Remedio natural para el reflujo ácido y la acidez de estómago

La acidez de estómago o reflujo ácido aparece cuando parte del contenido del estómago asciende hacia el esófago, provocando la conocida sensación de ardor.

En algunas personas las molestias pueden subir incluso hasta la garganta y acompañarse de indigestión, distensión abdominal, eructos, regurgitación o dificultad para tragar.

Aunque solemos pensar automáticamente que si tenemos reflujo es porque producimos «demasiado ácido», el problema es bastante más complejo.

El estómago necesita ácido para realizar correctamente la digestión.

Lo que no queremos es que ese contenido ácido se encuentre donde no debe estar.

Por eso, cuando el reflujo se repite continuamente, no me interesa solamente neutralizar el ácido.

Me interesa averiguar por qué está subiendo hacia el esófago.

Síntomas del reflujo ácido

Los síntomas más habituales son:

  • ardor o quemazón detrás del esternón;
  • sensación de pesadez;
  • dolor de diferente intensidad;
  • eructos ácidos;
  • regurgitación;
  • sabor ácido o amargo en la boca;
  • sensación de quemazón en la garganta;
  • distensión abdominal;
  • náuseas;
  • ocasionalmente vómitos;
  • dificultad o molestias al tragar en algunos casos.

También existen personas que presentan manifestaciones menos evidentes, especialmente cuando el contenido asciende hacia la garganta.

Causas del reflujo ácido

Entre el esófago y el estómago existe una estructura muscular, el esfínter esofágico inferior, que participa en impedir que el contenido gástrico vuelva hacia arriba.

Cuando esta barrera no funciona correctamente o existe suficiente presión sobre el estómago, el contenido puede ascender.

Entre los factores que pueden favorecer el reflujo encontramos:

  • sobrepeso;
  • embarazo;
  • hernia de hiato;
  • comidas excesivamente copiosas;
  • acostarse inmediatamente después de comer;
  • alcohol;
  • determinados medicamentos;
  • alteraciones de la motilidad digestiva;
  • estrés y alteraciones del sistema nervioso;
  • digestiones pesadas;
  • fermentación y exceso de gases;
  • determinados alimentos desencadenantes;
  • alteraciones del terreno digestivo.

Desde el abordaje naturopático también resulta interesante estudiar qué ocurre en el resto del aparato digestivo.

Una mala digestión, alteraciones de la microbiota, fermentaciones excesivas y una gran producción de gases pueden contribuir a la distensión abdominal y aumentar la presión dentro del abdomen.

Por eso hay personas en las que trabajar únicamente sobre el ácido no termina de solucionar el problema.

¿Tener reflujo significa producir demasiado ácido?

No necesariamente.

Este es un punto importante.

El ácido clorhídrico cumple funciones fundamentales en el estómago:

  • participa en la digestión de las proteínas;
  • activa la pepsina;
  • facilita determinados procesos digestivos;
  • contribuye a la absorción de algunos nutrientes;
  • forma parte de las defensas naturales del aparato digestivo.

Por eso no podemos asumir automáticamente que cualquier ardor significa exceso de producción ácida.

En algunas personas encontramos además digestiones lentas, pesadez, eructos y otros signos que obligan a estudiar cómo está funcionando realmente la digestión.

De ahí que el tratamiento natural del reflujo deba individualizarse.

Alimentos que conviene evitar con reflujo ácido

No todos los alimentos desencadenan síntomas en todas las personas.

Lo más inteligente es observar qué nos ocurre después de comer.

Aun así, existen algunos alimentos y hábitos que frecuentemente dan problemas.

Alcohol

Puede irritar el aparato digestivo y favorecer el reflujo en personas sensibles.

Tomate

El tomate contiene ácido cítrico y ácido málico y algunas personas con reflujo observan claramente que aumenta sus síntomas.

Si es tu caso, elimínalo temporalmente y comprueba qué ocurre.

Bebidas carbonatadas

El gas aumenta la distensión del estómago y puede facilitar los eructos y la regurgitación.

Azúcar y carbohidratos refinados

Una alimentación excesivamente rica en azúcar, bollería y productos refinados tampoco ayuda a mantener un buen equilibrio digestivo y de la microbiota.

Fritos y alimentos muy grasos

Las comidas muy grasas pueden ralentizar el vaciamiento gástrico y empeorar los síntomas en determinadas personas.

