Pérdida de audición: remedios naturales y cuidados del oído

Los problemas de audición aparecen con frecuencia como consecuencia del envejecimiento, aunque antiguamente los asociábamos casi exclusivamente con las personas mayores y actualmente cada vez encontramos más personas que comienzan a notar dificultades auditivas a edades más tempranas.

La exposición continuada a música muy alta, auriculares, determinados ambientes laborales, infecciones, algunos medicamentos, tapones de cerumen y diferentes alteraciones del oído pueden influir en nuestra capacidad auditiva.

Pero hay algo muy importante que debemos comprender:

no todas las pérdidas de audición son iguales y no todas son recuperables.

Por eso, antes de buscar un remedio para oír mejor, interesa saber por qué estamos oyendo menos.

¿Por qué podemos perder audición?

El oído es mucho más complejo de lo que parece.

Para que podamos escuchar correctamente tienen que funcionar diferentes estructuras:

  • El oído externo recoge el sonido.

  • El tímpano transmite las vibraciones.

  • Los pequeños huesos del oído medio las transmiten hacia el oído interno.

  • La cóclea transforma esas vibraciones en señales nerviosas.

  • El nervio auditivo transporta la información hasta el cerebro.

Una alteración en cualquiera de estos puntos puede modificar nuestra audición.

Por eso dos personas que dicen exactamente lo mismo —«cada vez oigo menos»— pueden tener problemas completamente diferentes.

Pérdida auditiva de conducción

En este caso existe algún problema que dificulta que el sonido llegue correctamente hasta el oído interno.

Puede ocurrir, por ejemplo, por:

  • Tapones de cerumen.

  • Inflamación del conducto auditivo.

  • Líquido en el oído medio.

  • Algunas infecciones.

  • Alteraciones del tímpano.

  • Problemas de los pequeños huesos del oído.

Algunas de estas situaciones pueden mejorar considerablemente cuando se soluciona la causa.

Un ejemplo muy sencillo es una persona que piensa que está perdiendo audición y simplemente tiene un gran tapón de cerumen.

Pérdida auditiva neurosensorial

Aquí el problema se encuentra principalmente en el oído interno o en las estructuras nerviosas relacionadas con la audición.

Es el tipo de pérdida auditiva que encontramos con frecuencia asociada al envejecimiento, conocida como presbiacusia.

También puede relacionarse con:

  • Exposición prolongada a ruidos intensos.

  • Traumatismos acústicos.

  • Determinados medicamentos ototóxicos.

  • Diferentes enfermedades.

  • Factores hereditarios.

En estos casos la recuperación dependerá completamente de la causa y del grado de afectación.

Cada vez perdemos audición antes

Durante mucho tiempo relacionamos la pérdida auditiva principalmente con la edad.

Y efectivamente, el envejecimiento continúa siendo una de sus causas más frecuentes.

Pero actualmente nuestros oídos están sometidos a algo que generaciones anteriores no experimentaron de la misma manera: horas y horas de exposición directa al sonido mediante auriculares.

El problema no consiste únicamente en utilizar auriculares.

Importan:

  • El volumen.

  • El tiempo de exposición.

  • La intensidad del sonido.

  • Los descansos que proporcionamos al oído.

  • La exposición acumulada durante años.

El daño producido por el ruido puede ir acumulándose progresivamente.

Por eso cuidar nuestra audición cuando todavía oímos perfectamente es muchísimo más inteligente que empezar a preocuparnos cuando ya hemos comenzado a perderla.

Ajo, cebolla y aceite de oliva: un antiguo remedio para el oído

Dentro de los remedios tradicionales encontramos numerosas preparaciones destinadas al cuidado del oído.

Una de ellas combina ajo, cebolla y aceite de oliva, tres ingredientes que prácticamente todos tenemos en nuestra cocina.

El ajo ha sido utilizado durante siglos tanto como alimento como dentro de numerosos preparados tradicionales.

Contiene diferentes compuestos azufrados, entre ellos los derivados de la alicina, responsables de buena parte de su característico olor y de muchas de las propiedades por las que tradicionalmente se ha utilizado.

La cebolla pertenece también al género Allium y contiene diferentes compuestos azufrados y flavonoides.

El aceite de oliva, por su parte, ha sido utilizado tradicionalmente como vehículo en numerosos preparados externos.

Ingredientes de la receta tradicional

  • 3 dientes de ajo.

  • 1 cucharada de aceite de oliva.

  • 15 ml de jugo de cebolla.

  • Un frasco con cuentagotas.

  • Gasa o algodón.

Preparación tradicional

La receta se preparaba de la siguiente manera:

  1. Verter el aceite de oliva en un recipiente limpio.

  2. Machacar o exprimir los dientes de ajo para obtener su jugo.

  3. Añadir el jugo de cebolla.

  4. Mezclar bien los ingredientes.

  5. Guardar la preparación en un frasco con cuentagotas.

Tradicionalmente se utilizaban unas gotas de esta mezcla en el oído y posteriormente se cubría suavemente la entrada con una pequeña gasa o algodón.

