Remedios caseros para los problemas más molestos del verano

Ya llegó el tan ansiado verano y nos merecemos un descanso.

Pero precisamente cuando estamos de vacaciones pueden aparecer esos pequeños problemas que, sin llegar a ser graves, resultan suficientemente molestos como para amargarnos un día de playa, una excursión o un viaje.

Y además suelen pillarnos lejos de casa, de nuestro herbolario de confianza, de nuestra farmacia o de los profesionales sanitarios a los que recurrimos habitualmente.

En verano cambiamos horarios, alimentación y costumbres. Dormimos en lugares diferentes, comemos fuera, viajamos, pasamos más tiempo al sol, sudamos más y combinamos continuamente calor, agua de mar, piscinas y aire acondicionado.

Y nuestro cuerpo lo nota.

Vamos a ver algunos remedios caseros y naturales para los pequeños problemas más frecuentes del verano.

Erupciones cutáneas por el calor

Tradicionalmente se ha denominado a la piel nuestro «tercer riñón», una expresión que hace referencia a su participación en diferentes procesos de eliminación a través del sudor.

En verano sudamos mucho más y, si además existe calor intenso, humedad y ropa que impide una correcta evaporación, pueden aparecer pequeñas erupciones.

Una de las más habituales es la sudamina o miliaria, que aparece cuando los conductos del sudor se obstruyen.

Lo primero es mantener la zona lo más fresca y seca posible, exponerla al aire y utilizar ropa ligera, preferiblemente de algodón u otros tejidos transpirables.

Remedios naturales para calmar una erupción por calor

Podemos:

  • mantener una buena hidratación y añadir limón al agua si nos resulta más agradable;
  • evitar durante unos días los cambios extremos de temperatura;
  • añadir bicarbonato a un baño tibio;
  • aplicar suavemente infusión fría de manzanilla sobre la zona;
  • mantener la piel limpia, fresca y seca.

Si la erupción empeora, se infecta, aparecen ampollas importantes, fiebre o no mejora al desaparecer el calor, ya no estamos ante el típico sarpullido veraniego que podemos resolver en casa.  

Quemaduras solares

El sol tiene importantes funciones biológicas y participa, entre otras cosas, en la síntesis cutánea de vitamina D.

Pero eso no significa que cuanto más sol recibamos, mejor.

Una exposición excesiva produce una verdadera lesión de la piel y aumenta el daño acumulativo provocado por la radiación ultravioleta.

Lo ideal es disfrutar del sol sin llegar a quemarnos, evitando exposiciones prolongadas durante las horas de mayor intensidad y utilizando ropa, sombra y protección solar cuando sean necesarias.

Remedios naturales para las quemaduras solares

La primera prioridad es enfriar suavemente la piel.

Podemos utilizar una ducha fresca durante unos minutos o aplicar compresas húmedas frescas. No hace falta utilizar agua helada.

Después podemos recurrir a algunos remedios sencillos:

  • aplicar infusión fría de manzanilla;
  • utilizar gel de aloe vera obtenido de la parte interna y transparente de la hoja o un gel preparado para uso cutáneo;
  • aplicar compresas de té verde frío;
  • mantener la piel bien hidratada;
  • beber suficiente líquido.

Y, por supuesto, mientras la piel se recupera debemos evitar volver a exponer la zona quemada al sol.

Si aparecen ampollas extensas, fiebre, mareos, vómitos, confusión o signos de insolación, la situación requiere otra atención.  

Mareos durante los viajes

Coche, barco, autobús... hay personas que empiezan las vacaciones y empiezan también a marearse.

El jengibre es uno de los remedios tradicionales más utilizados para las náuseas y además resulta muy fácil de transportar.

Podemos llevar jengibre en polvo y añadir una pequeña cantidad a una bebida o utilizarlo en infusión.

También podemos:

  • oler menta;
  • chupar un caramelo de menta;
  • tomar una infusión de menta;
  • beber agua en pequeñas cantidades;
  • evitar comidas muy pesadas antes del viaje.

Otro antiguo remedio consiste en mezclar 2 cucharadas de vinagre de manzana y 1 cucharada de miel en una taza de agua tibia y beberla aproximadamente media hora antes del viaje.

Y, aunque parezca demasiado sencillo, mirar hacia un punto lejano y estable en lugar de leer o mirar continuamente el móvil puede ayudar bastante a nuestro sistema del equilibrio. 

Pie de atleta

El pie de atleta es una infección superficial producida por hongos que encuentra en el verano unas condiciones estupendas para proliferar: calor, humedad, piscinas, duchas compartidas y pies mojados durante horas.

