Síndrome de intestino permeable: alimentación y remedios naturales

El síndrome de intestino permeable hace referencia a un aumento de la permeabilidad de la barrera intestinal.

La pared intestinal no es simplemente un tubo por el que pasan los alimentos. Es una extraordinaria superficie de intercambio que debe realizar dos trabajos aparentemente contradictorios: permitir la absorción de nutrientes y, al mismo tiempo, impedir el paso indiscriminado de microorganismos, toxinas y otras sustancias hacia el interior del organismo.

Cuando esta barrera se altera, pueden atravesarla sustancias que normalmente deberían permanecer en la luz intestinal, favoreciendo la activación del sistema inmunitario y un terreno inflamatorio.

Estrés, determinados medicamentos, antibióticos, alteraciones de la microbiota, infecciones, parásitos, alimentación y diferentes procesos inflamatorios pueden participar en este deterioro de la barrera intestinal.

¿Qué es el síndrome de intestino permeable?

El intestino delgado tiene una importancia fundamental porque allí absorbemos gran parte de los nutrientes procedentes de los alimentos.

Su superficie está formada por una barrera epitelial extraordinariamente fina cuyas células se encuentran unidas mediante estructuras especializadas, entre ellas las denominadas uniones estrechas o tight junctions.

Estas uniones ayudan a controlar qué puede atravesar la barrera intestinal.

Por tanto, más que imaginar el intestino como una pared llena de pequeños agujeros que se hacen cada vez mayores, debemos pensar en una barrera extremadamente selectiva cuya regulación puede alterarse.

Cuando aumenta excesivamente la permeabilidad intestinal pueden atravesar la barrera diferentes sustancias procedentes de la luz intestinal y entrar en contacto con el sistema inmunitario.

Aquí encontramos precisamente una de las conexiones que más me interesan del intestino: barrera intestinal, microbiota y sistema inmunitario trabajan continuamente juntos.

Cuando ese equilibrio se altera pueden aparecer inflamación, problemas digestivos y reacciones frente a determinados alimentos.

Síntomas relacionados con el intestino permeable

Entre las manifestaciones que podemos encontrar asociadas a una alteración de la barrera intestinal están:

  • Hinchazón abdominal.

  • Gases.

  • Digestiones difíciles.

  • Diarrea o alteraciones del tránsito.

  • Síndrome de intestino irritable.

  • Sensibilidades alimentarias.

  • Problemas cutáneos como acné o eccema.

  • Cansancio.

  • Inflamación.

No todas las personas presentan los mismos síntomas ni todos estos problemas significan automáticamente que exista una alteración de la permeabilidad intestinal.

Pero cuando encontramos varios de ellos simultáneamente, especialmente acompañados de antecedentes digestivos, resulta interesante estudiar el terreno intestinal en conjunto.

Alimentos que conviene vigilar en el intestino permeable

Gluten

El gluten está formado por diferentes proteínas presentes en cereales como:

  • Trigo.

  • Cebada.

  • Centeno.

En personas susceptibles puede resultar problemático y está especialmente relacionado con la permeabilidad intestinal en la enfermedad celíaca.

Cuando existen problemas digestivos, inflamatorios o sensibilidades alimentarias podemos valorar individualmente cómo responde la persona al gluten.

Lácteos

En algunas personas las proteínas de la leche de vaca pueden producir molestias digestivas o inmunitarias.

La beta-caseína A1 ha despertado especial interés por los péptidos que se producen durante su digestión, aunque la tolerancia a los lácteos varía enormemente de una persona a otra.

También debemos diferenciar entre intolerancia a la lactosa, reacción a las proteínas lácteas y mala tolerancia digestiva, porque son problemas diferentes.

Azúcar

Una alimentación excesivamente rica en azúcar puede alterar el equilibrio de la microbiota y favorecer la proliferación de determinados microorganismos.

Aquí resulta especialmente interesante Candida.

Candida es un hongo que puede formar parte normalmente de nuestra microbiota sin producir problemas.

Sin embargo, determinadas circunstancias pueden favorecer su proliferación y cambios en su morfología. Algunas especies, especialmente Candida albicans, pueden pasar de formas levaduriformes a desarrollar pseudohifas e hifas, relacionadas con una mayor capacidad de adhesión e invasión de tejidos.

