
La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta principalmente a la memoria, pero que con el tiempo también puede alterar el lenguaje, la orientación, el razonamiento, el comportamiento y la capacidad para realizar las actividades cotidianas.
En el cerebro de las personas con Alzheimer se producen diferentes alteraciones, entre ellas la acumulación de beta-amiloide formando placas y cambios en la proteína tau, además de inflamación, estrés oxidativo, alteraciones metabólicas y pérdida progresiva de conexiones entre las neuronas.
¿Qué es el Alzheimer?
El Alzheimer es una enfermedad degenerativa progresiva del cerebro caracterizada por la pérdida de memoria y, conforme avanza, por alteraciones de la atención, orientación y capacidad de raciocinio.
Puede manifestarse con síntomas como:
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pérdida progresiva de memoria;
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desorientación;
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confusión e intranquilidad;
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dificultad para reconocer personas, objetos o estímulos conocidos;
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trastornos del lenguaje;
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dificultad para realizar movimientos o tareas aprendidas;
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cambios en el comportamiento;
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y, en determinadas fases, pueden aparecer alucinaciones.
Durante años se han estudiado diferentes mecanismos relacionados con su aparición y evolución, entre ellos el daño producido por los radicales libres, las alteraciones en la utilización de la glucosa por el cerebro, determinados déficits nutricionales, la inflamación y la exposición a diferentes sustancias ambientales.
Precisamente por tratarse de una enfermedad compleja, además del tratamiento y seguimiento correspondientes, podemos prestar atención a la alimentación, el sueño, la actividad física, la estimulación cognitiva y el estado nutricional de la persona.
Alimentación y enfermedad de Alzheimer
La alimentación es uno de los aspectos que podemos cuidar diariamente.
Alimentos que conviene evitar o reducir
Alimentos ultraprocesados y ricos en aditivos: cuanto más sencilla y natural sea la alimentación, mejor. Conviene basar la dieta principalmente en alimentos frescos y poco procesados.
Alcohol: el consumo habitual de alcohol no resulta interesante para la salud cerebral y puede agravar otros problemas frecuentes durante el envejecimiento.
Azúcar y harinas refinadas: existe una relación muy interesante entre metabolismo de la glucosa, resistencia a la insulina y funcionamiento cerebral. Por eso recomiendo reducir especialmente azúcar, bollería, bebidas azucaradas y cereales refinados.
Fritos y grasas de mala calidad: desplazan de la dieta otros alimentos mucho más nutritivos y favorecen una alimentación inflamatoria.
También evitaría el tabaco y procuraría reducir en lo posible la exposición innecesaria a contaminantes.
Alimentos recomendados para el Alzheimer
Alimentos frescos y poco procesados
Verduras, hortalizas, frutas, legumbres, frutos secos, semillas, pescado, huevos y otros alimentos naturales proporcionan una gran variedad de nutrientes necesarios para el cerebro.
Alimentos ricos en antioxidantes
Las vitaminas A, C y E y numerosos compuestos vegetales ayudan a proteger las células frente al estrés oxidativo.
Por eso es interesante incluir verduras y frutas de diferentes colores en la alimentación diaria.
Pescado y omega-3
Los pescados grasos aportan EPA y DHA. El DHA tiene una especial importancia estructural en el cerebro y forma parte de las membranas de las neuronas.
Sardinas, caballa, arenque, anchoas y salmón son algunas fuentes alimentarias interesantes.
Alimentos ricos en zinc
El zinc participa en numerosas funciones neurológicas y metabólicas.
Podemos encontrarlo en semillas de calabaza, marisco, huevos, carnes, frutos secos y otros alimentos.
Aceite de coco
El aceite de coco proporciona triglicéridos de cadena media, a partir de los cuales el organismo puede producir cuerpos cetónicos, que pueden ser utilizados por el cerebro como fuente alternativa de energía.
Esta característica ha despertado desde hace años mucho interés en el estudio del metabolismo energético cerebral y el deterioro cognitivo.
Ajo y cebolla
El ajo y la cebolla contienen numerosos compuestos azufrados y antioxidantes y tradicionalmente se han utilizado para favorecer la circulación.
También podemos incluir cereales integrales y legumbres, siempre adaptando la alimentación a las necesidades y tolerancia de cada persona.
Remedios naturales y nutrientes para el Alzheimer
Aceite de pescado y DHA
El DHA es uno de los principales ácidos grasos del cerebro y resulta fundamental para la estructura y funcionamiento de las membranas neuronales.
Los omega-3 también intervienen en la regulación de los procesos inflamatorios.
Vitamina D3
La vitamina D participa en muchas más funciones que la salud de los huesos y tiene también relación con el funcionamiento del sistema nervioso y del sistema inmunitario.
Su déficit es especialmente frecuente en las personas mayores, entre otras razones porque suelen pasar menos tiempo al aire libre.
Coenzima Q10
La coenzima Q10 participa en la producción de energía dentro de las mitocondrias y posee actividad antioxidante.
Sus niveles pueden disminuir con la edad, por lo que resulta un nutriente especialmente interesante cuando hablamos de envejecimiento y metabolismo celular.
Ginkgo biloba
El Ginkgo biloba es probablemente una de las plantas más conocidas cuando hablamos de memoria y circulación cerebral.
Tradicionalmente se utiliza para favorecer la microcirculación y apoyar determinadas funciones cognitivas.
Fosfatidilserina
La fosfatidilserina es un fosfolípido presente en las membranas celulares y especialmente abundante en el tejido cerebral.
