Qué son los liposomados y para qué sirven

¿Qué son los liposomados?

En los últimos años, los suplementos liposomados han ganado mucha popularidad como una forma diferente de administrar vitaminas, minerales y otros nutrientes.

Vitamina C liposomal, vitamina D, minerales, glutatión, cúrcuma... Cada vez encontramos más nutrientes formulados mediante esta tecnología.

Pero normalmente también son productos más caros.

Así que antes de decidir si merece la pena pagar más por ellos conviene entender qué significa realmente que un suplemento sea liposomado y qué ventajas puede ofrecernos.

¿Qué es un liposoma?

La base de esta tecnología son los liposomas.

Los liposomas son estructuras microscópicas parecidas a diminutas burbujas, rodeadas por una o varias capas formadas principalmente por fosfolípidos.

Y precisamente aquí está lo interesante.

Los fosfolípidos poseen una parte que tiene afinidad por el agua y otra que tiene afinidad por las grasas. Cuando se encuentran en determinadas condiciones dentro de una solución acuosa pueden organizarse espontáneamente formando pequeñas vesículas.

Estas vesículas pueden utilizarse para encapsular y transportar diferentes sustancias.

La estructura resulta especialmente interesante porque nuestras propias membranas celulares también están formadas fundamentalmente por una bicapa de fosfolípidos.

¿Cómo funciona la tecnología liposomal?

Hace décadas que se estudia la posibilidad de utilizar los liposomas como sistemas de transporte de diferentes sustancias.

De hecho, la tecnología liposomal no nació con los complementos alimenticios. Se ha utilizado también en el ámbito farmacéutico como sistema de administración de determinados medicamentos.

La idea consiste en introducir o asociar un compuesto a estas pequeñas estructuras de fosfolípidos.

Dependiendo de las características del compuesto, puede quedar:

  • en el interior acuoso del liposoma;
  • integrado en su membrana lipídica;
  • o asociado a su superficie.

Esto permite trabajar tanto con sustancias hidrosolubles como liposolubles.

¿Para qué sirven los liposomas en los suplementos?

Uno de los principales problemas de cualquier suplemento oral es que el nutriente tiene que recorrer un camino bastante complicado antes de llegar a nuestro organismo.

Debe atravesar el aparato digestivo, enfrentarse a cambios de pH, enzimas digestivas y otras condiciones que pueden alterar determinados compuestos y, finalmente, conseguir ser absorbido.

La encapsulación liposomal busca principalmente:

proteger el nutriente y facilitar su llegada hasta el lugar donde pueda ser absorbido.

La membrana de fosfolípidos puede proporcionar cierto grado de protección frente al entorno gastrointestinal y modificar la forma en que el compuesto interactúa con las membranas intestinales.

Dependiendo del nutriente y de la formulación utilizada, esto puede traducirse en una mayor biodisponibilidad.

Es decir, una mayor proporción del compuesto puede llegar a estar disponible para nuestro organismo.

¿Por qué los fosfolípidos son tan interesantes?

Los fosfolípidos no son materiales extraños para nuestro cuerpo.

Son componentes fundamentales de las membranas celulares.

Su particular estructura les permite organizarse formando bicapas capaces de separar el interior y el exterior de las células y participar en numerosos procesos relacionados con el intercambio de sustancias.

Los liposomas aprovechan precisamente esta característica.

Al estar constituidos por fosfolípidos, pueden interactuar de manera especialmente interesante con las membranas biológicas y con los procesos de absorción y transporte.

¿Los liposomas protegen los nutrientes durante la digestión?

Esta es una de las principales razones por las que se utiliza esta tecnología.

Algunos nutrientes y compuestos son relativamente sensibles al entorno gastrointestinal.

La encapsulación puede ayudar a proteger parcialmente el compuesto frente a determinadas condiciones digestivas, aunque el grado de protección dependerá de cómo esté fabricado el producto.

No todos los liposomas tienen el mismo tamaño, estabilidad, composición ni capacidad de encapsulación.

