Sal de Schüssler Nº 11: Silicea o Silica

La Sal de Schüssler Nº 11, Silicea o Silica, es una de las doce sales bioquímicas originales descritas por Schüssler y está especialmente relacionada con el tejido conjuntivo, la piel, el cabello, las uñas, los huesos, los tendones y los ligamentos.

El silicio participa en la estructura del tejido conjuntivo y se relaciona con la formación y estabilización del colágeno, una proteína fundamental para cartílagos, tendones, huesos y numerosos tejidos del organismo.

Dentro de la bioquímica de Schüssler, Silicea es además una de las grandes sales de los procesos lentos: tejidos que tardan en recuperarse, heridas de difícil cicatrización, supuraciones persistentes, uñas quebradizas, cabello debilitado o una piel que ha perdido prematuramente su elasticidad.

Descripción de la Sal de Schüssler Nº 11

La Silicea contribuye a mantener la elasticidad, firmeza y resistencia de la piel, el cabello y las uñas.

La sílice se menciona desde tiempos muy antiguos y aparece ya en escritos médicos de civilizaciones como la egipcia. Dentro de la bioquímica de Schüssler destaca especialmente por su relación con la formación y mantenimiento de la piel, huesos, ligamentos, tendones, uñas, vasos sanguíneos y ojos.

También es una sal tradicionalmente relacionada con los procesos supurativos, especialmente aquellos que se prolongan, reaparecen o parecen tener dificultades para terminar de resolverse.

Se utiliza en heridas que tardan en cicatrizar, abscesos, forúnculos y supuraciones crónicas.

Otra de sus características tradicionales es su relación con el sistema inmunitario y particularmente con la actividad de los fagocitos, células encargadas de reconocer, englobar y eliminar microorganismos, partículas extrañas y restos celulares.

También se relaciona con el mantenimiento de la elasticidad de los vasos sanguíneos y con los tejidos que necesitan conservar al mismo tiempo firmeza, resistencia y flexibilidad.

Por eso Silicea es una de las sales que tradicionalmente se utilizan en curas periódicas destinadas a mejorar el aspecto de una piel envejecida prematuramente, ayudándola a conservar su firmeza y elasticidad.

Signo del Zodiaco de la Sal Nº 11

Sagitario.

Síntomas de falta de la Sal Nº 11

Dentro de la bioquímica de Schüssler se relaciona la necesidad de Silicea con:

  • Arrugas prematuras o excesivas.

  • Envejecimiento prematuro de la piel.

  • Piel fina y traslúcida.

  • Cabello quebradizo.

  • Falta de brillo del cabello.

  • Tendencia a la caída del cabello.

  • Uñas frágiles y quebradizas.

  • Exceso de sudoración, especialmente en cabeza y cuello.

  • Pies muy sudorosos y con olor desagradable.

  • Ojos sensibles a la luz.

  • Escoliosis.

  • Picor en cabeza, párpados, barbilla, espalda, caderas, hombros y extremidades.

  • Sed intensa durante la noche.

  • Facilidad para sobresaltarse.

  • Trastornos que aparecen después de un susto.

  • Sonambulismo coincidiendo con la luna llena o la luna nueva.

  • Hablar, llorar o reír mientras se duerme.

  • Agravación por la humedad y durante la noche.

  • Mejoría con el calor.

También se describe tradicionalmente un perfil emocional caracterizado por falta de confianza en uno mismo, inseguridad, timidez y dificultad para exponerse ante los demás.

Silicea y las supuraciones

Esta es una de las características más interesantes de la Sal de Schüssler Nº 11 y no conviene perderla.

Silicea se ha utilizado tradicionalmente en aquellos procesos en los que existe una tendencia a formar pus o a mantener una supuración durante demasiado tiempo.

Entre sus aplicaciones clásicas encontramos:

  • Abscesos.

  • Forúnculos.

  • Supuraciones persistentes.

  • Abscesos que aparecen sobre antiguas cicatrices.

