
El bazo es un órgano del que hablamos bastante poco y, sin embargo, realiza funciones muy importantes relacionadas con la sangre y el sistema inmunitario.
Está situado debajo de las costillas del lado izquierdo, próximo al estómago, y es el órgano de mayor tamaño del sistema linfático.
Pero además resulta especialmente interesante porque el concepto de Bazo en Medicina Tradicional China y Ayurveda va mucho más allá del órgano anatómico que conocemos en la medicina occidental.
Y desde la Naturopatía podemos contemplar ambas perspectivas.
Qué es el bazo y qué funciones realiza
El bazo es un órgano blando, esponjoso y muy vascularizado.
Entre sus principales funciones encontramos:
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Filtrar la sangre, retirando glóbulos rojos envejecidos o dañados.
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Participar en la respuesta inmunitaria frente a determinados microorganismos.
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Albergar linfocitos y otras células inmunitarias.
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Reciclar componentes procedentes de los glóbulos rojos.
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Actuar como reservorio de una parte de las plaquetas.
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Participar en el sistema linfático.
El bazo no es un órgano digestivo propiamente dicho, aunque se encuentre pegado al estómago.
Esta distinción será importante cuando hablemos posteriormente del Bazo de la Medicina Tradicional China, porque allí la palabra Bazo hace referencia a un sistema funcional mucho más amplio que el órgano anatómico occidental.
Cuando el bazo aumenta anormalmente de tamaño hablamos de esplenomegalia.
Un bazo muy aumentado puede retener cantidades excesivas de células sanguíneas y provocar disminución de glóbulos rojos, leucocitos o plaquetas circulantes.
Por eso una esplenomegalia no debe contemplarse como una enfermedad aislada: necesitamos averiguar por qué se ha agrandado el bazo.
El Bazo en Medicina Tradicional China y Ayurveda
Aquí entramos en un concepto completamente diferente.
Para las medicinas orientales no necesitamos llegar a una esplenomegalia para hablar de un Bazo desequilibrado.
No están describiendo necesariamente una alteración física del órgano, sino un determinado patrón funcional del organismo.
En Medicina Tradicional China, el sistema Bazo-Estómago ocupa un lugar fundamental dentro de la digestión y de la obtención de energía a partir de los alimentos.
Tradicionalmente se considera que el Bazo:
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Participa en la transformación de los alimentos en energía.
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Gobierna la transformación y el transporte.
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Ayuda a mantener la sangre dentro de los vasos.
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Nutre los músculos y las cuatro extremidades.
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Se manifiesta en los labios y la boca.
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Está relacionado con el pensamiento, la reflexión y la capacidad para procesar información.
-
Se ve especialmente afectado por la preocupación y el exceso de pensamiento.
Y este último punto me parece particularmente interesante.
Vivimos en una sociedad sobrecargada de información, mensajes, preocupaciones y estímulos.
Pensamos mientras comemos, miramos el teléfono mientras hablamos, trabajamos mientras descansamos y seguimos dando vueltas mentalmente a los problemas cuando deberíamos estar durmiendo.
Desde la perspectiva de la Medicina Tradicional China, ese exceso de pensamiento y preocupación puede terminar debilitando el Bazo.
Podemos encontrar entonces un terreno caracterizado por:
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Cansancio.
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Digestiones pesadas.
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Hinchazón.
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Heces blandas.
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Debilidad de las extremidades.
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Sensación de pesadez.
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Falta de vitalidad.
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Dificultad para concentrarse.
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Sensación de estar abrumado.
-
Exceso de preocupación.
Ayurveda también concede gran importancia a la digestión, al equilibrio y a la manera en que vivimos y procesamos tanto los alimentos como nuestra propia experiencia.
Por eso cuidar el bazo desde estas perspectivas significa también comer con tranquilidad, descansar y disminuir el ruido constante de nuestra vida.
Síntomas de un bazo agrandado
Una esplenomegalia puede no producir síntomas y descubrirse durante una exploración o una prueba de imagen.
Cuando aparecen síntomas podemos encontrar:
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Dolor o sensación de plenitud en la parte superior izquierda del abdomen.
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Dolor que puede extenderse hacia el hombro izquierdo.
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Sensación de saciedad después de comer muy poca cantidad debido a la presión sobre el estómago.
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Anemia.
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Fatiga.
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Infecciones frecuentes cuando disminuyen determinados leucocitos.
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Mayor facilidad para sangrar si existe disminución de plaquetas.
Otros síntomas dependerán fundamentalmente de la enfermedad que está provocando la esplenomegalia.
