Sal de Schüssler Nº 12: Calcium Sulfuricum o Calcarea Sulphurica

La Sal de Schüssler Nº 12, Calcium sulfuricum o Calcarea sulphurica, corresponde al sulfato de calcio y es conocida tradicionalmente como la sal bioquímica relacionada con los procesos de supuración, la regeneración de los tejidos y la limpieza de los procesos que han llegado a su fase de eliminación.

Dentro del sistema bioquímico de Schüssler se relaciona especialmente con el tejido conjuntivo, la piel y las mucosas, y aparece tradicionalmente cuando existe una secreción espesa y amarillenta o cuando un proceso supurativo ya se ha abierto y necesita completar su evolución.

Esta última característica es muy importante.

Calcarea sulphurica no es simplemente «la sal del pus». Dentro de la interpretación tradicional de las Sales de Schüssler, tiene especial interés cuando el pus ya encuentra una vía de salida.

Descripción de la Sal de Schüssler Nº 12

La Calcarea sulphurica se relaciona tradicionalmente con los procesos metabólicos celulares, la formación y mantenimiento de tejidos y los mecanismos de renovación.

También se asocia al tejido conjuntivo y de sostén, así como al cartílago y otras estructuras corporales.

Una de sus aplicaciones más características dentro de la bioquímica de Schüssler es el tratamiento de los procesos supurativos.

El pus está formado fundamentalmente por células inmunitarias, especialmente neutrófilos, restos celulares, microorganismos cuando existe infección, proteínas y líquido procedente del proceso inflamatorio.

Tradicionalmente, la Sal Nº 12 se utiliza cuando este material encuentra una vía de drenaje hacia el exterior y el proceso necesita completar su limpieza y recuperación.

De ahí procede buena parte de su antigua fama como sal depurativa y purificadora.

Calcium sulfuricum, calcio y azufre

El sulfato de calcio combina dos elementos que aparecen constantemente en las estructuras y procesos biológicos: calcio y azufre.

El calcio desempeña numerosas funciones en el organismo y no solamente forma parte de huesos y dientes.

Los iones de calcio funcionan también como auténticos mensajeros celulares, participando en:

  • Contracción muscular.

  • Transmisión nerviosa.

  • Secreción de determinadas hormonas.

  • Liberación de neurotransmisores.

  • Activación de diferentes enzimas.

  • Señalización celular.

El azufre, por su parte, está presente en aminoácidos azufrados como la cisteína y la metionina, fundamentales para la estructura de numerosas proteínas.

Esto no significa que el sulfato de calcio sea directamente un componente de los aminoácidos, pero sí nos permite entender por qué calcio y azufre aparecen relacionados con estructuras y procesos fundamentales del organismo.

Una curiosidad: Schüssler llegó a eliminar la Sal Nº 12 de su sistema

La historia de Calcarea sulphurica tiene una peculiaridad que la diferencia de las demás Sales de Schüssler.

Durante los últimos años de su vida, el propio Dr. Wilhelm Heinrich Schüssler dejó de incluirla entre sus remedios principales.

Su sistema pasó así, durante un tiempo, de doce a once sales.

Schüssler consideró que el sulfato de calcio como tal no se encontraba suficientemente representado en los tejidos vivos y entendió que algunas de sus funciones podían ser cubiertas por otras sales, especialmente Natrum phosphoricum y Silicea.

Sin embargo, Calcarea sulphurica ya se había utilizado ampliamente y existía una importante experiencia clínica acumulada alrededor de ella.

Otros médicos y autores de la escuela bioquímica decidieron mantenerla.

Entre ellos tuvieron especial importancia en Estados Unidos William Boericke y Willis A. Dewey, que contribuyeron a difundir el sistema de las doce sales.

Por ello, a pesar de las dudas que llegó a tener el propio Schüssler, Calcium sulfuricum continuó formando parte de las doce Sales de Schüssler tal y como las conocemos actualmente.

Es una de esas curiosidades históricas que demuestra que incluso el propio creador del sistema fue modificando sus ideas a medida que desarrollaba su trabajo.

Calcarea sulphurica y la antigua teoría de la purificación

En los textos históricos de la bioquímica de Schüssler encontramos otra explicación muy curiosa.

La presencia de sulfato de calcio en la bilis llevó a los primeros autores de esta escuela a relacionarlo con los procesos de eliminación y depuración realizados por el hígado.

En aquella interpretación bioquímica se asociaba también con la eliminación de los restos procedentes del recambio de los glóbulos rojos y con el transporte y expulsión de diferentes residuos.

De ahí nació parte de su reputación como «limpiador de la naturaleza» o agente purificador.

