
El GABA o ácido gamma-aminobutírico es uno de los neurotransmisores más importantes de nuestro sistema nervioso y el principal neurotransmisor inhibidor del cerebro.
Podríamos decir que actúa como una especie de freno natural frente a una actividad neuronal excesiva.
Cuando nuestro cerebro necesita mantenerse alerta, reaccionar, pensar rápidamente o responder ante una situación de peligro, entran en juego neurotransmisores excitadores. Sin embargo, esa activación no puede mantenerse permanentemente. También necesitamos mecanismos capaces de disminuir la intensidad de la señal nerviosa y devolver al sistema a un estado de mayor tranquilidad.
Ahí entra en juego el GABA.
Propiedades del GABA
El ácido gamma-aminobutírico fue identificado químicamente en el siglo XIX, aunque su importancia como neurotransmisor en el sistema nervioso no empezó a comprenderse realmente hasta mediados del siglo XX.
El GABA es un aminoácido no proteico, es decir, no se utiliza para construir proteínas como sucede con otros aminoácidos.
Su función principal es actuar como neurotransmisor inhibidor.
En nuestro cerebro existen miles de millones de neuronas que reciben, procesan y transmiten información mediante señales eléctricas y sustancias químicas llamadas neurotransmisores.
Podemos imaginar algunos neurotransmisores como el acelerador de un coche y otros como el freno.
El glutamato es el principal neurotransmisor excitador del sistema nervioso central. Favorece la actividad neuronal y participa en funciones tan importantes como aprendizaje, memoria y plasticidad cerebral.
El GABA, por el contrario, actúa principalmente como freno.
Reduce la excitabilidad de las neuronas y ayuda a impedir que la actividad del sistema nervioso aumente de forma excesiva.
Lo interesante es que ambas sustancias están directamente relacionadas.
GABA y glutamato: acelerador y freno del cerebro
Nuestro organismo puede transformar glutamato en GABA mediante una enzima llamada glutamato descarboxilasa o GAD.
Para que esta reacción se produzca correctamente es necesaria la presencia de vitamina B6, concretamente en su forma activa, piridoxal-5-fosfato.
Tenemos así uno de los equilibrios más interesantes del sistema nervioso:
glutamato → excitación
GABA → inhibición
No significa que uno sea bueno y el otro malo.
Necesitamos ambos.
Sin glutamato tendríamos dificultades para mantenernos despiertos, aprender, memorizar y responder al entorno.
Sin suficiente actividad GABAérgica, por el contrario, determinadas redes neuronales pueden permanecer excesivamente activadas.
Cuando una situación nos genera miedo, estrés o sensación de amenaza, aumenta la actividad de diferentes sistemas excitadores del organismo. Podemos experimentar inquietud, tensión muscular, aceleración del ritmo cardíaco, hipervigilancia y dificultades para dormir.
El sistema GABAérgico participa en la regulación de esta excitación y ayuda a reducir la intensidad de la actividad neuronal.
Por eso el equilibrio entre GABA y glutamato es fundamental para el funcionamiento normal del cerebro.
GABA y ansiedad
La relación entre GABA y ansiedad es una de las más conocidas.
Una actividad GABAérgica adecuada ayuda a controlar circuitos cerebrales relacionados con miedo, anticipación, estrés y excitación.
Cuando disminuye la inhibición GABAérgica, algunas redes neuronales pueden permanecer demasiado activas.
Esto ayuda a comprender por qué el sistema GABA participa en:
-
ansiedad;
-
sensación de pánico;
-
inquietud;
-
tensión muscular;
-
hiperactivación;
-
dificultad para relajarse;
-
y alteraciones del sueño.
No todos los problemas de ansiedad se explican exclusivamente por el GABA, porque intervienen también serotonina, noradrenalina, glutamato, cortisol y numerosos circuitos cerebrales.
Pero el sistema GABAérgico constituye uno de los principales mecanismos naturales del cerebro para controlar la excitación excesiva.
GABA y benzodiacepinas
La relación entre GABA y benzodiacepinas explica buena parte del efecto tranquilizante de estos medicamentos.
Las benzodiacepinas no producen GABA directamente.
