Miomas uterinos: alimentación y remedios naturales

Los miomas uterinos, también llamados fibromas o leiomiomas, son tumores benignos formados principalmente por músculo liso y tejido fibroso del útero.

Son muy frecuentes y muchas mujeres pueden tener uno o varios miomas sin saberlo porque no producen ningún síntoma.

En otras mujeres, sin embargo, pueden provocar:

  • Menstruaciones muy abundantes.

  • Reglas más largas.

  • Sangrado entre menstruaciones.

  • Dolor o presión pélvica.

  • Sensación de peso en la parte baja del abdomen.

  • Aumento del volumen abdominal.

  • Necesidad frecuente de orinar.

  • Estreñimiento.

  • Dolor lumbar.

  • Anemia o ferropenia como consecuencia de las pérdidas de sangre.

El crecimiento de los miomas está relacionado con diferentes factores y existe una importante influencia de las hormonas sexuales, especialmente estrógenos y progesterona.

También pueden intervenir la edad, predisposición genética, obesidad y diferentes factores metabólicos y hormonales.

Por eso, desde un abordaje natural, además de observar el propio mioma, resulta interesante prestar atención al terreno hormonal y metabólico de la mujer.

Alimentación y miomas uterinos

La alimentación constituye una parte importante del cuidado general cuando existen miomas, especialmente si buscamos mejorar el terreno inflamatorio, el metabolismo hormonal y las consecuencias de un sangrado menstrual abundante.

Carnes procesadas

Conviene reducir embutidos y otras carnes procesadas ricas en grasas de mala calidad, sal, conservantes y diferentes aditivos.

Podemos sustituirlas por alimentos frescos y fuentes de proteínas de mejor calidad.

Lácteos

En algunas mujeres puede resultar interesante observar su tolerancia a los productos lácteos, especialmente cuando existe además un terreno inflamatorio, digestivo u hormonal.

Si decidimos reducirlos, debemos cuidar que la dieta siga proporcionando suficientes proteínas, calcio y otros nutrientes.

Azúcar refinado

El exceso de azúcar favorece oscilaciones de glucosa e insulina y puede contribuir a un terreno metabólico e inflamatorio poco favorable.

Además, cuando existen reglas abundantes y cansancio, vivir a base de picos y bajadas de glucosa tampoco ayuda precisamente a recuperar la energía.

Alcohol

El hígado participa de manera importante en el metabolismo hormonal.

Reducir el alcohol puede resultar especialmente interesante cuando estamos trabajando sobre un terreno relacionado con el metabolismo de los estrógenos.

Cafeína

Algunas mujeres observan que un consumo elevado de cafeína aumenta el nerviosismo, las molestias premenstruales o la sensibilidad mamaria.

Podemos reducirla durante un tiempo y observar nuestra respuesta individual.

Alimentos recomendados para los miomas uterinos

Alimentos frescos y, cuando sea posible, ecológicos

Una alimentación basada fundamentalmente en productos frescos permite reducir nuestra exposición a numerosos aditivos y productos ultraprocesados.

Dentro de un enfoque destinado a cuidar el equilibrio hormonal, también puede ser interesante reducir en lo posible la exposición alimentaria a determinados disruptores endocrinos y pesticidas.

No necesitamos convertir toda nuestra cocina en ecológica de un día para otro.

Podemos empezar por aumentar simplemente la cantidad de comida real.

Alimentos ricos en hierro

Este punto es especialmente importante.

Los miomas pueden provocar menstruaciones muy abundantes y, cuando las pérdidas se repiten mes tras mes, pueden terminar agotando nuestras reservas de hierro.

Por eso resulta interesante incorporar:

  • Carne.

  • Vísceras.

  • Marisco.

  • Legumbres.

  • Verduras de hoja verde.

  • Semillas.

Cuando existen reglas muy abundantes, cansancio, palidez, falta de aire, mareos o caída del cabello, merece la pena observar no solamente el hierro, sino también nuestras reservas de ferritina.

Porque muchas veces el problema no termina en el útero: una mujer lleva meses perdiendo sangre y lo que empieza a manifestarse después es una ferropenia.

Semillas de lino, chía y cáñamo

Las semillas proporcionan fibra, minerales y diferentes ácidos grasos.

La linaza resulta especialmente interesante dentro de una alimentación destinada a cuidar el metabolismo hormonal porque aporta lignanos, compuestos vegetales relacionados con el metabolismo de los estrógenos.

