Remedios naturales para la fibromialgia: alimentación, plantas

La fibromialgia es un trastorno caracterizado principalmente por dolor musculoesquelético generalizado, acompañado frecuentemente de fatiga, alteraciones del sueño y otros síntomas que pueden afectar considerablemente a la calidad de vida.

Las personas con fibromialgia pueden presentar además:

  • dificultad para dormir o sueño poco reparador;
  • rigidez, especialmente por la mañana;
  • dolores de cabeza;
  • menstruaciones dolorosas;
  • sensación de hormigueo o adormecimiento en manos y pies;
  • problemas de memoria y concentración, lo que muchas personas describen como «niebla mental»;
  • ansiedad;
  • alteraciones del estado de ánimo;
  • problemas digestivos;
  • cansancio persistente;
  • mayor sensibilidad al dolor.

Una de sus características más peculiares es precisamente la enorme variedad de síntomas que pueden acompañarla.

Los famosos 18 puntos de la fibromialgia

Durante muchos años el diagnóstico estuvo asociado a los llamados 18 puntos dolorosos o tender points.

Los criterios utilizados desde 1990 consideraban especialmente significativa la presencia de dolor a la presión en al menos 11 de esos 18 puntos.

Se encuentran distribuidos simétricamente en nueve zonas:

  • segunda costilla;
  • cervical inferior;
  • occipucio, en la inserción de la musculatura bajo el cráneo;
  • epicóndilo lateral, cerca de los codos;
  • trapecio;
  • supraespinoso, en la región de las escápulas;
  • trocánter mayor, en la zona de la cadera;
  • glúteos;
  • rodillas.

Actualmente estos puntos ya no son un requisito indispensable para el diagnóstico.

La valoración moderna tiene en cuenta la extensión del dolor por diferentes regiones corporales, la intensidad de otros síntomas característicos y su persistencia en el tiempo.

Esto resulta especialmente importante porque una persona puede padecer fibromialgia sin responder exactamente al antiguo patrón de 11 puntos.

Causas de la fibromialgia

La fibromialgia sigue siendo un trastorno complejo y no existe una única causa capaz de explicar todos los casos.

Actualmente se presta mucha atención a las alteraciones en el procesamiento y modulación del dolor por el sistema nervioso, lo que ayuda a entender por qué estímulos que normalmente no deberían resultar especialmente dolorosos pueden percibirse con mucha mayor intensidad.

Pero esto no significa que debamos mirar únicamente al sistema nervioso.

Desde la Naturopatía trabajamos también sobre el terreno de la persona y prestamos especial atención a la salud digestiva, la alimentación, la permeabilidad intestinal, la carga tóxica, el estrés, el descanso y los posibles factores inflamatorios.

Entre los factores que pueden encontrarse asociados o que merece la pena valorar encontramos:

  • estrés mantenido;
  • alteraciones digestivas;
  • intolerancias o sensibilidades alimentarias;
  • alteraciones de la microbiota;
  • candidiasis;
  • problemas hormonales;
  • infecciones previas;
  • alteraciones musculoesqueléticas;
  • determinados déficits nutricionales;
  • situaciones de estrés físico o emocional intenso.

La fibromialgia es mucho más frecuente en mujeres, aunque también puede aparecer en hombres y a diferentes edades.

Alimentación y fibromialgia

No existe una única «dieta para la fibromialgia» que sirva para todo el mundo.

Precisamente por eso me interesa observar qué alimentos empeoran a cada persona, cómo funciona su aparato digestivo y qué tipo de alimentación está manteniendo.

Gluten

En determinadas personas puede resultar interesante valorar la relación entre el consumo de gluten y los síntomas, especialmente cuando existen además problemas digestivos, enfermedad celíaca, sensibilidad al gluten o alteraciones de la permeabilidad intestinal.

Esto no significa que todas las personas con fibromialgia tengan necesariamente que eliminarlo.

Hay que individualizar.

Alimentos potencialmente problemáticos

Podemos observar si existe una mala tolerancia individual a determinados alimentos.

