Varices: remedios caseros y cuidados para las piernas

Las varices son venas dilatadas y tortuosas que aparecen con mayor frecuencia en las piernas. Además de resultar molestas estéticamente para algunas personas, pueden acompañarse de sensación de pesadez, cansancio, hinchazón, picor o molestias.

Su aparición está muy relacionada con el funcionamiento del sistema venoso, encargado de devolver la sangre desde las piernas hacia el corazón venciendo, además, la fuerza de la gravedad.

Cuando este sistema empieza a funcionar peor, la sangre puede acumularse en determinadas venas, aumentando la presión sobre sus paredes y favoreciendo progresivamente su dilatación.

Desde la medicina natural podemos trabajar especialmente sobre los hábitos diarios, el movimiento, la alimentación, determinadas plantas y algunos remedios tradicionales destinados a proporcionar descanso y bienestar a las piernas.

¿Por qué aparecen las varices?

Las venas de las piernas disponen de pequeñas válvulas que ayudan a que la sangre avance en dirección al corazón y dificultan que vuelva hacia abajo por efecto de la gravedad.

También contamos con otra ayuda extraordinariamente importante: nuestros músculos.

Cada vez que caminamos y contraemos especialmente la musculatura de las pantorrillas, ayudamos a comprimir las venas y favorecemos el retorno de la sangre.

Por eso podemos imaginar la pantorrilla como una especie de bomba muscular.

Cuando las válvulas venosas dejan de cerrar correctamente, parte de la sangre puede retroceder y acumularse. La presión dentro de la vena aumenta y, con el tiempo, esta puede dilatarse y hacerse visible bajo la piel.

Es lo que conocemos como insuficiencia venosa y constituye uno de los mecanismos principales relacionados con la aparición de las varices.

Diferentes alteraciones del sistema venoso

Las arañas vasculares o telangiectasias son pequeños vasos superficiales visibles bajo la piel. Generalmente plantean sobre todo un problema estético, aunque pueden coexistir con insuficiencia venosa.

Las varices son venas dilatadas y tortuosas de mayor tamaño y pueden acompañarse de pesadez, dolor, edema y cambios cutáneos.

Cuando la insuficiencia venosa progresa pueden aparecer edema persistente, alteraciones en la piel e incluso úlceras venosas.

Existen además otras alteraciones relacionadas con el sistema venoso en diferentes partes del organismo, como las hemorroides en la región anal o el varicocele, que afecta a las venas del escroto.

¿Quién tiene más tendencia a desarrollar varices?

Las varices son especialmente frecuentes en las mujeres, aunque también aparecen en los hombres.

Entre los factores que pueden favorecerlas encontramos:

  • Predisposición familiar.

  • Edad.

  • Embarazos.

  • Cambios hormonales.

  • Sobrepeso y obesidad.

  • Sedentarismo.

  • Pasar muchas horas de pie.

  • Permanecer muchas horas sentado.

  • Falta de actividad de la musculatura de las piernas.

La genética tiene bastante importancia. Hay familias en las que prácticamente todas las mujeres desarrollan varices con el paso de los años.

El embarazo reúne además varios factores que pueden favorecerlas: cambios hormonales, aumento del volumen sanguíneo y mayor presión abdominal a medida que crece el útero.

Alimentación y circulación venosa

La alimentación no puede reparar por sí sola una válvula venosa que ya no funciona correctamente, pero sí podemos trabajar sobre factores que influyen en la salud vascular, el peso corporal y el tránsito intestinal.

Me interesa especialmente aumentar el consumo de:

  • Frutas.

  • Verduras frescas.

  • Legumbres.

  • Cereales integrales.

  • Alimentos ricos en fibra.

  • Frutos secos y semillas.

  • Agua.

Una alimentación rica en vegetales aporta además numerosos polifenoles, flavonoides, vitamina C y otros compuestos vegetales relacionados con el mantenimiento de los vasos sanguíneos.

La fibra resulta especialmente interesante porque ayuda a mantener un tránsito intestinal normal y evita tener que realizar esfuerzos excesivos al evacuar, algo que aumenta temporalmente la presión abdominal y venosa.

Reduciría, en cambio, una alimentación basada fundamentalmente en ultraprocesados, exceso de sal, azúcares, fritos, bollería y harinas refinadas.

Alimentos especialmente interesantes para las piernas

Frutos rojos

Arándanos, frambuesas, moras y otros frutos de colores intensos contienen antocianinas y otros flavonoides.

Son compuestos vegetales especialmente interesantes dentro de una alimentación destinada al cuidado vascular.

Trigo sarraceno

El trigo sarraceno merece una mención especial por su contenido en rutina, un flavonoide tradicionalmente relacionado con la resistencia y permeabilidad de los pequeños vasos sanguíneos.

