Lactoperoxidasa: qué es, para qué sirve y sus propiedades

La lactoperoxidasa es una enzima que se encuentra de forma natural en la leche, el calostro, la saliva y otras secreciones del organismo. Forma parte de nuestros sistemas naturales de defensa y destaca especialmente por su actividad antimicrobiana.

Aunque solemos hablar simplemente de lactoperoxidasa, en realidad resulta mucho más interesante entender el sistema lactoperoxidasa, ya que la enzima trabaja junto con otras sustancias presentes en el organismo para generar compuestos capaces de dificultar el crecimiento de diferentes microorganismos.

Propiedades de la lactoperoxidasa

La lactoperoxidasa es una glicoproteína presente de forma natural tanto en secreciones humanas como animales, especialmente en la leche, el calostro y la saliva.

Su acción antimicrobiana depende fundamentalmente de un sistema formado por tres elementos: lactoperoxidasa, tiocianato y peróxido de hidrógeno.

La enzima utiliza el peróxido de hidrógeno para oxidar el tiocianato y producir, entre otros compuestos, hipotiocianito (OSCN−). Este compuesto interfiere en diferentes procesos metabólicos de los microorganismos y puede inhibir su crecimiento.

Por eso el sistema lactoperoxidasa se ha estudiado frente a un amplio abanico de bacterias, hongos y virus.

Es precisamente este mecanismo el que explica que encontremos lactoperoxidasa en lugares estratégicos del organismo, como la saliva, las lágrimas, las secreciones respiratorias o la leche materna: forma parte de esa primera línea de defensa que entra en contacto directamente con el exterior.

Beneficios de la lactoperoxidasa

Acné y cuidado de la piel

Las propiedades antimicrobianas de la lactoperoxidasa también resultan interesantes en el cuidado de la piel.

Se ha utilizado en formulaciones cosméticas destinadas a pieles con tendencia acneica y en productos en los que interesa controlar la proliferación microbiana.

Además, el sistema lactoperoxidasa puede utilizarse en cosmética junto con otros componentes para dificultar el desarrollo de bacterias, levaduras y hongos, contribuyendo a la conservación del propio producto.

Esto hace especialmente interesante a esta enzima porque su utilidad no se limita al organismo: también se ha investigado como sistema antimicrobiano natural en alimentos, productos farmacéuticos y cosméticos.

Salud dental

Aquí encontramos una de las aplicaciones más interesantes de la lactoperoxidasa.

La saliva no sirve únicamente para mantener húmeda la boca o facilitar la deglución. Es un auténtico sistema de protección que contiene diferentes sustancias antimicrobianas, entre ellas lactoperoxidasa, lactoferrina y lisozima.

El sistema de la peroxidasa salival ayuda a controlar el crecimiento bacteriano y participa en el mantenimiento del equilibrio de la microbiota oral.

Además, el pH de la saliva tiene una enorme importancia.

En condiciones normales se mantiene aproximadamente alrededor de la neutralidad, aunque puede variar según la alimentación, el flujo salival y otros factores. Cuando este equilibrio se altera de forma repetida también cambia el entorno en el que viven las bacterias de nuestra boca, favoreciendo unas especies frente a otras.

Por eso no siempre interesa utilizar productos excesivamente agresivos para intentar “desinfectar” la boca. La propia saliva dispone de mecanismos antimicrobianos que merece la pena conservar.

De hecho, existen dentífricos, geles y enjuagues bucales formulados con sistemas enzimáticos que contienen lactoperoxidasa, lactoferrina, lisozima y glucosa oxidasa, intentando reproducir o apoyar algunos de los mecanismos naturales de la saliva.

Se han estudiado especialmente en personas con sequedad bucal o xerostomía, donde la disminución de saliva supone también una reducción de parte de estas defensas naturales.

Sistema inmunitario y calostro

La lactoperoxidasa es también uno de los componentes bioactivos presentes en el calostro.

Y aquí volvemos a encontrarnos con una idea importante: el calostro no aporta solamente nutrientes. Contiene inmunoglobulinas, lactoferrina, enzimas y otros compuestos cuya función está estrechamente relacionada con la protección del recién nacido.

La lactoperoxidasa participa en este entorno protector mediante su capacidad para generar sustancias antimicrobianas.

