinácea es probablemente una de las plantas más conocidas para acompañar los primeros síntomas del resfriado.

Tradicionalmente se utiliza para apoyar la respuesta inmunitaria, y suele resultar especialmente interesante cuando comenzamos a utilizarla desde las primeras señales de que algo está empezando.

Bayas de saúco

El saúco (Sambucus nigra) tiene una larga tradición de utilización durante los procesos respiratorios.

Sus bayas son ricas en antocianinas y otros antioxidantes y se utilizan en jarabes y preparados destinados a acompañar los síntomas propios de resfriados y procesos gripales.

Extracto de semilla de pomelo

El extracto de semilla de pomelo se utiliza tradicionalmente dentro de diferentes estrategias naturales destinadas a cuidar el terreno microbiano.

Es frecuente encontrarlo en preparados de herbolario destinado al bienestar digestivo e inmunitario.

Aceite de orégano

El orégano contiene compuestos aromáticos como carvacrol y timol y tiene una larga tradición de utilización por sus propiedades antimicrobianas.

Los preparados concentrados de aceite de orégano no deben confundirse con utilizar tranquilamente orégano como especia: son productos mucho más concentrados.

Zinc

El zinc es un mineral fundamental para el funcionamiento normal del sistema inmunitario y participa en multitud de procesos celulares.

Resulta especialmente interesante prestar atención a su aporte cuando nuestra alimentación es deficitaria o durante épocas en las que nuestras defensas están sometidas a mayor trabajo.

Vitamina D3

La vitamina D participa también en la regulación del sistema inmunitario.

Mantener unos niveles adecuados resulta importante durante todo el año y merece especial atención en aquellas personas que presentan niveles bajos.

Duerme todo lo que necesites

Pocas cosas son tan sencillas y al mismo tiempo tan infravaloradas como dormir cuando estamos enfermos.

Si tu cuerpo te está pidiendo cama, probablemente no sea el mejor momento para demostrarle lo productivo que puedes llegar a ser.

Durante el sueño se producen numerosos procesos relacionados con la regulación inmunitaria y la recuperación.

Descansa.

Lavados nasales para la congestión

Una lota nasal o neti pot puede resultar muy útil para limpiar las fosas nasales, arrastrar secreciones y aliviar temporalmente la congestión.

Pero aquí hay una precaución importante.

Para realizar lavados nasales debemos utilizar agua destilada o estéril, o agua que haya sido previamente hervida y posteriormente enfriada, nunca agua del grifo directamente.

La solución debe tener una concentración salina adecuada para no irritar la mucosa. No es necesario utilizar específicamente sal del Himalaya.

Aceites esenciales para los resfriados

El aceite esencial de eucalipto es uno de los grandes clásicos cuando tenemos la nariz congestionada.

Su principal componente, el 1,8-cineol o eucaliptol, proporciona la característica sensación de frescor y facilita la percepción de una respiración más despejada.

Podemos utilizarlo mediante difusión ambiental o en preparados específicamente formulados para uso respiratorio.

No es necesario convertir el dormitorio en un bosque australiano: con los aceites esenciales, más cantidad no significa más efecto.

Un resfriado también necesita tiempo

Podemos utilizar plantas, alimentos, nutrientes, lavados nasales y otros remedios para encontrarnos mejor, pero nuestro sistema inmunitario sigue necesitando tiempo para resolver la infección.

Durante esos días, una combinación bastante sencilla suele ser nuestra mejor aliada: descanso, hidratación, comida nutritiva, aire limpio y algunos remedios naturales bien elegidos.

Y muchas veces el cuerpo sabe perfectamente lo que necesita: que dejemos de darle trabajo y le permitamos recuperarse.

Si aparecen dificultad para respirar, dolor torácico, fiebre elevada o persistente, empeoramiento importante o síntomas que no evolucionan como un resfriado habitual, es necesario valorar si realmente estamos ante un simple resfriado.

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