Por eso mareos, alteraciones digestivas, color amarillento de la piel u otros signos no debemos atribuirlos automáticamente al bazo.
Causas de un bazo agrandado
Existen numerosas situaciones capaces de producir esplenomegalia.
Entre ellas encontramos:
Infecciones
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Mononucleosis y otras infecciones víricas.
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Endocarditis y determinadas infecciones bacterianas.
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Malaria y otras infecciones parasitarias.
Alteraciones de la sangre
Algunas anemias hemolíticas producen una destrucción acelerada de los glóbulos rojos y aumentan considerablemente el trabajo del bazo.
Enfermedades hematológicas
Entre ellas:
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Leucemias.
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Linfomas.
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Neoplasias mieloproliferativas.
Enfermedades hepáticas
La cirrosis y otras enfermedades del hígado pueden provocar alteraciones de la circulación portal que repercutan directamente sobre el bazo.
Aquí vemos claramente la estrecha relación anatómica y circulatoria entre hígado y bazo.
Trastornos metabólicos
Algunas enfermedades hereditarias, como:
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Enfermedad de Gaucher.
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Enfermedad de Niemann-Pick.
pueden producir acumulación de determinadas sustancias y aumento del tamaño del bazo.
Alteraciones circulatorias
También puede producirse esplenomegalia por problemas en el flujo sanguíneo, trombosis o aumento de presión en las venas relacionadas con el hígado y el bazo.
Por qué debemos prestar atención a una esplenomegalia
Un bazo aumentado de tamaño es más vulnerable.
Puede además retener demasiadas células sanguíneas y contribuir a:
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Anemia.
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Disminución de plaquetas.
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Alteraciones de los leucocitos.
Pero una de las complicaciones que más debemos tener presentes es la rotura esplénica.
El bazo contiene una enorme cantidad de sangre y una rotura puede provocar una hemorragia interna importante.
Por eso, cuando existe esplenomegalia diagnosticada, debemos evitar golpes sobre el abdomen y actividades con riesgo de traumatismo.
Alimentación para cuidar el Bazo
Aquí vuelvo especialmente a la visión de la Medicina Tradicional China.
Tradicionalmente, cuando existe un patrón de debilidad del Bazo se reducen los alimentos excesivamente fríos, húmedos, azucarados o difíciles de digerir.
Podemos limitar:
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Exceso de lácteos.
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Bollería industrial.
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Harinas refinadas.
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Exceso de azúcar.
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Ultraprocesados.
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Fritos.
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Exceso de alcohol.
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Exceso de café.
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Bebidas muy frías o con hielo.
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Grandes cantidades de alimentos crudos cuando producen hinchazón o digestiones difíciles.
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Aceites refinados.
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Embutidos y carnes procesadas.
En determinadas personas también podemos valorar individualmente alimentos como trigo, soja u otros que produzcan problemas digestivos.
No se trata de prohibir alimentos porque «al bazo no le gusten».
Se trata de observar cómo digiere esa persona.
Alimentos recomendados para fortalecer el Bazo
La tradición oriental suele preferir alimentos cocinados, templados y fáciles de digerir cuando queremos fortalecer este terreno.
Algo tan sencillo como sentarnos a comer tranquilos y masticar correctamente ya forma parte del tratamiento dietético.
Podemos utilizar:
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Sopas y caldos.
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Calabaza.
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Zanahoria.
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Colinabo.
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Chirivía.
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Nabo.
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Batata.
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Ñame.
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Vegetales de hoja verde.
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Garbanzos.
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Judías.
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Azuki.
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Lentejas.
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Guisantes.
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Semillas de sésamo.
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Semillas de calabaza.
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Semillas de girasol.
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Algas.
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Nueces.
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Castañas.
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Piñones.
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Pistachos.
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Uvas.
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Granada.
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Pescado y marisco.
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Aceite de oliva virgen extra.
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Aceite de coco.
Y entre las especias y plantas aromáticas encontramos:
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Jengibre.
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Pimienta.
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Cardamomo.
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Cebolla.
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Ajo.
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Canela.
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Clavo.
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Hinojo.
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Cúrcuma.
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Rábano picante.
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Nuez moscada.
Son precisamente esos sabores aromáticos y calientes que encontramos continuamente en las cocinas tradicionales.
Plantas utilizadas para cuidar el Bazo
Cuando el hígado presenta problemas que afectan a la circulación portal, el bazo puede verse directamente implicado.
Pero desde la Naturopatía y las medicinas tradicionales encontramos además diferentes plantas utilizadas para trabajar sobre digestión, vitalidad, inmunidad, hígado y terreno general.
