Levadura de cerveza: usos, beneficios y contraindicaciones

La levadura de cerveza es un complemento alimenticio obtenido a partir de Saccharomyces cerevisiae, un hongo unicelular utilizado desde hace siglos en procesos de fermentación.

Tradicionalmente procede de la levadura empleada durante la elaboración de la cerveza. Una vez recuperada, se lava y se seca para hacerla apta para el consumo. Al quedar inactivada por el proceso de secado, la levadura de cerveza que utilizamos como alimento o complemento no es lo mismo que administrar un probiótico de levaduras vivas.

Durante muchos años ha sido uno de esos complementos sencillos que se utilizaban especialmente cuando se quería mejorar la alimentación en épocas de crecimiento, cansancio o recuperación, y para cuidar pelo, piel y uñas. Pero su composición es bastante más interesante de lo que puede parecer.

Propiedades de la levadura de cerveza

La levadura de cerveza destaca especialmente por su contenido en proteínas, vitaminas del grupo B, minerales y componentes de la pared celular de la levadura, entre ellos los beta-glucanos.

Entre las vitaminas del grupo B podemos encontrar, dependiendo del producto, B1 o tiamina, B2 o riboflavina, B3 o niacina, B5 o ácido pantoténico, B6 o piridoxina, biotina y folatos.

Hay una excepción importante: la vitamina B12.

La levadura de cerveza no debe considerarse una fuente natural fiable de vitamina B12. Algunos productos contienen B12 porque han sido enriquecidos, pero en ese caso hay que comprobarlo expresamente en la composición.

También aporta una cantidad interesante de proteínas. Su perfil de aminoácidos contiene lisina, treonina e isoleucina, mientras que presenta menor proporción de aminoácidos azufrados como metionina y cisteína.

Precisamente por su riqueza proteica y nutricional se ha utilizado tradicionalmente como complemento de las dietas vegetarianas, aunque no sustituye por sí sola todos los nutrientes procedentes de los alimentos de origen animal y, especialmente, no debemos confiar en ella para cubrir la vitamina B12 salvo que el producto esté enriquecido.

Su contenido en minerales puede incluir hierro, zinc, selenio y cromo, aunque las cantidades varían considerablemente según la levadura y el producto.

Levadura de cerveza para el pelo, la piel y las uñas

Éste probablemente sea uno de sus usos tradicionales más conocidos.

La combinación de proteínas, aminoácidos, vitaminas del grupo B y minerales aporta nutrientes relacionados con el mantenimiento normal de tejidos como la piel, el cabello y las uñas.

Por eso se ha utilizado durante generaciones cuando aparecen uñas frágiles, cabello debilitado o una piel que refleja una alimentación deficiente o una época de mayores necesidades nutricionales.

También ha tenido mucha tradición durante la adolescencia, una etapa en la que coinciden crecimiento, cambios hormonales, mayor demanda nutricional y, con frecuencia, problemas de piel como el acné.

No es extraño que nuestras abuelas tuvieran siempre la levadura de cerveza entre esos alimentos que daban «para fortalecer».

Sistema nervioso, cansancio e insomnio

Las vitaminas del grupo B participan en numerosos procesos relacionados con el metabolismo energético y el funcionamiento del sistema nervioso.

Ésta es una de las razones por las que la levadura de cerveza se ha utilizado tradicionalmente durante periodos de cansancio, estrés, convalecencia o alimentación poco equilibrada.

También aparece tradicionalmente asociada al nerviosismo y al insomnio, especialmente cuando éstos coinciden con agotamiento o mayores necesidades nutricionales.

Aquí me parece importante entender su papel: no estamos hablando de una planta sedante que provoque sueño, sino de un alimento concentrado que aporta nutrientes utilizados por el organismo y por el sistema nervioso.

Glucosa y cromo

Otro de los campos interesantes de la levadura de cerveza es el metabolismo de la glucosa.

Algunas levaduras de cerveza presentan cantidades apreciables de cromo y existen estudios en personas con diabetes tipo 2 en los que su utilización se ha relacionado con mejoras de determinados parámetros glucémicos.

El cromo participa en el metabolismo normal de los macronutrientes y en el mantenimiento de los niveles normales de glucosa sanguínea.

Pero aquí también importa mucho el producto: no todas las levaduras contienen la misma cantidad de cromo, y algunas preparaciones utilizadas en investigación han sido específicamente seleccionadas o enriquecidas.

Colesterol y metabolismo

La levadura de cerveza también se ha estudiado en relación con el metabolismo de los lípidos, incluidos colesterol y triglicéridos.

Parte de su interés procede de su composición nutricional y parte de los componentes propios de Saccharomyces cerevisiae, incluida su pared celular.

