
La cistitis intersticial es una afección crónica que puede provocar dolor en la vejiga y la pelvis, urgencia urinaria y necesidad de orinar continuamente.
También se conoce como síndrome de vejiga dolorosa.
Y aunque por sus síntomas puede confundirse fácilmente con una infección urinaria, existe una diferencia fundamental: en la cistitis intersticial no encontramos necesariamente una infección que explique los síntomas.
Desde la Naturopatía podemos trabajar sobre diferentes factores que pueden influir en los brotes: alimentación, irritación vesical, inflamación, estrés, musculatura del suelo pélvico y determinados nutrientes y plantas.
¿Qué es la cistitis intersticial?
La cistitis intersticial o síndrome de vejiga dolorosa es una enfermedad crónica caracterizada principalmente por dolor, presión o molestias relacionadas con la vejiga, generalmente acompañadas de síntomas urinarios como frecuencia y urgencia.
Los síntomas pueden ser muy diferentes de una persona a otra.
Algunas personas presentan molestias prácticamente constantes, mientras que otras atraviesan temporadas completamente soportables interrumpidas por auténticos brotes.
Y precisamente aprender qué desencadena esos brotes puede resultar enormemente útil.
Síntomas de la cistitis intersticial
Entre los más frecuentes encontramos:
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Dolor o molestias en la vejiga y pelvis.
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Presión vesical.
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Necesidad de orinar con mucha frecuencia.
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Urgencia urinaria.
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Sensación constante de necesitar ir al baño.
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Ardor o escozor.
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Dolor uretral.
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Dolor durante las relaciones sexuales.
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Dificultad para realizar determinados ejercicios.
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Alteraciones del sueño por tener que levantarse repetidamente para orinar.
El dolor puede extenderse hacia:
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Zona lumbar.
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Uretra.
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Vulva.
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Vagina.
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Pene.
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Testículos.
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Periné.
La repercusión sobre la vida diaria puede llegar a ser considerable y, cuando el problema se prolonga, también puede afectar al estado emocional y provocar ansiedad, estrés o ánimo depresivo.
¿Qué causa la cistitis intersticial?
Ésta continúa siendo una de las grandes preguntas.
No parece existir una única causa capaz de explicar todos los casos.
Una de las hipótesis más conocidas plantea que algunas personas presentan alteraciones en la barrera protectora del urotelio, el tejido que recubre internamente la vejiga.
En esta superficie existe una capa rica en glicosaminoglicanos o GAG, que participa en la protección del tejido frente a los componentes de la propia orina.
Cuando esta barrera está alterada, determinadas sustancias presentes en la orina pueden entrar en contacto con tejidos más profundos y favorecer:
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Irritación.
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Inflamación.
-
Hipersensibilidad.
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Dolor.
Pero ésta no parece ser toda la historia.
También se investigan otros mecanismos relacionados con:
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Inflamación.
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Mastocitos.
-
Hipersensibilidad nerviosa.
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Alteraciones inmunitarias.
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Disfunción del suelo pélvico.
-
Procesamiento anormal del dolor.
Por eso probablemente no exista una única «cistitis intersticial», sino diferentes mecanismos capaces de terminar produciendo síntomas parecidos.
Lesiones de Hunner
En algunas personas aparecen unas lesiones inflamatorias características de la pared de la vejiga conocidas como lesiones de Hunner.
Pero no todas las personas con síndrome de vejiga dolorosa las presentan.
Esta distinción es importante porque puede ayudar a identificar diferentes fenotipos dentro de la enfermedad y orientar mejor su manejo.
Factores relacionados con la aparición o empeoramiento de los síntomas
Se han relacionado diferentes circunstancias con el inicio o exacerbación del problema:
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Antecedentes de infecciones urinarias o pélvicas.
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Cirugías en la región pélvica.
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Retener la orina durante periodos prolongados.
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Sobredistensión vesical.
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Disfunción de los músculos del suelo pélvico.
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Alteraciones inmunitarias.
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Hipersensibilidad de los nervios pélvicos.
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Traumatismos.
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Estrés.
Además, determinadas personas identifican claramente alimentos, bebidas, actividad física, relaciones sexuales o momentos de especial tensión emocional como desencadenantes de sus brotes.
Alimentos que pueden empeorar la cistitis intersticial
Ésta es una de esas enfermedades en las que llevar un diario de alimentos y síntomas puede resultar tremendamente útil.
No todas las vejigas reaccionan a lo mismo.
Durante un brote podemos probar a reducir temporalmente aquellos alimentos que con mayor frecuencia resultan irritantes.
Café y bebidas con cafeína
El café puede resultar especialmente problemático para algunas personas.
También conviene observar nuestra respuesta al:
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Té.
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Bebidas energéticas.
