9 beneficios de las nueces para el pelo y la piel

Las nueces son para mí las reinas de los frutos secos. Con su sabor ligeramente amargo y esa curiosa forma que recuerda a un cerebro humano, son pequeñas bombas de grasas saludables, proteínas, fibra, antioxidantes, vitaminas y minerales.

Hoy os traigo sus principales beneficios para la piel y el cabello. Quizá así entendáis por qué siempre las recomiendo en las dietas o por qué tantas veces me preguntáis por el secreto de mi piel.

Evidentemente, una piel bonita no depende de comer un alimento concreto. Influyen la genética, las hormonas, el descanso, el estrés, la exposición solar, la hidratación y, por supuesto, el conjunto de nuestra alimentación.

Pero la piel y el cabello se construyen desde dentro. Y las nueces tienen bastantes cosas interesantes que aportarles.

1. Ayudan a proteger la piel del estrés oxidativo

Las nueces proporcionan diferentes sustancias antioxidantes, entre ellas polifenoles y vitamina E, además de otros compuestos presentes especialmente en esa fina piel marrón que recubre el fruto.

Los radicales libres forman parte de nuestro metabolismo normal, pero factores como la radiación solar, la contaminación, el tabaco o determinados procesos inflamatorios pueden aumentar el estrés oxidativo.

Nuestra piel dispone de sus propios sistemas antioxidantes para defenderse y la alimentación contribuye a proporcionar los nutrientes que necesitan.

Esto no significa que comer nueces sustituya a la protección solar. Significa algo diferente: la piel también necesita ser cuidada desde dentro.

2. Aportan Omega 3 vegetal

Las nueces destacan entre los frutos secos por su contenido en ácido alfa-linolénico (ALA), un ácido graso omega-3 esencial de origen vegetal.

Las grasas forman parte de las membranas de nuestras células y también son fundamentales para mantener correctamente la barrera cutánea.

Una piel con una barrera alterada pierde agua con mayor facilidad y puede volverse más seca, áspera o sensible.

Por eso una alimentación en la que no falten grasas de buena calidad resulta tan importante para la piel.

Y aquí tenemos una de las grandes ventajas de las nueces: en un alimento muy pequeño reunimos grasas poliinsaturadas, proteínas y numerosos micronutrientes.

3. Ayudan a mantener una piel nutrida y flexible

La piel necesita una aportación continua de nutrientes para renovarse.

Las nueces contienen proteínas, grasas, cobre, magnesio, fósforo, manganeso y diferentes vitaminas, además de antioxidantes.

No existe un único «nutriente de la piel».

Para fabricar nuevas células, mantener las membranas y formar correctamente las estructuras de la dermis y epidermis necesitamos proteínas, aminoácidos, ácidos grasos, vitaminas y minerales trabajando conjuntamente.

Por eso siempre me ha parecido mucho más interesante cuidar la piel desde la alimentación que esperar que absolutamente todo venga dentro de un bote de crema.

Las dos cosas pueden complementarse, pero la crema trabaja desde fuera y la materia prima con la que fabricamos nuestra piel llega fundamentalmente desde dentro.

4. Sus proteínas participan en la renovación de los tejidos

Las nueces también proporcionan proteínas vegetales.

Nuestra piel se encuentra en continua renovación y necesita aminoácidos para fabricar diferentes proteínas estructurales y reparar tejidos.

Esto resulta especialmente importante cuando hablamos de cicatrización.

Naturalmente, las nueces por sí solas no van a hacer desaparecer una cicatriz. Pero una alimentación pobre en proteínas y otros nutrientes sí puede dificultar los procesos normales de reparación.

Por eso, cuando quiero cuidar piel, uñas o cabello, nunca miro solamente una vitamina.

Miro la alimentación completa.

5. También alimentan el cabello

Exactamente lo mismo ocurre con el pelo.

Podemos utilizar champús, mascarillas, aceites y tratamientos maravillosos, pero el folículo piloso necesita recibir desde nuestro organismo los materiales con los que fabricar el cabello.

El principal componente estructural del pelo es la queratina, una proteína.

Las nueces aportan proteínas y diferentes micronutrientes que participan en el metabolismo celular, además de sus grasas saludables.

No significa que comer nueces haga crecer automáticamente el pelo.

Pero sí pueden formar parte de una alimentación nutricionalmente adecuada para mantener un cabello fuerte y bien nutrido.

6. Nueces, biotina y vitaminas del grupo B

Las nueces proporcionan diferentes vitaminas del grupo B, entre ellas pequeñas cantidades de biotina, además de folato y vitamina B6.