Entre ellas:
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Astrágalo.
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Ginseng.
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Regaliz.
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Diente de león.
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Berberina.
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Ashwagandha.
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Cúrcuma.
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Tulsi o albahaca sagrada.
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Gotu Kola o centella asiática.
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Shilajit.
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Brahmi.
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Triphala.
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Cordyceps.
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Amalaki.
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Verde de trigo.
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Verde de alfalfa.
No todas estas plantas tienen la misma finalidad.
Algunas trabajan fundamentalmente sobre el terreno digestivo; otras sobre hígado, metabolismo, inmunidad, estrés o vitalidad.
Por eso no tiene sentido tomar una colección de plantas «para el bazo». Lo interesante es saber qué patrón estamos intentando trabajar.
También podemos utilizar diferentes infusiones tradicionales como:
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Té verde.
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Té de jazmín.
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Hoja de frambuesa.
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Té chai.
El té verde, además, contiene taninos que pueden disminuir la absorción del hierro cuando se consume junto a las comidas, algo que debemos tener especialmente en cuenta si existe ferropenia o anemia.
Remedios de la abuela para fortalecer el Bazo
Infusión de romero, salvia, tomillo y canela
Mezclaremos a partes iguales:
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Hojas secas de romero.
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Salvia.
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Tomillo.
Utilizaremos 1 cucharadita de la mezcla por cada taza de agua, prepararemos la infusión y añadiremos canela al gusto.
Si necesitamos endulzarla podemos utilizar una pequeña cantidad de melaza o jarabe de arroz.
Es una combinación aromática y cálida que encaja perfectamente con el concepto tradicional de fortalecer la digestión.
Congee o gachas de arroz
El congee tiene una larguísima historia de utilización como terapia dietética en Asia.
Es una preparación extremadamente sencilla elaborada mediante una cocción prolongada del arroz con abundante agua hasta conseguir una textura de papilla.
Resulta especialmente agradable cuando estamos enfermos, tenemos poco apetito o el aparato digestivo está delicado.
Y dentro de la Medicina Tradicional China es uno de los grandes alimentos utilizados para fortalecer Bazo y Estómago.
A veces las mejores recetas terapéuticas no necesitan veinte ingredientes.
Necesitan tiempo.
Aceites esenciales y sistema linfático
Entre los aceites esenciales tradicionalmente utilizados en masajes relacionados con circulación y sistema linfático encontramos:
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Limón.
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Mirra.
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Orégano.
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Ciprés.
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Incienso.
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Melisa.
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Helicriso.
Podemos preparar un aceite corporal utilizando un frasco de 10 ml de aceite de coco y añadir:
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5 gotas de aceite esencial de ciprés.
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5 gotas de aceite esencial de melisa.
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5 gotas de aceite esencial de helicriso.
Mezclaremos bien antes de utilizar.
Podemos emplearlo para un masaje corporal suave en zonas adecuadas.
Si existe una esplenomegalia diagnosticada no masajearemos ni ejerceremos presión directamente sobre la zona del bazo.
Muévete
El ejercicio regular favorece la circulación sanguínea y linfática.
Y el sistema linfático tiene una peculiaridad: no posee una bomba central equivalente al corazón.
El movimiento corporal y las contracciones musculares contribuyen al desplazamiento de la linfa.
Caminar diariamente ya es una estupenda manera de poner nuestro cuerpo en movimiento.
Si existe esplenomegalia, sin embargo, evitaremos actividades que puedan producir golpes o traumatismos abdominales hasta que sepamos su causa y evolución.
Controla el estrés
El estrés crónico modifica la actividad del sistema nervioso, endocrino, digestivo e inmunitario.
Y aquí resulta curioso cómo volvemos a encontrarnos con la antigua visión de la Medicina Tradicional China.
El Bazo se relaciona con pensar, rumiar, preocuparse y darle demasiadas vueltas a las cosas.
Quizá por eso cuidar el Bazo no consista únicamente en decidir qué vamos a comer.
También podemos:
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Pasear por la naturaleza.
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Respirar conscientemente.
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Descansar.
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Disfrutar de un pasatiempo.
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Reducir estímulos.
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Comer sin mirar una pantalla.
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Reservarnos momentos de silencio.
Y algo que las medicinas tradicionales comprendieron hace muchísimo tiempo:
Honra y expresa tus emociones, especialmente la tristeza.
Porque cuidar nuestra salud no consiste únicamente en cuidar los órganos.
También consiste en cuidar la forma en que vivimos.


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