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Refrescos con cafeína.
Bebidas carbonatadas
El gas y diferentes componentes de los refrescos pueden empeorar los síntomas en personas sensibles.
Alimentos ácidos
Entre los desencadenantes frecuentes encontramos:
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Tomate.
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Naranja.
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Limón.
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Pomelo.
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Otros cítricos.
Esto no significa que sean alimentos malos.
Simplemente una vejiga irritada puede tolerarlos peor.
Alimentos picantes
Chile, cayena, salsas picantes y comidas muy especiadas pueden empeorar el ardor en algunas personas.
Alcohol
El alcohol puede actuar como irritante vesical y suele ser uno de los primeros elementos que conviene observar durante los brotes.
Zumos
Especialmente los zumos:
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De naranja.
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De limón.
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De arándanos.
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Comerciales azucarados.
Y aquí tenemos una diferencia interesante con las infecciones urinarias convencionales: el arándano, tan asociado popularmente con las cistitis, puede resultar demasiado ácido e irritante para algunas personas con cistitis intersticial.
Alimentos ultraprocesados
También reduciremos:
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Bollería.
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Galletas.
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Cereales refinados.
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Comida preparada.
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Exceso de sal.
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Edulcorantes artificiales.
Lácteos
Algunas personas identifican determinados quesos o lácteos como desencadenantes.
No es necesario eliminarlos universalmente si los toleramos bien.
Alimentos recomendados
La dieta debería construirse principalmente con alimentos frescos, poco procesados y, sobre todo, bien tolerados por nuestra propia vejiga.
Podemos incluir:
Verduras
-
Verduras de hoja verde.
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Brócoli.
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Coles de Bruselas.
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Zanahoria.
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Calabaza.
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Remolacha si se tolera.
Alimentos ricos en fibra
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Aguacate.
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Manzana.
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Pera.
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Coco.
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Higos.
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Alcachofa.
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Calabaza.
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Legumbres si se toleran.
Hierbas y especias
Podemos utilizar:
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Cúrcuma.
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Jengibre.
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Albahaca.
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Perejil.
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Orégano.
-
Ajo.
Siempre observando la tolerancia individual durante los brotes.
Proteínas
Podemos incorporar:
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Pescado.
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Salmón.
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Caballa.
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Sardinas.
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Arenque.
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Huevos.
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Carnes de buena calidad.
Cereales y pseudocereales
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Arroz integral.
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Quinoa.
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Trigo sarraceno.
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Avena.
Caldo de huesos
Puede utilizarse como alimento nutritivo y fácil de incorporar a sopas, cremas y diferentes preparaciones.
¿Cuánta agua debemos beber?
Aquí más no significa necesariamente mejor.
Beber cantidades enormes de agua puede obligarnos a orinar continuamente y empeorar frecuencia y urgencia.
Pero beber demasiado poco también puede producir una orina muy concentrada que resulte más irritante.
Por eso buscaremos un punto intermedio:
suficiente agua para mantener una hidratación adecuada sin forzar constantemente la vejiga.
Remedios naturales para la cistitis intersticial
Raíz de malvavisco
La raíz de malvavisco (Althaea officinalis) es rica en mucílagos.
Tradicionalmente se utiliza precisamente por su capacidad para formar preparaciones suaves y demulcentes destinadas a calmar mucosas irritadas.
Puede utilizarse en diferentes preparados, incluida la infusión o maceración.
Su utilización resulta especialmente interesante dentro de un enfoque destinado a proteger y calmar mucosas, aunque no debemos equiparar literalmente su mecanismo al de un medicamento destinado a actuar sobre la superficie vesical.
Aloe vera
El aloe vera es probablemente uno de los productos naturales que más interés ha despertado específicamente entre las personas con cistitis intersticial.
Se ha propuesto su utilización en relación con la irritación de la mucosa y la capa de glicosaminoglicanos que protege el urotelio.
Existen además preparados orales específicamente formulados para este problema.
No debemos confundirlos con cualquier zumo comercial de aloe, que puede contener componentes añadidos —incluidos acidulantes— mal tolerados por una vejiga especialmente sensible.
Melatonina
La melatonina es conocida fundamentalmente por su relación con el sueño y los ritmos circadianos.
Sin embargo, también se ha investigado experimentalmente por sus propiedades antioxidantes y protectoras sobre diferentes tejidos, incluido el urotelio.
Esto resulta especialmente curioso en una enfermedad en la que además muchas personas duermen mal porque tienen que levantarse repetidamente para orinar.
Quercetina
La quercetina es un flavonoide con propiedades antioxidantes y relacionado con diferentes mecanismos inflamatorios y mastocitarios.