Por eso, cuando encontramos un sobrecrecimiento de Candida junto con alteraciones intestinales, no me interesa únicamente «matar la Candida», sino preguntarme qué ha cambiado en ese ecosistema para permitir que prolifere de esa manera.

Germinados y ácido fítico

Los cereales, legumbres, semillas y algunos germinados contienen ácido fítico, que puede unirse a determinados minerales.

La germinación, el remojo y especialmente la fermentación modifican considerablemente el contenido de fitatos y la digestibilidad de estos alimentos.

Cuando existe un intestino muy irritado, podemos adaptar temporalmente la cantidad y preparación de semillas, cereales y legumbres según la tolerancia individual.

Alimentos muy procesados y exposición a pesticidas

Cuando estamos intentando recuperar el intestino interesa reducir los alimentos ultraprocesados y aumentar los alimentos frescos y poco manipulados.

También podemos disminuir nuestra exposición a determinados residuos de pesticidas y herbicidas lavando adecuadamente frutas y verduras y eligiendo alimentos ecológicos cuando sea posible.

Alimentos recomendados para el intestino permeable

Caldo de huesos

El caldo de huesos casero aporta gelatina y aminoácidos como glicina y prolina, además de diferentes minerales.

Tradicionalmente forma parte de las dietas destinadas a cuidar la mucosa digestiva.

Es fácil de incorporar y puede resultar especialmente agradable cuando el aparato digestivo está sensible.

Alimentos fermentados

Podemos utilizar alimentos fermentados como:

  • Kéfir.

  • Yogur.

  • Kéfir de coco.

  • Chucrut.

  • Kimchi.

  • Kvas.

Estos alimentos contienen microorganismos y productos de la fermentación capaces de interactuar con nuestra microbiota.

La tolerancia es individual: cuando existe mucha fermentación intestinal, gases o determinadas alteraciones de la microbiota, no siempre interesa introducir grandes cantidades desde el primer día.

Verduras cocinadas

Cuando el intestino está muy irritado, las verduras cocidas o al vapor pueden tolerarse mejor que grandes cantidades de vegetales crudos.

Podemos ir modificando su preparación conforme mejora la capacidad digestiva.

Grasas saludables

Podemos incluir:

  • Yema de huevo.

  • Pescado azul.

  • Aguacate.

  • Aceite de oliva virgen extra.

  • Aceite de coco.

Las grasas forman parte de las membranas celulares y son necesarias para numerosos procesos fisiológicos.

Como siempre, la cantidad dependerá de la capacidad digestiva de cada persona.

Fruta

Podemos incorporar fruta según la tolerancia individual.

Cuando existe un intestino especialmente sensible, las compotas caseras de manzana o pera pueden resultar más fáciles de digerir.

No siempre lo más saludable sobre el papel es lo que mejor tolera un intestino inflamado en ese momento.

Remedios naturales para el síndrome de intestino permeable

Probióticos

Los probióticos pueden ayudarnos a trabajar sobre el equilibrio de la microbiota intestinal.

Una de las cepas más conocidas es Lactobacillus rhamnosus GG (LGG), aunque existen muchas otras y no todas realizan exactamente la misma función.

Por eso prefiero elegir los probióticos en función del terreno intestinal que utilizar siempre la misma combinación para todo el mundo.

L-glutamina

La L-glutamina es un aminoácido especialmente interesante para el intestino porque constituye una importante fuente energética para los enterocitos, las células que forman el epitelio intestinal.

Por esta razón se utiliza habitualmente dentro de estrategias destinadas a mantener y reparar la mucosa digestiva.

Puede resultar especialmente interesante cuando existen alteraciones importantes de la mucosa o diarrea recurrente.

Enzimas digestivas

Las enzimas digestivas ayudan a descomponer los alimentos en moléculas más pequeñas que posteriormente podremos absorber.

Cuando existe una digestión deficiente, mejorar la descomposición de proteínas, grasas y carbohidratos puede reducir la cantidad de alimento parcialmente digerido que llega a zonas posteriores del aparato digestivo.

Pero también aquí interesa averiguar por qué estamos digiriendo mal.

Aloe vera

El aloe vera se utiliza tradicionalmente para calmar y cuidar las mucosas digestivas.

