Mala circulación y retención de líquidos en verano

En consulta y en los directos de YouTube muchas de vosotras os quejáis de piernas cansadas, hinchazón de pies y tobillos, hormigueos, sensación de pesadez, varices, arañas vasculares, ardor o incomodidad en las piernas.

Y cuando llega el verano, muchas de estas molestias empeoran.

No es casualidad.

Las altas temperaturas no se llevan especialmente bien con los problemas de circulación venosa de retorno, es decir, con el sistema encargado de devolver hacia el corazón la sangre que ha llegado hasta nuestras piernas.

¿Por qué empeora la circulación de las piernas con el calor?

Cuando aumenta la temperatura, los vasos sanguíneos superficiales se dilatan para ayudarnos a eliminar calor.

Esta respuesta es completamente normal, pero cuando ya existe cierta dificultad en el retorno venoso puede favorecer que aumente la acumulación de sangre en las extremidades inferiores y la salida de líquido hacia los tejidos.

Por eso al final de un día caluroso podemos encontrarnos con:

  • Tobillos hinchados.

  • Pies más gruesos.

  • Marcas de los zapatos.

  • Sensación de piernas pesadas.

  • Calambres.

  • Picor.

  • Mayor visibilidad de pequeñas venas y arañas vasculares.

  • Empeoramiento de las molestias asociadas a las varices.

Estas alteraciones son especialmente frecuentes en las mujeres.

Mala circulación y retención de líquidos no son exactamente lo mismo

Aunque muchas veces utilizamos ambas expresiones como si fueran sinónimas, conviene diferenciarlas.

La insuficiencia venosa aparece cuando las venas tienen dificultades para devolver eficazmente la sangre desde las piernas hacia el corazón.

La retención de líquidos o edema es la acumulación de líquido en los tejidos.

Ambas situaciones pueden aparecer juntas, pero no todo edema está provocado por mala circulación.

También puede relacionarse con determinados medicamentos, problemas linfáticos, hormonales, renales, cardíacos o hepáticos.

Por eso una hinchazón persistente o que aparece de forma repentina merece ser valorada.

Causas que favorecen la mala circulación en las piernas

Entre los factores que pueden favorecer los problemas de retorno venoso encontramos:

  1. Cambios hormonales.

  2. Sobrepeso.

  3. Sedentarismo.

  4. Falta de ejercicio.

  5. Permanecer muchas horas sentado o de pie.

  6. Embarazo.

  7. Predisposición familiar.

  8. Edad.

  9. Tabaco.

  10. Consumo excesivo de alcohol.

  11. Ropa excesivamente ajustada.

  12. Calzado incómodo o tacones muy altos utilizados durante muchas horas.

  13. Temperaturas elevadas.

Y en verano podemos sumar precisamente ese último factor a todos los anteriores.

Plantas medicinales para la mala circulación y la retención de líquidos en verano

Vid roja

La vid roja (Vitis vinifera) es una de las plantas más interesantes cuando hablamos de circulación venosa.

Sus hojas son ricas en flavonoides y otros polifenoles y se utilizan tradicionalmente por su acción venotónica y vasoprotectora.

Ayuda a proteger los pequeños vasos y capilares y resulta especialmente interesante cuando existe:

  • Sensación de piernas cansadas.

  • Pesadez.

  • Hinchazón.

  • Fragilidad capilar.

  • Varices.

  • Arañas vasculares.

Una de sus principales aplicaciones se encuentra precisamente en la insuficiencia venosa crónica.

Al favorecer el tono venoso y proteger la microcirculación puede ayudar a disminuir la sensación de congestión y el edema asociado al mal retorno venoso.

Tradicionalmente también se utiliza en preparados destinados a hemorroides y fragilidad vascular.

Cola de caballo

A menudo confundimos la retención de líquidos con un aumento real de peso.

La ropa nos aprieta, los zapatos dejan marca, los anillos se resisten a salir y sentimos el cuerpo hinchado y pesado.

Pero una parte de ese cambio puede deberse simplemente a la acumulación temporal de líquidos en los tejidos.

La cola de caballo (Equisetum arvense) es una de las plantas tradicionalmente más utilizadas para favorecer la diuresis.

Puede resultar interesante cuando existe una retención de líquidos leve, siempre que no haya detrás una enfermedad renal, cardíaca u otra causa que necesite tratamiento específico.

