La psoriasis es una enfermedad inflamatoria y autoinmune en la que las células de la piel se reproducen a una velocidad mucho mayor de lo habitual.
Como consecuencia, las células se acumulan en la superficie formando zonas inflamadas y cubiertas por escamas blanquecinas o plateadas, conocidas como placas psoriásicas.
Pero aunque la manifestación más visible aparezca en la piel, la psoriasis no es simplemente un problema cutáneo.
En su desarrollo intervienen el sistema inmunitario, la inflamación y diferentes factores genéticos, digestivos, nutricionales, hormonales y ambientales. Por eso, desde un enfoque natural, además de cuidar la piel resulta interesante observar qué está ocurriendo en el resto del organismo y, especialmente, en el aparato digestivo.
¿Qué es la psoriasis?
Nuestro organismo produce continuamente células nuevas en las capas profundas de la epidermis.
Estas células van ascendiendo progresivamente hasta alcanzar la superficie, donde finalmente mueren y se desprenden.
El proceso completo de renovación epidérmica suele durar aproximadamente un mes.
En las personas con psoriasis este proceso se acelera extraordinariamente y puede producirse en apenas unos días.
El organismo genera células nuevas a tal velocidad que no tiene tiempo suficiente para eliminarlas de la superficie.
Como resultado aparecen:
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Placas engrosadas.
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Escamas blanquecinas o plateadas.
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Enrojecimiento.
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Inflamación.
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Picor.
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Quemazón.
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Grietas.
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Costras.
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Heridas.
La gravedad puede variar muchísimo.
Algunas personas presentan solamente unas pocas placas localizadas, mientras que en otras la psoriasis puede afectar a superficies mucho más extensas.
Y no debemos olvidar que la psoriasis puede afectar también a las articulaciones.
La artritis psoriásica produce inflamación, dolor y rigidez articular y puede aparecer en una proporción importante de personas con psoriasis.
Causas de la psoriasis
No existe una única causa capaz de explicar todos los casos.
Existe una predisposición inmunitaria y genética, pero desde la medicina natural también observamos diferentes factores capaces de contribuir al terreno sobre el que aparece o empeora la psoriasis.
Entre ellos encontramos:
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Dieta pobre.
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Dificultad para digerir proteínas.
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Problemas digestivos.
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Alteraciones de la microbiota intestinal.
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Estrés emocional.
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Cambios hormonales.
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Genética.
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Deficiencia de vitamina D.
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Mal funcionamiento del hígado.
Uno de los aspectos que más me interesa en estos pacientes es precisamente el aparato digestivo.
Piel, intestino y sistema inmunitario no funcionan como compartimentos completamente independientes.
Cuando encontramos psoriasis acompañada de malas digestiones, intolerancias, hinchazón, alteraciones intestinales o dificultad para digerir determinados alimentos, merece la pena trabajar también ese terreno.
Alimentos que conviene eliminar o reducir en la psoriasis
Lácteos
Las proteínas de la leche, especialmente la caseína, pueden resultar problemáticas para determinadas personas.
Podemos retirar temporalmente los lácteos y observar cómo responde la piel y el aparato digestivo.
Carne
Aunque el pescado puede resultar beneficioso por su contenido en omega-3, podemos limitar otros tipos de proteína animal, especialmente carnes procesadas, grasas y productos de mala calidad.
Grasas hidrogenadas, fritos y aceites de mala calidad
Conviene eliminar:
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Grasas hidrogenadas.
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Fritos.
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Margarinas.
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Ultraprocesados.
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Aceites refinados utilizados repetidamente.
Además de aportar grasas de mala calidad, suelen aparecer en productos con azúcar, harinas refinadas y numerosos aditivos.
Alérgenos alimentarios
Las alergias y sensibilidades alimentarias pueden empeorar los brotes en determinadas personas.
El gluten merece especial atención cuando existen síntomas digestivos o sospechamos que puede existir sensibilidad.
Cafeína
Un consumo elevado de cafeína puede empeorar el nerviosismo, alterar el sueño y resultar poco interesante cuando existe un terreno digestivo sensible.
También podemos observar individualmente si existe alguna relación entre su consumo y nuestros brotes.
Otros alimentos que podemos retirar
Dentro de determinadas dietas utilizadas tradicionalmente para la psoriasis se recomienda también evitar:
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Caviar.
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Hongos.
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Legumbres.
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Judías.
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Garbanzos.
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Habas secas.
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Lentejas.
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Guisantes.
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Altramuces.
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Cacahuetes.
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Nueces.
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Coco.
No todas las personas reaccionan igual a los mismos alimentos, por lo que la dieta también puede adaptarse según la respuesta individual.