Actualmente prefiero no introducir preparados caseros de ajo y cebolla dentro del conducto auditivo, porque antes necesitaríamos saber qué está ocurriendo en ese oído y, sobre todo, comprobar que el tímpano se encuentra íntegro.

La piel del conducto auditivo es además muy delicada y los compuestos presentes en el ajo y la cebolla pueden resultar irritantes.

Podemos conservar esta fórmula como parte de la tradición de los remedios naturales para el oído, pero no necesitamos introducir una mezcla casera dentro del conducto para cuidar nuestra audición.

El aceite de oliva y los tapones de cerumen

Una de las causas más sencillas de disminución de audición es también una de las más frecuentes: el cerumen acumulado.

El cerumen no es suciedad.

Es una sustancia producida naturalmente por nuestro oído que ayuda a proteger el conducto auditivo.

El problema aparece cuando se acumula en exceso y forma un tapón.

Podemos entonces notar:

  • Sensación de oído taponado.

  • Disminución de la audición.

  • Sensación de presión.

  • Zumbidos.

  • Nuestra propia voz más resonante.

Existen preparados específicamente formulados para ablandar el cerumen antes de retirarlo.

Si sospechamos que existe un tapón, lo más sencillo es comprobarlo antes de asumir que estamos perdiendo audición.

No introducir objetos dentro del oído

Los clásicos bastoncillos de algodón pueden terminar haciendo exactamente lo contrario de lo que pretendemos.

En lugar de extraer el cerumen podemos empujarlo hacia el interior y compactarlo.

Mucho menos debemos introducir horquillas, pinzas u otros objetos.

El conducto auditivo y el tímpano son estructuras delicadas.

La limpieza normal debe limitarse fundamentalmente a la parte externa del oído.

Protege tus oídos del ruido

Si queremos conservar nuestra audición durante muchos años, probablemente uno de los mejores remedios sea bastante menos exótico que cualquier planta:

protegernos del exceso de ruido.

Si utilizamos auriculares durante muchas horas, podemos reducir el volumen y realizar descansos.

Cuando trabajamos o permanecemos habitualmente en ambientes muy ruidosos, la protección auditiva adecuada puede ayudarnos a reducir la exposición acumulada.

También debemos tener cuidado con conciertos, discotecas, maquinaria, herramientas y cualquier situación en la que terminemos con sensación de oído embotado o pitidos después de la exposición.

Ese pitido después de un ruido muy intenso no debería considerarse una consecuencia normal e inevitable de habérnoslo pasado bien.

Zumbidos y pérdida de audición

Los acúfenos o tinnitus son sonidos que percibimos sin que exista una fuente sonora externa correspondiente.

Pueden presentarse como:

  • Pitidos.

  • Zumbidos.

  • Silbidos.

  • Chasquidos.

  • Sonidos continuos o intermitentes.

En algunas personas aparecen asociados a pérdida auditiva, exposición al ruido u otros problemas del oído.

Si aparecen de manera persistente, especialmente si afectan solamente a un oído o se acompañan de pérdida auditiva, merece la pena investigar su origen.

Cuando la pérdida de audición aparece de repente

Esto es especialmente importante.

Una cosa es notar que durante años necesitamos subir progresivamente el volumen de la televisión y otra completamente diferente es levantarnos una mañana y descubrir que hemos perdido audición de repente en un oído.

Una pérdida auditiva brusca, especialmente si aparece en horas o pocos días, necesita valoración rápida.

También debemos prestar especial atención si la disminución de audición aparece acompañada de:

  • Mareo intenso.

  • Dolor importante.

  • Secreción o sangre.

  • Fiebre.

  • Traumatismo.

  • Debilidad facial.

  • Síntomas neurológicos.

  • Zumbido intenso de aparición repentina.

Antes de intentar recuperar la audición, averigua por qué la has perdido

Este probablemente sea el punto más importante de todo el artículo.

Si una persona oye menos porque tiene un tapón de cerumen, la solución puede ser extraordinariamente sencilla.

Si existe líquido detrás del tímpano, una infección o inflamación, habrá que actuar sobre esa situación.

Si existe una pérdida auditiva relacionada con la exposición al ruido, el envejecimiento o el oído interno, estaremos ante un escenario diferente.

Por eso “pérdida de audición” no es un diagnóstico, sino un síntoma que puede tener muchas causas.

Los alimentos y remedios tradicionales como el ajo, la cebolla y el aceite de oliva forman parte de nuestra cultura de autocuidado y merece la pena conservar ese conocimiento.

Pero cuando hablamos de recuperar audición, primero necesitamos saber qué estructura está fallando y por qué.

Y mientras todavía escuchamos perfectamente, tenemos algo todavía más valioso que cualquier remedio: la posibilidad de proteger nuestra audición para conservarla durante muchos años.

Este artículo tiene una finalidad educativa e informativa y recoge también usos tradicionales relacionados con el cuidado del oído. La pérdida de audición puede tener causas muy diferentes y un remedio casero no permite determinar su origen. Una pérdida auditiva brusca o acompañada de otros síntomas requiere valoración sin demora.

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