Cítricos

Limones, naranjas y otros cítricos proporcionan vitamina C y flavonoides.

La vitamina C participa en la formación normal de colágeno, importante para la estructura de los vasos sanguíneos.

Ajo

El ajo aporta diferentes compuestos azufrados y constituye un alimento interesante dentro de una alimentación destinada al cuidado cardiovascular.

Remolacha, col y perejil

La remolacha, las coles, el perejil y otros vegetales aportan una gran variedad de vitaminas, minerales y fitoquímicos.

Lino y chía

Las semillas de lino y chía proporcionan fibra, minerales y ácido alfa-linolénico y pueden resultar especialmente interesantes cuando queremos aumentar el contenido de fibra de la alimentación.

Plantas y nutrientes utilizados para las varices

La fitoterapia dispone de varias plantas con una larga tradición de utilización en insuficiencia venosa, piernas pesadas y circulación venosa.

Castaño de Indias

El castaño de Indias (Aesculus hippocastanum) es probablemente una de las plantas más conocidas en fitoterapia venosa.

Sus semillas contienen una mezcla de saponinas conocida como escina, relacionada con sus propiedades venotónicas y antiedematosas.

Para uso interno se utilizan preparados específicamente procesados y formulados para este fin.

Rusco

El rusco (Ruscus aculeatus) es otro clásico del cuidado circulatorio.

Sus rizomas y raíces contienen saponinas esteroídicas, entre ellas ruscogeninas, y tradicionalmente se utiliza en preparados destinados a piernas cansadas y circulación venosa.

Vitamina C y bioflavonoides

La vitamina C contribuye a la formación normal de colágeno para el funcionamiento normal de los vasos sanguíneos.

Los cítricos aportan además diferentes bioflavonoides de especial interés dentro del cuidado vascular.

Semilla de uva

Las semillas de uva contienen proantocianidinas oligoméricas (OPC), polifenoles interesantes dentro del cuidado vascular y antioxidante.

Arándano

El arándano aporta antocianinas y otros compuestos vegetales.

Además de utilizarlo como alimento, encontramos extractos de arándano dentro de diferentes preparados destinados al cuidado circulatorio.

Omega-3

Los ácidos grasos omega-3 participan en numerosos mecanismos cardiovasculares y en la regulación de mediadores derivados de los ácidos grasos.

Podemos obtenerlos especialmente mediante el pescado azul.

Vitamina E

La vitamina E es un antioxidante liposoluble que ayuda a proteger las células frente al daño oxidativo.

Podemos encontrarla naturalmente en:

  • Almendras.

  • Avellanas.

  • Semillas de girasol.

  • Aceite de oliva.

  • Aguacate.

Caminar: uno de los mejores hábitos para las piernas

Hay un remedio sencillo que tenemos disponible prácticamente todos los días: caminar.

Al caminar activamos repetidamente la musculatura de las pantorrillas y favorecemos el retorno venoso.

Una caminata diaria de aproximadamente media hora puede ser una excelente costumbre, adaptando siempre el ritmo y el tiempo a la capacidad de cada persona.

La bicicleta, incluida la bicicleta estática, también mantiene las piernas en movimiento y activa su musculatura.

La natación combina además movimiento muscular con la presión que ejerce el agua sobre las piernas.

Pero tampoco necesitamos convertir cada día en una sesión deportiva.

Si trabajamos muchas horas sentados podemos:

  • Levantarnos regularmente.

  • Caminar unos minutos.

  • Mover los tobillos.

  • Subir y bajar los talones.

  • Ponernos alternativamente de puntillas y sobre los talones.

  • Flexionar y extender los pies.

Estos pequeños movimientos activan la bomba muscular de las piernas y evitan permanecer completamente inmóviles durante horas.

Remedios de la Abuela para las varices

Baño de piernas con vinagre de manzana y sal gruesa

Necesitamos:

  • Una palangana o recipiente suficientemente ancho y profundo para introducir las piernas.

  • Agua templada.

  • Una taza generosa de vinagre de manzana.

  • Un buen puñado de sal gruesa.

Añadir el vinagre de manzana y la sal al agua templada.

Introducir las piernas y mantenerlas en el agua durante 10-15 minutos.

Después sacar las piernas y secarlas suavemente.

Terminar realizando un masaje ligero y ascendente.

Este tipo de baño se ha utilizado tradicionalmente para proporcionar sensación de frescor y descanso cuando las piernas están cansadas o pesadas.

Cataplasma de arcilla verde

Necesitamos:

  • Arcilla verde.

  • Agua.

  • Un recipiente que no sea metálico.

  • Una cuchara de madera.

Mezclar la arcilla verde con agua hasta conseguir una pasta suficientemente consistente para extenderla.

