
La impotencia sexual o disfunción eréctil aparece cuando un hombre tiene dificultades persistentes para conseguir una erección o mantenerla el tiempo suficiente para mantener relaciones sexuales satisfactorias.
Es un problema mucho más frecuente de lo que parece y puede aparecer a cualquier edad.
Y hay algo importante que debemos entender desde el principio: la disfunción eréctil muchas veces es un síntoma, no el problema en sí mismo.
Por eso, antes de buscar simplemente algo que produzca una erección, interesa descubrir qué está ocurriendo.
Síntomas de la impotencia sexual
Los hombres con disfunción eréctil pueden presentar uno o varios de estos problemas:
-
Dificultad para conseguir una erección.
-
Dificultad para mantenerla.
-
Erecciones menos firmes.
-
Disminución del deseo sexual.
Hay muchos grados de disfunción eréctil.
Algunos hombres consiguen una erección pero no pueden mantenerla, mientras que otros tienen dificultades para conseguirla desde el principio.
Y erección y libido no son exactamente lo mismo.
La libido depende en gran medida del deseo sexual y de factores hormonales, emocionales y neurológicos, mientras que para conseguir una erección necesitamos además un correcto funcionamiento vascular y nervioso.
Causas de la impotencia o disfunción eréctil
Una erección es el resultado de un mecanismo bastante complejo en el que participan simultáneamente:
-
Cerebro.
-
Sistema nervioso.
-
Vasos sanguíneos.
-
Músculos.
-
Hormonas.
-
Emociones.
La excitación sexual desencadena señales nerviosas que favorecen la liberación de óxido nítrico, provocando la relajación del músculo liso y aumentando la entrada de sangre en los cuerpos cavernosos del pene.
Por eso cualquier problema que afecte a la circulación, los nervios, las hormonas o el estado psicológico puede interferir con la erección.
Entre las causas físicas podemos encontrar:
-
Niveles bajos de testosterona.
-
Diabetes.
-
Enfermedad cardiovascular.
-
Hipertensión.
-
Colesterol elevado.
-
Sobrepeso y obesidad.
-
Trastornos del sueño.
-
Apnea obstructiva del sueño.
-
Lesiones de médula espinal, pelvis o pene.
-
Algunos medicamentos, como determinados antidepresivos o antihipertensivos.
-
Mala alimentación.
-
Tabaquismo.
-
Consumo excesivo de alcohol.
-
Edad.
-
Exposición a determinados tóxicos o metales pesados.
Entre los factores psicológicos encontramos:
-
Ansiedad.
-
Depresión.
-
Estrés.
-
Miedo al fracaso.
-
Problemas de pareja.
-
Experiencias sexuales traumáticas.
Y en muchas ocasiones se mezclan ambos componentes.
Un problema físico puede provocar miedo a que vuelva a ocurrir y ese miedo dificulta todavía más la siguiente erección, creando un auténtico círculo vicioso.
La erección también nos habla de la circulación
Éste es un aspecto que no deberíamos pasar por alto.
El pene necesita un importante aumento del flujo sanguíneo para conseguir una erección. Por eso los problemas vasculares pueden manifestarse también mediante dificultades eréctiles.
Cuando la disfunción aparece de manera persistente, especialmente si anteriormente no existía, merece la pena estudiar:
-
Presión arterial.
-
Glucosa.
-
Colesterol y triglicéridos.
-
Peso y perímetro abdominal.
-
Salud cardiovascular.
-
Testosterona y estado hormonal cuando corresponda.
No siempre necesitamos empezar buscando un afrodisíaco.
A veces necesitamos empezar preguntándonos cómo están esos vasos sanguíneos.
Alimentos que conviene reducir
Aceites refinados y grasas trans
Una alimentación excesivamente rica en grasas trans y productos ultraprocesados puede favorecer un terreno inflamatorio y perjudicar la salud cardiovascular.
Y una buena circulación es fundamental para la función eréctil.
Alimentos procesados y precocinados
Conviene reducir:
-
Comida rápida.
