
¿Has oído hablar de los planes detox?
Aunque en los últimos años se han puesto de moda, la idea que hay detrás de ellos es bastante sencilla: durante un periodo determinado prestamos especial atención a nuestra alimentación y nuestros hábitos para reducir la carga de sustancias que perjudican al organismo y favorecer sus propios procesos de eliminación.
Nuestro cuerpo dispone de diferentes órganos y sistemas encargados continuamente de transformar y eliminar sustancias de desecho. El hígado, los riñones, el intestino, los pulmones y la piel participan, de diferentes maneras, en estos procesos.
Sin embargo, nuestro estilo de vida también importa. Una alimentación desequilibrada, el exceso de productos ultraprocesados, alcohol y azúcares, determinados medicamentos, el tabaco, la contaminación o incluso una mala función intestinal pueden aumentar el trabajo que tiene que realizar el organismo.
Un plan detox busca precisamente reducir durante un tiempo esa carga y, al mismo tiempo, proporcionar nutrientes que ayuden al organismo a realizar correctamente sus funciones.
No hace falta estar enfermo para plantearse una depuración. De hecho, tradicionalmente este tipo de programas se han utilizado en determinados momentos del año o después de periodos de excesos alimentarios, con el objetivo de recuperar unos hábitos más saludables.
¿Cómo hacer un plan detox saludable?
Un programa de alimentación de desintoxicación no debería consistir simplemente en dejar de comer o pasarse varios días alimentándose únicamente de zumos.
Se trata de un régimen especial que se realiza durante un periodo determinado y que debe mantener un equilibrio suficiente para que el organismo continúe recibiendo los nutrientes que necesita.
En general, estos programas se plantean durante periodos cortos y no deberían convertirse en una alimentación restrictiva mantenida en el tiempo. Si eliminamos durante demasiado tiempo grupos completos de alimentos podemos terminar provocando precisamente lo contrario de lo que buscábamos: carencias nutricionales y un organismo peor nutrido.
Durante un plan detox podemos dar prioridad a:
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verduras y hortalizas;
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frutas;
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alimentos ricos en fibra;
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alimentos ricos en antioxidantes;
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grasas de buena calidad;
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alimentos con propiedades depurativas;
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una correcta hidratación.
Al mismo tiempo, podemos reducir temporalmente aquellos alimentos que suelen sobrecargar nuestra alimentación: alcohol, exceso de azúcar, bollería, fritos, ultraprocesados y productos de escaso valor nutricional.
Pero para mí hay otra parte importante: un detox no debería servir para pasar unos días siendo muy bueno y después volver exactamente a los mismos hábitos.
Puede utilizarse como punto de partida para observar cómo estamos comiendo, qué cosas nos están sentando mal y qué hábitos podemos mejorar de manera permanente.
¿Qué alimentos incluir en un plan detox?
No existe un único alimento capaz de "limpiar" por sí solo el organismo. Lo interesante es el conjunto de la alimentación.
Las verduras de hoja verde, las crucíferas, alcachofa, apio, cebolla, ajo, remolacha, frutas del bosque, cítricos y otros alimentos vegetales proporcionan fibra, vitaminas, minerales y diferentes sustancias antioxidantes.
También es importante beber suficiente agua y mantener un tránsito intestinal adecuado. No tiene demasiado sentido hablar de depuración si existe un estreñimiento importante y las sustancias que el organismo intenta eliminar permanecen demasiado tiempo en el intestino.
Dependiendo de cada persona, también pueden utilizarse determinadas plantas medicinales y complementos nutricionales destinados a apoyar el hígado, el intestino o los procesos naturales de eliminación. Aquí sí conviene individualizar, porque no todas las plantas depurativas ni todos los complementos son adecuados para todo el mundo.
Beneficios de un plan detox
Uno de los principales objetivos de un plan detox es disminuir temporalmente la carga de sustancias poco saludables y aumentar, al mismo tiempo, el consumo de alimentos ricos en nutrientes, vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes.
Esto puede ayudarnos a:
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mejorar las digestiones;
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recuperar un tránsito intestinal más regular;
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disminuir la sensación de pesadez;
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reducir la hinchazón;
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mejorar la calidad general de la alimentación;
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aumentar el consumo de frutas y verduras;
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recuperar una hidratación adecuada;
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controlar mejor el apetito y los ataques de ansiedad por determinados alimentos;
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favorecer el control del peso cuando existe sobrepeso;
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recuperar energía y sensación de bienestar.
Además, muchas personas descubren durante estos programas hasta qué punto determinados hábitos estaban afectando a su bienestar. A veces no es lo que añadimos durante un detox lo que produce el cambio, sino todo aquello que dejamos de consumir durante unos días.
Un plan detox no tiene que ser extremo
Depurar el organismo no significa castigarlo.
No hace falta pasar hambre, vivir a base de zumos verdes ni hacer dietas imposibles. Un buen programa debe seguir aportando proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales suficientes y adaptarse a las necesidades de cada persona.
Y esta diferencia es importante porque bajo la palabra detox se venden programas completamente distintos: desde una alimentación limpia y bien diseñada hasta auténticas barbaridades nutricionales.
El objetivo debería ser siempre el mismo: quitar trabajo innecesario al organismo, aportar buenos nutrientes y favorecer que sus sistemas naturales de eliminación puedan funcionar correctamente.
Y, sobre todo, aprovechar esos días para introducir cambios que podamos mantener después.
Aviso: Este artículo tiene carácter meramente informativo y educativo y no sustituye el diagnóstico, tratamiento ni seguimiento de un profesional sanitario. Si padeces alguna enfermedad, tomas medicación, estás embarazada o en periodo de lactancia, consulta con un profesional antes de realizar cambios importantes en tu alimentación o utilizar complementos alimenticios.


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