
Nuestro cuerpo es una máquina fascinante y algunas de sus respuestas reflejas pueden proporcionarnos trucos muy sencillos para aliviar pequeñas molestias cotidianas.
Algunos funcionan mediante mecanismos nerviosos, otros modifican nuestra respiración o postura y otros simplemente aprovechan la manera en la que nuestro cerebro procesa diferentes estímulos al mismo tiempo.
Aquí tienes 15 curiosidades de nuestro cuerpo que puedes probar cuando las necesites.
1. Si te pica la garganta, prueba a estimular el oído
Cuando aparece ese picor irritante en la garganta que nos hace querer toser continuamente, prueba a rascar o masajear suavemente el oído.
El oído, la garganta y otras estructuras de cabeza y cuello comparten diferentes conexiones nerviosas. Estimular una zona puede modificar temporalmente la percepción que tenemos en otra.
No siempre funciona, pero es uno de esos trucos curiosos que cuesta muy poco probar.
2. Para escuchar una conversación, prueba con el oído derecho
Si estás en una discoteca, una fiesta o cualquier lugar lleno de ruido y no consigues entender lo que te están diciendo, prueba a girar ligeramente la cabeza y acercar el oído derecho.
Existe cierta especialización cerebral en el procesamiento auditivo y, en determinadas pruebas, el oído derecho ha mostrado ventaja para procesar información verbal.
No significa que el oído izquierdo «escuche música» y el derecho «escuche conversaciones», pero sí existe una curiosa lateralización en nuestro procesamiento del sonido.
3. Toser en el momento de una inyección puede disminuir la percepción del dolor
Un truco curioso consiste en toser justo cuando nos van a poner una inyección.
La tos produce durante unos instantes cambios de presión y, además, supone un estímulo adicional que compite con la sensación producida por la aguja.
Es un pequeño ejemplo de cómo podemos modificar nuestra percepción del dolor mediante otro estímulo simultáneo.
4. Si tienes la nariz atascada, utiliza la lengua
Presiona firmemente el paladar con la lengua durante unos segundos.
Al mismo tiempo puedes realizar un suave masaje o presión en la zona situada entre las cejas y la parte superior de la nariz.
El movimiento y la presión pueden ayudar temporalmente a movilizar las secreciones y aliviar la sensación de congestión.
5. Si tienes acidez, duerme sobre el lado izquierdo
Este es uno de mis trucos favoritos porque tiene una explicación anatómica bastante sencilla.
Cuando existe tendencia al reflujo gastroesofágico, dormir sobre el lado izquierdo puede disminuir la facilidad con la que el contenido del estómago asciende hacia el esófago.
La propia posición del estómago respecto al esófago hace que esta postura resulte más favorable.
Así que si una noche has cenado demasiado y aparece esa desagradable sensación de acidez, prueba a girarte hacia la izquierda.
6. Si te duele una muela, prueba con hielo en la mano
Coge un pequeño cubito de hielo envuelto en un paño y frótalo suavemente sobre la zona en forma de V situada entre el pulgar y el índice.
El frío proporciona un estímulo nervioso intenso que puede competir temporalmente con otras señales dolorosas.
Naturalmente, esto no arregla una caries ni una infección dental, pero puede servir como pequeño recurso mientras solucionamos la causa del dolor.
7. Cuando te quemes, enfría primero la zona
Cuando sufrimos una pequeña quemadura, lo primero es colocar la zona bajo agua corriente fresca durante unos 20 minutos.
No hielo.
Después podemos limpiar cuidadosamente la zona.
Una vez que hemos eliminado el exceso de calor, apoyar suavemente la mano contraria sobre la zona puede resultar agradable porque proporciona presión, contacto y una sensación térmica estable.
Lo verdaderamente importante en esos primeros minutos es sacar el calor de los tejidos.
8. Si te da flato al correr, cambia el ritmo de la respiración
Cuando corremos puede aparecer ese desagradable dolor lateral que conocemos como flato.
Un antiguo truco consiste en coordinar la espiración con el apoyo del pie izquierdo.
No necesitamos pensar que respirar al apoyar el pie derecho «aplasta el hígado», pero modificar conscientemente el patrón respiratorio puede ayudar a romper el ritmo que estaba favoreciendo la molestia.