Entre los que con más frecuencia generan problemas en personas susceptibles encontramos:

  • gluten;
  • lácteos;
  • soja;
  • huevos;
  • maíz;
  • cacahuetes;
  • determinados frutos secos;
  • mariscos.

Pero no se trata de quitar alimentos al azar hasta terminar comiendo cuatro cosas.

El objetivo es identificar cuáles nos producen realmente problemas.

Azúcar

Una alimentación excesivamente rica en azúcar y productos refinados favorece grandes fluctuaciones de glucosa y no ayuda precisamente cuando ya tenemos problemas de cansancio, energía y dolor.

Reducir dulces, refrescos y ultraprocesados puede ser uno de los primeros cambios interesantes.

Productos ultraprocesados

Cuanto más sencilla sea la alimentación, más fácil será además observar qué nos sienta bien y qué nos sienta mal.

Conviene reducir productos cargados de azúcares, grasas de mala calidad, aditivos y harinas refinadas y recuperar alimentos reconocibles.

Alcohol y exceso de cafeína

El exceso de alcohol y cafeína puede interferir con el sueño, la hidratación y el sistema nervioso, tres aspectos especialmente importantes cuando existe fibromialgia.

Alimentos recomendados para la fibromialgia

Verduras de hoja verde

Aportan minerales como el magnesio, además de folatos, carotenoides y numerosos compuestos vegetales.

Podemos incluir espinacas, acelgas, rúcula, kale y otras verduras de hoja.

Proteínas de calidad

Una ingesta adecuada de proteína ayuda al mantenimiento de la masa muscular y los tejidos.

Podemos elegir las fuentes según nuestro tipo de alimentación: pescado, huevos, carnes de calidad, legumbres y otras proteínas vegetales.

Alimentos fermentados

Yogur, kéfir, chucrut y otros fermentados pueden ayudarnos a introducir microorganismos y productos de fermentación interesantes dentro de una alimentación destinada a cuidar la microbiota intestinal.

En Naturopatía, el estado del intestino tiene especial importancia cuando trabajamos con fibromialgia.

Omega-3

Los pescados azules, nueces, lino y chía proporcionan diferentes tipos de ácidos grasos omega-3.

EPA y DHA, presentes especialmente en pescados grasos, participan en diferentes mecanismos relacionados con la respuesta inflamatoria.

Frutas y verduras de diferentes colores

Cuanto mayor sea la variedad, mayor será también la diversidad de:

  • polifenoles;
  • carotenoides;
  • vitamina C;
  • vitamina E;
  • minerales;
  • fibra.

No necesitamos buscar un único «superalimento». Es mucho más interesante construir una alimentación rica en vegetales diferentes.

Ajo

El ajo merece también un lugar en nuestra cocina.

Contiene compuestos azufrados, entre ellos los relacionados con la formación de alicina, y tradicionalmente se ha utilizado por sus propiedades antimicrobianas y como alimento de apoyo circulatorio.

Remedios naturales para la fibromialgia

Magnesio

El magnesio participa en cientos de reacciones del organismo y resulta especialmente importante para la función muscular y nerviosa.

Por eso es uno de los minerales que merece la pena valorar cuando existen contracturas, cansancio, alteraciones del sueño o una alimentación deficiente.

Omega-3

El aceite de pescado proporciona EPA y DHA y puede formar parte de una estrategia nutricional destinada a modular el terreno inflamatorio.

Vitamina D

Los niveles de vitamina D merecen especial atención.

Esta vitamina participa en la función muscular, ósea e inmunitaria, y unos niveles insuficientes pueden acompañarse de síntomas como debilidad y dolor musculoesquelético, que pueden confundirse o superponerse con algunos síntomas de la fibromialgia.

D-ribosa

La D-ribosa es un azúcar que participa en procesos relacionados con la producción de energía celular y se ha utilizado como complemento en personas con fibromialgia y fatiga.

Rhodiola y ashwagandha

La rhodiola y la ashwagandha son dos plantas adaptógenas especialmente interesantes cuando existe cansancio asociado a estrés mantenido.

