Silicio: Beneficios, Usos y Contraindicaciones

El organismo contiene varios gramos de silicio, un oligoelemento especialmente relacionado con el tejido conjuntivo, los huesos, la piel, el cabello y las uñas.

El silicio interviene, junto con el calcio y otros minerales, en la formación y mantenimiento de los huesos y del tejido conjuntivo, participando en la organización de las fibras de colágeno y elastina. Por esta razón, tradicionalmente se ha descrito como una especie de "cemento" del tejido conjuntivo.

También participa en los procesos de mineralización ósea, en la formación de nuevos tejidos y en el mantenimiento de estructuras como cartílagos, tendones, ligamentos, piel y paredes vasculares.

Una característica interesante del silicio es precisamente esta doble relación: por una parte con la estructura y elasticidad del tejido conjuntivo y, por otra, con la mineralización del hueso.

Principales funciones del Silicio

  • Fortalece los huesos y favorece los procesos de consolidación de las fracturas.

  • Participa en el mantenimiento de la piel, las uñas y el cabello.

  • Contribuye al mantenimiento del colágeno y la elastina.

  • Da vigor y estructura al tejido conjuntivo.

  • Resulta interesante en los cuidados de la celulitis y la pérdida de elasticidad de los tejidos.

  • Interviene en la formación y mantenimiento de tejidos elásticos, como los presentes en arterias, tendones y ligamentos.

  • Tradicionalmente se ha utilizado en niños débiles o con dificultades de mineralización y asimilación.

  • Participa en el mantenimiento de las articulaciones y los cartílagos.

  • Se ha relacionado con el equilibrio del sistema nervioso.

  • Tradicionalmente se ha utilizado para favorecer la eliminación de ácido úrico.

  • Por su relación con el tejido conjuntivo, la piel y la estructura ósea, también se le atribuyen propiedades antisenescentes.

Silicio, colágeno y tejido conjuntivo

Una de las funciones más interesantes del silicio es su relación con el colágeno, una proteína estructural fundamental que encontramos en la piel, los huesos, los cartílagos, los tendones, los ligamentos y otros tejidos.

El silicio participa en los procesos relacionados con la formación y organización de la matriz extracelular, donde encontramos colágeno, elastina y otras sustancias que proporcionan resistencia y elasticidad a los tejidos.

Esto explica que el silicio se utilice tradicionalmente tanto en complementos destinados a huesos y articulaciones como en fórmulas para piel, cabello y uñas.

Silicio y salud ósea

Aunque cuando pensamos en los huesos solemos pensar inmediatamente en el calcio, la estructura ósea necesita muchos más nutrientes.

El silicio participa en los procesos de formación y mineralización del hueso y mantiene una estrecha relación con el metabolismo del calcio.

Por esta razón se ha utilizado tradicionalmente como complemento en:

  • Osteoporosis.

  • Fragilidad ósea.

  • Recuperación después de fracturas.

  • Etapas de crecimiento.

  • Pérdida de mineralización asociada a la edad.

  • Debilidad de tendones y ligamentos.

No se trata únicamente de aportar minerales al hueso, sino de mantener también en buenas condiciones la matriz de colágeno sobre la que posteriormente se produce su mineralización.

Silicio para la piel, cabello y uñas

La presencia del silicio en el tejido conjuntivo explica también su utilización en productos destinados a mejorar la estructura y resistencia de la piel.

Tradicionalmente se utiliza cuando encontramos:

  • Piel deshidratada o con pérdida de elasticidad.

  • Cabello fino o quebradizo.

  • Uñas débiles o frágiles.

  • Dificultad de cicatrización.

  • Pérdida de firmeza de los tejidos.

  • Celulitis.

A medida que envejecemos disminuyen algunos componentes estructurales de la piel y del tejido conjuntivo, por lo que el silicio es también habitual en complementos nutricionales destinados al mantenimiento de la piel madura.

Síntomas asociados a falta de Silicio

Una ingesta insuficiente o una menor disponibilidad de silicio se ha relacionado tradicionalmente con:

  • Piel deshidratada.