-
Bollería.
-
Platos preparados.
-
Embutidos muy procesados.
-
Productos ricos en azúcar y grasas de mala calidad.
La alimentación que protege nuestros vasos sanguíneos también protege indirectamente nuestra función sexual.
Exceso de cafeína
No necesitamos eliminar automáticamente el café, pero un exceso de cafeína puede aumentar el nerviosismo, empeorar el sueño y aumentar la ansiedad en personas sensibles.
Si existe un importante componente de estrés o ansiedad de rendimiento, merece la pena observar su consumo.
Alcohol
El alcohol puede producir precisamente el efecto contrario al que algunas personas esperan.
Aunque inicialmente disminuya las inhibiciones, un consumo elevado puede dificultar la erección y, cuando es habitual, afectar también al sistema nervioso y al equilibrio hormonal.
Alimentos recomendados para la función sexual masculina
Alimentos ricos en fibra
Frutas, verduras, frutos secos y semillas ayudan a mantener una alimentación favorable para la salud metabólica y cardiovascular.
También contribuyen al correcto funcionamiento intestinal y al metabolismo hormonal.
Alimentos ricos en vitamina E
Podemos encontrar vitamina E en:
-
Germen de trigo.
-
Frutos secos.
-
Semillas.
-
Aguacate.
-
Aceite de oliva virgen extra.
-
Verduras de hoja verde.
Es un nutriente antioxidante especialmente relacionado con la protección de las membranas celulares.
Alimentos ricos en zinc
El zinc participa en numerosos procesos relacionados con la función reproductiva masculina y el metabolismo hormonal.
Lo encontramos en:
-
Semillas de calabaza.
-
Semillas de sésamo.
-
Carne.
-
Marisco.
-
Huevos.
-
Frutos secos.
Sésamo y berros
Las semillas de sésamo y los berros han formado parte tradicionalmente de diferentes alimentaciones relacionadas con la vitalidad y la función sexual.
Podemos incorporarlos fácilmente a nuestra dieta habitual.
Nueces de Brasil
Las nueces de Brasil son especialmente ricas en selenio, mineral relacionado con la función tiroidea, la protección antioxidante y la función reproductiva masculina.
No necesitamos comer grandes cantidades para obtener selenio.
Remedios naturales para la impotencia sexual
Panax ginseng
El Panax ginseng tiene una historia de más de 2.000 años de utilización en la medicina china y coreana como tónico para la vitalidad y la longevidad.
Se utiliza especialmente para trabajar:
-
Libido.
-
Vitalidad.
-
Resistencia física.
-
Calidad de la erección.
-
Cansancio.
Entre sus mecanismos resulta especialmente interesante su relación con el óxido nítrico, fundamental para la vasodilatación necesaria durante la erección.
Al ser una planta estimulante, no es necesariamente adecuada para todo el mundo y puede producir insomnio o interactuar con determinados medicamentos.
Maca
La maca (Lepidium meyenii) es probablemente uno de los remedios naturales más conocidos para mejorar el deseo sexual.
Existen diferentes variedades, principalmente:
-
Roja.
-
Negra.
-
Amarilla.
La maca se utiliza tradicionalmente para mejorar:
-
Libido.
-
Vitalidad.
-
Resistencia.
-
Fertilidad.
-
Capacidad de adaptación al estrés.
Esto resulta especialmente interesante cuando el problema sexual aparece acompañado de cansancio, estrés o pérdida del deseo.
Ginkgo biloba
El Ginkgo biloba se utiliza principalmente por su relación con la circulación.
Precisamente por su capacidad para favorecer el flujo sanguíneo ha despertado interés en la función eréctil y también en determinadas alteraciones sexuales relacionadas con algunos medicamentos.
Sin embargo, debemos tener especialmente en cuenta sus posibles interacciones cuando se utilizan anticoagulantes o medicamentos que afectan a la coagulación.
Mulondo (Mondia whitei)
El Mulondo (Mondia whitei) es una planta africana utilizada tradicionalmente, especialmente en Uganda y otras zonas del continente, como afrodisíaco masculino.
