Remedio natural para el cólico del lactante: masaje y cuidados

¿Tu bebé llora sin motivo aparente de una manera intensa y prolongada?

Si esto es así, deja de pensar que no le entiendes o que, por ser primeriza, no sabes hacerlo bien.

Puede estar padeciendo el llamado cólico del lactante.

Y aunque cuando llevas horas con un bebé llorando parece que algo terrible está ocurriendo y que estás haciendo todo mal, el cólico del lactante es bastante frecuente durante los primeros meses de vida.

¿Qué es el cólico del lactante?

El cólico del lactante aparece durante las primeras semanas de vida y suele desaparecer progresivamente alrededor de los tres o cuatro meses.

El bebé presenta episodios de llanto intenso y difícil de consolar sin que aparentemente exista una causa que lo justifique.

Es especialmente frecuente durante la tarde y la noche y los episodios pueden prolongarse durante bastante tiempo.

Durante el cólico podemos observar:

  • llanto intenso;
  • irritabilidad;
  • abdomen tenso;
  • flexión de las piernas sobre el abdomen;
  • brazos flexionados;
  • puños apretados;
  • diferentes muecas;
  • emisión de gases.

En ocasiones comienza después de una toma, aunque también puede aparecer sin ninguna relación evidente con la alimentación.

Muchos bebés se tranquilizan cuando los cogemos en brazos, caminamos con ellos, los masajeamos o los mantenemos cerca de nuestro cuerpo.

¿Por qué aparecen los cólicos del lactante?

No existe una única causa.

El aparato digestivo del recién nacido todavía está madurando y durante esos primeros meses se están produciendo además cambios importantísimos en su microbiota.

Entre los factores que podemos valorar están:

  • inmadurez digestiva;
  • gases;
  • alteraciones de la microbiota;
  • forma de succionar y cantidad de aire que traga;
  • sensibilidad a determinados componentes de la alimentación;
  • alergia a las proteínas de la leche de vaca en algunos bebés;
  • alimentación de la madre durante la lactancia cuando existe una sensibilidad concreta;
  • sobreestimulación;
  • tensión y nerviosismo en el entorno.

Y aquí quiero detenerme en algo importante.

Los padres también importan.

No porque los padres «provoquen» el cólico, sino porque llevar horas intentando consolar a un bebé que no deja de llorar puede llevar a cualquiera al límite.

Respira.

Apóyate en alguien que ya haya pasado por esto y permítete descansar cuando otra persona pueda quedarse con el bebé.

Todas hemos tenido alguna vez delante a nuestro hijo llorando sin saber qué demonios quería y preguntándonos qué estábamos haciendo mal.

Alimentación de la madre y cólico del lactante

Cuando el bebé toma leche materna y sospechamos que algún alimento puede estar relacionado con sus molestias, podemos observar la alimentación de la madre.

Entre los alimentos que merece la pena valorar individualmente encontramos:

  • productos lácteos;
  • gluten;
  • cafeína;
  • comidas muy picantes;
  • maíz.

No se trata de retirar diez alimentos de golpe.

Si sospechamos de alguno, podemos observar qué ocurre al retirarlo temporalmente y posteriormente valorar su reintroducción.

Las judías, coliflor, brócoli y otras verduras pueden producir gases a la madre, pero esos gases no pasan directamente a la leche materna.

Otra cuestión diferente es que un bebé concreto pueda reaccionar a determinadas proteínas procedentes de la alimentación materna.

Y aunque no sea un alimento para el cuerpo, sí lo es para el alma: la madre también necesita comer, dormir, descansar y sentirse acompañada.

Alimentación recomendada durante el cólico

Para el bebé

La leche materna proporciona al bebé nutrientes, anticuerpos, oligosacáridos y microorganismos que participan en el desarrollo de su microbiota intestinal.

Cuando no es posible amamantar o se utiliza lactancia mixta, debe utilizarse una fórmula infantil adecuada para su edad.

Si existe sospecha de alergia a las proteínas de la leche de vaca, problemas importantes de digestión u otros síntomas asociados, puede ser necesario valorar con el pediatra una fórmula específica.

Para la madre

Durante la lactancia podemos priorizar una alimentación sencilla y nutritiva.

Si en ese momento existe mucha distensión abdominal o malas digestiones en la propia madre, las verduras cocinadas, al vapor, en cremas o sopas pueden resultar mucho más agradables que enormes cantidades de alimentos crudos.

