Deja de fumar en solo 30 días: mi método progresivo

Año nuevo, vida nueva y propósitos nuevos.

Uno de ellos, si eres fumador, puede ser dejar el tabaco.

Y voy a enseñarte el método que utilicé yo misma para conseguirlo, porque fui el primer conejillo de indias de este invento.

Como exfumadora, no voy a entrar en todos los detalles sobre lo malo que es fumar. Eso ya lo sabemos y nos lo recuerdan constantemente.

Además, creo que machacar a un fumador con culpa y miedo puede añadir un problema más:

«Soy débil.»

«No tengo fuerza de voluntad.»

«No voy a conseguirlo.»

Pues esa idea la vamos a tirar a la basura antes de empezar.

No eres un inútil porque te cueste dejar de fumar.

La nicotina produce dependencia y nuestro cerebro se ha acostumbrado a recibirla. Así que vamos a trabajar precisamente con ese cerebro.

¿Por qué decidí dejar de fumar progresivamente?

En todos los métodos que había probado encontraba el mismo problema: a mí dejar la nicotina bruscamente me producía demasiado síndrome de abstinencia.

Irritabilidad, ansiedad, ganas constantes de fumar y esa maravillosa capacidad de nuestro cerebro para encontrar 700 razones perfectamente convincentes por las que necesitamos encender un cigarro inmediatamente.

La nicotina actúa sobre los receptores nicotínicos de acetilcolina y el consumo mantenido produce adaptaciones en el cerebro.

Cuando dejamos de fumar, esas adaptaciones no desaparecen instantáneamente.

Por eso pensé:

¿Y si en lugar de pelearme con todo esto de golpe voy aumentando progresivamente el tiempo entre cigarrillos?

Y eso fue lo que hice.

Este método dura 30 días y consiste en reducir progresivamente el número de cigarrillos mientras vamos desmontando también todos los automatismos que rodean al tabaco.

Aviso desde ahora: no es un método ortodoxo.

Vamos a necesitar cosas sencillas, imaginación y bastante sentido del humor.

Qué necesitamos para dejar de fumar en 30 días

  • Una aplicación que permita programar una reducción progresiva del tabaco.
  • Una aplicación o audio de hipnosis o relajación.
  • Una imaginación desmedida.
  • Un propósito que quieras conseguir y que no tenga nada que ver con dejar de fumar.
  • Chicles o clavo de olor.
  • Respiración diafragmática.
  • Esencia Triunidad para dejar de fumar o Rescue Remedy de Flores de Bach.
  • Agua de coco o simplemente agua.
  • Hipérico, opcional y solamente cuando sea adecuado.
  • Algunos cambios en nuestra alimentación.

Y ahora empieza el juego.

Una aplicación para reducir progresivamente los cigarrillos

Necesitamos una aplicación sencilla en la que podamos introducir:

  • cuántos cigarrillos fumamos realmente;
  • en cuánto tiempo queremos dejarlo;
  • nuestro objetivo de 30 días.

Y aquí hay una norma fundamental:

Pon los cigarrillos que fumas DE VERDAD.

No hagas trampas.

Si fumas 20, no pongas 12 porque queda más bonito.

La aplicación irá estableciendo progresivamente cuándo puedes fumar el siguiente cigarrillo y aumentando el intervalo entre ellos.

Cuando llegue el momento permitido, puedes fumar.

Mientras no llegue, no.

Así de sencillo.

Estamos rompiendo una de las asociaciones más importantes del fumador: «quiero un cigarro → enciendo un cigarro».

Ahora entre el deseo y el cigarrillo existe un espacio.

Y vamos a aprender a vivir dentro de ese espacio.

Hipnosis antes de dormir

Yo utilicé también una aplicación de hipnosis para dejar de fumar.

Me la ponía todas las noches con auriculares y, si me quedaba dormida, me daba exactamente igual.

Lo importante para mí era convertirla en parte de la rutina nocturna.