Se ha empleado tradicionalmente para:
-
Aumentar la libido.
-
Mejorar la potencia sexual.
-
Favorecer la fertilidad masculina.
-
Mejorar la vitalidad.
También resulta interesante su relación con la motilidad espermática, testosterona y las vías del óxido nítrico.
Su fama como afrodisíaco es tal que incluso existe una bebida conocida como Mulondo Wine elaborada con Mondia whitei.
Es una de esas plantas menos conocidas en Europa pero con una larguísima tradición etnobotánica relacionada con la sexualidad masculina.
Muira puama
La Muira puama, conocida tradicionalmente como una especie de «Viagra vegetal», procede de la Amazonia y tiene una larga historia de utilización como tónico y afrodisíaco.
Se utiliza para:
-
Aumentar la libido.
-
Favorecer las erecciones.
-
Apoyar la fertilidad.
-
Mejorar fuerza y resistencia.
-
Favorecer la respuesta frente al estrés.
-
Mejorar el estado de ánimo cuando el problema sexual está produciendo frustración o desánimo.
Resulta especialmente interesante cuando el problema combina bajo deseo, cansancio y estrés.
Yohimbe y yohimbina
La corteza de Yohimbe (Pausinystalia johimbe) contiene yohimbina, un alcaloide con una acción bastante diferente a la de un simple afrodisíaco.
La yohimbina actúa sobre receptores adrenérgicos y puede influir sobre el sistema nervioso y la circulación.
Se ha utilizado para:
-
Favorecer el flujo sanguíneo hacia el pene.
-
Facilitar la respuesta eréctil.
-
Aumentar la excitación sexual.
También se ha estudiado su combinación con L-arginina.
Pero aquí sí tenemos que tener especial cuidado.
La yohimbina puede producir:
-
Dolor de cabeza.
-
Sudoración.
-
Agitación.
-
Ansiedad.
-
Hipertensión.
-
Palpitaciones.
-
Insomnio.
Y puede presentar interacciones importantes con determinados medicamentos.
Por eso no es una planta que utilizaría indiscriminadamente simplemente porque alguien diga que tiene problemas de erección.
L-citrulina
La L-citrulina es un aminoácido especialmente interesante porque participa indirectamente en la producción de óxido nítrico.
El organismo puede convertirla en L-arginina, aumentando posteriormente la disponibilidad de óxido nítrico.
Esto favorece la relajación vascular y el flujo sanguíneo.
Por eso podemos valorar la L-citrulina cuando existe un componente circulatorio dentro de la disfunción eréctil.
L-arginina
La L-arginina es el aminoácido utilizado por el organismo para producir óxido nítrico mediante la enzima óxido nítrico sintasa.
Y aquí volvemos al mecanismo fundamental de la erección:
más disponibilidad adecuada de óxido nítrico → mayor relajación del músculo liso vascular → mayor entrada de sangre en el pene.
La L-arginina puede producir molestias digestivas en algunas personas y requiere especial precaución cuando se utilizan nitratos, medicamentos antihipertensivos u otros tratamientos que modifican la presión arterial.
Niacina
La niacina o vitamina B3 participa en numerosos procesos metabólicos y tiene además una conocida acción vasodilatadora.
Por esta relación con la circulación puede resultar interesante dentro de determinadas estrategias destinadas a mejorar el flujo sanguíneo.
DHEA
La DHEA o dehidroepiandrosterona es una hormona producida principalmente por las glándulas suprarrenales y actúa como precursora de otras hormonas sexuales.
Puede resultar interesante estudiar sus niveles en determinados problemas hormonales o sexuales.
Pero precisamente porque estamos hablando de una hormona, no tiene sentido utilizarla indiscriminadamente como si fuera un simple suplemento nutricional.
Su utilización debe individualizarse y controlarse adecuadamente.
Aceites esenciales para la libido
Los aceites esenciales de:
-
Sándalo.
-
Rosa.