Actualmente conocemos con mucho más detalle el recambio de los eritrocitos: los glóbulos rojos envejecidos son retirados principalmente por los macrófagos, especialmente en el bazo, hígado y médula ósea, y diferentes componentes de la hemoglobina siguen después sus propias rutas de reciclaje y eliminación.

Pero aquella antigua interpretación resulta interesante porque permite comprender por qué Calcarea sulphurica terminó asociándose dentro del sistema de Schüssler con:

supuración → eliminación → limpieza → regeneración

Y esa asociación continúa siendo una de las características principales de esta sal.

La Sal de Schüssler Nº 12 y las supuraciones

Si existe una palabra que define a Calcarea sulphurica, probablemente sea supuración.

Tradicionalmente se utiliza en procesos en los que aparece:

  • Pus.

  • Secreción amarilla.

  • Secreción espesa.

  • Abscesos abiertos.

  • Heridas que continúan supurando.

  • Procesos cutáneos de evolución lenta.

  • Secreciones purulentas de las mucosas.

  • Fístulas.

  • Úlceras.

Pero existe un detalle importante dentro de la elección tradicional de esta sal:

la materia debe poder salir.

Calcarea sulphurica se asocia especialmente a la etapa en la que el absceso o la zona infiltrada ya se ha abierto y comienza a descargar su contenido purulento, o cuando continúa supurando y parece que el proceso no termina de resolverse.

La presencia de pus visible sobre una zona inflamada constituye una de sus indicaciones tradicionales más características.

Calcarea sulphurica y Silicea: dos sales relacionadas con el pus

Precisamente por esta relación con las supuraciones, Calcarea sulphurica puede confundirse con Silicea.

Ambas aparecen tradicionalmente relacionadas con procesos en los que existe pus, pero no se utilizan exactamente en el mismo momento.

De manera simplificada, dentro del sistema de Schüssler:

  • Silicea se relaciona especialmente con procesos que necesitan favorecer la expulsión o evolución del material acumulado.

  • Calcarea sulphurica adquiere protagonismo cuando existe una vía de salida y el material purulento ya está drenando o continúa fluyendo.

Es una diferencia pequeña sobre el papel, pero muy característica de la forma tradicional de seleccionar las Sales de Schüssler.

Calcarea sulphurica y piel

La Sal Nº 12 mantiene una relación especialmente estrecha con la piel.

Tradicionalmente se utiliza en:

  • Granos.

  • Acné juvenil.

  • Herpes.

  • Abscesos.

  • Heridas.

  • Eccemas.

  • Inflamaciones cutáneas.

  • Rozaduras.

  • Procesos dérmicos de lenta evolución.

  • Sabañones.

  • Supuraciones.

  • Secreciones espesas y amarillas.

También aparece en textos tradicionales relacionada con la viruela durante la fase de supuración, una indicación histórica procedente de una época en la que esta enfermedad todavía formaba parte de la práctica clínica habitual.

La viruela fue erradicada mundialmente, pero conservar esta indicación nos permite ver hasta dónde llega la historia terapéutica de esta sal.

Calcarea sulphurica y mucosas

Su relación con las secreciones no se limita a la piel.

Dentro de la bioquímica de Schüssler aparece también cuando las membranas mucosas producen secreciones purulentas, amarillentas y espesas.

Por ello tradicionalmente se ha utilizado en procesos caracterizados por:

  • Moco amarillo y espeso.

  • Secreciones purulentas.

  • Catarros acompañados de este tipo de secreción.

  • Procesos de mucosas que evolucionan lentamente.

El color y la consistencia de las secreciones forman parte de las señales tradicionales utilizadas para elegir una Sal de Schüssler.

Calcarea sulphurica y tejido conjuntivo

La Sal Nº 12 se relaciona también con el tejido conjuntivo y de sostén.

Dentro de su campo tradicional encontramos:

  • Cartílago.

  • Tejido conjuntivo.

  • Huesos.

  • Recuperación después de determinados procesos.

  • Convalecencia.

  • Desviaciones de la columna.

Por esta razón aparece también como una de las sales utilizadas durante determinados períodos de recuperación y regeneración.

Síntomas característicos de la Sal de Schüssler Nº 12

Además de sus manifestaciones físicas, los antiguos sistemas de selección de remedios prestaban atención a características generales, preferencias y síntomas emocionales.

En el terreno tradicional de Calcarea sulphurica encontramos:

  • Miedo a morir.

  • Miedo a la oscuridad.

  • Ausencias o fallos de memoria.

  • Ansiedad.

  • Deseo de aire libre, aunque puede encontrarse peor al exponerse a él.