Respira profundamente y prueba a espirar cuando apoyes el pie izquierdo.
9. Si te sangra la nariz, no eches la cabeza hacia atrás
Este sí es importante.
Cuando sangra la nariz no debemos echar la cabeza hacia atrás, porque lo único que conseguimos es que la sangre pase hacia la garganta.
Siéntate, inclina ligeramente la cabeza hacia delante y presiona la parte blanda de la nariz manteniendo una presión continua durante varios minutos.
Muchas hemorragias nasales leves se detienen simplemente haciendo esto correctamente.
10. Si el corazón se acelera cuando estás nervioso, controla la respiración
Cuando estamos nerviosos podemos notar que nuestro corazón comienza a latir más deprisa.
En lugar de respirar rápidamente, haz exactamente lo contrario.
Realiza respiraciones lentas y controladas, alargando especialmente la espiración.
La respiración influye sobre el sistema nervioso autónomo y puede ayudarnos a salir progresivamente de ese estado de activación.
11. Para quitar el dolor de cabeza producido por algo muy frío, utiliza la lengua
¿Has tomado alguna vez un helado demasiado rápido y de repente parece que te explota la cabeza?
Es el famoso «brain freeze» o cefalea por estímulo frío.
Cuando aparece, pega la lengua contra el paladar.
La lengua transmite calor a la zona y puede ayudar a que desaparezca antes esa desagradable sensación.
Y, por supuesto, deja de engullir el helado como si alguien te lo fuera a quitar.
12. Descansa la vista después de trabajar con el ordenador
Si llevas horas delante de una pantalla y notas la vista cansada, detente unos segundos.
Cierra los ojos, relaja los músculos de la cara, los hombros y el resto del cuerpo y respira profundamente.
Después mira durante unos segundos hacia un punto lejano.
Cuando trabajamos frente a una pantalla mantenemos durante mucho tiempo el enfoque a corta distancia y además tendemos a parpadear menos.
Hacer pequeñas pausas durante el día ayuda muchísimo.
13. Despierta una mano o un pie dormido moviéndote
Cuando mantenemos una postura durante demasiado tiempo podemos comprimir temporalmente un nervio y aparecer ese conocido hormigueo que llamamos «tener dormida» una extremidad.
Si se te duerme una mano o un brazo, cambia de postura, mueve suavemente el cuello, el hombro y el brazo.
Si es una pierna o un pie, levántate y camina unos segundos.
Al eliminar la presión que estaba afectando al nervio, la sensibilidad suele regresar rápidamente.
14. Memoriza antes de dormir
Si estás estudiando algo importante, haz un último repaso antes de acostarte.
Durante el sueño nuestro cerebro consolida parte de la información adquirida durante el día.
Por eso dormir después de estudiar no es perder horas de estudio.
En realidad, el sueño forma parte del propio proceso de aprendizaje y memoria.
Así que estudiar toda la noche y presentarnos al examen sin dormir puede ser bastante peor negocio de lo que pensamos.
15. Si tienes hipo, prueba con limón
El hipo aparece por contracciones involuntarias y repetidas del diafragma acompañadas del cierre de la glotis.
Uno de los remedios tradicionales más sencillos consiste en chupar o morder una rodaja de limón.
El sabor ácido produce un estímulo sensorial muy intenso y, en algunas personas, puede interrumpir el patrón reflejo del hipo.
No funciona siempre, pero si tienes un limón en casa, probarlo cuesta bastante menos que aguantar veinte minutos diciendo «hip».
Nuestro cuerpo está lleno de pequeños trucos
Muchas de estas curiosidades funcionan porque nuestro organismo no está formado por piezas independientes.
La respiración puede modificar el ritmo cardiaco, una postura puede favorecer o dificultar el reflujo, el frío puede interferir en nuestra percepción del dolor y el sueño puede determinar cuánto recordaremos al día siguiente.
Son pequeños remedios para pequeñas molestias.
Y precisamente por eso resultan tan útiles: no necesitamos preparar nada especial. Muchas veces solamente tenemos que conocer un poco mejor cómo funciona nuestro propio cuerpo.


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