Aquí conviene recordar algo importante: si la hinchazón procede fundamentalmente de una insuficiencia venosa, no basta con aumentar la cantidad de orina. También tenemos que trabajar el retorno venoso y el movimiento de las piernas.

Casis o grosellero negro

El casis o grosellero negro (Ribes nigrum) es extraordinariamente rico en vitamina C y polifenoles, especialmente antocianinas.

Sus frutos contienen varias veces más vitamina C que la naranja, aunque la cantidad exacta depende de la variedad, maduración y conservación.

Tradicionalmente se utiliza como antioxidante y para favorecer la microcirculación.

Algunos estudios han observado modificaciones del flujo sanguíneo después del consumo de preparados de grosellero negro, lo que ha despertado interés por sus posibles aplicaciones en circulación periférica y fatiga muscular.

Es una planta especialmente interesante cuando queremos combinar antioxidantes, vitamina C y protección vascular.

Olivo

El olivo (Olea europaea) forma parte de la medicina tradicional mediterránea desde hace siglos.

La hoja de olivo se ha utilizado tradicionalmente en preparados destinados al mantenimiento de la presión arterial y la circulación.

También presenta una discreta acción diurética, por lo que puede formar parte de combinaciones destinadas a personas que presentan sensación de hinchazón acompañada de retención de líquidos.

Mirtilo o arándano negro

El mirtilo (Vaccinium myrtillus) es especialmente rico en antocianinas.

Estos pigmentos vegetales poseen una importante actividad antioxidante y se han utilizado tradicionalmente para proteger la microcirculación y los pequeños vasos sanguíneos.

Por eso el mirtilo aparece frecuentemente asociado al cuidado de:

  • Capilares.

  • Circulación periférica.

  • Piernas cansadas.

  • Salud ocular.

  • Fragilidad vascular.

Su interés para las piernas no reside simplemente en «dilatar los vasos», sino especialmente en su relación con la microcirculación y la protección capilar.

Ginkgo biloba

El Ginkgo biloba es otra de las plantas clásicas relacionadas con la circulación.

Sus hojas contienen flavonoides y terpenos que actúan sobre diferentes aspectos de la microcirculación y el flujo sanguíneo.

Tradicionalmente se utiliza cuando existen problemas de circulación periférica y también por su relación con la circulación cerebral.

Puede resultar interesante en situaciones de:

  • Mala circulación periférica.

  • Sensación de frío en extremidades.

  • Determinados calambres relacionados con la circulación.

  • Alteraciones de la microcirculación.

Sin embargo, el ginkgo puede modificar la agregación plaquetaria, por lo que debemos tener especial precaución cuando se utilizan anticoagulantes o antiagregantes o existe algún trastorno hemorrágico.

Preparados para piernas cansadas

También podemos encontrar fórmulas que combinan varias plantas y nutrientes destinados específicamente al retorno venoso.

Este tipo de preparados puede resultar práctico cuando queremos trabajar simultáneamente diferentes aspectos de la circulación en lugar de utilizar cada planta por separado.

La elección dependerá de si predomina la pesadez, la fragilidad capilar, las varices, la hinchazón o la retención de líquidos, porque no todas las piernas cansadas necesitan exactamente lo mismo.

Geles y lociones refrescantes para las piernas

En verano pueden resultar especialmente agradables los geles y lociones para piernas cansadas.

Muchas fórmulas combinan plantas tradicionalmente utilizadas para la circulación con sustancias que proporcionan una sensación refrescante.

Aplicarlos mediante un masaje suave y ascendente, desde los tobillos hacia las piernas, puede proporcionar una agradable sensación de descanso.

Y tengo un truco especialmente sencillo para el verano:

guardar el gel de piernas en la nevera.

Al llegar a casa después de un día caluroso, la sensación de alivio es muchísimo mayor.

Consejos para mejorar la circulación y la retención de líquidos en verano

Muévete con frecuencia

Evita permanecer sentado o de pie durante muchas horas seguidas.

Cada cierto tiempo levántate, camina un poco o realiza movimientos de flexión y extensión de los tobillos.

Los músculos de la pantorrilla funcionan como una auténtica bomba muscular que ayuda a impulsar la sangre venosa hacia arriba.

Por eso caminar es uno de los ejercicios más sencillos y eficaces para las piernas cansadas.

