Vegetarianos, veganos y deficiencia de vitamina B12

La deficiencia de vitamina B12 no es una enfermedad extraña ni un problema que afecte exclusivamente a personas mayores.

De hecho, puede aparecer a cualquier edad.

Hace años, uno de los estudios que llamó especialmente la atención sobre este problema fue el Framingham Offspring Study, realizado por investigadores de la Universidad de Tufts en adultos de entre 26 y 83 años.

Encontraron que una proporción importante de la población presentaba concentraciones bajas o bajas-normales de vitamina B12.

Pero probablemente lo más sorprendente fue otra cosa:

los niveles bajos no eran exclusivos de las personas mayores.

También aparecían entre los adultos jóvenes.

Y esto nos obliga a abandonar una idea bastante extendida:

que la vitamina B12 solamente debe preocuparnos cuando envejecemos.

¿Por qué es tan importante la vitamina B12?

La vitamina B12 o cobalamina trabaja estrechamente con el folato y participa en procesos fundamentales para nuestro organismo.

Entre ellos:

  • Síntesis de ADN.

  • Formación normal de glóbulos rojos.

  • Metabolismo de la homocisteína.

  • Funcionamiento del sistema nervioso.

  • Mantenimiento de la mielina que rodea los nervios.

  • Metabolismo celular.

La B12 contiene cobalto, de ahí precisamente el nombre de cobalamina.

Y cuando empieza a faltar, las consecuencias no se limitan a tener anemia.

La deficiencia de B12 no empieza con una anemia

Ésta es una de las cosas que me parecen más importantes.

Durante mucho tiempo se ha asociado la falta de vitamina B12 casi exclusivamente con la anemia megaloblástica o macrocítica.

Pero esperar a que aparezca anemia puede significar llegar bastante tarde.

Las reservas pueden ir disminuyendo progresivamente y comenzar a producirse alteraciones metabólicas y neurológicas antes de que encontremos una anemia claramente establecida.

Podemos encontrar:

  • Fatiga.

  • Debilidad.

  • Hormigueos.

  • Entumecimiento.

  • Alteraciones de la sensibilidad.

  • Problemas de equilibrio.

  • Lengua dolorida o inflamada.

  • Cambios cognitivos.

  • Problemas de memoria.

  • Alteraciones del estado de ánimo.

Y algo especialmente importante:

puede existir afectación neurológica por falta de B12 sin que exista una anemia evidente.

Por eso no debemos utilizar exclusivamente el hemograma para descartarla.

B12, cerebro y sistema nervioso

La vitamina B12 tiene una relación especialmente estrecha con nuestro sistema nervioso.

Por eso encontramos concentraciones bajas o alteraciones del metabolismo de B12 estudiadas en relación con diferentes situaciones neurológicas y cognitivas, entre ellas:

  • Deterioro cognitivo.

  • Problemas de memoria.

  • Demencia.

  • Alteraciones neurológicas.

  • Trastornos del estado de ánimo.

Esto no significa que una deficiencia de B12 sea la causa de todas estas enfermedades.

Significa algo mucho más práctico:

una deficiencia de B12 puede producir síntomas neurológicos y cognitivos que no deberíamos atribuir automáticamente a la edad o a otra enfermedad sin comprobarla.

Especialmente en una persona mayor con pérdida de memoria, debilidad, problemas de equilibrio o alteraciones neurológicas, conocer su estado de B12 puede aportar una información muy valiosa.

¿Por qué a veces no se diagnostica?

Uno de los problemas es que la vitamina B12 no siempre se solicita en una analítica rutinaria.

Otro es que interpretar únicamente la B12 sérica puede no contarnos toda la historia.

Los rangos de referencia varían entre laboratorios y no existe una cifra única que permita interpretar perfectamente todos los casos.

Cuando el resultado está claramente bajo, el diagnóstico resulta más sencillo.

El problema aparece con los valores intermedios.

Una persona puede presentar una B12 sérica aparentemente aceptable y, sin embargo, existir dudas sobre su estado funcional.

En estos casos pueden resultar especialmente útiles otros marcadores.

Ácido metilmalónico

Cuando falta vitamina B12, puede aumentar el ácido metilmalónico (MMA).

Por eso es uno de los marcadores utilizados para ayudar a detectar una deficiencia funcional de B12.