Cuando se emplea internamente debemos utilizar preparados específicamente destinados al consumo y correctamente procesados, evitando productos con un contenido significativo en aloína y otros derivados antraquinónicos del látex de la planta.

Aceite de pescado

El aceite de pescado proporciona EPA y DHA, ácidos grasos omega-3 relacionados con la regulación de las vías inflamatorias.

Por eso pueden formar parte de una estrategia nutricional destinada a trabajar sobre un terreno inflamatorio intestinal.

Sangre de Drago

La Sangre de Drago, resina obtenida principalmente de especies del género Croton, tiene una larga tradición de utilización en Sudamérica.

Se emplea tradicionalmente por sus propiedades astringentes y por su capacidad para favorecer la reparación de tejidos y mucosas.

Por este motivo resulta especialmente interesante dentro del trabajo naturopático sobre la mucosa intestinal.

Ácidos húmicos y fúlvicos

Los ácidos húmicos y fúlvicos son sustancias orgánicas complejas procedentes de la descomposición natural de materia vegetal.

Se utilizan dentro de diferentes enfoques naturopáticos relacionados con:

  • Terreno intestinal.

  • Barrera digestiva.

  • Equilibrio mineral.

  • Exposición a determinados tóxicos.

  • Microbiota.

Los ácidos húmicos permanecen fundamentalmente en el tracto digestivo, mientras que las fracciones fúlvicas, de menor tamaño molecular, presentan características diferentes.

Precisamente esa diferencia entre ambas fracciones hace interesante su utilización conjunta cuando estamos trabajando sobre el terreno intestinal.

Aceite de orégano

El orégano, especialmente por compuestos como carvacrol y timol, posee una importante actividad antimicrobiana.

Se utiliza tradicionalmente dentro de estrategias destinadas a trabajar sobre determinados desequilibrios bacterianos, fúngicos o parasitarios.

Pero no debemos confundir reparar el intestino con eliminar microorganismos indiscriminadamente.

La microbiota es un ecosistema.

Si existe un sobrecrecimiento concreto, interesa saber qué estamos intentando modificar y posteriormente trabajar también en la recuperación del equilibrio intestinal.

Receta de la abuela para el intestino permeable

Mezclar a partes iguales:

  • Olmo.

  • Raíz de malvavisco.

  • Equinácea.

  • Sello de oro.

Añadir 2 cucharadas soperas de la mezcla a un litro de agua.

Cocer durante 10 minutos, dejar reposar y colar.

Tomar una taza antes de cada comida.

El olmo y el malvavisco son especialmente interesantes por su contenido en mucílagos, sustancias que al entrar en contacto con el agua forman preparaciones viscosas tradicionalmente utilizadas para suavizar y proteger las mucosas.

Aceites esenciales y bienestar digestivo

Los aceites esenciales de jengibre y menta pueden utilizarse dentro de una rutina destinada a aliviar la sensación de pesadez y malestar abdominal.

Para uso externo podemos diluirlos adecuadamente en un aceite vegetal, como aceite de coco, y realizar un masaje suave sobre el abdomen.

Los aceites esenciales son sustancias extraordinariamente concentradas y no deben confundirse con una infusión de la misma planta.

Reparar el intestino es algo más que tomar probióticos

Cuando trabajamos sobre un intestino alterado no basta con añadir un probiótico y esperar que todo vuelva a su sitio.

Tenemos que preguntarnos:

  • ¿Cómo está digiriendo?

  • ¿Cómo está la microbiota?

  • ¿Existe sobrecrecimiento bacteriano o fúngico?

  • ¿Hay parásitos?

  • ¿Existe inflamación?

  • ¿Cómo está la mucosa?

  • ¿Hay sensibilidades alimentarias?

  • ¿Ha utilizado muchos antibióticos?

  • ¿Cómo está el tránsito intestinal?

  • ¿Existe estrés mantenido?

  • ¿Hay déficits nutricionales?

Y a partir de ahí podemos trabajar sobre digestión, microbiota, mucosa y barrera intestinal.

Ésta es precisamente la razón por la que dos personas con síntomas aparentemente idénticos pueden necesitar estrategias completamente diferentes.

El objetivo no consiste simplemente en «cerrar» un intestino permeable, sino en averiguar por qué perdió su equilibrio y ayudarlo a recuperar su función normal.

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