Podemos hacer baños de pies con sales de Epsom o utilizar agua con vinagre de manzana.

El ajo también se ha utilizado tradicionalmente por sus compuestos azufrados, aunque aplicado directamente puede resultar irritante en algunas pieles.

Pero probablemente la medida más importante sea también la más aburrida:

mantener los pies secos.

Debemos lavarlos y secarlos perfectamente, especialmente entre los dedos, cambiar calcetines húmedos y utilizar calzado transpirable.

En piscinas y duchas públicas resulta recomendable utilizar chanclas.

Si el problema afecta a las uñas, se extiende, aparecen grietas importantes o no mejora, puede necesitar un tratamiento antifúngico específico. 

Oído de nadador

El llamado oído de nadador u otitis externa aparece cuando la humedad mantenida en el conducto auditivo favorece la irritación y proliferación de microorganismos.

Si tenemos tendencia a padecerlo, podemos utilizar tapones adecuados para nadar y secar cuidadosamente la parte externa del oído después del baño.

No debemos introducir bastoncillos ni otros objetos dentro del conducto.

En la tradición herbal se han utilizado preparados de gordolobo y ajo para diferentes molestias del oído. Sin embargo, no debemos introducir aceites, gotas ni preparados caseros dentro de un oído doloroso si existe secreción, sospecha de perforación del tímpano o no sabemos qué está ocurriendo.

Aquí conviene distinguir una simple sensación de agua retenida de una verdadera infección. 

Dolores de cabeza

En verano los dolores de cabeza pueden aparecer simplemente porque hemos pasado demasiado tiempo al sol, hemos sudado mucho, hemos comido tarde o estamos deshidratados.

Lo primero es buscar un lugar fresco, descansar y recuperar líquidos.

También podemos utilizar infusiones de:

  • manzanilla;
  • jengibre;
  • menta.

Y no olvidemos comprobar algo tan básico como si llevamos muchas horas sin comer.

A veces estamos buscando un remedio complicadísimo y lo que nuestro cuerpo está diciendo es sencillamente: dame agua, comida y déjame un rato a la sombra.

Resfriados de verano

Sí, también podemos resfriarnos en verano.

Para mantener un buen funcionamiento del sistema inmunitario podemos incorporar alimentos especialmente ricos en nutrientes y compuestos vegetales.

Hongos

Hongos como shiitake y maitake contienen beta-glucanos y otros compuestos interesantes relacionados con la respuesta inmunitaria.

Ajo

El ajo contiene diferentes compuestos azufrados, entre ellos los relacionados con la formación de alicina, y tradicionalmente se ha utilizado durante los procesos respiratorios.

Cebolla

La cebolla también aporta compuestos azufrados y flavonoides como la quercetina.

Crucíferas

Brócoli, coles de Bruselas, repollo y coliflor proporcionan vitamina C, folato, fibra, carotenoides y glucosinolatos.

Verduras de hoja verde

Espinacas y otras verduras de hoja aportan carotenoides, folato, vitamina C y numerosos minerales.

Verduras naranjas

Boniato, zanahoria y calabaza son excelentes fuentes de carotenoides, algunos de los cuales nuestro organismo puede transformar en vitamina A.

Jengibre

El jengibre se ha utilizado tradicionalmente para acompañar resfriados y molestias respiratorias y digestivas.

Cúrcuma

La cúrcuma aporta curcuminoides y puede formar parte de una alimentación rica en especias y sustancias antioxidantes. 

Picaduras de insectos

Lo primero que queremos hacer cuando nos pica un mosquito es rascarnos.

Y normalmente es justo lo que no deberíamos hacer.

Podemos aplicar frío local protegido por un paño para disminuir el picor y la inflamación.

También se han utilizado tradicionalmente hojas de albahaca machacadas sobre la zona.

Los aceites esenciales de menta y árbol del té pueden resultar refrescantes, pero es preferible utilizarlos correctamente diluidos y no sobre piel lesionada.

Picaduras de medusa

Aquí sí conviene saber qué hacer porque algunos remedios populares pueden empeorar la situación.

En primer lugar:

  • salir del agua;
  • lavar la zona con agua de mar;
  • no frotar;
  • retirar cuidadosamente los posibles restos de tentáculos sin tocarlos directamente con las manos;
  • no lavar inicialmente con agua dulce.

Podemos aplicar frío utilizando una bolsa o compresa que evite el contacto directo del hielo o del agua dulce con la zona.

El bicarbonato no es un remedio universal para todas las medusas, porque la respuesta puede variar según la especie. Por eso prefiero no recomendarlo indiscriminadamente.