-
Ylang-ylang.
se han utilizado tradicionalmente como aromas afrodisíacos tanto para hombres como para mujeres.
El olfato tiene una conexión especialmente estrecha con las áreas cerebrales relacionadas con emociones, memoria y conducta.
Por eso los aceites esenciales pueden formar parte de un ambiente destinado a favorecer relajación, sensualidad y deseo sexual, especialmente cuando existe un importante componente de estrés.
Consejos para mejorar la función eréctil
Haz ejercicio
El ejercicio es probablemente una de las cosas más sencillas que podemos hacer para mejorar simultáneamente:
-
Circulación.
-
Salud cardiovascular.
-
Peso.
-
Sensibilidad a la insulina.
-
Estrés.
-
Estado de ánimo.
-
Función hormonal.
Podemos elegir:
-
Caminar a paso ligero.
-
Correr.
-
Montar en bicicleta.
-
Nadar.
-
Entrenamiento de fuerza.
-
Otros ejercicios aeróbicos.
Si la disfunción eréctil tiene un componente vascular, metabólico o relacionado con el sedentarismo, mejorar nuestra condición física tiene muchísimo sentido.
Duerme
Dormir bien también forma parte de la salud sexual.
Los trastornos del sueño, y particularmente la apnea obstructiva del sueño, se relacionan con una mayor frecuencia de problemas de erección.
Además, un sueño insuficiente puede alterar el equilibrio hormonal, aumentar el estrés y disminuir la energía y el deseo sexual.
Pierde peso si existe sobrepeso
La disfunción eréctil es más frecuente cuando existen:
-
Sobrepeso.
-
Obesidad.
-
Gran perímetro abdominal.
-
Resistencia a la insulina.
-
Problemas cardiovasculares.
Cuando éste es parte del problema, mejorar la alimentación y aumentar la actividad física puede repercutir también sobre la función sexual.
Trabaja el componente psicológico
No todo ocurre en los vasos sanguíneos.
El miedo al fracaso sexual puede ser suficiente para mantener un problema incluso cuando la causa física inicial ya ha desaparecido.
También pueden intervenir:
-
Ansiedad.
-
Depresión.
-
Problemas de pareja.
-
Creencias relacionadas con la sexualidad.
-
Experiencias traumáticas.
-
Baja autoestima.
La terapia psicológica o sexológica puede resultar especialmente útil en estos casos.
Reduce el estrés
El estrés crónico puede afectar al sueño, la libido, el estado hormonal y nuestra capacidad para entrar en un estado de excitación sexual.
El organismo difícilmente interpreta del mismo modo una situación de alerta permanente y una situación de intimidad.
A veces mejorar la función sexual también implica salir del estado de alerta.
Deja de fumar
Fumar perjudica los vasos sanguíneos y disminuye la disponibilidad de óxido nítrico.
Y ambas cosas son precisamente contrarias a lo que necesitamos para conseguir una buena erección.
Antes de buscar un afrodisíaco, busca la causa
Panax ginseng, maca, Ginkgo biloba, Mulondo, Muira puama, citrulina o arginina pueden resultar interesantes en diferentes situaciones.
Pero no todos sirven para el mismo hombre porque no todas las disfunciones eréctiles tienen la misma causa.
Si existe poca libido, buscaremos una cosa.
Si existe un problema circulatorio, otra.
Si encontramos testosterona baja, tendremos que averiguar por qué.
Si el problema apareció después de comenzar un medicamento, esa información es fundamental.
Y si solamente ocurre en determinadas situaciones o aparece acompañado de ansiedad anticipatoria, probablemente tendremos que mirar también hacia el componente emocional.
La erección depende de hormonas, circulación, sistema nervioso, metabolismo y cerebro.
Por eso, antes de intentar forzarla, merece la pena descubrir qué parte de ese mecanismo nos está diciendo que algo no funciona correctamente.


Zumo alcalino para combatir el estrés: receta natural y beneficios
Trucos para aliviar el estreñimiento en los bebés
Diagnóstico facial: lo que tu cara revela sobre tu salud