5 cosas que no deberías comer antes de salir de copas

Deberías saber que, dependiendo del tipo de comida que consumas antes de una ronda —o dos— de bebidas, puedes modificar bastante la velocidad con la que el alcohol pasa a la sangre y también cómo te encuentras al día siguiente.

A menos que vayas buscando específicamente que se te suba el alcohol a la cabeza y despertarte al día siguiente como si una manada de elefantes te hubiera pateado, necesitas hacer una buena comida antes de una noche de farra.

Todos conocemos algunos de los consejos habituales para después de beber: tomar suficiente líquido para compensar la deshidratación producida por el alcohol y elegir alimentos suaves y fáciles de digerir si nuestro aparato digestivo ha terminado la noche bastante enfadado con nosotros.

Pero también deberíamos saber que hay determinados alimentos que no son precisamente la mejor elección antes de una noche de juerga.

Estas son las 5 cosas que evitaría en la cena antes de salir de copas.

1. Alimentos muy salados

El alcohol favorece la pérdida de líquidos y los alimentos muy salados aumentan la sensación de sed.

Patatas fritas, palomitas muy saladas, kikos, aperitivos industriales o frutos secos cargados de sal pueden provocar que pasemos buena parte de la noche con sed.

¿Y qué ocurre cuando tenemos sed y estamos de copas?

Que muchas veces seguimos bebiendo alcohol.

Entramos así en un círculo bastante absurdo: cuanto más salado comemos, más sed tenemos y más fácil resulta que acabemos bebiendo de más.

Y al día siguiente puede estar esperándonos la reina de las resacas.

2. Una ensalada simple

Las ensaladas de hojas verdes están llenas de nutrientes y son muy saludables.

Pero una lechuga con cuatro cosas flotando alrededor no constituye una comida completa antes de salir de copas.

Si cenamos demasiado poco, en la práctica estaremos empezando la noche con el estómago prácticamente vacío.

Y beber alcohol con el estómago vacío hace que éste pase más rápidamente al intestino delgado, donde se absorbe con mucha mayor rapidez.

Por eso, antes de salir necesitamos una comida de verdad.

La ensalada puede formar parte perfectamente de ella, pero acompañada de proteínas, grasas y alguna fuente de hidratos de carbono, en lugar de convertirla en toda nuestra cena.

3. Alimentos picantes

Si tienes tendencia al ardor o al reflujo, juntar una cena tremendamente picante con varias copas puede ser una combinación bastante poco inteligente.

El alcohol puede irritar la mucosa digestiva y favorecer el reflujo, y una comida muy picante puede terminar de organizar la fiesta.

Solo que esta vez la fiesta estará en tu estómago.

Si sabemos que el picante nos produce acidez, precisamente esa noche no es el mejor momento para comprobar hasta dónde podemos llegar.

4. Sushi con demasiada salsa de soja

El sushi no tiene ningún problema especial por ser sushi.

El problema aparece cuando cada pieza acaba nadando en un océano de salsa de soja.

La salsa de soja contiene una cantidad considerable de sal y puede aumentar mucho la sed.

Y volvemos al mismo problema del primer punto: si durante una noche de copas intentamos calmar esa sed con más cerveza, vino o combinados en lugar de beber agua, estamos comprando bastantes papeletas para encontrarnos fatal al día siguiente.

Si vas a cenar sushi antes de salir, estupendo.

Pero utiliza la salsa de soja con un poquito de dignidad y bebe también agua.

5. Zumos de naranja o cítricos

Los zumos cítricos como naranja, limón o pomelo son ácidos y pueden resultar molestos cuando tenemos un estómago especialmente sensible.

Si además los combinamos con alcohol, podemos favorecer la aparición de:

  • Ardor.

  • Acidez.

  • Reflujo.

  • Sensación de estómago revuelto.

Esto no significa que todo el mundo tenga que prohibirse una naranja antes de salir.

Pero si ya sabes que tienes tendencia a la acidez o que el alcohol te destroza el estómago, quizá no sea la mejor noche para beberte medio litro de zumo de naranja antes de empezar.

Entonces, ¿qué deberíamos comer antes de salir de copas?

No necesitamos hacer nada especialmente complicado.

Lo ideal es realizar una comida completa y fácil de digerir que incluya proteínas, hidratos de carbono y algo de grasa.

Por ejemplo:

  • Pescado con patata y verduras.

  • Arroz con verduras y huevo.

  • Pasta acompañada de una fuente de proteínas.

  • Una tortilla con pan y verduras.

La comida ralentiza el vaciamiento del estómago y hace que el alcohol se absorba más lentamente que cuando bebemos en ayunas.

Y hay otro truco mucho menos sofisticado pero tremendamente útil: beber agua durante la noche.

No hace falta esperar a llegar a casa completamente deshidratados para acordarnos de que existe.

Porque podemos elegir estupendamente nuestra cena, pero si después nos bebemos media barra libre, ningún plato de salmón con patatas va a realizar el milagro de salvarnos de la mañana siguiente.

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