Lo que hacen es unirse a determinados lugares del receptor GABA-A y aumentar la capacidad del GABA para ejercer su efecto inhibidor.
Cuando el GABA activa estos receptores se facilita la entrada de iones cloruro en la neurona, disminuyendo su excitabilidad.
Por eso las benzodiacepinas pueden producir:
-
relajación;
-
disminución de la ansiedad;
-
sedación;
-
relajación muscular;
-
y efectos anticonvulsivantes.
Sin embargo, cuando estos receptores son estimulados de forma continuada durante largos periodos, el sistema nervioso intenta adaptarse.
Puede producirse desensibilización de los receptores GABA-A, cambios en su número, modificaciones de sus subunidades y disminución de la sensibilidad al GABA.
Esto ayuda a explicar fenómenos como:
-
tolerancia;
-
necesidad de aumentar dosis;
-
dependencia;
-
y efecto rebote cuando se retiran determinados medicamentos.
Es un buen ejemplo de cómo el cerebro intenta constantemente mantener un equilibrio entre excitación e inhibición.
GABA, alcohol y otras sustancias
El alcohol también interfiere con el sistema GABAérgico.
Parte de su efecto sedante y desinhibidor se debe precisamente a su influencia sobre los receptores GABA-A.
Diferentes sustancias sedantes, hipnóticas y determinados medicamentos actúan directa o indirectamente sobre estos mismos circuitos.
Por eso el sistema GABA está estrechamente relacionado con mecanismos de tolerancia, dependencia y adaptación cerebral.
También se han observado alteraciones de la neurotransmisión GABAérgica en personas con diferentes tipos de adicción, aunque en estos procesos participan muchas otras vías cerebrales además del GABA.
¿Qué ocurre cuando hay poca actividad GABAérgica?
Más que hablar siempre de una “deficiencia de GABA” como si pudiéramos medir simplemente una cantidad total, resulta más correcto hablar de actividad GABAérgica insuficiente o alterada.
Esto puede deberse a problemas en:
-
síntesis de GABA;
-
liberación;
-
receptores;
-
degradación;
-
metabolismo del glutamato;
-
disponibilidad de vitamina B6;
-
o funcionamiento de determinadas redes neuronales.
Cuando el sistema nervioso permanece excesivamente excitado pueden aparecer manifestaciones como:
-
ansiedad;
-
inquietud;
-
dificultad para relajarse;
-
insomnio;
-
tensión muscular;
-
temblores;
-
sensación de taquicardia;
-
palpitaciones;
-
hiperventilación;
-
sudoración;
-
manos frías;
-
parestesias;
-
sensación de presión en el pecho;
-
nudo en la garganta;
-
sensación de “mariposas” en el estómago;
-
hipersensibilidad a estímulos;
-
cefaleas;
-
tinnitus;
-
irritabilidad;
-
y sensación permanente de alerta.
También existen alteraciones del sistema GABAérgico en epilepsia, determinados trastornos neurológicos, algunas enfermedades neurodegenerativas y diferentes trastornos psiquiátricos.
GABA e intestino
Una conexión especialmente interesante es la existente entre intestino, microbiota y GABA.
Determinadas bacterias intestinales pueden producir GABA a partir del glutamato.
Entre ellas encontramos distintas especies de bacterias lácticas utilizadas tradicionalmente en fermentaciones.
Por eso el GABA está presente en numerosos alimentos fermentados.
La comunicación entre intestino y cerebro es bidireccional y utiliza rutas nerviosas, inmunitarias, endocrinas y metabólicas.
Aquí entra también el llamado eje intestino-cerebro, en el que los metabolitos producidos por nuestra microbiota pueden influir sobre diferentes aspectos del sistema nervioso.
Esta conexión ayuda a comprender por qué alteraciones digestivas y nerviosas aparecen muchas veces juntas.
Fuentes naturales de GABA
El GABA está presente naturalmente en distintos alimentos, aunque generalmente en cantidades pequeñas.