Participa en la comunicación entre las células nerviosas y es uno de los nutrientes que más interés ha despertado en relación con la memoria y el deterioro cognitivo asociado a la edad.
Astaxantina
La astaxantina es un carotenoide con una potente actividad antioxidante. Está presente de forma natural en organismos marinos y es responsable, entre otras cosas, del color rojizo característico del salmón.
Acetilcolina
La acetilcolina es uno de los neurotransmisores más importantes relacionados con la memoria, el aprendizaje y la atención.
El sistema colinérgico tiene especial interés en el Alzheimer, ya que en esta enfermedad se produce una alteración importante de las neuronas que utilizan acetilcolina.
Pycnogenol
El Pycnogenol es un extracto de corteza de pino marítimo francés rico en proantocianidinas y otros polifenoles, utilizados por su actividad antioxidante y su relación con la microcirculación.
Selenio
El selenio forma parte de diferentes enzimas antioxidantes y participa en los mecanismos mediante los cuales nuestras células se protegen frente al estrés oxidativo.
Melatonina
La melatonina no solamente está relacionada con el sueño. También participa en los ritmos circadianos y posee interesantes propiedades antioxidantes.
En las personas con Alzheimer, mantener unos buenos horarios de sueño y vigilia es especialmente importante, ya que conforme progresa la enfermedad pueden alterarse considerablemente los ritmos circadianos.
Remedios de la Abuela para el Alzheimer
Estas son algunas de las fórmulas tradicionales que antiguamente se utilizaban principalmente para favorecer la circulación, proporcionar antioxidantes y apoyar el sistema nervioso.
Receta 1
Mezclar a partes iguales:
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crisantelo;
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espino blanco;
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olivo.
Echar 30 g de esta mezcla en medio litro de agua, hervir durante 10 minutos y dejar reposar otros 5 minutos.
Tomar endulzado con miel o sirope de agave una vez al día.
Receta 2
Mezclar a partes iguales:
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vinca (Vinca minor);
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ginkgo;
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arándano;
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castaño de Indias.
Echar 40 g de la mezcla en medio litro de agua, hervir durante 15 minutos y dejar reposar otros 5 minutos.
Servir endulzado con miel o sirope de agave una vez al día.
Receta 3
Mezclar a partes iguales:
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rusco;
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vid roja;
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cayena;
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muérdago;
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jengibre.
Utilizar 60 g de la mezcla por litro de agua y hervir durante 15 minutos.
Filtrar y guardar en la nevera.
Tomar de dos a tres infusiones al día endulzadas con miel.
Esta última es una fórmula tradicional que contiene muérdago, una planta cuyo uso interno requiere especial conocimiento y supervisión profesional.
Aceites esenciales para la enfermedad de Alzheimer
Los aceites esenciales pueden tener aquí una utilidad diferente: crear un ambiente reconocible, agradable y tranquilizador.
El incienso y el romero se han utilizado tradicionalmente en aromaterapia cuando buscamos estimulación y claridad mental.
En momentos de agitación pueden resultar más interesantes aromas como:
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mandarina;
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azahar;
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rosa;
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lavanda.
Un ambiente tranquilo, una música conocida y un aroma familiar pueden resultar muy agradables para una persona que se encuentra desorientada.
Flores de Bach para el Alzheimer
Dentro de las Flores de Bach, tradicionalmente podemos valorar:
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Rescue Remedy
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Aspen
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White Chestnut
La elección dependerá fundamentalmente del estado emocional de la persona y de cómo esté viviendo esa etapa.
Cómo tratar a una persona con Alzheimer en casa
Hay algo que nunca debemos olvidar: la enfermedad puede ir deteriorando la memoria y el razonamiento, pero delante de nosotros continúa habiendo una persona.
Evitar una estimulación excesiva
La televisión puede resultar molesta o desconcertante en determinadas fases, especialmente cuando la persona ya no comprende correctamente lo que está viendo y oyendo.
Si observamos que la altera, es preferible sustituirla por música conocida, conversaciones tranquilas u otras actividades sencillas.
El cariño sigue llegando
Aunque una persona haya perdido recuerdos o tenga dificultades para expresarse, continúa percibiendo el tono de voz, el contacto, la tranquilidad y el cariño.
Por eso es muy importante que se sienta querida, acompañada y segura.
No hablar de ella como si no estuviera presente
No debemos mantener conversaciones sobre la persona delante de ella ignorándola por completo.
Aunque pensemos que no comprende lo que estamos diciendo, puede percibir perfectamente que está siendo excluida y eso puede aumentar su aislamiento, tristeza o irritabilidad.
No discutir constantemente
Llevarle continuamente la contraria a una persona con Alzheimer puede provocar ansiedad, frustración y enfado.
No siempre es necesario convencerla de que está equivocada.
Muchas veces es mucho más útil cambiar el foco de atención, tranquilizarla o dirigirla hacia otra actividad.
Permitir que continúe haciendo cosas
Mientras sea posible y seguro, es positivo que participe en pequeñas tareas cotidianas: doblar ropa, colocar objetos, ayudar a preparar algo sencillo, regar plantas o realizar cualquier actividad que haya formado parte de su vida.
No se trata solamente de mantenerla entretenida.
También significa permitir que continúe sintiéndose útil, integrada y parte de su propia casa.
Aviso: Este artículo tiene carácter meramente informativo y educativo. La enfermedad de Alzheimer necesita diagnóstico, seguimiento y tratamiento sanitario. Los complementos, plantas y otras herramientas naturales deben valorarse individualmente, especialmente cuando la persona toma medicación.


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