Que son las Sales de Schüssler

Las Sales de Schüssler reciben su nombre del médico alemán Wilhelm Heinrich Schüssler, que desarrolló en el siglo XIX un sistema terapéutico basado inicialmente en doce sales minerales presentes en los tejidos del organismo.

Para entender qué son y, sobre todo, por qué Schüssler llegó a utilizarlas de esta manera, merece la pena conocer un poco su historia.

Wilhelm Heinrich Schüssler nació en Bad Zwischenahn, cerca de Oldenburg (Alemania), en 1821. Debido a los escasos ingresos de su padre tuvo que ayudar económicamente a su familia y durante años trabajó como profesor de idiomas.

A los 31 años comenzó sus estudios de Medicina y pasó por diferentes universidades europeas hasta obtener finalmente su titulación. Después se instaló en Oldenburg, donde abrió su consulta médica y ejerció durante años.

Schüssler trabajó inicialmente con homeopatía, pero después de aproximadamente quince años comenzó a plantearse una cuestión que terminaría cambiando completamente el rumbo de su trabajo.

La homeopatía disponía ya de una enorme cantidad de remedios y él buscaba desarrollar un sistema mucho más sencillo, basado en un número reducido de sustancias que estuvieran directamente relacionadas con la composición y funcionamiento de los tejidos humanos.

Aquí fueron fundamentales las ideas que estaban apareciendo en la fisiología y patología celular del siglo XIX.

De la célula a las Sales de Schüssler

Uno de los autores que influyó especialmente en Schüssler fue el fisiólogo holandés Jacob Moleschott, que había estudiado la importancia de las sustancias minerales presentes en los tejidos.

La idea que llamó la atención de Schüssler era muy sencilla pero, para aquella época, enormemente sugerente: después de eliminar mediante combustión la materia orgánica de los tejidos permanecían unas cenizas constituidas por sustancias minerales.

Calcio, fósforo, potasio, sodio, hierro, magnesio y otros elementos formaban parte de huesos, sangre y diferentes tejidos.

A esto se unieron los trabajos sobre patología celular desarrollados durante el siglo XIX, especialmente los de Rudolf Virchow, que situaban a la célula en el centro de los procesos fisiológicos y patológicos.

Schüssler comenzó entonces a preguntarse qué ocurriría si determinadas alteraciones del organismo estuvieran relacionadas con una distribución o utilización inadecuada de esas sustancias minerales.

De esa pregunta nació su método.

Inicialmente seleccionó doce sales minerales o sales tisulares, que consideró fundamentales para el funcionamiento normal de las células y los tejidos.

¿Son homeopatía las Sales de Schüssler?

Ésta es una pregunta que todavía hoy genera bastante confusión.

Schüssler conocía perfectamente la homeopatía y utilizó técnicas de trituración y dilución procedentes de ella para preparar sus sales.

Pero progresivamente quiso diferenciar su método de la homeopatía clásica.

La homeopatía trabaja con el principio de similitud y dispone de un número enorme de sustancias de origen vegetal, mineral y animal.

Schüssler planteó otra cosa.

Él quería trabajar con sales minerales fisiológicamente presentes en el organismo, administradas en una forma finamente dividida.

Por eso llamó a su método bioquímica y a sus preparados, remedios bioquímicos.

La palabra hacía referencia precisamente a la química de la vida: bios, vida, y química.

Su objetivo era desarrollar un sistema sencillo con unas pocas sales fundamentales en lugar de manejar la enorme cantidad de remedios existentes en homeopatía.

Por tanto, las Sales de Schüssler nacieron bajo una clara influencia homeopática, especialmente en su preparación, pero Schüssler terminó considerando que había desarrollado un sistema terapéutico propio.

¿Por qué están diluidas las Sales de Schüssler?

Aquí encontramos otra de las características fundamentales de su sistema.