Hoy no necesitas utilizar necesariamente aquella misma aplicación. Puedes buscar una sesión de hipnosis o relajación específicamente diseñada para abandonar el tabaco y utilizarla cada noche durante el proceso.

La idea es trabajar también sobre toda la parte automática del hábito.

Porque fumar no es solamente nicotina.

Es el cigarro del café.

El de después de comer.

El del coche.

El de cuando me enfado.

El de cuando termino algo.

El de «voy a descansar cinco minutos».

Y desmontar esas asociaciones es una parte importantísima del proceso.

Imaginación desmedida: llegan los nicontes

Ahora vamos a jugar a un juego de rol.

Este es el punto de partida:

El mundo está controlado por unos seres demoníacos e inmateriales llamados los nicontes.

Los nicontes son capaces de meterse en tu mente y convencerte de hacer cosas que después te producen sufrimiento y culpa, porque precisamente se alimentan de esa energía.

Y hay algo que les encanta:

Que fumes.

Por eso van a intentar continuamente que enciendas un cigarrillo antes de que la aplicación te permita hacerlo.

Y son muy cabrones.

Utilizarán argumentos como:

«Nadie se va a enterar.»

«Por uno no pasa nada.»

«A mí en realidad me gusta fumar.»

«¿Qué necesidad tengo de estar haciendo esta tontería?»

«Mañana sigo.»

«Total, ya he fumado toda mi vida.»

No les escuches.

Cada vez que esperas hasta el momento programado, muere un niconte.

Y cuantos menos cigarrillos fumes, menos nicontes quedan.

Tu misión es salvar el planeta Tierra.

Que, casualmente, es tu cuerpo.

Bromas aparte, los nicontes representan el deseo de fumar, el síndrome de abstinencia y todos los pensamientos automáticos que aparecen alrededor de una adicción.

Pero si podemos convertir esa pelea en un juego en el que nosotros somos los protagonistas, muchísimo mejor.

Elige algo que quieras conseguir

Vamos a necesitar además otro objetivo.

Y no vale «dejar de fumar».

Imagina algo que quieras muchísimo.

Por ejemplo:

Conseguir el trabajo de tus sueños, bien pagado y con un ambiente estupendo.

Imagínalo.

¿Dónde trabajas?

¿Cuánto ganas?

¿Cómo es el lugar?

¿Cómo te sientes cuando llegas por la mañana?

¿Qué haces con ese dinero?

Cuando llegue un ataque de los nicontes y todavía no puedas fumar, en lugar de quedarte mirando el reloj pensando en el cigarro, construye mentalmente ese futuro.

Métete dentro.

Añade detalles.

Saborea tu sueño.

Estamos dando a nuestra mente otra cosa en la que concentrarse.

Chicles y clavo de olor

¿Los nicontes intensifican el ataque y tu maravilloso futuro no consigue distraerte?

No pasa nada.

Mastica un chicle.

También puedes chupar suavemente un clavo de olor.

Parte del hábito del tabaco es oral y gestual. Estamos acostumbrados a llevar algo a la boca constantemente.

Dale al cerebro otra cosa que hacer mientras llega el siguiente momento programado.

Respiración diafragmática

Aquí tenemos otra herramienta estupenda.

Cuando aparezcan nerviosismo y ganas de fumar, realiza varias respiraciones diafragmáticas lentas.

Inspira dejando que se expanda el abdomen y después suelta el aire lentamente.

Y aquí ocurre algo curioso.

Muchas veces creemos que el cigarrillo nos relaja, pero una parte del ritual de fumar consiste precisamente en parar y realizar inhalaciones y exhalaciones profundas y repetidas.

Podemos conservar la respiración y mandar el cigarro a paseo.

Cuando a mí se me complicaba especialmente un ataque de los nicontes hacía sentadillas.

Y así, además de dejar de fumar, cambias el mono del tabaco por unos glúteos tonificados.

Todo son ventajas.

Flores de Bach

Yo utilicé una esencia Triunidad para dejar de fumar.

La probé con bastante incredulidad, para ser sincera, pero a mí me resultaba calmante durante los momentos complicados.