Remedios naturales para el cólico del lactante

Hinojo

El hinojo posee una larguísima tradición como planta digestiva y carminativa.

Durante la lactancia podemos utilizarlo en la alimentación o dentro de preparados apropiados para la madre.

En bebés tan pequeños no utilizaría directamente infusiones, tinturas ni aceites esenciales de hinojo.

Probióticos infantiles

La microbiota intestinal comienza a desarrollarse desde los primeros momentos de vida y está influida por numerosos factores, entre ellos el tipo de parto, la alimentación y el entorno.

Bifidobacterium breve es una de las especies que podemos encontrar en la microbiota intestinal de los lactantes y está especialmente relacionada con los bebés alimentados con leche materna.

Los probióticos infantiles pueden ser una herramienta interesante dentro del abordaje del cólico, pero deben ser productos y cepas específicamente adecuados para lactantes.

Enzimas digestivas para la madre

Cuando es la madre quien presenta malas digestiones, podemos trabajar también sobre su aparato digestivo.

Las enzimas digestivas pueden formar parte de ese abordaje cuando están indicadas para ella.

Masaje para el cólico del lactante

El masaje es probablemente uno de los recursos más sencillos y agradables que podemos utilizar.

Además de ayudar a movilizar gases, proporciona contacto, calor y tranquilidad.

Podemos hacerlo de la siguiente manera:

  1. Levanta suavemente las piernas del bebé con una mano y, con la palma de la otra, masajea desde la zona situada debajo de las costillas hacia la parte baja del vientre. Repite unas seis veces.

  2. Flexiona suavemente las piernas sobre el abdomen durante unos segundos. Repite tres veces.

  3. Estira y relaja las piernas.

  4. Con la palma de la mano realiza círculos suaves sobre el abdomen siguiendo el sentido de las agujas del reloj.

  5. Después realiza un movimiento amplio desde la parte superior del abdomen hacia la zona inferior.

  6. Vuelve a flexionar suavemente las piernas sobre el abdomen durante unos segundos. Repite tres veces.

  7. Termina estirando y relajando las piernas con movimientos muy suaves.

No necesitamos apretar.

Estamos masajeando a un bebé de pocas semanas, no amasando pan.

Calor y contacto

El calor suave de nuestro propio cuerpo también puede ayudar.

Podemos colocar al bebé sobre nuestro pecho, cogerlo en brazos, caminar lentamente con él o mantenerlo en una postura en la que su abdomen quede cómodamente apoyado.

El movimiento rítmico, el contacto y nuestra voz proporcionan una gran cantidad de estímulos que el bebé reconoce.

Y eso nos lleva a uno de mis remedios favoritos.

Cantar nanas

Los cólicos del lactante suelen intensificarse por la noche y, después de varias horas, tanto el bebé como sus padres pueden estar completamente agotados.

Cantar una nana a un bebé para que se duerma es uno de los actos más íntimos y bellos que una madre o un padre puede realizar con su hijo.

El bebé siente nuestro calor y el ritmo de nuestro corazón, al que estaba acostumbrado cuando estaba dentro de nuestra tripa.

Escucha nuestra voz suave, que también conoce.

Y la voz de papá también sirve, porque también la escuchaba.

Mientras cantamos, nuestra respiración se vuelve más lenta, nosotros nos relajamos y el bebé siente ese cambio.

En ese momento, cantemos bien o mal, lo tenemos abrazado y apoyado sobre nuestro pecho y nos estamos comunicando con él.

Invéntate la nana.

No tiene que tener letra.

No tienes que saber cantar.

Simplemente comunícate con tu hijo a través de la música que salga de tu alma cuando lo miras.

A veces el remedio que necesita un bebé no está dentro de un bote.

Y recuerda: el bebé no llora para fastidiarte

Un bebé tan pequeño no sabe explicar qué le ocurre.

Llora porque esa es prácticamente toda su capacidad de comunicación.

Puede tener gases, sueño, hambre, exceso de estímulos, necesitar contacto o simplemente estar atravesando esos primeros meses en los que su sistema digestivo y nervioso todavía están adaptándose al mundo.

Y tú tampoco tienes que saber automáticamente qué significa cada llanto.

Madre y bebé os estáis conociendo.

Poco a poco aprenderás a reconocer señales que durante las primeras semanas parecían completamente indescifrables.

El cólico del lactante termina pasando.

Aunque a las tres de la mañana, con un bebé llorando desde hace dos horas, cueste bastante creerlo.

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