Alimentos recomendados para la psoriasis
Alimentos probióticos
Los alimentos fermentados ayudan a mantener una microbiota intestinal diversa y pueden resultar especialmente interesantes cuando estamos trabajando simultáneamente intestino e inmunidad.
Podemos incluir:
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Kéfir.
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Yogur ecológico.
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Chucrut.
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Kombucha.
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Natto.
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Kimchi.
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Kéfir de coco.
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Quesos ecológicos fermentados, cuando toleremos los lácteos.
Alimentos ricos en fibra
Frutas, verduras y semillas proporcionan fibra y ayudan a mantener un tránsito intestinal adecuado.
La fibra sirve además de alimento para determinadas bacterias intestinales y participa en la formación de metabolitos importantes para la mucosa intestinal.
Pescado rico en omega-3
Los pescados grasos proporcionan EPA y DHA, dos ácidos grasos omega-3 especialmente interesantes por su participación en la regulación de la respuesta inflamatoria.
Podemos incluir:
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Sardinas.
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Caballa.
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Arenque.
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Boquerones.
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Salmón.
Siempre que podamos, elegiremos pescado de buena calidad y tendremos en cuenta tanto su procedencia como su alimentación.
Alimentos ricos en zinc
El zinc es un mineral fundamental para la piel, la reparación de tejidos y el funcionamiento normal del sistema inmunitario.
Las semillas de calabaza constituyen una buena fuente vegetal de zinc.
Alimentos ricos en vitamina A y carotenoides
Los vegetales de colores naranja, amarillo y verde proporcionan carotenoides y otros compuestos especialmente interesantes para la piel.
Entre ellos destaca la zanahoria, que tradicionalmente ha ocupado un lugar importante en la alimentación utilizada para la psoriasis.
También podemos incluir:
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Calabaza.
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Vegetales de hoja verde.
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Brócoli.
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Acelgas.
Frutas
Entre las frutas que podemos utilizar encontramos:
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Naranjas.
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Mandarinas.
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Limas.
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Piña.
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Limón.
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Melocotón.
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Uvas.
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Melón.
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Sandía.
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Pera.
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Fresas.
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Cerezas.
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Manzana.
Verduras
Podemos aumentar especialmente:
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Escarola.
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Lechuga.
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Apio.
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Zanahoria.
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Rabanitos.
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Tomate.
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Hinojo.
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Endivia.
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Cebolleta.
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Ajo.
Y entre las verduras cocinadas:
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Coliflor.
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Brócoli.
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Col.
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Acelga.
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Nabo.
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Chirivía.
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Remolacha.
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Calabaza.
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Calabacín.
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Apio.
Caldo de huesos
El caldo de huesos de caña proporciona colágeno y aminoácidos como glicina y prolina.
Tradicionalmente se utiliza dentro de dietas destinadas a cuidar la mucosa digestiva, algo especialmente interesante cuando estamos trabajando simultáneamente piel e intestino.
Remedios naturales para la psoriasis
Ácido clorhídrico o HCl
Cuando existe una mala digestión de las proteínas, podemos valorar el uso de betaína HCl para mejorar la digestión gástrica.
La pauta utilizada tradicionalmente es de 1 a 3 cápsulas con las comidas, adaptándola a las necesidades y tolerancia de cada persona.
La idea no es utilizar HCl simplemente porque exista psoriasis, sino cuando encontramos además ese patrón de digestión insuficiente de proteínas.
Aceite de pescado
El aceite de pescado proporciona EPA y DHA y resulta especialmente interesante por su relación con los procesos inflamatorios.
Podemos utilizar aproximadamente 1-2 gramos al día.
Vitamina D3
Los niveles bajos de vitamina D aparecen con frecuencia asociados a la psoriasis.
Además, la vitamina D participa tanto en la regulación inmunitaria como en la diferenciación y funcionamiento de las células de la piel.
Podemos utilizar alrededor de 5.000 UI diarias, ajustando posteriormente la cantidad según las necesidades y los niveles de vitamina D.
Cardo mariano
El cardo mariano (Silybum marianum) es una de las plantas más utilizadas para apoyar la función hepática y los procesos naturales de depuración.
Y el hígado forma parte importante del terreno que trabajamos en psoriasis.
Podemos utilizar aproximadamente 250 mg tres veces al día.
Probióticos
Los probióticos ayudan a modificar el entorno intestinal aumentando determinadas bacterias beneficiosas y pueden resultar especialmente interesantes cuando existen simultáneamente problemas digestivos.
Podemos utilizar preparados que proporcionen alrededor de 50.000 millones de microorganismos al día, seleccionando las cepas según el terreno de cada persona.
