Remedios naturales para los cálculos renales y piedras en el riñón

Los cálculos renales, también conocidos como piedras en el riñón, son depósitos sólidos que se forman a partir de determinadas sustancias presentes en la orina.

Pueden ser diminutos, casi como arenilla, o alcanzar un tamaño considerable.

Cuando permanecen en el riñón pueden no producir síntomas. El famoso cólico renal aparece generalmente cuando una piedra comienza a desplazarse por el uréter y dificulta el paso de la orina.

Y quien haya sufrido uno sabe que el dolor puede ser absolutamente terrible.

Los cálculos pueden estar formados por diferentes sustancias, entre ellas sales de calcio y ácido úrico.

Precisamente por eso, antes de establecer una alimentación o un protocolo, resulta muy interesante saber qué tipo de cálculo estamos formando.

Causas de los cálculos renales

La formación de un cálculo depende de la concentración de determinadas sustancias en la orina y de las condiciones que facilitan o dificultan su cristalización.

Entre los factores que pueden favorecerlos encontramos:

  • beber poca agua;
  • pérdidas importantes de líquidos;
  • determinadas características de la alimentación;
  • exceso de sodio;
  • alteraciones del metabolismo del ácido úrico;
  • obesidad y síndrome metabólico;
  • determinadas enfermedades intestinales;
  • infecciones urinarias en algunos tipos de cálculos;
  • predisposición genética;
  • alteraciones metabólicas;
  • determinados medicamentos y suplementos.

También debemos prestar atención al pH de la orina, porque algunos cálculos se forman con mayor facilidad en un medio ácido y otros en un medio más alcalino.

Tipos de cálculos renales

Cálculos de oxalato cálcico

Son los más frecuentes.

Se forman cuando el calcio se combina con el oxalato y cristaliza en la orina.

Aquí debemos prestar atención a la hidratación, el sodio, los oxalatos y otros factores de la alimentación.

Cálculos de ácido úrico

Se relacionan con una orina persistentemente ácida y con el metabolismo del ácido úrico.

En este caso cobra especial importancia revisar el consumo excesivo de determinados alimentos ricos en purinas y el terreno metabólico.

Cálculos de estruvita

Están relacionados con determinadas infecciones urinarias y pueden crecer con bastante rapidez.

Cálculos de cistina

Son mucho menos frecuentes y aparecen en personas con una alteración hereditaria denominada cistinuria.

Como vemos, decir simplemente «tengo piedras en el riñón» nos proporciona bastante menos información de la que necesitamos.

¿Qué ocurre cuando el cálculo empieza a desplazarse?

Los cálculos pequeños pueden descender por el uréter hasta la vejiga y finalmente ser expulsados con la orina.

Durante el recorrido pueden producir un dolor muy intenso, que frecuentemente aparece en oleadas y puede irradiarse desde la zona lumbar hacia el abdomen y la ingle.

También pueden aparecer:

  • náuseas;
  • vómitos;
  • necesidad frecuente de orinar;
  • escozor;
  • sangre en la orina.

Cuando un cálculo es demasiado grande puede quedar obstruido.

Y aquí sí debemos tener cuidado: una obstrucción urinaria, especialmente si aparece acompañada de fiebre o infección, no es una situación para intentar resolver en casa con una infusión.

Alimentos que conviene reducir en los cálculos renales

La dieta debe adaptarse al tipo de cálculo.

Alimentos muy ricos en oxalatos

Cuando existe tendencia a formar cálculos de oxalato cálcico podemos controlar especialmente el exceso de alimentos con un contenido elevado en oxalatos, entre ellos:

  • espinacas;
  • acelgas;
  • ruibarbo;
  • remolacha;
  • cacao;
  • almendras;
  • cacahuetes;
  • salvado de trigo;
  • té negro.

No hace falta convertir la alimentación en una persecución obsesiva de cualquier alimento que contenga una molécula de oxalato.

Nos interesan especialmente las cantidades, la frecuencia, la hidratación y el conjunto de la dieta.

Sal

El exceso de sodio puede aumentar la eliminación urinaria de calcio.