Podemos incorporar alrededor de dos cucharadas al día, preferiblemente molidas en el caso del lino.

Crucíferas

Brócoli, coliflor, coles de Bruselas, col china, col rizada, lombarda, colinabo, rábano, rúcula, berro y nabo pertenecen a la familia de las crucíferas.

Contienen glucosinolatos a partir de los cuales se forman diferentes compuestos bioactivos.

Uno de los más conocidos es el indol-3-carbinol, relacionado con las vías hepáticas de metabolismo de los estrógenos.

Por eso las crucíferas son uno de los grupos de verduras que más me interesan cuando trabajamos sobre un terreno hormonal.

Vegetales de hoja verde

Espinacas, acelgas, berros, rúcula y otras verduras de hoja verde proporcionan folatos, minerales, antioxidantes y vitamina K, necesaria para el funcionamiento normal de la coagulación.

Además, aumentan la densidad nutricional de una dieta que necesita compensar las pérdidas producidas por menstruaciones abundantes.

Remedios naturales para los miomas uterinos

Vitex agnus-castus o sauzgatillo

El Vitex agnus-castus, también conocido como sauzgatillo, es una de las plantas más utilizadas tradicionalmente para trabajar determinados desequilibrios del ciclo femenino.

Su acción se relaciona especialmente con la regulación del eje hormonal y la función de la fase lútea.

Aceite de pescado

Los ácidos grasos EPA y DHA presentes en el aceite de pescado participan en la regulación de los procesos inflamatorios y pueden formar parte del abordaje nutricional.

Como orientación, podemos utilizar alrededor de 1 gramo diario de aceite de pescado, teniendo en cuenta la concentración real de EPA y DHA del producto.

Vitaminas del grupo B

Las vitaminas del grupo B intervienen en numerosas rutas metabólicas y algunas de ellas participan directa o indirectamente en el metabolismo hormonal.

Tradicionalmente podemos utilizar un complejo B, valorando siempre el resto de la alimentación y los complementos que ya esté tomando la persona.

Cardo mariano

El cardo mariano (Silybum marianum) es una de nuestras grandes plantas hepáticas.

El hígado desempeña un papel fundamental en el procesamiento y eliminación de hormonas una vez que han cumplido su función.

Por eso cuidar la función hepática puede formar parte de una estrategia destinada a mejorar el terreno hormonal.

 

Aceites esenciales para los miomas

Dentro de un abordaje aromático tradicional podemos preparar un aceite de masaje correctamente diluido con:

  • Aceite esencial de tomillo.

  • Aceite esencial de incienso.

  • Aceite esencial de salvia.

Se aplica mediante un masaje suave en la parte baja del abdomen, una o dos veces al día.

Además del propio uso tradicional de estos aceites, el masaje abdominal proporciona unos minutos de calor, relajación y cuidado de una zona que puede encontrarse especialmente congestionada o dolorida durante determinados momentos del ciclo.

El sangrado también forma parte del problema

Cuando hablamos de miomas tendemos a centrarnos exclusivamente en su tamaño.

Pero una mujer con miomas puede tener un problema importante incluso aunque estos no sean enormes.

Si cada menstruación supone una pérdida considerable de sangre, con el tiempo pueden aparecer:

  • Ferritina baja.

  • Anemia.

  • Cansancio.

  • Mareos.

  • Palpitaciones.

  • Debilidad.

  • Caída del cabello.

  • Falta de concentración.

Por eso el seguimiento de un mioma no consiste únicamente en comprobar si ha aumentado unos milímetros.

También debemos observar qué está provocando en la mujer que lo tiene.

Una visión global del mioma uterino

El mioma es una estructura física que podemos localizar y medir mediante ecografía, pero alrededor de él existe una mujer con un determinado terreno hormonal, metabólico y nutricional.

Alimentación, metabolismo de los estrógenos, función hepática, intestino, inflamación, composición corporal y estado nutricional pueden formar parte de esa visión global.

Y si además existen menstruaciones abundantes, debemos prestar especial atención al hierro y la ferritina.

Porque nuestro objetivo no es solamente observar el mioma.

Es cuidar a la mujer que tiene el mioma.


Este artículo tiene carácter informativo y educativo. Los miomas uterinos necesitan seguimiento ginecológico, especialmente cuando producen sangrado abundante, dolor, crecimiento rápido, anemia u otros síntomas importantes.

Share

Añadir un comentario