También podemos utilizar Rescue Remedy dentro de este pequeño ritual de apoyo emocional.

No sustituye el trabajo que estamos haciendo.

Es simplemente otra herramienta dentro de nuestra caja de recursos.

Bebe agua

Bebe.

Y vuelve a beber.

Puede ser agua normal o agua de coco.

Yo me di cuenta durante el proceso de que muchas veces confundía diferentes sensaciones corporales con ganas de fumar.

Así que cuando aparezca el impulso, prueba primero a beber unos pequeños sorbos de agua lentamente.

Además, cuando dejamos de fumar estamos cambiando un montón de rutinas y tener una botella de agua cerca nos proporciona otro gesto que sustituye al de coger el cigarrillo.

Hipérico

El hipérico o Hierba de San Juan puede utilizarse tradicionalmente para ayudar a mantener el equilibrio emocional.

Puede ser interesante para determinadas personas si durante el proceso aparecen bajo estado de ánimo o ansiedad.

Pero aquí sí debemos tener una precaución importante: el hipérico presenta numerosas interacciones con medicamentos, incluidos antidepresivos, anticonceptivos, anticoagulantes y otros tratamientos.

Por eso no es una planta para añadir automáticamente al protocolo de todo el mundo.

Alimentación durante estos 30 días

También podemos ayudar a nuestro organismo cuidando especialmente la alimentación durante el proceso.

Vamos a introducir:

  • piña;
  • cítricos;
  • frutos rojos;
  • verduras de hoja verde;
  • alimentos ricos en clorofila;
  • espirulina;
  • hierba de trigo;
  • algas;
  • miel cruda con moderación.

Y, sobre todo, vamos a comer bien.

Este no es el momento de empezar simultáneamente una dieta absurda de 800 calorías.

Tenemos suficiente con matar nicontes.

Rompe las asociaciones con el tabaco

Durante las primeras semanas evita, en la medida de lo posible, las situaciones en las que sabes que fumar es prácticamente automático.

Si siempre fumabas tomando café, cambia temporalmente de bebida.

Si el alcohol hace que pierdas completamente el control sobre los cigarrillos, evita durante unas semanas las copas con los amigos.

Si siempre fumas sentado en un determinado lugar, cambia de sitio.

No estamos solamente reduciendo nicotina.

Estamos deshaciendo cientos de pequeñas conexiones:

café = cigarro.

coche = cigarro.

teléfono = cigarro.

estrés = cigarro.

descanso = cigarro.

Cada vez que haces una de esas cosas sin fumar estás enseñando a tu cerebro una nueva manera de hacerla.

¿Y si un día fumas un cigarrillo antes de tiempo?

En mi juego original, un cigarrillo fuera del horario significaba que los nicontes habían conquistado el planeta.

Como recurso mental me sigue encantando.

Pero hay algo importante que añadir.

Si un día te equivocas, no conviertas un cigarrillo en veinte.

No pienses:

«Ya la he cagado, así que da igual.»

Eso sí sería regalarles el planeta entero.

Has fumado un cigarrillo fuera del plan.

Punto.

Vuelve al programa con el siguiente.

Una caída puntual no borra todo lo que llevas conseguido.

El día 30

Durante estas semanas habrás ido dejando progresivamente más espacio entre un cigarrillo y otro.

Pero habrás hecho algo todavía más importante.

Habrás aprendido que las ganas de fumar aparecen y desaparecen.

Que no tienes que obedecer inmediatamente cada impulso.

Que puedes tomar café sin fumar.

Conducir sin fumar.

Enfadarte sin fumar.

Descansar sin fumar.

Y vivir sin fumar.

El objetivo final no es fumar muy poquito.

Es llegar al día en el que ya no necesitas encender el siguiente cigarrillo.

Así que si este año ya lo has decidido, prepara tu aplicación, tus chicles, tu agua, tu imaginación y tu capa de Jedi.

Los nicontes no saben lo que se les viene encima.

Que la fuerza te acompañe.

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