Homocisteína

La homocisteína también puede aumentar cuando existe deficiencia de B12.

Sin embargo, es menos específica porque también puede elevarse por otras razones, entre ellas alteraciones del folato o de la vitamina B6.

Por eso, cuando sospechamos una deficiencia, no siempre basta con mirar un único número.

¿Por qué es tan común la deficiencia de vitamina B12?

Para absorber correctamente la B12 necesitamos que funcionen varias etapas.

Primero tenemos que liberar la vitamina de los alimentos.

Aquí intervienen el ácido del estómago y las enzimas digestivas.

Posteriormente la B12 se une al factor intrínseco, una proteína producida por las células parietales del estómago.

Finalmente, este complejo llega al íleon terminal, donde puede ser absorbido.

Esto significa que cualquier problema en este recorrido puede alterar su aprovechamiento.

Entre las causas y factores que podemos encontrar están:

  1. Alimentación insuficiente en B12.

  2. Hipoclorhidria.

  3. Gastritis atrófica.

  4. Anemia perniciosa.

  5. Enfermedad celíaca.

  6. Enfermedad de Crohn, especialmente cuando afecta al íleon.

  7. Cirugías gástricas o intestinales.

  8. Determinados medicamentos.

  9. Consumo elevado de alcohol.

  10. Exposición al óxido nitroso o «gas de la risa».

El óxido nitroso merece una mención especial porque puede inactivar funcionalmente la vitamina B12 y provocar problemas neurológicos importantes, especialmente cuando existe una exposición repetida o ya partíamos de unas reservas insuficientes.

Medicamentos y vitamina B12

Hay dos grupos que merecen especial atención.

Antiácidos

El uso prolongado de medicamentos que reducen intensamente la acidez gástrica puede dificultar la liberación de la B12 unida a las proteínas de los alimentos.

Metformina

La metformina, utilizada fundamentalmente en diabetes tipo 2 y resistencia a la insulina, puede reducir la absorción de vitamina B12 en algunas personas.

Por eso, cuando lleva utilizándose durante mucho tiempo, merece la pena tener presente este nutriente.

¿Quién tiene mayor riesgo de deficiencia?

Entre los grupos que requieren especial atención encontramos:

  • Veganos.

  • Vegetarianos con un consumo reducido de alimentos de origen animal.

  • Personas mayores.

  • Personas que utilizan determinados antiácidos durante largos periodos.

  • Personas tratadas con metformina.

  • Personas con enfermedad de Crohn.

  • Personas con enfermedad celíaca.

  • Personas con gastritis atrófica.

  • Personas con anemia perniciosa.

  • Personas sometidas a determinadas cirugías digestivas.

  • Personas expuestas repetidamente a óxido nitroso.

  • Mujeres embarazadas o que buscan embarazo con una alimentación vegana o vegetariana insuficientemente suplementada.

Vegetarianos, veganos y vitamina B12

Aquí llegamos al punto central del artículo.

Las principales fuentes alimentarias naturales fiables de vitamina B12 se encuentran en alimentos de origen animal:

  • Carne.

  • Vísceras.

  • Pescado.

  • Marisco.

  • Huevos.

  • Lácteos.

La vitamina B12 no la fabrican las plantas ni los animales.

La sintetizan determinados microorganismos.

Los animales incorporan B12 a sus tejidos a través de diferentes mecanismos relacionados con su alimentación y su microbiota, y posteriormente nosotros podemos obtenerla al consumir esos alimentos.

Las plantas no necesitan vitamina B12 para su metabolismo.

Y esto crea un problema evidente cuando eliminamos completamente los alimentos de origen animal.

¿Podemos obtener B12 de la espirulina, las algas o los fermentados?

Éste ha sido uno de los grandes mitos dentro de determinadas dietas vegetarianas y veganas.

Durante años se han recomendado como fuentes de B12:

  • Espirulina.

  • Algas.

  • Fermentados.

  • Levaduras.

Pero tenemos que distinguir entre vitamina B12 biológicamente activa para nosotros y compuestos estructuralmente parecidos.

La espirulina, por ejemplo, contiene principalmente análogos de B12 que no constituyen una fuente fiable de vitamina B12 activa para el ser humano.

Con las algas y los alimentos fermentados la situación es más variable, ya que su contenido depende muchísimo de la especie, microorganismos presentes y forma de elaboración.