Por eso reducir los alimentos muy salados y ultraprocesados puede ser una de las medidas más interesantes cuando existe tendencia a formar determinados cálculos.

Exceso de carne y productos cárnicos

Un consumo muy elevado de proteína animal, especialmente carnes rojas y procesadas, puede resultar problemático en algunas personas y cobra todavía más importancia cuando existen cálculos de ácido úrico.

Azúcar y alimentos ultraprocesados

No aportan prácticamente nada que necesitemos para cuidar el riñón y pueden formar parte de un terreno metabólico que favorezca la aparición de cálculos.

Alcohol

El alcohol puede favorecer la deshidratación y tampoco resulta interesante cuando existe alteración del metabolismo del ácido úrico.

¿Y el calcio?

Aquí existe una confusión bastante frecuente.

Si una piedra contiene calcio parece lógico pensar:

«Pues dejo de comer calcio.»

Pero nuestro organismo no funciona de una manera tan sencilla.

El calcio de los alimentos puede unirse al oxalato dentro del intestino, haciendo que una parte se elimine por las heces en lugar de absorberse y terminar posteriormente en la orina.

Por eso no debemos retirar automáticamente todos los alimentos ricos en calcio cuando existen cálculos de oxalato cálcico.

Otra cuestión diferente es utilizar innecesariamente suplementos de calcio o tomarlos de forma inadecuada.

Alimentos recomendados para los cálculos renales

Agua

Esta es probablemente la recomendación más importante.

Una orina muy concentrada facilita que las sustancias capaces de formar cálculos se encuentren unas con otras y cristalicen.

Necesitamos beber suficiente para mantener una buena producción de orina.

Las necesidades varían dependiendo del clima, actividad física, alimentación y características de cada persona.

Limón y otros cítricos

El limón proporciona citrato.

El citrato urinario resulta especialmente interesante porque puede dificultar la formación de determinados cristales de calcio.

Podemos utilizar zumo de limón diluido en agua como una manera sencilla de aumentar simultáneamente el consumo de líquidos.

Alimentación predominantemente vegetal

Una alimentación rica en verduras, frutas, legumbres y cereales integrales proporciona minerales, fibra y diferentes compuestos vegetales y puede ayudarnos a mejorar el terreno metabólico.

Naturalmente, cuando existen cálculos de oxalato cálcico tendremos en cuenta cuáles son los vegetales especialmente ricos en oxalatos.

Alimentos ricos en magnesio

El magnesio participa en numerosos procesos metabólicos y resulta especialmente interesante dentro de la alimentación destinada a prevenir determinados tipos de cristalización.

Podemos encontrarlo en numerosos alimentos vegetales.

También podemos incluir, dependiendo del tipo de cálculo y de la tolerancia individual:

  • apio;
  • albaricoques;
  • alfalfa;
  • zanahorias;
  • calabaza;
  • plátano;
  • legumbres;
  • cereales integrales;
  • diferentes frutas y verduras.

Remedios naturales para los cálculos renales

Magnesio

El magnesio es uno de los minerales que tradicionalmente se han utilizado dentro de los protocolos destinados a disminuir la formación de determinados cristales urinarios.

Vitamina B6

La vitamina B6 participa en el metabolismo del oxalato.

Por eso es uno de los nutrientes que podemos valorar especialmente cuando existe tendencia a formar cálculos de oxalato cálcico.

Vitamina E

La vitamina E proporciona protección antioxidante y ha formado parte tradicionalmente de diferentes protocolos nutricionales destinados a cuidar el riñón.

Zinc

El zinc participa en numerosos procesos enzimáticos y también se ha estudiado su relación con los mecanismos de cristalización.

Potasio

El potasio merece especial atención dentro del equilibrio mineral.

En determinados casos se utiliza citrato potásico precisamente para modificar las condiciones urinarias que favorecen la formación de algunos cálculos.

No es, sin embargo, un suplemento para utilizar indiscriminadamente cuando existe una alteración de la función renal.

Aloe vera

El aloe vera se ha utilizado tradicionalmente dentro de protocolos destinados a cuidar el aparato digestivo y urinario.