La biotina se ha hecho enormemente popular en los complementos destinados al cabello y las uñas porque participa en el metabolismo de grasas, hidratos de carbono y aminoácidos.

Pero aquí hay algo que repito muchas veces: no necesitamos obsesionarnos con un nutriente aislado.

Para fabricar correctamente el cabello necesitamos proteínas, hierro, zinc, cobre, vitaminas del grupo B, grasas esenciales y muchos otros nutrientes.

El cabello es una magnífica demostración de que nuestro organismo funciona como un conjunto.

7. El cobre también merece que hablemos de él

Hay un mineral de las nueces del que se habla bastante menos y que resulta especialmente interesante cuando estamos hablando de piel y cabello: el cobre.

El cobre participa en diferentes enzimas relacionadas con el tejido conjuntivo y también interviene en la formación normal de melanina, el pigmento que da color a nuestra piel y nuestro cabello.

Esto no significa que comer nueces evite que aparezcan canas.

El encanecimiento tiene una enorme influencia genética y está relacionado con cambios en las células encargadas de producir pigmento en el folículo.

Pero nutricionalmente el cobre sí forma parte de los minerales necesarios para una pigmentación normal.

Y me parece bastante más interesante explicarlo así que prometer que un puñado de nueces nos va a devolver el color del pelo.

8. Ayudan a cuidar la circulación desde la alimentación

La piel y el cuero cabelludo necesitan una buena irrigación sanguínea para recibir oxígeno y nutrientes.

Las nueces forman parte de los alimentos que podemos incluir dentro de una alimentación orientada a cuidar el sistema cardiovascular.

Su combinación de grasas insaturadas, ALA, fibra, proteínas vegetales y antioxidantes resulta mucho más interesante que reducir su efecto a «bajar el colesterol».

Una buena circulación depende de muchísimas cosas, pero cuidar nuestros vasos sanguíneos también significa cuidar los tejidos a los que esos vasos tienen que alimentar.

Incluido el cuero cabelludo.

9. Estrés, piel y cabello

Y termino con algo que a veces olvidamos cuando hablamos de belleza.

El estrés también se ve en la piel y en el pelo.

El estrés mantenido puede influir sobre el sueño, las hormonas, la inflamación, el apetito y nuestros hábitos alimentarios. También puede participar en determinadas formas de caída del cabello y agravar algunos problemas cutáneos.

Las nueces no son un tranquilizante ni van a impedir que aparezcan canas porque hayamos tenido una semana horrible.

Pero sí son un alimento muy interesante para incluir en una dieta que proporcione al sistema nervioso grasas esenciales, proteínas, magnesio y otros nutrientes.

Y, además, son muy fáciles de incorporar.

¿Cuántas nueces podemos comer?

No necesitamos grandes cantidades.

Podemos incorporarlas al desayuno, añadirlas a una ensalada, mezclarlas con yogur, utilizarlas en panes y recetas o simplemente tomar unas pocas como tentempié.

Además, combinan estupendamente con frutas, queso, avena, cacao, ensaladas y verduras.

Lo que sí recomiendo es elegir nueces naturales o ligeramente tostadas, evitando convertir un alimento estupendo en un aperitivo cargado de sal, azúcar o coberturas.

Y conviene conservarlas correctamente.

Su riqueza en grasas poliinsaturadas también hace que sean sensibles a la oxidación. Una vez peladas, especialmente si compramos bastante cantidad, debemos mantenerlas protegidas del calor, la luz y el aire.

Las nueces cuidan mucho más que nuestra piel

Siempre me han gustado los alimentos que hacen muchas cosas a la vez.

Podríamos comprar un producto para el cabello, otro para la piel, otro para aportar omega-3, otro para conseguir antioxidantes y otro para añadir fibra a la dieta.

O podemos recordar que existen alimentos como las nueces.

No hacen milagros y tampoco necesitamos que los hagan.

Nos proporcionan ALA, grasas insaturadas, proteínas, fibra, antioxidantes, cobre, magnesio y otros micronutrientes dentro de un alimento que podemos comer prácticamente todos los días.

Por eso las recomiendo tanto.

Y cuando alguien vuelve a preguntarme cuál es el secreto de mi piel, una parte de la respuesta está precisamente aquí: lo que ponemos sobre la piel importa, pero lo que comemos todos los días también acaba formando parte de ella.

Este contenido tiene carácter educativo e informativo. En casos de caída importante o repentina del cabello, alteraciones persistentes de la piel o problemas de cicatrización conviene investigar la causa y el estado nutricional en lugar de recurrir únicamente a un alimento o complemento.

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