Por eso no utilizaría estos alimentos como única garantía de B12 en una dieta vegana.

Las levaduras nutricionales fortificadas, en cambio, pueden aportar B12 precisamente porque la vitamina ha sido añadida durante su fabricación.

Y aquí está la diferencia.

Si eres vegano necesitas una fuente fiable de B12

Éste es uno de esos puntos en los que no merece la pena experimentar.

Una persona que sigue una alimentación vegana necesita obtener vitamina B12 mediante una fuente fiable, generalmente:

  • Alimentos fortificados.

  • Suplementación con vitamina B12.

Los vegetarianos que consumen huevos y lácteos pueden obtener cierta cantidad mediante la alimentación, pero eso no garantiza automáticamente que cubran sus necesidades.

Dependerá de cuánto consuman, de su absorción y de su situación individual.

B12 durante el embarazo y la infancia

Aquí tenemos que ser especialmente cuidadosos.

La vitamina B12 es fundamental durante el desarrollo del sistema nervioso.

Una deficiencia materna durante el embarazo o la lactancia puede afectar también al bebé.

Y un niño alimentado con una dieta vegana sin una fuente adecuada de vitamina B12 puede desarrollar una deficiencia con consecuencias importantes sobre:

  • Crecimiento.

  • Desarrollo.

  • Sistema nervioso.

  • Desarrollo cognitivo.

Por eso una dieta vegana durante embarazo, lactancia e infancia necesita estar correctamente planificada y suplementada.

No basta con asumir que una alimentación vegetal variada proporcionará automáticamente todos los nutrientes necesarios.

Tratamiento de la deficiencia de vitamina B12

Como siempre, el tratamiento adecuado depende de por qué falta la vitamina.

No es lo mismo una persona que simplemente no está consumiendo B12 suficiente que otra con:

  • Anemia perniciosa.

  • Malabsorción.

  • Enfermedad intestinal.

  • Cirugía digestiva.

  • Deficiencia avanzada.

  • Síntomas neurológicos.

Podemos administrar B12 mediante diferentes vías:

  • Oral.

  • Sublingual.

  • Nasal.

  • Intramuscular.

En determinadas situaciones, especialmente cuando existe una deficiencia importante, anemia perniciosa, malabsorción significativa o afectación neurológica, puede ser necesario recurrir inicialmente a la vía intramuscular.

En otros casos, cantidades adecuadas por vía oral pueden resultar eficaces incluso cuando la absorción dependiente del factor intrínseco está alterada, gracias a una pequeña absorción pasiva intestinal.

¿Cianocobalamina, hidroxocobalamina o metilcobalamina?

También existen diferentes formas de vitamina B12.

Entre las más utilizadas encontramos:

Cianocobalamina

Es una forma estable, económica y ampliamente utilizada en suplementos y alimentos fortificados.

Hidroxocobalamina

Se utiliza frecuentemente por vía intramuscular y permanece durante más tiempo unida a las proteínas plasmáticas.

Metilcobalamina

Es una de las formas biológicamente activas de B12 y se utiliza mucho en suplementación nutricional.

No podemos establecer simplemente que una sea siempre «mejor» que todas las demás.

La elección dependerá de la situación, la vía de administración, el objetivo y las características de cada persona.

Si sospechas una deficiencia de B12, primero averigua por qué

Éste es probablemente el punto más importante de todo el artículo.

Si sospechamos una deficiencia de vitamina B12, el primer paso es comprobarla adecuadamente.

Después debemos preguntarnos:

¿Por qué está baja?

¿No estamos consumiendo suficiente?

¿Existe hipoclorhidria?

¿Hay anemia perniciosa?

¿Tomamos metformina o antiácidos?

¿Existe una enfermedad intestinal?

¿Seguimos una alimentación vegana sin suplementación?

¿Tenemos problemas de absorción?

Porque corregir una cifra sin comprender por qué ha bajado puede solucionar temporalmente el resultado de una analítica y dejar intacto el problema que lo produjo.

Y una vez identificado el mecanismo, podremos elegir la forma de B12, vía de administración y estrategia más adecuada para cada persona.

En el caso de vegetarianos y, especialmente, veganos, la conclusión es mucho más sencilla:

la vitamina B12 no es un suplemento opcional que podamos sustituir con espirulina o confiar en obtener de forma accidental. Necesitamos garantizar una fuente fiable.

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