Podemos encontrarlo especialmente en algunos:
-
alimentos fermentados;
-
verduras;
-
legumbres;
-
cereales germinados;
-
arroz integral germinado;
-
tomates;
-
patatas;
-
soja;
-
té;
-
productos lácteos fermentados;
-
kimchi;
-
yogur;
-
y otros alimentos sometidos a fermentación por bacterias lácticas.
También podemos favorecer su producción asegurando una alimentación que aporte suficiente glutamato natural y vitamina B6.
La vitamina B6 es especialmente importante porque actúa como cofactor de la glutamato descarboxilasa, la enzima que transforma glutamato en GABA.
Los hidratos de carbono complejos, cereales integrales y alimentos ricos en vitaminas del grupo B pueden formar parte de una alimentación destinada a mantener correctamente el metabolismo energético y nervioso, pero no es necesario consumir grandes cantidades de hidratos para fabricar GABA.
Beneficios del GABA
Ansiedad y estrés
Uno de los usos más habituales del GABA está relacionado con la relajación y el manejo del estrés.
El GABA disminuye la excitabilidad neuronal y participa en las redes cerebrales encargadas de frenar respuestas excesivas frente a estímulos.
Por eso se utiliza habitualmente en complementos destinados a:
-
estrés;
-
nerviosismo;
-
dificultad para relajarse;
-
tensión emocional;
-
y ansiedad.
La suplementación oral con GABA se ha estudiado también en humanos en relación con estrés y relajación.
GABA e insomnio
El sistema GABAérgico tiene un papel fundamental en el sueño.
Durante determinadas fases del proceso de conciliación del sueño disminuye la actividad de sistemas cerebrales asociados a la vigilia y aumenta la influencia de mecanismos inhibidores.
El GABA participa precisamente en esta reducción de la actividad neuronal.
Por eso muchos medicamentos utilizados para dormir actúan directa o indirectamente sobre receptores GABA.
El GABA oral también se ha estudiado como complemento para mejorar:
-
conciliación del sueño;
-
relajación antes de acostarse;
-
calidad del descanso;
-
y respuesta al estrés nocturno.
Cuando conseguimos disminuir la hiperactivación del sistema nervioso antes de dormir, resulta mucho más fácil entrar en las distintas fases del sueño.
GABA y concentración mental
A primera vista puede parecer extraño que una sustancia inhibidora pueda ayudar a concentrarnos.
Pero concentración no significa tener el cerebro acelerado.
Para concentrarnos correctamente necesitamos ser capaces de filtrar estímulos irrelevantes.
Un cerebro demasiado activado puede saltar constantemente de un pensamiento a otro, responder a cualquier estímulo y resultar incapaz de mantener la atención.
El sistema GABAérgico ayuda precisamente a inhibir señales innecesarias.
Se han realizado estudios en Japón evaluando GABA durante tareas cognitivas y situaciones de estrés mental, observándose cambios tanto en parámetros psicológicos como fisiológicos relacionados con estrés y atención.
Por eso una adecuada capacidad inhibitoria puede favorecer indirectamente una sensación de mayor claridad y concentración.
GABA y depresión
El sistema GABAérgico también participa en la regulación del estado de ánimo.
Las alteraciones emocionales no dependen de un único neurotransmisor.
GABA, glutamato, serotonina, dopamina y noradrenalina mantienen una interacción constante.
En determinadas personas con depresión se han observado alteraciones en circuitos GABAérgicos, especialmente cuando la depresión se acompaña de ansiedad, insomnio, estrés mantenido o hiperactivación.
Por eso el GABA puede resultar especialmente interesante dentro de un abordaje más amplio del equilibrio neuroquímico.
GABA y función sexual
La falta de deseo sexual puede tener muchas causas diferentes:
-
estrés;
-
ansiedad;
-
mala calidad del sueño;
-
alteraciones hormonales;
-
agotamiento;
-
problemas emocionales;
-
y determinados medicamentos.
El GABA no actúa directamente como una hormona sexual, pero puede intervenir de forma indirecta.
Cuando disminuye la hiperactivación y mejora la capacidad para relajarse y descansar, también puede mejorar el contexto fisiológico necesario para una respuesta sexual normal.
El descanso adecuado también resulta fundamental para mantener correctamente la producción y regulación de diferentes hormonas sexuales.
