
La miel de Manuka es probablemente una de las mieles más conocidas y estudiadas del mundo. Procede principalmente del néctar de las flores de Leptospermum scoparium, un arbusto originario de Nueva Zelanda y del sureste de Australia conocido en Nueva Zelanda como mānuka.
Su floración es relativamente breve y las abejas disponen únicamente de unas semanas para recoger su néctar. De ahí procede en parte su escasez, pero lo que realmente ha hecho famosa a esta miel es su peculiar composición y, especialmente, su actividad antibacteriana no dependiente únicamente del peróxido de hidrógeno, que la diferencia de muchas otras mieles.
Tradicionalmente se ha utilizado tanto internamente como sobre la piel. Actualmente la encontramos asociada sobre todo al cuidado digestivo, garganta y vías respiratorias, bienestar general y productos específicos destinados al cuidado de heridas.
¿Qué diferencia a la miel de Manuka de otras mieles?
Todas las mieles son alimentos extraordinariamente complejos. Contienen azúcares, pequeñas cantidades de vitaminas y minerales, enzimas, ácidos orgánicos, compuestos fenólicos y numerosas sustancias procedentes tanto del néctar como de la actividad de las propias abejas.
Pero la miel de Manuka presenta un perfil químico particularmente interesante.
Tres nombres aparecen continuamente cuando empezamos a estudiarla: DHA, MGO y leptosperina.
La dihidroxiacetona (DHA) está presente en el néctar de las flores de Manuka y, durante la maduración y almacenamiento de la miel, parte de ella da lugar a metilglioxal (MGO).
El MGO es precisamente uno de los compuestos más relacionados con la característica actividad antibacteriana no peróxida de esta miel.
La leptosperina, por su parte, es un compuesto natural procedente del néctar que resulta especialmente útil como marcador para comprobar la autenticidad y procedencia de una miel de Manuka.
Por eso cuando compramos una buena miel de Manuka no estamos pagando simplemente un tarro de miel procedente de Nueva Zelanda. Estamos pagando también una determinada composición, origen y grado de actividad, que debe poder comprobarse.
¿Qué significan UMF y MGO?
Aquí es donde mucha gente termina completamente perdida delante de los tarros.
UMF significa Unique Manuka Factor. Es un sistema de certificación utilizado para autentificar y clasificar determinadas mieles de Manuka y tiene en cuenta diferentes marcadores característicos de esta miel.
Podemos encontrar, por ejemplo:
UMF 5+, UMF 10+, UMF 15+, UMF 20+...
Cuanto mayor es el número, mayor es la concentración de determinados componentes asociados a la clasificación y, normalmente, también aumenta considerablemente el precio.
El MGO nos proporciona otra información: indica la concentración de metilglioxal expresada en miligramos por kilogramo de miel.
Por eso encontramos tarros identificados como:
MGO 83+, MGO 263+, MGO 514+...
Los dos sistemas están relacionados, pero UMF y MGO no son exactamente lo mismo. MGO cuantifica específicamente el metilglioxal, mientras que el sistema UMF utiliza varios parámetros para caracterizar y autentificar la miel.
Como orientación, las clasificaciones suelen encontrarse aproximadamente en estas correspondencias:
| UMF | MGO aproximado |
|---|---|
| UMF 5+ | MGO 83+ |
| UMF 10+ | MGO 263+ |
| UMF 15+ | MGO 514+ |
| UMF 20+ | MGO 829+ |
Esto nos permite comparar productos sin pensar que dos números diferentes significan necesariamente dos sistemas completamente independientes.
También podemos encontrar miel de Manuka monofloral y multifloral.
La monofloral procede predominantemente de Manuka y debe cumplir determinados criterios de identificación. La multifloral contiene néctar de Manuka junto con el procedente de otras flores.
Por eso, más que dejarnos llevar simplemente por la palabra «Manuka» escrita en letras enormes en la etiqueta, merece la pena comprobar procedencia, certificación y concentración de MGO.