Café

El café es uno de los desencadenantes habituales del reflujo en algunas personas.

Especias muy fuertes

Si observamos que irritan o aumentan el ardor, las reduciremos durante una temporada.

Alimentos excesivamente fríos o calientes

Las temperaturas extremas pueden resultar desagradables cuando existe una mucosa especialmente sensible.

Leche

No es necesario eliminarla automáticamente a todo el mundo.

Pero si existe intolerancia a la lactosa, alergia a las proteínas lácteas o comprobamos que los lácteos aumentan nuestras molestias, merece la pena retirarlos y observar la evolución.

Alimentos que pueden ayudarnos con el reflujo

Jengibre

El jengibre es una de las grandes plantas digestivas.

Puede resultar especialmente interesante cuando existen digestiones pesadas o náuseas.

Aloe vera

El aloe vera se utiliza tradicionalmente para cuidar las mucosas digestivas.

Cuando lo utilizamos por vía interna debemos elegir siempre preparados específicamente destinados al consumo y libres de los componentes laxantes del látex de aloe.

Hinojo

El hinojo es una planta digestiva y carminativa especialmente interesante cuando encontramos gases y distensión abdominal.

Podemos incorporarlo a sopas, cremas, ensaladas o utilizar sus semillas en infusión.

Pollo y pavo

Las carnes magras pueden resultar más fáciles de digerir que las preparaciones muy grasas.

Y aquí hay algo muy sencillo que olvidamos continuamente:

masticar.

No sirve de mucho buscar la enzima digestiva perfecta si engullimos la comida prácticamente entera.

Perejil

El perejil se ha utilizado tradicionalmente como planta culinaria y digestiva y resulta muy fácil incorporarlo a nuestra alimentación.

Puré de patata con puerro

Una comida sencilla, suave y fácil de digerir puede resultar mucho más agradable durante los periodos en los que el estómago está especialmente sensible.

Verduras, ensaladas y frutas

Una alimentación predominantemente vegetal puede ser muy beneficiosa, pero debemos adaptarla a nuestra tolerancia.

Si existe mucha distensión o fermentación, quizá temporalmente toleremos mejor algunas verduras cocinadas que enormes cantidades de alimentos crudos.

Remedios naturales para el reflujo ácido

Vinagre de sidra de manzana

El vinagre de sidra de manzana es uno de los remedios tradicionales más utilizados para las digestiones.

Y aquí debemos utilizar el sentido común.

A algunas personas les sienta estupendamente y a otras les aumenta inmediatamente el ardor.

Si al utilizarlo empeoran claramente los síntomas, no debemos insistir simplemente porque sea un remedio natural.

Enzimas digestivas

Las enzimas digestivas ayudan a descomponer los alimentos.

Entre las más conocidas encontramos:

  • amilasa, relacionada con la digestión de hidratos de carbono;
  • proteasas, relacionadas con las proteínas;
  • lipasa, relacionada con las grasas.

Cuando existe una digestión deficiente puede resultar interesante estudiar si necesitamos apoyo enzimático.

Betaína HCl y pepsina

La betaína HCl se utiliza dentro de determinados abordajes digestivos para apoyar la acidez gástrica y la digestión de proteínas.

Pero precisamente por su función no es un suplemento para tomar automáticamente porque tengamos reflujo.

Hay que valorar el caso.

No es lo mismo una persona con digestiones lentas y determinadas características compatibles con baja acidez gástrica que alguien con gastritis, úlcera o una mucosa muy irritada.

Esta es una de esas herramientas que prefiero utilizar sabiendo exactamente qué estoy intentando corregir.

Probióticos

La microbiota intestinal puede formar parte del abordaje cuando junto con el reflujo encontramos:

  • fermentación;
  • gases;
  • distensión;
  • alteraciones intestinales;
  • antecedentes de antibióticos;
  • otros signos de disbiosis.

Una de las cepas conocidas es Lactobacillus rhamnosus GG, aunque la elección de un probiótico debe hacerse según aquello que queremos trabajar.

No existe «el probiótico para el reflujo» que sirva para todo el mundo.

Sangre de Drago

La Sangre de Drago es la savia del árbol Croton lechleri y es uno de mis remedios preferidos cuando quiero trabajar sobre las mucosas digestivas.