Schüssler no pretendía administrar grandes cantidades de minerales como hacemos cuando utilizamos un complemento de magnesio, hierro, calcio o potasio para proporcionar una cantidad nutricional significativa.

Su planteamiento era diferente.

Consideraba que el problema podía encontrarse en la utilización y distribución celular de las sales minerales, y buscaba administrarlas en una forma finamente dividida y fácilmente disponible.

Por eso utilizó trituraciones y diluciones decimales.

Las potencias que encontramos tradicionalmente con mayor frecuencia son D6 y D12, dependiendo de la sal.

Y ésta es una diferencia fundamental que conviene entender.

Una Sal de Schüssler de Magnesium phosphoricum no es lo mismo que tomar un complemento nutricional de magnesio.

Una cosa es utilizar una sal tisular dentro del sistema bioquímico de Schüssler y otra aportar cientos de miligramos de un mineral cuando queremos cubrir una necesidad nutricional.

Pueden coexistir, pero no son intercambiables.

Las bases del método del Dr. Schüssler

Schüssler desarrolló su sistema alrededor de una idea central: el funcionamiento normal de la célula depende de una nutrición mineral adecuada y de la correcta utilización de esas sustancias minerales.

A partir de ahí estableció una serie de principios que constituyen la base de su bioquímica.

Consideraba que un metabolismo celular normal requería una nutrición celular adecuada y que los nutrientes podían ser tanto orgánicos como inorgánicos.

Dentro de los componentes inorgánicos concedió especial importancia a sus sales tisulares.

Cuando se alteraba la capacidad de las células para asimilar, distribuir o utilizar correctamente estos constituyentes minerales, Schüssler consideraba que también podía alterarse su funcionamiento.

Su propuesta consistía en administrar la sal correspondiente en una forma finamente dividida con el objetivo de favorecer el restablecimiento del equilibrio bioquímico celular.

Ésta es la idea que vertebra todo el sistema.

No se trata simplemente de decir: «me falta calcio, tomo Calcium phosphoricum».

La elección tradicional de una Sal de Schüssler tiene en cuenta el tejido, función, síntomas y características que se asocian a cada una de las sales.

Por eso el método terminó desarrollando una materia médica propia.

Las 12 Sales de Schüssler

Las doce sales tisulares clásicas son:

  1. Calcium fluoratum – fluoruro cálcico.

  2. Calcium phosphoricum – fosfato cálcico.

  3. Ferrum phosphoricum – fosfato de hierro.

  4. Kalium chloratum – cloruro potásico.

  5. Kalium phosphoricum – fosfato potásico.

  6. Kalium sulfuricum – sulfato potásico.

  7. Magnesium phosphoricum – fosfato magnésico.

  8. Natrium chloratum – cloruro sódico.

  9. Natrium phosphoricum – fosfato sódico.

  10. Natrium sulfuricum – sulfato sódico.

  11. Silicea – sílice.

  12. Calcium sulfuricum – sulfato cálcico.

Cada una fue asociándose a determinados tejidos, funciones y signos característicos.

Por ejemplo, Ferrum phosphoricum se convirtió en una de las sales clásicamente utilizadas en las primeras fases de procesos inflamatorios; Magnesium phosphoricum quedó especialmente relacionado con espasmos y dolores de tipo espasmódico; Kalium phosphoricum con sistema nervioso, agotamiento y cansancio; y Silicea con tejido conjuntivo, piel, cabello y uñas.

Pero esto ya nos lleva a otro tema mucho más amplio: para qué sirve cada una de las 12 Sales de Schüssler, que explico por separado en la guía dedicada a ellas.

Después llegaron las sales complementarias

El sistema tampoco terminó exactamente con las doce sales originales.

Posteriormente se incorporaron otras sales que actualmente conocemos como sales complementarias, ampliando las posibilidades de la bioquímica de Schüssler.

Esto explica por qué podemos encontrar numeraciones superiores al número 12 aunque continuamente hablemos de «las 12 Sales de Schüssler».