  • Sensibilidad tanto al frío como al calor.

  • Moco amarillo y espeso.

  • Deseo de alimentos dulces.

  • Deseo también de alimentos salados.

  • Preferencia por bebidas frías.

Estos detalles pueden parecer extraños vistos aisladamente, pero forman parte del modo tradicional de observar el conjunto de la persona, y no solamente el nombre de un trastorno.

Indicaciones de la Sal de Schüssler Nº 12

Tradicionalmente, Calcium sulfuricum o Calcarea sulphurica se utiliza como:

  • Purificador dentro del sistema bioquímico.

  • Sal relacionada con tejido conjuntivo y estructuras de sostén.

  • Apoyo durante la convalecencia.

  • Sal de las supuraciones abiertas.

  • Apoyo en procesos cutáneos de evolución lenta.

Entre sus indicaciones tradicionales encontramos:

Piel

  • Granos.

  • Acné juvenil.

  • Irritación labial.

  • Eccemas.

  • Herpes.

  • Abscesos.

  • Heridas.

  • Rozaduras.

  • Sabañones.

  • Procesos dérmicos de evolución lenta.

  • Supuraciones espesas y amarillas.

Supuraciones y mucosas

  • Abscesos cuando se abren y comienza a salir pus.

  • Secreciones purulentas de las membranas mucosas.

  • Secreciones purulentas de sacos serosos.

  • Úlceras y fístulas.

  • Supuraciones persistentes.

  • Moco amarillo y espeso.

Glándulas y ganglios

  • Inflamación glandular.

  • Glándulas y ganglios hipertrofiados y duros.

Tejido conjuntivo y estructura

  • Procesos relacionados con tejido conjuntivo.

  • Recuperación y convalecencia.

  • Desviaciones de la columna.

  • Alteraciones relacionadas con estructuras de sostén.

Sistema nervioso y estado emocional

  • Ansiedad.

  • Miedo a morir.

  • Miedo a la oscuridad.

  • Fallos de memoria.

  • Epilepsia, dentro de sus indicaciones tradicionales.

Aparato genitourinario

También aparece tradicionalmente relacionada con determinados problemas de ovarios y próstata.

Calcarea sulphurica y aparato digestivo

Los antiguos textos bioquímicos también relacionaban esta sal con la protección de los tejidos digestivos y con determinados procesos ulcerosos.

Actualmente sabemos que la pared del estómago se protege del ácido mediante un complejo sistema formado por moco, bicarbonato, integridad del epitelio, flujo sanguíneo y mecanismos de reparación, entre otros factores.

Por tanto, no es el sulfato de calcio el encargado de impedir que el jugo gástrico «digiera» el estómago.

Sin embargo, la utilización tradicional de Calcarea sulphurica en procesos ulcerosos y supurativos de las mucosas forma parte de las indicaciones históricas de esta sal.

Signos característicos para pensar en Calcium sulfuricum

Si tuviéramos que resumir esta sal en unas pocas señales tradicionales, serían:

  • Pus que ya encuentra salida.

  • Secreciones amarillas y espesas.

  • Procesos que supuran durante demasiado tiempo.

  • Piel que necesita completar su recuperación.

  • Abscesos abiertos.

  • Procesos dérmicos lentos.

  • Necesidad de favorecer la fase de limpieza y regeneración.

Esto permite diferenciarla de otras Sales de Schüssler que pueden utilizarse en fases anteriores de un proceso inflamatorio.

Signo del zodiaco de la Sal de Schüssler Nº 12

Dentro de las correspondencias tradicionales atribuidas a las Sales de Schüssler, Calcium sulfuricum se relaciona con Escorpio.

Es una asociación curiosa, pero además resulta especialmente coherente dentro del simbolismo tradicional de esta sal: transformación, eliminación de lo viejo y regeneración.

Y pocas cosas representan mejor una transformación completa que precisamente el organismo del que tomamos prestada la palabra metamorfosis.

La gran característica de Calcarea sulphurica

Calcium sulfuricum ocupa una posición muy peculiar entre las doce Sales de Schüssler.

El propio Schüssler llegó a prescindir de ella, pero la experiencia acumulada por otros médicos hizo que terminara sobreviviendo dentro del sistema.

Y quizá la mejor manera de recordarla sea mediante una idea muy sencilla:

Calcarea sulphurica es la sal tradicional de la supuración que ya ha encontrado una salida.

Cuando el proceso se ha abierto, existe pus, la secreción es espesa y amarillenta y el organismo necesita terminar de limpiar y regenerar el tejido, encontramos el terreno clásico de la Sal de Schüssler Nº 12.

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