Miel de Manuka y salud digestiva
Uno de los usos que más interés ha despertado es el relacionado con el aparato digestivo.
La miel contiene diferentes oligosacáridos y otros compuestos que pueden interactuar con nuestra microbiota intestinal. En la Manuka se estudia además cómo su peculiar composición puede influir sobre diferentes microorganismos y sobre procesos inflamatorios digestivos.
Su actividad antimicrobiana ha despertado interés frente a distintas bacterias relacionadas con el aparato gastrointestinal, y ésta es una de las razones por las que tradicionalmente se ha utilizado para acompañar problemas digestivos.
No debemos olvidar, sin embargo, algo bastante evidente que a veces desaparece detrás de todo el marketing de la Manuka: sigue siendo miel y, por tanto, contiene una elevada proporción de azúcares.
Más MGO no convierte el tarro en un alimento sin azúcar.
Garganta, tos y sistema inmune
La miel es uno de los remedios tradicionales más antiguos para suavizar la garganta y acompañar la tos, y la miel de Manuka añade a las propiedades físicas de cualquier buena miel su particular actividad antimicrobiana.
Su textura viscosa recubre la mucosa y resulta especialmente agradable cuando tenemos la garganta irritada.
Además, el MGO y otros componentes de la Manuka han mostrado actividad frente a diferentes microorganismos.
Resultan especialmente interesantes los trabajos realizados con bacterias como Staphylococcus aureus —incluidas cepas resistentes a meticilina, MRSA— y Pseudomonas aeruginosa.
Buena parte de estos trabajos estudian directamente los mecanismos antimicrobianos y el comportamiento de las bacterias frente a la miel en laboratorio. Precisamente esta peculiar interacción entre múltiples componentes es una de las razones por las que la Manuka continúa despertando tanto interés.
Miel de Manuka para la piel
Éste es probablemente uno de sus usos más conocidos.
La miel crea un medio húmedo y viscoso, posee actividad osmótica y determinados tipos de miel de Manuka presentan una actividad antibacteriana particularmente elevada. Por estas características se han desarrollado productos médicos específicos a base de miel de Manuka para el cuidado de determinadas heridas.
Y aquí hay una diferencia importante.
Una miel alimentaria UMF 10+, 15+ o 20+ no se convierte automáticamente en una miel de grado médico por tener una clasificación elevada. Los productos destinados específicamente al tratamiento de heridas se preparan y controlan para ese uso.
Para el autocuidado cosmético, en cambio, la miel de Manuka también resulta muy interesante. Puede incorporarse a mascarillas por sus propiedades humectantes y por la sensación que deja sobre la piel.
Una mascarilla casera sencilla consiste simplemente en aplicar una fina capa de miel sobre la piel limpia, dejarla actuar unos minutos y retirarla después suavemente con agua.
No necesitamos añadir veinte ingredientes.
¿Una Manuka con un número mayor siempre es mejor?
No necesariamente.
Un MGO o UMF muy elevado significa una concentración mayor de determinados componentes, pero no necesitamos comprar automáticamente el tarro con el número más alto.
Además, las diferencias de precio pueden ser enormes.
Para elegir una miel de Manuka yo miraría antes su procedencia, autenticidad, si es monofloral o multifloral y su clasificación UMF o MGO.
También merece la pena desconfiar de productos extraordinariamente baratos que utilizan la palabra Manuka como reclamo sin proporcionar demasiada información sobre su composición.
Es una miel escasa, peculiar y bastante cara de producir. Precisamente por su prestigio ha sido también uno de esos alimentos en los que resulta especialmente importante saber qué estamos comprando.
La miel de Manuka no deja de ser miel, pero no es una miel cualquiera. Su contenido en metilglioxal, sus marcadores característicos y la investigación desarrollada alrededor de su actividad antimicrobiana explican por qué un pequeño arbusto de Nueva Zelanda ha terminado haciendo famosa su miel en todo el mundo.


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