Calaguala
La calaguala es una planta tradicionalmente utilizada en problemas de piel y ocupa un lugar especialmente interesante dentro de los remedios naturales para la psoriasis.
Se emplea por su relación con los procesos inflamatorios e inmunitarios y puede formar parte de un abordaje fitoterapéutico cuando existen placas psoriásicas.
Enzimas digestivas
Las enzimas digestivas pueden resultar bastante interesantes cuando encontramos la mala digestión de proteínas que puede acompañar a determinados terrenos de psoriasis.
Mejorar la digestión forma parte en estos casos del trabajo sobre el intestino y no solamente sobre la manifestación exterior de la piel.
Remedios de la abuela para la psoriasis
Receta 1
Mezclar a partes iguales:
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Cola de caballo.
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Zarzaparrilla.
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Arándano.
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Equinácea.
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Tomillo aceitunero.
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Vara de oro.
Poner una cucharadita de la mezcla por taza, añadir agua caliente y dejar reposar durante 10 minutos.
Colar y tomar una infusión en ayunas.
Receta 2
Mezclar a partes iguales:
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Hipérico.
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Tila.
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Manzanilla.
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Hierba luisa.
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Cola de caballo.
Preparar una infusión utilizando una cucharadita de la mezcla por taza de agua.
Dejar reposar, colar y tomar aproximadamente dos horas antes de acostarnos.
Esta combinación resulta especialmente interesante cuando el estrés y el sistema nervioso participan en nuestros brotes.
Baño para la psoriasis
Mezclar a partes iguales:
-
Cola de caballo.
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Salvia.
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Romero.
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Hipérico.
-
Zarzaparrilla.
Hervir 4 cucharadas soperas de la mezcla en 3 litros de agua durante 5 minutos.
Retirar del fuego, tapar y dejar reposar otros 10 minutos.
Colar y añadir la preparación a una bañera llena aproximadamente hasta la mitad.
Añadir también un buen puñado de sal marina gruesa.
Permanecer en el baño durante aproximadamente media hora, dejando la cabeza fuera y practicando respiraciones profundas.
Al terminar, salir sin frotar la piel, envolvernos en una toalla grande y permanecer tumbados unos 20 minutos.
Podemos realizar este baño una vez por semana.
Trucos para la psoriasis
Tomar el sol
La exposición moderada al sol puede mejorar considerablemente las placas en algunas personas.
Podemos intentar tomar aproximadamente 20 minutos de sol al día, adaptando siempre el tiempo a nuestro tipo de piel, época del año y tolerancia.
No necesitamos quemarnos.
En psoriasis, más sol no significa necesariamente mejores resultados.
Pasar tiempo al aire libre
Estar menos tiempo encerrados, movernos y pasar tiempo al aire libre ayuda también a regular sueño, estrés y ritmos circadianos.
Y en una enfermedad donde el estrés puede convertirse en un importante desencadenante de brotes, esto no es precisamente un detalle menor.
Dormir
Intentaremos dormir aproximadamente 8-9 horas, especialmente si atravesamos un periodo de mucho estrés o estamos en pleno brote.
La piel, el sistema inmunitario y el sistema nervioso necesitan también sus horas de descanso.
Aceites esenciales para la psoriasis
Los aceites esenciales de lavanda, incienso, geranio y árbol de té pueden utilizarse para cuidar la piel inflamada y acompañar su proceso de recuperación.
Una mezcla sencilla consiste en:
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3 gotas de aceite esencial de lavanda.
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3 gotas de aceite esencial de incienso.
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1 cucharadita de aceite de coco.
Mezclar bien y aplicar suavemente sobre la zona afectada.
La piel psoriásica puede encontrarse especialmente sensible, por lo que empezaremos siempre en una zona pequeña para comprobar su tolerancia.
La psoriasis no está solamente en la piel
Este es probablemente el concepto más importante de todo el artículo.
Podemos aplicar cremas sobre una placa y necesitamos cuidar la piel, evidentemente.
Pero cuando detrás encontramos una enfermedad inmunitaria e inflamatoria, merece la pena mirar también qué ocurre dentro.
Digestión de proteínas, microbiota, intestino, hígado, vitamina D, grasas de la dieta, estrés, sueño y alimentación forman parte de un terreno mucho más amplio.
La piel es la parte que vemos.
Y precisamente por eso, en psoriasis, muchas veces es también la que nos está contando que merece la pena mirar un poco más adentro.
Este artículo tiene carácter informativo y educativo. La psoriasis puede presentar diferentes grados y formas de evolución. Si aparece dolor, rigidez o inflamación articular, conviene valorar también la posible afectación de las articulaciones.



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