
Hay momentos en los que no necesitamos una planta para el estómago, para dormir o para una articulación.
Necesitamos simplemente algo que nos reconforte.
Como estamos viviendo tiempos extraños, hoy os traigo una de esas recetas que me gustan especialmente: una infusión tradicional para acompañarnos en momentos de dolor emocional, tristeza, duelo o desánimo.
No pretende borrar lo que sentimos.
A veces tampoco hay que borrarlo.
Pero podemos prepararnos algo caliente, sentarnos un rato y permitir que determinadas plantas nos acompañen mientras atravesamos ese momento.
Para esta receta vamos a utilizar tilo, violeta y espino, tres plantas con una larga tradición relacionada con la calma, el corazón y los estados emocionales.
¿Por qué estas tres plantas?
Tilo
El tilo (Tilia spp.) es una de nuestras grandes plantas tradicionales para los estados de nerviosismo y tensión.
Sus flores se han utilizado durante generaciones cuando necesitamos relajarnos, especialmente cuando la preocupación o el disgusto se manifiestan también físicamente y nos cuesta desconectar.
Violeta
La violeta (Viola odorata) aporta a esta mezcla un carácter mucho más suave.
Tradicionalmente se ha utilizado como planta calmante y emoliente, pero personalmente me gusta especialmente en esta receta por algo difícil de expresar únicamente hablando de principios activos.
Es una planta delicada para una infusión destinada precisamente a momentos en los que nosotros también estamos más delicados.
Espino
El espino (Crataegus spp.) tiene una relación tradicional muy especial con el corazón.
Sus hojas, flores y frutos se han utilizado en fitoterapia en preparados destinados al sistema cardiovascular y también en personas en las que nerviosismo, tensión emocional y sensaciones cardíacas aparecen juntos.
Y por eso me parece una planta especialmente bonita para acompañar al tilo y la violeta en una receta destinada al dolor y la tristeza.
Receta de infusión para el dolor y la tristeza
Ingredientes
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1 taza de flores de tilo.
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1 taza de hojas de violeta.
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½ taza de bayas, hojas y/o flores de espino.
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2 litros de agua.
Preparación
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Ponemos los 2 litros de agua a hervir en una cazuela.
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Retiramos del fuego y añadimos las plantas.
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Tapamos.
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Dejamos infusionar durante toda la noche.
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A la mañana siguiente colamos la preparación.
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Podemos endulzarla al gusto, preferiblemente con un poco de miel.
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La vamos bebiendo a lo largo del día.
Lo que no vayamos a utilizar inmediatamente podemos guardarlo en la nevera.
Podemos tomarla templada o calentar suavemente la cantidad que vayamos a beber.
Una infusión para acompañar, no para dejar de sentir
Hay tristezas que aparecen después de una pérdida, una separación, una preocupación, una época especialmente complicada o simplemente después de llevar demasiado tiempo sosteniendo demasiadas cosas.
Y no todo necesita convertirse inmediatamente en algo que tengamos que eliminar.
Las plantas también pueden utilizarse de otra manera.
Preparar la infusión.
Sentarnos.
Beberla despacio.
Descansar.
Dormir si lo necesitamos.
Y dejar que durante un rato alguien nos cuide, aunque ese alguien sea una taza de plantas calientes.


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