Las doce primeras constituyen el sistema clásico desarrollado por Schüssler; las posteriores se incorporaron después.

Conviene saberlo porque, de lo contrario, alguien empieza estudiando doce sales, encuentra un frasco con el número 17, 18 o 22 y piensa que le han cambiado el sistema a mitad del camino.

No. Simplemente está delante de una de las sales complementarias.

¿Cómo se elige una Sal de Schüssler?

Aunque son relativamente sencillas de utilizar, no consiste únicamente en asociar una enfermedad a un número.

Tradicionalmente se observa el tipo de molestia, tejido afectado, momento en el que aparece, características de los síntomas y otros signos que orientan hacia una sal determinada.

También pueden utilizarse combinaciones de varias sales cuando interesa trabajar diferentes aspectos de un mismo terreno.

Ésta es una de las razones por las que existen las conocidas biocombinaciones.

En molestias sencillas muchas personas las utilizan como parte de su botiquín doméstico. Cuando el problema es más complejo, la elección cambia bastante porque ya no estamos buscando simplemente «la sal para esto», sino intentando comprender qué sales encajan realmente en el cuadro de esa persona.

¿Son suplementos minerales?

No en el sentido nutricional habitual.

Ésta es probablemente una de las confusiones más frecuentes.

Si una persona presenta una carencia nutricional importante de hierro, no sustituimos el aporte necesario de hierro por Ferrum phosphoricum D12.

Si necesitamos proporcionar magnesio nutricionalmente, utilizamos una fuente de magnesio en una cantidad adecuada.

Las Sales de Schüssler trabajan desde otro concepto y con cantidades diferentes.

Su función dentro del método bioquímico no consiste en aportar grandes cantidades de minerales, sino en utilizar esas sales finamente divididas según los principios establecidos por Schüssler.

Comprender esta diferencia evita muchísimos errores.

Seguridad de las Sales de Schüssler

Las Sales de Schüssler se utilizan tradicionalmente como preparados suaves y generalmente bien tolerados.

Debido a las diluciones utilizadas, la cantidad material de mineral que aportan es muy pequeña comparada con la de un complemento nutricional convencional.

Por eso tampoco tienen las mismas precauciones que tomar dosis elevadas de determinados minerales.

Sin embargo, debemos mirar los excipientes.

Muchos comprimidos tradicionales de Sales de Schüssler utilizan lactosa como vehículo. Dependiendo del fabricante podemos encontrar otras presentaciones y excipientes.

Esto es especialmente importante cuando existe intolerancia importante a alguno de ellos o necesitamos evitar determinados ingredientes.

También conviene diferenciar la seguridad de la propia sal diluida de la situación que estamos intentando resolver.

Que podamos utilizar una Sal de Schüssler no significa que debamos ignorar un síntoma importante que necesita valoración.

Una terapia pequeña que terminó haciéndose enorme

Quizá lo más curioso de la historia sea que Schüssler desarrolló su método precisamente porque quería simplificar.

Venía de trabajar con una enorme materia médica homeopática y buscaba un sistema reducido, comprensible y basado en unas pocas sustancias minerales relacionadas con los tejidos humanos.

Comenzó con doce.

Y más de un siglo después seguimos hablando de ellas.

Las Sales de Schüssler constituyen un sistema propio dentro de las terapias naturales, nacido de la medicina y la fisiología celular del siglo XIX, influido por la homeopatía pero desarrollado con una idea diferente: trabajar con las sales minerales que Schüssler consideraba fundamentales para la química de la vida y el equilibrio celular.

Ésa es la base que necesitamos comprender antes de empezar a estudiar para qué sirve cada una.

Este contenido tiene carácter educativo e informativo. Las Sales de Schüssler no sustituyen el aporte nutricional de un mineral cuando existe una necesidad o deficiencia que requiere cantidades nutricionales específicas.

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