  • Heridas que tardan en cerrar.

  • Abscesos recurrentes en la boca.

  • Abscesos del oído.

  • Forúnculos nasales.

  • Amigdalitis de repetición acompañadas de tendencia a la supuración.

Precisamente por esta afinidad se la ha considerado tradicionalmente una sal especialmente útil en procesos en los que el organismo parece tener dificultades para terminar de limpiar y reparar un tejido.

Silicea para piel, cabello y uñas

La Nº 11 es también una de las sales más relacionadas con la belleza de la piel y sus anexos.

Se utiliza cuando encontramos:

  • Piel envejecida prematuramente.

  • Pérdida de elasticidad.

  • Arrugas precoces.

  • Uñas débiles o quebradizas.

  • Cabello sin brillo.

  • Cabello frágil.

  • Tendencia a la caída del cabello.

  • Impurezas de la piel.

  • Granos.

Tradicionalmente se realizan curas de Silicea de cuatro a seis semanas varias veces al año, especialmente cuando se busca mantener la firmeza y elasticidad de la piel o mejorar el estado del cabello y las uñas.

Silicea y huesos

La afinidad de Silicea por el tejido conjuntivo explica también su utilización tradicional sobre el sistema óseo y articular.

Entre sus indicaciones clásicas encontramos alteraciones de huesos y articulaciones, problemas durante el crecimiento y niños con fontanelas que tardan en cerrarse.

También aparece relacionada tradicionalmente con la escoliosis y otras alteraciones en las que intervienen las estructuras de sostén del organismo.

Otras indicaciones de Silicea

Entre las aplicaciones tradicionales de la Sal de Schüssler Nº 11 encontramos:

  • Heridas de cicatrización lenta.

  • Supuraciones y abscesos.

  • Impurezas de la piel.

  • Granos.

  • Uñas quebradizas.

  • Cabello debilitado.

  • Caída del cabello.

  • Huesos y articulaciones.

  • Alteraciones glandulares.

  • Exceso de sudoración en la cabeza.

  • Timidez y miedo a aparecer en público.

  • Fontanelas que tardan en cerrarse en los niños.

  • Sensibilidad excesiva de la cabeza.

  • Vértigos intensos.

  • Cataratas y diferentes alteraciones oculares.

  • Abscesos del oído.

  • Otalgia.

  • Hipoacusia.

  • Forúnculos nasales.

  • Epistaxis.

  • Grietas en las comisuras de los labios.

  • Hinchazón facial asociada a dolores dentales.

  • Dentición difícil.

  • Abscesos recurrentes en la boca.

  • Diarrea de olor fuerte.

  • Estreñimiento con heces pequeñas y duras.

  • Arena en los riñones.

  • Dolor de cabeza que comienza en la nuca y se fija en el ojo derecho.

  • Amigdalitis de repetición.

  • Procesos infecciosos con tendencia a la supuración.

  • Mastoiditis.

  • Alteraciones tradicionalmente relacionadas con la enfermedad de Addison.

  • Epilepsia.

  • Mal de Pott.

También aparece en textos tradicionales como ayuda para la expulsión de parásitos intestinales, incluida la tenia o solitaria.

Usos de la Sal de Schüssler Nº 11

Silicea se utiliza principalmente cuando encontramos:

  • Debilidad del tejido conjuntivo.

  • Piel envejecida prematuramente.

  • Cabello y uñas quebradizos.

  • Caída del cabello.

  • Cicatrización lenta.

  • Abscesos y forúnculos.

  • Supuraciones recurrentes.

  • Problemas de huesos y articulaciones.

  • Sudoración excesiva.

  • Procesos de recuperación lentos.

  • Falta de confianza y timidez.

La Sal de Schüssler Nº 11 es, en definitiva, una sal especialmente relacionada con la estructura y la resistencia de nuestros tejidos, pero también con aquellos procesos que parecen haberse quedado estancados y necesitan terminar su ciclo de limpieza, reparación y recuperación.

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