
Hace años comenzó a circular un sencillo remedio natural elaborado únicamente con calabaza y agua, recomendado tradicionalmente para personas que querían cuidar sus niveles de colesterol, glucosa y triglicéridos.
La receta no puede ser más sencilla y tiene una ventaja interesante: si queremos comprobar cómo responde nuestro organismo, podemos comparar nuestros análisis de sangre antes y después de incorporarla durante unas semanas, siempre teniendo en cuenta que los resultados dependerán del conjunto de nuestra alimentación, actividad física, peso, metabolismo y estado de salud.
No necesitamos añadir azúcar.
¿Por qué puede ser interesante la calabaza?
La calabaza es un alimento de baja densidad energética, rico en agua y con una interesante composición nutricional.
Aporta, entre otros nutrientes:
- carotenoides;
- potasio;
- vitamina C;
- fibra;
- diferentes compuestos antioxidantes.
Su color naranja procede principalmente de sus carotenoides, entre ellos el betacaroteno, que nuestro organismo puede transformar en vitamina A cuando lo necesita.
Pero cuando hablamos de colesterol y glucosa hay otro componente especialmente interesante: la fibra.
La alimentación rica en fibra contribuye al funcionamiento intestinal y determinadas fibras pueden participar en la regulación de la absorción de nutrientes y en el metabolismo de los lípidos y la glucosa.
Por eso tiene mucho más sentido contemplar la calabaza dentro de una alimentación destinada a cuidar el metabolismo que pensar que contiene una sustancia capaz de «disolver» directamente el colesterol.
Calabaza y colesterol LDL
El LDL no es exactamente un tipo de colesterol, sino una lipoproteína que transporta colesterol y otros lípidos por la sangre.
Cuando hablamos coloquialmente de «colesterol malo» nos referimos al colesterol transportado en estas partículas, especialmente porque unos niveles elevados de determinadas partículas aterogénicas se relacionan con la formación de placas en las arterias.
La calabaza no disuelve directamente estas partículas ni hace que el LDL salga por la orina.
Lo interesante es algo bastante menos espectacular, pero nutricionalmente mucho más coherente.
Una alimentación rica en verduras, frutas, legumbres, fibra y grasas de calidad, en la que alimentos como la calabaza sustituyan a productos ultraprocesados, azucarados o excesivamente grasos, puede contribuir al mantenimiento de un perfil lipídico saludable.
¿Y los triglicéridos?
Los triglicéridos están muy relacionados con nuestro metabolismo energético.
Cuando existe un exceso continuado de energía, especialmente acompañado de abundantes azúcares, harinas refinadas, alcohol, sedentarismo o determinados problemas metabólicos, pueden aumentar.
Aquí vuelve a resultar interesante la calabaza porque podemos incorporarla dentro de una alimentación basada en alimentos poco procesados, verduras y fibra, sin necesidad de añadir azúcar a la preparación.
Pero tampoco debemos esperar que un único alimento compense por sí solo todo lo demás que hacemos durante el día.
Calabaza y glucosa
Aunque la calabaza contiene hidratos de carbono, esto no significa que debamos considerarla un alimento prohibido cuando queremos cuidar la glucemia.
La respuesta de nuestra glucosa dependerá de la cantidad, preparación, resto de alimentos de la comida y nuestra situación metabólica individual.
Precisamente por eso, cuando tenemos problemas de glucosa, resulta mucho más útil observar la alimentación completa que clasificar los alimentos simplemente como buenos o malos.
Receta tradicional de calabaza
Necesitamos:
- 100 gramos de calabaza con su piel bien lavada;
- agua suficiente para poder triturarla.
Troceamos la calabaza y la ponemos en una batidora junto con el agua.
Trituramos bien hasta obtener una preparación homogénea.
La receta tradicional recomienda tomarla en ayunas, unos 15-20 minutos antes del desayuno, durante aproximadamente un mes.
No añadiremos azúcar.
Al utilizar la calabaza entera triturada en lugar de extraer únicamente su líquido, conservamos también buena parte de su fibra, que es precisamente uno de los componentes nutricionales que más nos interesa.
Comprueba los resultados
Hay algo de esta antigua receta que sí me parece especialmente interesante: medir en lugar de imaginar.
Si estamos intentando mejorar nuestros niveles de colesterol, triglicéridos o glucosa, podemos comprobar mediante una analítica cómo evolucionan.
Y no mirar únicamente el colesterol total.
Resulta mucho más útil observar conjuntamente parámetros como:
- colesterol total;
- LDL;
- HDL;
- triglicéridos;
- glucosa;
- y, cuando corresponda, hemoglobina glicosilada.
Así podremos comprobar objetivamente qué está ocurriendo.
Eso sí: si durante ese mes hemos cambiado también nuestra alimentación, perdido peso, comenzado a caminar todos los días y dejado el alcohol, no podremos atribuir todo el resultado al pobre vaso de calabaza.
Ningún alimento trabaja solo
Esta receta puede incorporarse perfectamente a una alimentación saludable, pero el metabolismo del colesterol, los triglicéridos y la glucosa depende de muchos factores.
La cantidad y calidad de los hidratos de carbono que consumimos, las grasas, la fibra, el ejercicio, el peso corporal, el funcionamiento hepático, el descanso y nuestra propia genética también cuentan.
La calabaza es un alimento estupendo.
Pero no necesita que inventemos que arrastra el colesterol por la orina para tener un lugar interesante dentro de nuestra alimentación.
A veces la naturaleza funciona de maneras bastante menos espectaculares que las historias que circulan sobre ella.
Y no por eso funciona peor.


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