Aplicar sobre la zona y dejar actuar durante aproximadamente 15 minutos.

Después retirar suavemente con agua templada.

Terminar aplicando gel de aloe vera mediante un masaje muy suave.

El aloe proporciona una sensación refrescante y calmante sobre la piel y resulta especialmente agradable cuando las piernas se sienten calientes o cansadas.

Estos preparados no deben aplicarse sobre úlceras, heridas abiertas, zonas infectadas o piel lesionada.

Infusión de nogal, pensamiento, cola de caballo, melisa y manzanilla

Mezclar a partes iguales:

  • Hojas de nogal.

  • Pensamiento silvestre.

  • Cola de caballo.

  • Melisa.

  • Manzanilla.

Utilizar 2 cucharaditas de la mezcla por taza.

Añadir agua hirviendo y dejar reposar durante 10 minutos.

Tomar durante 15 días seguidos una taza en ayunas y otra antes de acostarse.

Preparado externo de castaño de Indias

Preparar una decocción con:

  • 50 g de corteza de castaño de Indias.

  • 1 litro de agua.

Dejar hervir a fuego lento durante 10 minutos.

Colar, dejar templar y utilizar el líquido obtenido externamente mediante compresas sobre la piel intacta de las piernas.

El castaño de Indias es una de las plantas clásicas utilizadas tradicionalmente para el cuidado venoso.

Preparado de encina y bardana

Mezclar a partes iguales:

  • Corteza y hojas de encina.

  • Raíces y hojas de bardana.

Poner 1 cucharadita de la mezcla por taza y añadir agua hirviendo.

Dejar reposar durante 10 minutos.

Compresa de caléndula

Necesitamos:

  • 80 g de flores de caléndula.

  • 1 litro de agua.

Hervir durante 5 minutos.

Dejar templar y colar.

Empapar una gasa con el líquido y aplicar sobre la zona.

La caléndula tiene una larga tradición en el cuidado de la piel y esta preparación resulta especialmente agradable como tratamiento externo.

Compresa de manzanilla y pétalos de rosa

Mezclar a partes iguales:

  • Manzanilla.

  • Pétalos de rosa.

Utilizar 1 cucharada de la mezcla por taza de agua hirviendo.

Dejar reposar durante 10 minutos.

Colar, dejar templar y empapar una gasa con la infusión.

Aplicar suavemente sobre la piel.

Infusión de rusco, ginkgo, hamamelis, crisantelo y espino blanco

Mezclar:

  • 30 g de raíz de rusco.

  • 30 g de hojas de ginkgo.

  • 15 g de hamamelis.

  • 15 g de flores de crisantelo.

  • 10 g de flores de espino blanco.

Utilizar 1 cucharadita de la mezcla por taza.

Añadir agua hirviendo y dejar reposar durante 10 minutos.

Tomar una taza después de comer y otra después de cenar.

Esta combinación reúne varias plantas tradicionalmente relacionadas con el cuidado vascular. Por su composición, debe tenerse en cuenta la medicación cardiovascular, anticoagulante o antiagregante que pueda estar utilizando la persona.

Aceites esenciales para las piernas

Los aceites esenciales pueden incorporarse a preparados externos destinados al masaje y al cuidado de las piernas cansadas.

Aceite de masaje de ciprés, sándalo y menta

Mezclar:

  • 3 gotas de aceite esencial de ciprés.

  • 2 gotas de aceite esencial de sándalo.

  • 1 gota de aceite esencial de menta.

  • 30 ml de aceite de caléndula.

Aplicar mediante un masaje suave y ascendente, comenzando por los tobillos y avanzando hacia arriba.

No ejercer presión intensa directamente sobre las varices prominentes.

Compresa aromática de romero y menta

Utilizar:

  • 3 gotas de aceite esencial de romero.

  • 2 gotas de aceite esencial de menta.

Incorporarlos previamente a un vehículo adecuado que permita su dispersión antes de preparar la compresa.

Aplicar sobre piel intacta.

Baño aromático de enebro y lavanda

Utilizar:

  • 5 gotas de aceite esencial de enebro.

  • 5 gotas de aceite esencial de lavanda.

Dispersarlos previamente en un vehículo adecuado para baño y añadirlos al agua templada.

Permanecer aproximadamente 10 minutos.

Elevar las piernas

Otro recurso extremadamente sencillo consiste en aprovechar la propia gravedad.

Cuando terminamos el día con sensación de piernas pesadas podemos tumbarnos y mantenerlas ligeramente elevadas durante un rato.

También podemos apoyar las piernas sobre un cojín.

No hace falta adoptar posturas imposibles. El objetivo simplemente es facilitar durante unos minutos el retorno venoso y proporcionar descanso.

Masajes y varices

Los masajes suaves pueden proporcionar una agradable sensación de descanso.

