Opciones naturales para mejorar la memoria

Herbolario barato con opciones efectivas para la memoria

Nuestro cerebro organiza y almacena los recuerdos mediante distintos sistemas de memoria. De forma sencilla, podemos hablar de memoria a corto plazo y memoria a largo plazo, aunque en realidad existen diferentes tipos y procesos implicados en recordar, aprender y recuperar información.

La memoria a corto plazo nos permite manejar información inmediata: recordar dónde hemos dejado las llaves, retener un número durante unos segundos, seguir una conversación o recordar el nombre de una persona que acabamos de conocer.

Cuando esa información se utiliza, se repite o se relaciona con conocimientos que ya tenemos, puede consolidarse y permanecer durante mucho más tiempo.

Con los años es bastante habitual notar que cuesta más recuperar determinada información, aparecen pequeños olvidos o necesitamos más tiempo para recordar un nombre o dónde hemos dejado algo. El estrés, dormir mal, el agotamiento mental, determinados déficits nutricionales y algunos momentos de nuestra vida también pueden influir considerablemente en la concentración y la memoria.

Por eso, antes de pensar únicamente en estimular el cerebro, conviene valorar qué puede estar interfiriendo en su funcionamiento.

Plantas y nutrientes para la memoria

Dentro de la nutrición y la fitoterapia encontramos diferentes sustancias utilizadas tradicionalmente para favorecer la memoria, la concentración y el rendimiento mental.

No todas actúan de la misma manera y precisamente por eso es interesante conocer sus diferencias.

Ginkgo biloba

El Ginkgo biloba es probablemente una de las plantas más conocidas cuando hablamos de memoria.

Se utiliza especialmente por su relación con la microcirculación y el flujo sanguíneo, incluido el cerebral. Por esta razón suele encontrarse en preparados destinados a personas que empiezan a notar pérdida de agilidad mental, dificultad para concentrarse o pequeños fallos de memoria asociados a la edad.

No es una planta que deba utilizarse alegremente si se toman anticoagulantes o antiagregantes, ya que puede interaccionar con ellos.

Bacopa monnieri

La Bacopa monnieri procede de la tradición ayurvédica y tiene un perfil diferente.

Se ha utilizado tradicionalmente para favorecer las capacidades cognitivas, especialmente memoria, aprendizaje y concentración. Resulta particularmente interesante cuando el problema no es solamente recordar, sino mantener la atención y procesar correctamente la información.

Ginseng

El ginseng puede resultar más apropiado cuando detrás de los problemas de concentración encontramos cansancio, estrés o agotamiento físico y mental.

A veces no tenemos realmente un problema de memoria: estamos sencillamente tan cansados que nuestro cerebro no está prestando suficiente atención como para almacenar correctamente la información.

Y difícilmente podemos recordar algo que nuestro cerebro no llegó a registrar bien.

Fosfatidilserina

La fosfatidilserina es un fosfolípido que forma parte de las membranas celulares y se encuentra en concentraciones importantes en el cerebro.

Participa en el funcionamiento de las células nerviosas y en los procesos relacionados con la comunicación neuronal, por lo que se utiliza habitualmente en complementos destinados a la memoria, concentración y rendimiento cognitivo.

Omega-3 y DHA

Los ácidos grasos omega-3 también tienen una relación muy estrecha con nuestro cerebro.

En concreto, el DHA es un componente estructural importante del tejido cerebral y contribuye al mantenimiento de una función cerebral normal.

Una alimentación excesivamente pobre en grasas de calidad tampoco es una buena idea cuando pretendemos cuidar el sistema nervioso.

Vitaminas del grupo B

Las vitaminas del grupo B intervienen en numerosos procesos relacionados con el sistema nervioso y el metabolismo energético.

Por eso aparecen con tanta frecuencia en complementos destinados a estudiantes, personas sometidas a periodos de gran esfuerzo intelectual o situaciones de agotamiento.

Entre ellas encontramos la tiamina, niacina, ácido pantoténico, vitamina B6, folatos y vitamina B12, cada una con funciones diferentes dentro del metabolismo y el sistema nervioso.

Cuando el problema no es realmente la memoria

Este es un punto que me parece especialmente importante.

Una persona puede pensar que está perdiendo memoria cuando en realidad tiene un problema de atención, sueño, estrés o agotamiento.

Si estamos pensando en cinco cosas a la vez mientras dejamos las llaves encima de una mesa, probablemente nuestro cerebro ni siquiera haya prestado atención al lugar donde las hemos dejado. Después decimos que «no recordamos dónde están», pero el problema comenzó antes: no registramos correctamente la información.

Dormir mal también afecta muchísimo.

Durante el sueño nuestro cerebro organiza y consolida buena parte de la información adquirida durante el día. Por eso una mala calidad del sueño mantenida en el tiempo termina repercutiendo en la capacidad de concentración, aprendizaje y memoria.

También conviene revisar la alimentación y determinados nutrientes, especialmente cuando los problemas de memoria aparecen acompañados de cansancio, apatía o dificultad para concentrarse.

Memoria y edad

Con el paso de los años puede disminuir la rapidez con la que recuperamos determinada información sin que eso signifique necesariamente que exista una enfermedad.

No recordar inmediatamente un nombre y hacerlo diez minutos después no es lo mismo que desorientarse en lugares conocidos, olvidar acontecimientos importantes repetidamente o perder capacidades que antes se realizaban con normalidad.

Cuando los fallos de memoria aparecen de forma repentina, progresan rápidamente o empiezan a interferir seriamente con la vida cotidiana, ya no estamos hablando simplemente de buscar una planta o un complemento para la memoria y es importante averiguar qué está ocurriendo.

Para los pequeños fallos cotidianos, el cansancio mental o las épocas de mayor exigencia intelectual, podemos apoyarnos en la alimentación, el descanso, el ejercicio y diferentes plantas y nutrientes para la memoria, escogiendo cada uno según las necesidades de la persona.

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