Tradicionalmente se ha utilizado por sus propiedades protectoras y reparadoras de las mucosas.

Cuando además existen síntomas que hacen sospechar un problema gástrico de fondo, también puede ser necesario investigar la presencia de Helicobacter pylori, en lugar de asumir que todo es simplemente «acidez».

Sal de Schüssler nº 9: Natrium phosphoricum

Dentro de las Sales de Schüssler, Natrium phosphoricum o fosfato sódico es la sal tradicionalmente relacionada con el equilibrio ácido y se utiliza especialmente en terrenos con acidez y digestiones pesadas.

Remedios de la abuela para la acidez de estómago

Receta 1

Mezclar a partes iguales:

  • lavanda o espliego;
  • orégano;
  • menta;
  • fumaria.

Utilizar una cucharadita de la mezcla por taza de agua.

Preparar en infusión, dejar reposar durante cinco minutos, colar y añadir miel al gusto.

Tomar tres tazas al día después de las comidas.

Receta 2

Mezclar a partes iguales:

  • menta;
  • centaura;
  • lavanda o espliego;
  • orégano;
  • trébol de agua.

Utilizar una cucharadita de la mezcla por taza.

Dejar reposar durante cinco minutos, colar y añadir miel al gusto.

Tomar tres tazas al día después de las comidas.

Receta 3

Mezclar a partes iguales:

  • tila;
  • valeriana;
  • genciana;
  • raíz de angélica;
  • eufrasia.

Utilizar una cucharadita de la mezcla por taza.

Preparar en infusión, dejar reposar cinco minutos, colar y añadir miel al gusto.

Tomar tres tazas al día después de las comidas.

Receta 4

Mezclar a partes iguales:

  • fumaria;
  • marrubio;
  • trébol de agua;
  • salvia;
  • boldo.

Utilizar una cucharadita de la mezcla por taza.

Dejar reposar cinco minutos, colar y añadir miel al gusto.

Tomar tres tazas al día después de las comidas.

Mastica bien los alimentos

Parece demasiado sencillo para ser un remedio, pero es fundamental.

La digestión empieza en la boca.

Masticar correctamente:

  • tritura mecánicamente los alimentos;
  • los mezcla con la saliva;
  • inicia la digestión de determinados nutrientes;
  • facilita el trabajo posterior del estómago;
  • nos obliga a comer más despacio.

Si tragamos grandes trozos mientras comemos deprisa y nerviosos, estamos aumentando innecesariamente el trabajo del resto del aparato digestivo.

Come relajadamente

Nuestro sistema nervioso y nuestro aparato digestivo están íntimamente relacionados.

Comer mientras discutimos, trabajamos, contestamos mensajes o estamos sometidos a una enorme tensión no crea precisamente las mejores condiciones para realizar una buena digestión.

Si existe un componente importante de nerviosismo debemos trabajar también sobre él.

Sentarnos.

Respirar.

Masticar.

Y darle al organismo tiempo para hacer su trabajo.

No te tumbes inmediatamente después de comer

Especialmente después de una cena abundante.

Dejar pasar un tiempo antes de acostarnos puede disminuir considerablemente el reflujo nocturno.

Si el problema aparece fundamentalmente por la noche también merece la pena revisar el tamaño y el horario de la cena.

No se trata solamente de apagar el ácido

Los antiácidos pueden aliviar rápidamente el ardor, pero cuando el problema aparece una y otra vez necesitamos preguntarnos qué está ocurriendo.

¿Hay una hernia de hiato?

¿Las cenas son enormes?

¿Existe sobrepeso?

¿Hay muchísima distensión abdominal?

¿Estamos comiendo deprisa?

¿Existe una alteración digestiva?

¿Hay problemas de microbiota?

¿Existe Helicobacter pylori?

¿Los síntomas comenzaron después de algún medicamento?

¿El estrés está alterando completamente nuestras digestiones?

El objetivo del abordaje natural no debería ser simplemente sustituir un antiácido por vinagre, aloe o una cápsula.

El objetivo es descubrir por qué aparece continuamente el reflujo y trabajar sobre su causa.

Y si existe dificultad persistente para tragar, vómitos repetidos, sangrado, anemia, pérdida de peso inexplicable o un dolor importante, necesitamos estudiar qué está ocurriendo y no limitarnos a neutralizar la molestia en casa.

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