Se ha estudiado su actividad frente a diferentes microorganismos, entre ellos Escherichia coli, Salmonella, Staphylococcus aureus y diferentes especies de Candida.

Lactoperoxidasa y Candida

Una de las aplicaciones que más me interesa es precisamente su relación con los hongos.

El sistema lactoperoxidasa ha mostrado actividad frente a Candida albicans, aunque su comportamiento depende de las concentraciones de lactoperoxidasa y de los sustratos disponibles, así como del medio en el que se encuentre.

Se ha observado también su capacidad para dificultar la formación de biofilms de Candida, algo especialmente interesante porque un microorganismo organizado en biofilm se comporta de manera muy diferente al mismo microorganismo aislado.

Esto ayuda a entender por qué la lactoperoxidasa aparece con frecuencia asociada a otros componentes antimicrobianos naturales y por qué puede resultar especialmente interesante dentro de fórmulas más completas.

Actividad antibacteriana

La actividad antibacteriana del sistema lactoperoxidasa se conoce desde hace décadas.

Se ha estudiado frente a microorganismos como:

  • Escherichia coli

  • Salmonella

  • Staphylococcus aureus

  • Streptococcus mutans

  • Streptococcus sanguinis

Precisamente Streptococcus mutans tiene especial interés en salud bucodental por su participación en la formación de placa y caries.

La lactoperoxidasa, por tanto, no actúa como una especie de antibiótico natural que simplemente destruye todo lo que encuentra. Forma parte de un sistema biológico de control microbiano, y esa diferencia me parece importante.

Actividad frente a virus

La lactoperoxidasa también ha sido investigada por su actividad antiviral.

Uno de los trabajos más curiosos estudió un sistema formado por glucosa oxidasa y peroxidasa —entre ellas lactoperoxidasa— en presencia de yoduro frente a diferentes aislados del VIH-1.

En estos experimentos in vitro se observó pérdida de la capacidad de replicación viral, y diferentes sistemas basados en lactoperoxidasa también han sido estudiados frente a otros virus.

No significa que estemos hablando de utilizar lactoperoxidasa como tratamiento del VIH. Lo interesante de estos trabajos es otra cosa: demostrar hasta dónde puede llegar la actividad antimicrobiana natural de este sistema en determinadas condiciones experimentales.

Y precisamente eso ayuda a comprender mejor por qué encontramos lactoperoxidasa formando parte de diferentes secreciones protectoras del organismo.

Usos de la lactoperoxidasa

Por sus características, podemos encontrar la lactoperoxidasa o sistemas que la contienen en productos destinados a:

  • Apoyar las defensas naturales del organismo.

  • Cuidado de la salud bucodental.

  • Dentífricos y enjuagues para boca seca.

  • Productos destinados al equilibrio de la microbiota oral.

  • Cosmética para pieles con tendencia acneica.

  • Sistemas naturales de conservación de productos.

  • Fórmulas de calostro y otros complementos que incorporan sus componentes naturales.

Además, continúa siendo objeto de investigación por su actividad frente a diferentes bacterias, hongos y virus.

Contraindicaciones de la lactoperoxidasa

La lactoperoxidasa es una enzima presente de manera natural en el organismo y en alimentos como la leche.

En las concentraciones habituales utilizadas en productos alimentarios, cosméticos y de higiene bucodental presenta un buen perfil de tolerancia.

Cuando aparece formando parte de un complemento alimenticio, conviene tener en cuenta el producto completo del que procede, ya que sus características y posibles contraindicaciones dependerán también del resto de ingredientes y de su origen.

Una enzima pequeña dentro de un sistema mucho más complejo

Lo que me parece más interesante de la lactoperoxidasa es que vuelve a mostrarnos algo que vemos constantemente cuando estudiamos el organismo: nuestras defensas no dependen únicamente de las células del sistema inmunitario.

La saliva, las lágrimas, las secreciones respiratorias, la leche o el calostro contienen sus propios mecanismos de protección.

La lactoperoxidasa forma parte de uno de ellos.

Y cuando estudiamos el sistema completo —lactoperoxidasa, tiocianato, peróxido de hidrógeno y los compuestos antimicrobianos que se generan a partir de ellos— se entiende mucho mejor por qué esta enzima lleva tantos años despertando interés en microbiología, salud bucodental, cosmética y conservación natural de alimentos.

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