La dermatitis consiste en una inflamación de la piel que puede producir enrojecimiento, picor, ardor, descamación y, dependiendo del tipo, pequeñas lesiones, vesículas o incluso ampollas.
En este artículo voy a englobar también diferentes erupciones cutáneas y urticarias porque, aunque no son exactamente lo mismo, muchas comienzan con síntomas muy parecidos: enrojecimiento, sensación de ardor y posteriormente un picor que puede llegar a ser desesperante.
Las dermatitis y urticarias pueden estar relacionadas con numerosos factores:
- alérgenos alimentarios;
- tejidos;
- productos químicos de uso doméstico;
- cosméticos;
- determinados medicamentos;
- alteraciones digestivas;
- problemas inmunitarios;
- enfermedades;
- contacto directo con sustancias irritantes.
Una de las formas más frecuentes es la dermatitis de contacto.
Dermatitis de contacto
La dermatitis de contacto aparece cuando nuestra piel reacciona frente a una sustancia que la irrita o frente a un alérgeno al que estamos sensibilizados.
Puede provocar desde un ligero enrojecimiento hasta una reacción importante con inflamación, picor y ampollas.
Entre sus desencadenantes encontramos:
- determinadas plantas;
- jabones;
- detergentes;
- champús;
- perfumes;
- lociones;
- látex;
- metales;
- cosméticos;
- productos de limpieza.
Las erupciones cutáneas también pueden aparecer por muchas otras causas, como infecciones víricas —por ejemplo, herpes zóster—, infecciones por hongos, picaduras de insectos, calor y enfermedades de la piel como eccema, psoriasis o rosácea.
Por eso, antes de tratar cualquier erupción como si fuera una dermatitis, debemos saber qué tenemos delante.
Alimentos que conviene evitar en caso de dermatitis
Alimentos que produzcan una reacción individual
Este punto es el más importante.
Los alimentos problemáticos pueden variar enormemente de una persona a otra.
Entre los que encontramos con mayor frecuencia están:
- gluten;
- frutos secos;
- pescado;
- marisco;
- productos lácteos.
Esto no significa que todas las personas con dermatitis tengan que eliminar automáticamente todos estos alimentos. Lo importante es descubrir cuáles están participando en cada caso.
Lácteos
Muchas personas observan una mejoría de sus síntomas cuando eliminan temporalmente la leche de vaca.
Grasas trans y aceites hidrogenados
Favorecen un terreno inflamatorio y no nos aportan las grasas que necesita una piel sana.
Alimentos fritos
Además de aportar grasas alteradas, pueden resultar especialmente pesados para personas que presentan también problemas digestivos.
Alimentos ultraprocesados
Contienen con frecuencia colorantes, saborizantes, conservantes y otros aditivos que pueden resultar problemáticos en personas especialmente sensibles.
También conviene reducir:
- azúcar;
- harinas blancas;
- bollería industrial;
- alimentos muy refinados.
Alimentos recomendados para la dermatitis
Alimentos ecológicos
Siempre que podamos, podemos escoger alimentos ecológicos para disminuir nuestra exposición a pesticidas y otros productos químicos.
Naturalmente, debemos evitar cualquier fruta o verdura que sepamos que nos produce una reacción individual.
Frutas y verduras naranjas y amarillas
Zanahoria, calabaza, pimiento, mango y otros vegetales de estos colores son ricos en carotenoides.
Los carotenoides poseen actividad antioxidante y participan además en el mantenimiento normal de la piel.
Proteínas de buena calidad
La piel necesita proteínas para mantener y reparar sus estructuras.
Podemos utilizar pescado, huevos, carnes magras y proteínas vegetales según las características de cada persona.
Semillas de lino y chía
Nos proporcionan fibra y ácido alfa-linolénico, un ácido graso omega-3 vegetal interesante dentro de una alimentación destinada a controlar el terreno inflamatorio.
Aceites prensados en frío
Podemos utilizar aceites de buena calidad como:
- aceite de oliva virgen extra;
- aceite de coco;
- otros aceites vegetales prensados en frío.
También podemos incluir:
- arroz integral;
- mijo;
- cereales integrales;
- germen de trigo;
- soja si se tolera;
- huevos de codorniz con moderación.
Remedios naturales para dermatitis y urticaria
Vitamina C
La vitamina C es un potente antioxidante y participa en numerosos procesos relacionados con el sistema inmunitario y la formación normal de colágeno.
También resulta especialmente interesante en terrenos alérgicos por su relación con el metabolismo de la histamina.
Ortiga verde
La ortiga es una de las plantas que utilizamos tradicionalmente cuando existe un componente alérgico.
Resulta especialmente interesante en personas con tendencia a presentar reacciones relacionadas con la histamina.
Quercetina
La quercetina es un flavonoide presente en alimentos como la cebolla, las manzanas y el té.
Tiene especial interés dentro de los protocolos destinados a modular inflamación y reactividad alérgica.
Vitamina B12
La vitamina B12 participa en el funcionamiento normal del sistema nervioso, la formación de células sanguíneas y numerosos procesos metabólicos.
Tradicionalmente también se ha utilizado dentro de determinados abordajes nutricionales de problemas cutáneos.
Alimentos verdes
Los preparados de vegetales verdes pueden formar parte de los protocolos naturopáticos destinados a aumentar el aporte de clorofila, minerales, vitaminas y diferentes fitonutrientes.