GABA y hormona de crecimiento
Esta es una propiedad curiosa y menos conocida.
La administración oral de GABA se ha estudiado por su capacidad para modificar la secreción de hormona de crecimiento o GH.
En un estudio clásico, una dosis oral de 5 gramos produjo un aumento significativo de la GH plasmática.
En otro ensayo con hombres entrenados, la administración de 3 gramos de GABA, tanto en reposo como antes del ejercicio de resistencia, produjo incrementos importantes de hormona de crecimiento respecto al placebo.
Esto explica por qué el GABA ha aparecido tradicionalmente en complementos destinados a:
-
recuperación deportiva;
-
mantenimiento muscular;
-
descanso;
-
y composición corporal.
No funciona como un precursor químico directo de la hormona de crecimiento. Más exactamente, puede influir en los mecanismos que regulan su secreción.
GABA y pérdida de peso
El GABA tampoco es un suplemento adelgazante por sí mismo.
Sin embargo, hay varias razones por las que puede resultar interesante dentro de un programa de control de peso.
Puede ayudar indirectamente mediante:
-
mejor calidad del sueño;
-
disminución de la ansiedad;
-
menor alimentación emocional;
-
mejor recuperación física;
-
posible influencia sobre la secreción de hormona de crecimiento;
-
y regulación del estrés.
Dormir mal modifica considerablemente las señales hormonales relacionadas con hambre, saciedad, estrés y metabolismo.
Por eso mejorar el descanso puede tener consecuencias metabólicas mucho mayores de lo que muchas veces pensamos.
GABA y presión arterial
El GABA también se ha estudiado por su relación con la regulación cardiovascular.
Existen alimentos fermentados enriquecidos naturalmente en GABA que tradicionalmente se han investigado por su posible acción sobre la presión arterial.
Su efecto relajante sobre determinados circuitos nerviosos y su relación con la regulación autonómica pueden participar en este mecanismo.
Por este motivo también encontramos GABA en productos destinados al mantenimiento de una presión arterial normal.
GABA, dolor y tensión muscular
El sistema GABAérgico participa en la modulación de las señales de dolor tanto a nivel cerebral como en la médula espinal.
Una correcta inhibición neuronal ayuda a impedir que determinadas señales dolorosas se amplifiquen de forma excesiva.
Además, al disminuir la excitabilidad nerviosa puede favorecer la relajación muscular.
Esto explica su interés en:
-
tensión muscular;
-
dolor de espalda;
-
determinados dolores crónicos;
-
y procesos en los que existe una combinación de dolor, estrés e hiperactivación nerviosa.
GABA y envejecimiento
Dormir mal y vivir sometidos permanentemente a estrés produce consecuencias importantes sobre el organismo.
Aumentan el estrés oxidativo, la inflamación, el cortisol y el desgaste metabólico.
Por eso cualquier intervención que facilite un sueño más reparador y disminuya la hiperactivación puede tener indirectamente un papel dentro del envejecimiento saludable.
También se está investigando el GABA en productos cosméticos y nutricosméticos.
Algunos preparados tópicos combinan GABA con péptidos y otras sustancias con el objetivo de mejorar líneas de expresión y elasticidad cutánea.
Además, investigaciones recientes con preparados que contienen GABA junto con otros activos han observado mejoras en hidratación, elasticidad y profundidad de las arrugas.
Usos del GABA
El GABA se utiliza o se estudia principalmente como apoyo en:
-
ansiedad;
-
nerviosismo;
-
estrés;
-
dificultad para relajarse;
-
insomnio;
-
hiperactivación nerviosa;
-
TDAH e hiperactividad;
-
hipertensión;
-
tensión muscular;
-
dolor de espalda;
-
molestias relacionadas con artritis;
-
regulación del sueño;
-
apoyo al ejercicio y recuperación muscular;
-
estimulación de la secreción de hormona de crecimiento;
-
control de peso;
-
alimentación emocional;
-
alteraciones relacionadas con estrés intestinal;
-
hinchazón;
-
estreñimiento funcional asociado a estrés;
-
y determinados procesos neurológicos.