Existe un pequeño estudio publicado en 2001 con 22 pacientes con cistitis intersticial en el que, tras varias semanas de utilización de quercetina, se observó una mejoría significativa de los síntomas.
Es un estudio pequeño y antiguo, pero resulta especialmente interesante porque la quercetina continúa formando parte de numerosos enfoques naturales destinados a trabajar sobre inflamación e hipersensibilidad.
También podemos encontrarla naturalmente en alimentos como:
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Alcaparras.
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Cebolla.
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Manzana.
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Frutos rojos.
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Uvas.
Aceites esenciales para la cistitis intersticial
Los aceites esenciales no se utilizan aquí para tratar el interior de la vejiga.
Podemos emplearlos externamente y correctamente diluidos como parte de un masaje relajante cuando existe tensión muscular o molestias pélvicas.
Entre los tradicionalmente utilizados encontramos:
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Lavanda: relajante.
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Sándalo: tradicionalmente utilizado en molestias genitourinarias.
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Tomillo: aceite esencial muy activo que necesita una dilución especialmente cuidadosa.
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Ciprés: utilizado tradicionalmente en masaje.
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Geranio: calmante y aromático.
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Salvia: tradicionalmente utilizada por sus propiedades relajantes y antiespasmódicas.
Una preparación sencilla consiste en utilizar 1 cucharadita de aceite de coco como base y añadir una pequeña cantidad del aceite esencial elegido, aplicándolo externamente sobre la zona abdominal o pélvica.
Nunca aplicaremos aceites esenciales sobre uretra, vulva, vagina ni otras mucosas.
Consejos para la cistitis intersticial
1. Controla el estrés
Muchas personas observan que sus síntomas empeoran claramente durante periodos de estrés.
Podemos utilizar:
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Yoga.
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Meditación.
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Respiración.
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Relajación.
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Paseos.
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Actividad física suave.
No porque la enfermedad esté «en nuestra cabeza», sino porque sistema nervioso, percepción del dolor, musculatura pélvica y vejiga mantienen una comunicación constante.
2. Muévete
El ejercicio suave puede ayudarnos a mantener movilidad, circulación y bienestar general.
Podemos probar:
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Caminar.
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Estiramientos.
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Natación si se tolera.
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Ejercicio de bajo impacto.
Y adaptar siempre la actividad a nuestros síntomas.
3. Fisioterapia de suelo pélvico
Éste es uno de los puntos más interesantes.
Muchas personas con cistitis intersticial presentan músculos del suelo pélvico excesivamente tensos.
En estos casos no necesitamos empezar automáticamente a «fortalecerlos».
Necesitamos primero valorar si están:
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Contraídos.
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Doloridos.
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Hipersensibles.
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Presentan puntos gatillo.
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Son incapaces de relajarse correctamente.
Un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico puede trabajar mediante técnicas manuales, liberación miofascial, respiración y ejercicios específicos.
A veces el problema no es que el suelo pélvico sea débil.
Es que no sabe dejar de apretar.
4. Frío y calor
Éste es uno de los recursos caseros más sencillos durante un brote.
Cuando predominan los espasmos o el dolor muscular podemos utilizar una bolsa de agua caliente o almohadilla térmica sobre el abdomen.
El calor ayuda a relajar la musculatura y puede resultar especialmente agradable cuando existe tensión pélvica.
Cuando predomina el ardor uretral, algunas personas prefieren el frío.
Podemos utilizar una botella fría o congelada siempre envuelta en una tela, evitando el contacto directo con la piel.
Podemos probar frío, calor o alternarlos y observar cuál funciona mejor en nuestro caso.
Como norma práctica, no mantendremos ninguno de los dos aplicado continuamente durante demasiado tiempo; podemos retirarlo aproximadamente cada 20 minutos y valorar cómo responde la zona.
En la cistitis intersticial no existe una única vejiga
Ésta es quizá la parte más frustrante de esta enfermedad.
Lo que desencadena un brote terrible en una persona puede no producir absolutamente nada en otra.
Por eso resulta tan útil observar patrones.
¿Qué comí?
¿Qué bebí?
¿Estaba especialmente estresada?
¿He dormido mal?
¿He mantenido relaciones sexuales?
¿He estado muchas horas sentada?
¿Estoy estreñida?
¿Tengo el suelo pélvico excesivamente tenso?
¿He tomado café, alcohol, tomate, cítricos o algún alimento que mi vejiga tolere mal?
La cistitis intersticial no consiste únicamente en buscar algo que «mate una bacteria», porque precisamente podemos tener todos los síntomas de una cistitis sin que exista una infección urinaria.
Aquí tenemos que aprender a conocer esa vejiga.
Identificar qué la irrita, qué la calma y qué factores están manteniendo el dolor puede proporcionarnos mucha más información que acumular remedios uno detrás de otro.


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