Si aparecen dificultad respiratoria, mareo intenso, vómitos, pérdida de conocimiento o una reacción extensa, necesitamos asistencia inmediatamente. 

Cortes y raspaduras

Lo primero ante un corte o raspadura es lavar bien la herida con agua limpia, retirar la suciedad visible y protegerla.

La miel posee propiedades interesantes relacionadas con la cicatrización y existen incluso mieles de grado médico utilizadas específicamente para heridas.

Pero no debemos confundirlas con abrir cualquier tarro de miel de la cocina y ponerlo sobre una herida profunda.

Para un pequeño raspón superficial, lo fundamental sigue siendo limpiar, secar y proteger.

Picadura de avispa o abeja

Aquí tenemos una pequeña diferencia importante.

Las abejas pueden dejar el aguijón clavado en la piel. Si lo vemos, debemos retirarlo cuanto antes cuidadosamente.

Las avispas normalmente no dejan el aguijón y pueden picar más de una vez.

Después podemos lavar la zona y aplicar frío local.

Tradicionalmente también se han utilizado hojas de albahaca machacadas para aliviar la zona.

Si aparecen dificultad para respirar, hinchazón de labios, lengua o garganta, mareo, vómitos o sensación de desmayo, necesitamos asistencia urgente.

Hiedra venenosa

La hiedra venenosa provoca una dermatitis de contacto por una sustancia llamada urushiol.

Si hemos estado en contacto con ella, lo más útil inicialmente es lavar cuanto antes la piel expuesta y también la ropa u objetos que puedan conservar restos de la sustancia.

Para aliviar posteriormente el picor podemos utilizar compresas frescas y baños suaves.

La hiedra venenosa es especialmente frecuente en Norteamérica, por lo que este consejo puede ser útil si estamos viajando por esas zonas.

Cómo quitar una astilla pequeña

¿Tenemos una astilla diminuta que apenas podemos coger con las pinzas?

Antes de empezar a escarbar con una aguja podemos probar algo mucho menos agresivo.

Si sobresale ligeramente, una cinta adhesiva aplicada cuidadosamente en la dirección adecuada puede ayudar a retirar algunas astillas muy superficiales.

Si está profundamente clavada, duele, se rompe dentro o la zona comienza a inflamarse, ya no merece la pena seguir excavando en casa.

Pelo seco y castigado por el sol

En verano estamos continuamente con el cabello mojado y expuesto al sol, al agua del mar y al cloro de las piscinas.

Todo esto puede dejarlo seco, áspero y quebradizo.

Podemos preparar una sencilla mascarilla casera:

  • 1 aguacate bien maduro;
  • 1 cucharadita de aceite de germen de trigo;
  • 1 cucharadita de aceite de jojoba.

Trituramos bien el aguacate y mezclamos con los aceites.

Aplicamos sobre el cabello recién lavado, insistiendo especialmente de medios a puntas. Cubrimos con un gorro de ducha, dejamos actuar entre 15 y 30 minutos y aclaramos bien.

Pelo rubio que se vuelve verde en la piscina

A algunas personas con el cabello rubio, decolorado o muy claro les aparece en verano una desagradable tonalidad verdosa después de pasar mucho tiempo en la piscina.

Aunque solemos echarle la culpa al cloro, el responsable directo del color verde suele ser el cobre y otros metales presentes en el agua, cuyos efectos pueden verse favorecidos por los productos utilizados en las piscinas.

Una buena prevención es mojar previamente el cabello con agua limpia antes de entrar en la piscina, porque un pelo ya saturado de agua absorberá menos agua de la piscina.

Después conviene aclararlo bien.

Si ya ha aparecido el tono verdoso, podemos utilizar un champú quelante o específico para nadadores, formulado precisamente para ayudar a eliminar los depósitos minerales del cabello.

Y con esto podemos volver de vacaciones con el pelo rubio en lugar de verde, que tampoco es pedir demasiado. Markdown pegado

Un pequeño botiquín natural de verano

No hace falta llevarnos medio herbolario en la maleta.

Con unos pocos recursos sencillos podemos solucionar muchas de esas pequeñas molestias que aparecen durante las vacaciones: aloe vera, manzanilla, jengibre, alguna infusión digestiva, un producto para picaduras, material para limpiar y cubrir pequeñas heridas y, por supuesto, nuestra protección solar habitual.

El objetivo no es convertir cualquier problema en una urgencia ni tampoco intentar solucionarlo absolutamente todo con un remedio casero.

Se trata de saber distinguir entre esa pequeña faena veraniega que podemos resolver tranquilamente y una situación que necesita atención profesional.

Y después, a seguir disfrutando de las vacaciones.

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