Por eso aparece tradicionalmente entre los complementos utilizados cuando se busca acompañar una alimentación destinada a mejorar tanto el metabolismo de la glucosa como el de las grasas.

Intestino y beta-glucanos

La levadura de cerveza contiene componentes de la pared celular como beta-glucanos y mananos, además de otros compuestos que llegan al aparato digestivo.

Esto explica parte de su interés en relación con el intestino y el sistema inmunitario.

También puede contribuir al tránsito intestinal, especialmente dentro de una alimentación adecuada, aunque conviene distinguir esto de la idea de «regenerar la flora intestinal».

La levadura de cerveza seca que consumimos habitualmente está inactivada, por lo que no coloniza el intestino como haría un microorganismo probiótico vivo. Sus componentes sí pueden interactuar con el ecosistema intestinal y formar parte de la alimentación que condiciona nuestra microbiota.

Levadura de cerveza en dietas vegetarianas y etapas de crecimiento

Su combinación de proteínas, aminoácidos y micronutrientes explica que durante mucho tiempo se haya utilizado como refuerzo nutricional en vegetarianos, adolescentes, deportistas y personas con mayores necesidades.

En una dieta vegetariana resulta especialmente interesante su contenido proteico y su aporte de lisina, aminoácido que puede resultar útil para complementar el perfil de determinados alimentos vegetales.

Pero vuelvo a insistir en la B12 porque es importante: ser vegetariano o vegano y tomar levadura de cerveza no garantiza un aporte adecuado de vitamina B12. Para eso hay que comprobar que se trate de una levadura enriquecida con esta vitamina.

Posparto y lactancia

Tradicionalmente también ha sido un alimento muy utilizado durante el posparto y la lactancia.

Es una etapa de grandes exigencias nutricionales y de recuperación de tejidos, y un alimento concentrado en proteínas y vitaminas del grupo B puede resultar interesante dentro de una dieta completa.

Su utilización tradicional se ha relacionado además con el cansancio, el estado de ánimo y la recuperación después del parto.

No deja de ser curioso cómo muchos alimentos que antiguamente se recomendaban simplemente porque «daban fuerza» terminan revelando, cuando analizamos su composición, una concentración considerable de nutrientes.

Recuperación y regeneración de tejidos

Las proteínas aportan los aminoácidos necesarios para construir y reparar tejidos, mientras que diferentes vitaminas y minerales actúan como cofactores en numerosos procesos metabólicos.

Por eso la levadura de cerveza ha tenido también tradición como complemento nutricional durante convalecencias y procesos de recuperación, cuando las necesidades nutricionales pueden aumentar.

No regenera por sí sola una quemadura o una herida quirúrgica, pero sí aporta algunos de los materiales que el organismo necesita para realizar sus propios procesos de reparación.

Principales usos de la levadura de cerveza

Tradicionalmente se ha utilizado especialmente como apoyo nutricional para:

  • pelo, piel y uñas;

  • épocas de crecimiento y adolescencia;

  • dietas vegetarianas;

  • deportistas y personas con mayores necesidades nutricionales;

  • cansancio y sistema nervioso;

  • recuperación y convalecencia;

  • tránsito intestinal;

  • metabolismo de la glucosa;

  • colesterol y metabolismo lipídico;

  • posparto y lactancia.

Contraindicaciones de la levadura de cerveza

Aunque generalmente se tolera bien, no significa que sea adecuada para todo el mundo.

La levadura contiene purinas procedentes de sus ácidos nucleicos, por lo que las personas con hiperuricemia o gota deben tenerlo en cuenta.

En algunas personas también puede producir gases, distensión abdominal o molestias digestivas, especialmente al comenzar a consumirla.

Otro punto importante es diferenciar la levadura de cerveza del producto concreto que compramos. Algunas presentaciones pueden proceder de cebada y contener trazas de gluten, mientras que otras se procesan y certifican específicamente como libres de gluten. En enfermedad celíaca no debemos darlo por supuesto: hay que comprobar el etiquetado.

Y tampoco todas las levaduras tienen idéntica composición nutricional. Si buscamos específicamente cromo, hierro, zinc o vitamina B12, debemos mirar qué aporta realmente ese producto y no asumirlo simplemente porque en la etiqueta ponga «levadura de cerveza».

La levadura de cerveza es uno de esos complementos tradicionales que parecen muy sencillos, pero que reúnen en un solo alimento proteínas, aminoácidos, vitaminas del grupo B, minerales y componentes propios de la levadura. Quizá por eso lleva tantas generaciones apareciendo en nuestras casas cuando alguien necesita reforzar su alimentación.

Este artículo tiene finalidad educativa e informativa y no constituye una pauta individual de suplementación.

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