¿El GABA tomado como suplemento llega al cerebro?
Esta es una de las cuestiones más interesantes alrededor de los suplementos de GABA.
Durante mucho tiempo se consideró que el GABA atravesaba muy poco la barrera hematoencefálica.
Sin embargo, la cuestión no es tan sencilla.
Existen estudios en humanos en los que la administración oral de GABA produce cambios fisiológicos relacionados con estrés, sueño y secreción hormonal, lo que indica que puede ejercer efectos aunque su entrada directa al cerebro sea limitada.
Se han propuesto varias posibilidades:
-
pequeñas cantidades pueden atravesar determinadas regiones de la barrera;
-
puede actuar sobre receptores periféricos;
-
puede intervenir mediante el nervio vago;
-
puede modificar señales del sistema nervioso entérico;
-
o producir efectos indirectos sobre el sistema nervioso central.
Por tanto, su mecanismo oral probablemente sea más complejo que simplemente “tomamos GABA y entra directamente en el cerebro”.
Contraindicaciones y precauciones del GABA
El GABA suele tolerarse bien cuando se utiliza en las cantidades habituales de los complementos alimenticios, pero esto no significa que carezca de precauciones.
Medicamentos sedantes
Debe utilizarse con precaución cuando se toman:
-
benzodiacepinas;
-
hipnóticos;
-
barbitúricos;
-
determinados antihistamínicos sedantes;
-
medicamentos anticonvulsivantes;
-
y otros fármacos depresores del sistema nervioso central.
La combinación puede aumentar somnolencia, relajación y disminución de reflejos.
Alcohol
No es aconsejable combinar dosis elevadas de GABA con alcohol debido a que ambos actúan sobre sistemas relacionados con la inhibición del sistema nervioso.
Presión arterial baja
Debido a su posible influencia sobre la presión arterial, las personas con hipotensión o que toman medicamentos antihipertensivos deben vigilar especialmente su respuesta.
Embarazo y lactancia
No existe suficiente información sobre el uso de suplementos concentrados de GABA durante embarazo y lactancia.
En estas etapas conviene evitar su suplementación salvo indicación específica de un profesional.
Niños
Aunque el GABA forma parte naturalmente de nuestro organismo y está presente también en alimentos, la utilización de suplementos concentrados en niños debe individualizarse.
Esto resulta especialmente importante cuando el niño está recibiendo tratamiento para TDAH, epilepsia, ansiedad, alteraciones del sueño u otros trastornos neurológicos.
Medicación neurológica o psiquiátrica
Las personas que toman tratamientos para ansiedad, depresión, epilepsia, trastornos del sueño o cualquier otra alteración del sistema nervioso deberían valorar posibles interacciones antes de utilizar dosis elevadas.
Efectos secundarios
Algunas personas pueden experimentar al comenzar:
-
hormigueo;
-
sensación de calor;
-
somnolencia;
-
mareo;
-
molestias digestivas;
-
náuseas;
-
ligera dificultad respiratoria transitoria;
-
o cambios en la frecuencia cardíaca.
Estos efectos suelen estar relacionados con la dosis y pueden aparecer especialmente cuando se utilizan cantidades elevadas.
Por eso, como ocurre con muchos suplementos que actúan sobre el sistema nervioso, suele ser preferible comenzar con cantidades bajas y valorar la respuesta individual.
GABA: el freno que necesita nuestro sistema nervioso
Quizá la mejor manera de entender el GABA sea volver a la comparación del principio.
El cerebro necesita acelerador y freno.
El glutamato permite activar las neuronas, aprender, responder y mantenernos alerta.
El GABA permite detener, filtrar, relajar y evitar que esa actividad neuronal termine descontrolándose.
Y ese equilibrio no afecta únicamente a la sensación de calma.
Interviene en sueño, ansiedad, dolor, concentración, tensión muscular, respuesta al estrés, control cardiovascular, funcionamiento intestinal y numerosos procesos neurológicos.
Por eso el GABA no debería entenderse simplemente como “un suplemento para dormir”.
Es uno de los principales sistemas reguladores de la actividad de nuestro cerebro.


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