Mantén una buena hidratación

En verano perdemos más agua mediante la transpiración.

No existe una cantidad idéntica de agua que sirva para todo el mundo, pero sí debemos asegurarnos de mantener una hidratación suficiente, especialmente durante los días calurosos o cuando hacemos ejercicio.

Cuida la alimentación

Da prioridad a frutas, verduras y alimentos ricos en antioxidantes.

Tomate, frutos rojos, verduras de hoja verde, cítricos y otras frutas y hortalizas proporcionan vitamina C, flavonoides y numerosos compuestos vegetales relacionados con la protección vascular.

También resultan interesantes los alimentos que aportan ácidos grasos omega 3, como:

  • Pescado azul.

  • Nueces.

  • Semillas de lino.

  • Semillas de chía.

El aceite de lino puede utilizarse para aliñar platos siempre en frío, ya que es un aceite especialmente sensible a la oxidación y al calor.

Modera la sal

Un consumo excesivo de sal puede favorecer la retención de líquidos en personas sensibles.

No se trata necesariamente de eliminar completamente la sal, sino de vigilar especialmente los alimentos ultraprocesados, embutidos, aperitivos y preparados industriales, donde muchas veces consumimos grandes cantidades sin darnos cuenta.

Cuidado con el exceso de cafeína

No hace falta eliminar automáticamente el café por tener las piernas hinchadas.

Sin embargo, cantidades excesivas de cafeína pueden no resultar convenientes para algunas personas y, sobre todo, nunca deberían sustituir una correcta hidratación.

El té verde puede utilizarse como bebida rica en polifenoles, pero recordemos que también contiene cafeína.

Evita el calor directo sobre las piernas

Si tienes problemas de circulación venosa, evita mantener las piernas durante mucho tiempo expuestas directamente al sol y procura no pasar las horas de más calor completamente inmóvil.

En la playa o la piscina podemos refrescar periódicamente las piernas con agua.

Evita el tabaco

El tabaco perjudica directamente al sistema cardiovascular y vascular.

Si existen problemas circulatorios, dejar de fumar es una de las medidas que más sentido tiene para proteger los vasos sanguíneos.

Haz ejercicio

Caminar, nadar, montar en bicicleta o utilizar la elíptica obliga a trabajar la musculatura de las piernas y favorece el retorno venoso.

No necesitamos hacer un entrenamiento agotador.

La regularidad resulta mucho más importante.

Evita la ropa excesivamente ajustada

Las prendas que comprimen determinadas zonas y el calzado incómodo pueden aumentar la sensación de pesadez y dificultar el movimiento normal.

Los tacones muy altos utilizados durante muchas horas tampoco permiten trabajar a la pantorrilla de la misma manera que caminar con un calzado cómodo.

Descansa con las piernas ligeramente elevadas

Al final del día podemos tumbarnos durante unos minutos con las piernas algo elevadas para favorecer el retorno de la sangre y aliviar la sensación de pesadez.

Termina la ducha con agua fresca

Un chorro de agua fresca sobre las piernas, empezando por los pies y ascendiendo hacia arriba, puede resultar especialmente agradable en verano.

No necesitamos utilizar agua helada.

La combinación de frescor y movimiento ascendente proporciona una estupenda sensación de alivio después de un día de calor.

Cuando una pierna hinchada no es simplemente mala circulación

La típica hinchazón de ambos tobillos que aparece progresivamente durante un día caluroso no es lo mismo que una pierna que se hincha de repente, duele, está caliente o presenta un cambio llamativo de color.

Una inflamación brusca y unilateral necesita valoración, especialmente si aparece dolor en la pantorrilla.

También conviene investigar una retención de líquidos nueva, persistente o generalizada, porque puede tener causas diferentes a la insuficiencia venosa.

El verano puede empeorar muchísimo unas piernas que ya tienen dificultades para devolver la sangre hacia el corazón, pero tenemos muchas herramientas para ayudarlas: movimiento, frescor, alimentación, control de la sal, plantas venotónicas y cuidado de la microcirculación.

Y muchas veces pequeños cambios repetidos todos los días proporcionan más alivio que cualquier medida aislada.


Este artículo tiene carácter informativo y educativo. La hinchazón persistente, repentina, unilateral o acompañada de dolor, calor local, dificultad respiratoria u otros síntomas debe ser valorada para determinar su causa.

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