Cuando los utilizamos, prefiero movimientos suaves y ascendentes, desde las zonas inferiores de la pierna hacia arriba, sin ejercer presión fuerte directamente sobre las venas varicosas prominentes.

Podemos utilizar como base gel de aloe vera, aceite vegetal o algún preparado cosmético destinado a piernas cansadas.

Si existe una vena especialmente dolorosa, caliente, endurecida o inflamada, no debemos masajearla hasta saber qué está ocurriendo.

Agua fresca para las piernas

El agua fresca también puede proporcionar alivio temporal de la sensación de pesadez y calor.

Al terminar la ducha podemos recorrer las piernas con agua fresca, comenzando por los pies y ascendiendo progresivamente.

No necesitamos utilizar agua helada. Buscamos una sensación agradable de frescor, no provocar una reacción extrema.

Trucos cotidianos para las varices

Además del ejercicio podemos incorporar pequeños hábitos diarios:

  • Evitar prendas excesivamente ajustadas en la parte inferior del cuerpo.

  • Utilizar calzado cómodo.

  • No permanecer muchas horas seguidas sentado o de pie.

  • Si debemos permanecer de pie, subir alternativamente sobre las puntas de los pies y los talones para activar las pantorrillas.

  • Evitar el exceso de peso.

  • Caminar regularmente.

  • Practicar bicicleta o natación.

  • Mantener la piel hidratada.

  • Evitar exposiciones prolongadas al calor cuando empeoran la pesadez.

  • Elevar ligeramente las piernas al descansar.

También podemos tomar por la mañana el zumo de dos limones diluido con agua y bebido lentamente, una forma sencilla de incorporar cítricos y vitamina C a nuestra alimentación.

Medias de compresión

Las medias de compresión pueden ser una herramienta muy útil en determinadas personas con insuficiencia venosa.

Ejercen una presión graduada sobre la pierna que favorece el retorno venoso y puede disminuir la sensación de pesadez y el edema.

Existen diferentes grados de compresión, por lo que cuando hay insuficiencia venosa importante interesa escoger el más adecuado para cada situación.

Hormonas y circulación venosa

Los cambios hormonales ayudan a explicar por qué las varices aparecen con tanta frecuencia durante determinadas etapas de la vida de la mujer, especialmente durante los embarazos.

Los tratamientos hormonales también deben formar parte de la valoración cuando existen otros factores de riesgo vascular o antecedentes de trombosis.

Por eso me interesa observar siempre el contexto completo de cada mujer y no únicamente lo que vemos externamente en las piernas.

Cuándo unas varices dejan de ser solamente una molestia

No todas las varices necesitan tratamiento, pero tampoco debemos pensar que son siempre únicamente un problema estético.

La insuficiencia venosa puede progresar y producir cambios en la piel, edema, inflamación y, en fases más avanzadas, úlceras venosas.

Hay situaciones que requieren valoración, especialmente cuando aparece:

  • Hinchazón repentina de una sola pierna.

  • Dolor importante.

  • Calor o enrojecimiento localizado.

  • Una vena endurecida y dolorosa.

  • Sangrado de una variz.

  • Cambios importantes en el color de la piel.

  • Heridas o úlceras que no cicatrizan.

Especialmente una pierna que de repente se hincha, duele y está caliente no debe tratarse únicamente con remedios caseros, porque primero necesitamos saber cuál es la causa.

Cuidar la circulación todos los días

Cuando hablamos de varices muchas veces buscamos qué podemos aplicarnos sobre las piernas y olvidamos lo que hacemos con ellas durante las otras 23 horas del día.

Moverlas probablemente sea una de las medidas más importantes.

Caminar, mantener una buena musculatura, evitar pasar horas completamente inmóviles, cuidar el peso, consumir suficientes vegetales y fibra y proporcionar descanso a las piernas son hábitos sencillos que podemos mantener durante años.

A partir de ahí podemos incorporar alimentos ricos en flavonoides, plantas tradicionalmente relacionadas con la circulación venosa y remedios de autocuidado como baños, arcilla, compresas, infusiones y preparados aromáticos.

Una vena varicosa ya formada no desaparece simplemente porque apliquemos un remedio sobre la piel, pero sí podemos cuidar diariamente el terreno circulatorio y proporcionar alivio y descanso a las piernas.

Cuando las varices son importantes, producen síntomas o progresan, conviene conocer el estado real del sistema venoso y valorar las diferentes posibilidades disponibles.

Este artículo tiene una finalidad educativa e informativa y recoge hábitos, plantas y remedios utilizados tradicionalmente para el cuidado de la circulación y las piernas. No constituye una pauta individual ni sustituye la valoración médica cuando existen varices sintomáticas, inflamación, dolor u otros signos de insuficiencia venosa.

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