Algas kelp
Las algas kelp proporcionan diferentes minerales y destacan especialmente por su contenido en yodo.
Precisamente por eso debemos tener en cuenta el estado de la tiroides cuando las utilizamos.
Aceite de onagra
El aceite de onagra aporta ácido gamma-linolénico o GLA y es uno de los aceites tradicionalmente utilizados para cuidar la piel seca, reactiva o con tendencia a la inflamación.
Aceite de salmón
El aceite de salmón proporciona ácidos grasos omega-3, especialmente EPA y DHA, que podemos incorporar dentro de una estrategia nutricional destinada a cuidar la piel desde dentro.
Zinc
El zinc participa en la reparación de los tejidos, el sistema inmunitario y el mantenimiento normal de la piel.
Recetas de la abuela para la dermatitis
Receta 1: diente de león
Poner 60 gramos de diente de león en un litro de agua.
Hervir durante 15 minutos.
Colar y dejar enfriar.
Mojar un paño de lino o algodón en la preparación y aplicarlo durante unos minutos sobre la zona afectada.
Receta 2: bardana
La bardana es una de las grandes plantas tradicionales para la piel.
Se ha utilizado especialmente en problemas de piel grasa, dermatitis seborreica y diferentes alteraciones cutáneas, tanto dentro de preparados depurativos como externamente.
Receta 3: aceite de llantén mayor
Poner 250 gramos de llantén mayor en medio litro de aceite de girasol dentro de un recipiente de cristal.
Calentar al baño María durante tres horas.
Filtrar y guardar en un frasco opaco con tapa.
Aplicar sobre la zona afectada.
El llantén se utiliza tradicionalmente como calmante y reparador de la piel.
Receta 4: aceite de consuelda
Poner 250 gramos de consuelda en medio litro de aceite de girasol.
Calentar al baño María durante tres horas en un recipiente de cristal.
Colar y guardar en un frasco opaco con tapa.
Se utiliza externamente por sus propiedades tradicionales emolientes, suavizantes y regeneradoras.
Mi crema casera para la dermatitis
Y aquí os dejo también la receta que utilizo habitualmente.
Es una de esas fórmulas que llevo utilizando desde hace años y que me ha dado muy buenos resultados, especialmente en pieles extremadamente secas, irritadas y con dermatitis.
RECETA PARA CREMA CASERA CONTRA LA DERMATITIS
Trucos para la dermatitis
Manteca de karité
La manteca de karité se obtiene de las nueces del árbol Vitellaria paradoxa, originario de África.
Es extraordinariamente rica y emoliente y resulta especialmente interesante cuando tenemos una piel muy seca y descamada.
Aloe vera
El aloe vera calma, refresca y suaviza la piel.
En algunas pieles extremadamente irritadas puede producir inicialmente algo de escozor, por lo que conviene observar siempre la reacción individual.
Baños con sal
Los baños con sales minerales pueden resultar agradables en determinadas pieles, siempre que el agua no esté excesivamente caliente.
El agua demasiado caliente puede aumentar el picor y resecar todavía más una piel con la barrera cutánea alterada.
Arcilla verde y barro del Mar Muerto
Este es uno de los recursos que más he utilizado en consulta.
La arcilla y el barro poseen una gran capacidad de adsorción y tradicionalmente se utilizan para limpiar la piel y calmar determinadas alteraciones cutáneas.
Cuando me han traído niños con dermatitis muy importantes, he utilizado incluso una pequeña piscina hinchable para aplicarles el barro cómodamente.
Después retiramos el barro y aplicamos la crema casera que os he dejado anteriormente.
La combinación del cuidado externo de la piel con el trabajo interno del terreno es, para mí, mucho más interesante que limitarnos a poner continuamente productos encima de la lesión.
Aceites esenciales para dermatitis y urticaria
Entre los aceites esenciales tradicionalmente utilizados para cuidar pieles problemáticas encontramos:
- geranio;
- rosa;
- lavanda;
- árbol de té;
- tomillo.
El aceite esencial de lavanda es probablemente uno de los más versátiles cuando buscamos calmar una piel irritada.
Podemos preparar un aceite corporal utilizando un aceite vegetal como base y pequeñas cantidades de aceites esenciales de geranio, rosa y lavanda.
En pieles especialmente sensibles debemos utilizar concentraciones muy bajas.
El árbol de té y el tomillo poseen además una marcada actividad aromática y se utilizan tradicionalmente cuando nos interesa especialmente mantener limpia la piel.
Los aceites esenciales no se disuelven directamente en agua, por lo que para preparar lociones acuosas necesitamos un dispersante adecuado y no simplemente echar las gotas dentro de un pulverizador.
La piel también nos habla de lo que ocurre dentro
Cuando una dermatitis se repite continuamente, no siempre basta con buscar otra crema.
Hay que preguntarse qué está irritando esa piel.
Puede ser algo que entra en contacto con ella, pero también podemos encontrar:
- alergias o sensibilidades;
- alteraciones digestivas;
- problemas de microbiota;
- una alimentación inadecuada;
- estrés;
- cambios hormonales;
- alteraciones inmunitarias;
- exposición repetida a determinadas sustancias.
La piel no está aislada del resto del organismo.
Por eso, cuando trabajamos una dermatitis desde la Naturopatía, además de calmar y reparar la piel desde fuera, buscamos qué puede estar favoreciendo que el problema vuelva una y otra vez.



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