Rompepiedras

Phyllanthus niruri recibe precisamente nombres populares como rompepiedras o chancapiedra por su larguísima utilización tradicional en problemas urinarios y cálculos renales.

Es probablemente una de las plantas más conocidas cuando hablamos de fitoterapia para las piedras del riñón.

Arenaria

La arenaria se utiliza tradicionalmente como planta diurética y dentro de preparados destinados a favorecer la eliminación de arenillas urinarias.

Remedios de la abuela para los cálculos renales

Receta 1

Preparar una primera mezcla con:

  • bolsa de pastor;
  • pareira;
  • agracejo;
  • doble cantidad de cola de caballo.

Por otro lado preparar, a partes iguales:

  • romero;
  • brezo;
  • tormentilla;
  • gayuba.

Añadir una cucharada de la primera mezcla a una taza de agua caliente.

Dejar reposar, colar y tomar una taza por la mañana y otra por la noche durante 15 días.

El día 16 se cambia a la segunda mezcla, preparando igualmente una cucharada por taza y tomando una por la mañana y otra por la noche.

Tradicionalmente se alternaban ambas preparaciones por periodos de 15 días.

Receta 2: enebro

Poner una cucharadita de enebro en una taza de agua hirviendo.

Dejar reposar durante 10 minutos y colar.

Tradicionalmente se toman varias tazas repartidas durante el día.

Receta 3: brezo y malva

Mezclar a partes iguales brezo y malva.

Poner dos cucharadas de la mezcla en medio litro de agua y hervir durante cinco minutos.

Dejar reposar otros 10 minutos y colar.

Tradicionalmente se toma una taza en ayunas.

Receta 4: parietaria

Una receta tradicional especialmente utilizada cuando existen molestias urinarias consiste en añadir 30 gramos de parietaria a medio litro de agua hirviendo.

Dejar reposar durante 20 minutos y colar.

Tomar repartido durante el día.

Receta 5: abedul

Poner 30 gramos de abedul en medio litro de agua.

Cocer durante 10 minutos, dejar reposar y colar.

Tomar repartido durante el día.

Trucos para prevenir los cálculos renales

Moverse y hacer ejercicio regularmente forma parte de un estilo de vida saludable y puede resultar especialmente interesante cuando existe obesidad, resistencia a la insulina o síndrome metabólico.

Pero el ejercicio no «disuelve» directamente una piedra.

Lo que sí debemos evitar es hacer ejercicio intenso y terminar completamente deshidratados.

La hidratación es fundamental.

También resulta muy útil observar el color de nuestra orina: una orina continuamente muy oscura y concentrada puede indicarnos que necesitamos aumentar los líquidos.

Aceites esenciales y cálculos renales

El helicriso se utiliza tradicionalmente de forma externa y correctamente diluido en aceites de masaje.

Podemos realizar un masaje suave sobre la zona lumbar, pero debemos recordar que un aceite aplicado sobre la piel no va a deshacer mecánicamente una piedra alojada dentro del aparato urinario.

Los aceites esenciales de limón, lima, naranja y pomelo poseen un aroma estupendo, pero no recomiendo echar aceites esenciales directamente en un vaso de agua para beberlos.

Si queremos aprovechar el limón, tenemos una opción muchísimo más sencilla: utilizar el propio zumo de limón.

Si has tenido una piedra, intenta averiguar de qué estaba hecha

Este es probablemente el consejo más importante de todo el artículo.

Si conseguimos recuperar el cálculo después de expulsarlo, analizar su composición puede proporcionarnos información enormemente útil.

También podemos estudiar la orina y diferentes parámetros metabólicos cuando existe tendencia a formar piedras repetidamente.

Porque no tiene sentido aplicar exactamente la misma dieta a una persona que forma cálculos de oxalato cálcico que a otra que forma cálculos de ácido úrico.

Una vez que sabemos qué terreno está favoreciendo la cristalización, podemos utilizar alimentación, hidratación, minerales y fitoterapia de una forma muchísimo más precisa.

Y, sobre todo, podemos intentar evitar que después de pasar por el maravilloso espectáculo de un cólico renal tengamos que repetirlo unos meses más tarde.

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