Por eso poner simplemente la palabra «liposomal» en una etiqueta no garantiza que todos los productos funcionen igual.

La tecnología utilizada importa.

¿Se absorben mejor los suplementos liposomados?

Esta es probablemente la pregunta más importante.

Y la respuesta es:

depende del nutriente y de la formulación.

La tecnología liposomal puede mejorar la solubilidad, estabilidad o absorción de determinados compuestos y por eso resulta especialmente interesante para sustancias que presentan problemas de biodisponibilidad.

Pero no podemos afirmar que cualquier nutriente, simplemente por presentarse en formato liposomal, vaya a absorberse siempre mucho mejor que cualquier otra forma disponible.

Hay que valorar:

  • qué nutriente contiene;
  • qué forma química se ha utilizado;
  • qué fosfolípidos forman el liposoma;
  • su estabilidad;
  • el tamaño de las partículas;
  • la calidad de fabricación;
  • y la cantidad realmente encapsulada.

¿Qué nutrientes pueden encontrarse liposomados?

Actualmente podemos encontrar numerosos complementos elaborados mediante esta tecnología.

Entre los más habituales están:

  • vitamina C;
  • vitamina D;
  • vitaminas del grupo B;
  • minerales;
  • glutatión;
  • coenzima Q10;
  • curcumina;
  • diferentes antioxidantes;
  • extractos vegetales.

La utilidad del formato liposomal será diferente en cada caso.

¿Qué ocurre después de tomarlos?

Una vez ingerido el suplemento, las estructuras liposomales entran en contacto con el aparato digestivo.

Los fosfolípidos pueden interactuar con las estructuras intestinales y participar en diferentes procesos de digestión y absorción.

Parte de sus componentes puede incorporarse posteriormente a los sistemas normales de transporte de lípidos del organismo.

Por eso resulta demasiado simplista imaginar el liposoma como una pequeña nave que atraviesa intacta todo el cuerpo hasta encontrar exactamente «la célula que necesita la vitamina».

La realidad es bastante más compleja.

Pero la idea que hizo interesante esta tecnología sigue siendo la misma:

utilizar una estructura basada en fosfolípidos como vehículo para proteger y mejorar la disponibilidad de determinados compuestos.

¿Merece la pena pagar más por un liposomado?

No necesariamente en todos los casos.

Si un nutriente ya presenta una excelente absorción en una formulación convencional, pagar mucho más simplemente porque aparezca la palabra «liposomal» en el envase puede no aportar una ventaja especialmente importante.

En cambio, para determinados nutrientes con problemas de estabilidad, solubilidad o biodisponibilidad, una buena formulación liposomal puede resultar muy interesante.

Por eso no elegiría un complemento únicamente por su tecnología.

Primero preguntaría:

¿Qué quiero tomar? ¿Para qué? ¿Qué forma del nutriente contiene? ¿Y qué ventaja me proporciona en este caso concreto que sea liposomal?

Liposomado no significa simplemente mezclar un nutriente con grasa

Esta es otra diferencia importante.

Para que exista realmente una formulación liposomal tienen que haberse formado vesículas de fosfolípidos capaces de encapsular o transportar el compuesto.

No basta con añadir lecitina o algún tipo de grasa a una vitamina y llamarla liposomal.

La calidad de fabricación y la estabilidad de esas estructuras son parte fundamental del producto.

Entonces, ¿qué son y para qué sirven los liposomados?

Podemos resumirlo de una manera muy sencilla.

Un suplemento liposomado utiliza pequeñas estructuras formadas por fosfolípidos para encapsular o transportar vitaminas, minerales u otros compuestos.

Su finalidad es principalmente proteger el compuesto, mejorar determinadas características de su transporte y, en algunos casos, aumentar su biodisponibilidad.

Es una tecnología muy interesante.

Pero, como ocurre tantas veces en nutrición, no necesitamos convertir una buena herramienta en una solución mágica.

Un liposomado de calidad puede ofrecer ventajas.

La cuestión es saber cuándo esas ventajas realmente nos interesan.

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