  • Verrugas.

  • Trastornos de las cuerdas vocales.

  • Fragilidad del esqueleto.

  • Debilidad de articulaciones y ligamentos.

  • Artrosis.

  • Celulitis.

  • Dificultad para cicatrizar.

  • Cabello quebradizo.

  • Uñas deformadas, frágiles o con manchas blancas.

  • Menor resistencia del tejido conjuntivo.

  • Pérdida de elasticidad de los tejidos.

En la literatura tradicional también aparecen asociadas alteraciones como inflamación de las amígdalas, arteriosclerosis, lombrices intestinales y determinados síntomas nerviosos.

Silicio y retención de líquidos

Algunas de las plantas especialmente ricas en sílice, como la cola de caballo, poseen además propiedades diuréticas.

Por esta razón, los preparados tradicionales ricos en silicio se han utilizado frecuentemente en personas con retención de líquidos y celulitis, combinando el cuidado del tejido conjuntivo con la eliminación de líquidos.

Conviene distinguir, sin embargo, entre las propiedades propias del silicio y las que proceden de otros componentes de la planta utilizada como fuente.

Principales asociaciones del Silicio

La asociación clásica del silicio es con el calcio, especialmente cuando buscamos mantener la estructura y mineralización de los huesos.

También podemos encontrarlo combinado con otros nutrientes relacionados con huesos, articulaciones y tejido conjuntivo.

¿Cuánto Silicio necesitamos?

A diferencia de otros minerales, no se ha establecido una cantidad diaria recomendada oficial de silicio.

Como referencia nutricional, se suelen manejar ingestas aproximadas de 20 a 30 mg diarios, aunque la cantidad obtenida a través de la alimentación puede variar considerablemente según el tipo de dieta y los alimentos consumidos.

La cantidad necesaria tampoco debe confundirse con las dosis utilizadas en los diferentes complementos, ya que estas dependen de la fuente y de la forma de silicio utilizada.

Fuentes naturales de Silicio

Podemos encontrar silicio en numerosos alimentos de origen vegetal, especialmente en:

  • Cereales integrales.

  • Avena.

  • Cebada.

  • Mijo.

  • Judías verdes.

  • Verduras.

  • Frutas.

  • Plátano.

  • Algunas aguas minerales.

Entre las plantas tradicionalmente utilizadas por su contenido en sílice destacan:

  • Cola de caballo.

  • Ortiga.

  • Alfalfa.

La cantidad y biodisponibilidad del silicio puede variar considerablemente de unas fuentes a otras.

Consejos sobre el Silicio

El silicio resulta especialmente interesante cuando buscamos actuar sobre tejidos que necesitan mantener simultáneamente resistencia y elasticidad.

Por ello se utiliza tradicionalmente:

  • En osteoporosis y desmineralización ósea.

  • Durante la recuperación de fracturas.

  • Para fortalecer uñas y cabello.

  • Cuando existe pérdida de elasticidad de la piel.

  • En celulitis.

  • En debilidad de tendones y ligamentos.

  • En personas mayores.

  • En etapas en las que escasean los alimentos vegetales frescos e integrales en la dieta.

  • En adultos fatigados y con sensibilidad al frío.

Contraindicaciones del Silicio

El silicio procedente normalmente de los alimentos no plantea problemas en las cantidades habituales de una dieta equilibrada.

Cuando se utiliza en forma de complemento, deben respetarse las cantidades indicadas por el fabricante y tener en cuenta la forma de silicio y el resto de ingredientes del producto, ya que no todos los complementos son iguales.

En el caso de preparados de cola de caballo u otras plantas diuréticas ricas en sílice, las precauciones no dependen únicamente del silicio, sino también de las propiedades de la propia planta.

Debe prestarse especial atención en personas con insuficiencia renal o que estén tomando medicamentos que modifiquen de forma importante el equilibrio de líquidos y electrolitos.

Como ocurre con cualquier complemento mineral, tomar cantidades superiores no significa obtener mejores resultados.

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