No trabajan directamente como analgésicos, sino dentro de un enfoque más amplio sobre estrés, adaptación y vitalidad.

Cúrcuma

La cúrcuma contiene curcuminoides y resulta interesante dentro de estrategias nutricionales dirigidas al terreno inflamatorio y musculoesquelético.

Remedios de la abuela para la fibromialgia

Receta 1: limón y miel

Mezclar:

  • 2 cucharaditas de zumo de limón;
  • 2 o 3 cucharaditas de miel;
  • 1 vaso de agua tibia.

Beber por la mañana en ayunas.

Es un remedio tradicional muy sencillo que proporciona hidratación y puede convertirse además en una agradable rutina matutina.

Receta 2: diente de león y cola de caballo

Preparar una infusión de diente de león y cola de caballo y tomarla por la mañana y por la noche.

El diente de león se utiliza tradicionalmente como planta digestiva, hepática y depurativa, mientras que la cola de caballo destaca por su contenido mineral y su utilización tradicional como planta diurética y remineralizante.

En este caso no estamos hablando de un tratamiento directo del dolor, sino de una combinación tradicional integrada dentro de un enfoque más amplio.

Aceites esenciales para la fibromialgia

Los masajes pueden resultar especialmente agradables cuando existen tensión y molestias musculares.

Helicriso

El aceite esencial de helicriso se utiliza tradicionalmente en preparados destinados al masaje y al cuidado de músculos y tejidos.

Podemos incorporarlo, correctamente diluido en un aceite vegetal, a un masaje suave sobre las zonas de mayor tensión.

Lavanda

La lavanda resulta especialmente interesante porque une dos aspectos que suelen aparecer juntos en la fibromialgia: tensión muscular y estrés.

Un masaje con aceite vegetal al que hayamos añadido lavanda puede ayudar a crear un momento de relajación y favorecer el descanso.

Ejercicio y movimiento

Puede parecer contradictorio decirle a una persona que tiene dolor y cansancio que haga ejercicio.

Pero aquí no hablamos de machacarse en un gimnasio.

El objetivo es evitar entrar en el círculo:

me duele → no me muevo → pierdo fuerza y movilidad → cada vez me cuesta más moverme → me duele más.

Caminar, ejercicios suaves de fuerza, movilidad, estiramientos, Pilates, ejercicios en agua o cualquier actividad adaptada a cada persona pueden ayudarnos a conservar la musculatura y mejorar progresivamente nuestra capacidad física.

La clave está en la progresión.

Estrés, emociones y fibromialgia

Este es otro aspecto que no debemos olvidar.

Muchas personas con fibromialgia relacionan el comienzo o empeoramiento de sus síntomas con periodos de estrés intenso, acontecimientos traumáticos o situaciones emocionales mantenidas durante mucho tiempo.

Eso no significa que «el dolor esté en su cabeza».

El dolor es real.

Pero nuestro sistema nervioso, nuestras emociones, el sueño, las hormonas del estrés y la percepción del dolor están profundamente relacionados.

Por eso el acompañamiento psicológico, las técnicas de relajación, el trabajo sobre experiencias traumáticas cuando existan y aprender a regular el estrés pueden formar parte de un abordaje global.

La fibromialgia necesita una visión global

Probablemente este sea uno de esos problemas en los que menos sentido tiene buscar una única pastilla, planta o suplemento milagroso.

Tenemos que mirar a la persona completa.

Cómo duerme.

Cómo come.

Cómo funciona su intestino.

Qué nutrientes le faltan.

Cuánto se mueve.

Cómo está su musculatura.

Qué nivel de estrés soporta.

Y qué estaba ocurriendo en su vida cuando comenzaron o empeoraron los síntomas.

Desde la Naturopatía podemos trabajar sobre todos estos terrenos y construir una pauta individualizada.

Porque dos personas pueden tener el mismo diagnóstico de fibromialgia y, sin embargo, necesitar cosas completamente diferentes.

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