
El enfoque de la belleza está cambiando. Cada vez hablamos más de belleza holística, un concepto que desdibuja los límites entre belleza, salud y bienestar y que parte de algo bastante lógico: para tener una piel bonita no basta con utilizar una buena crema.
La alimentación, el descanso, el estrés, la actividad física, la contaminación, el estado de nuestro intestino y los nutrientes de los que dispone nuestro organismo también terminan reflejándose en nuestra piel, nuestro cabello y nuestras uñas.
Aquí es donde aparece la nutricosmética.
Comprender y adoptar la nutricosmética significa, en cierto modo, cambiar el enfoque tradicional de la belleza. En lugar de actuar únicamente desde fuera mediante cremas, sérums o mascarillas, consiste en nutrir la piel desde dentro, utilizando nutrientes, micronutrientes y otros principios activos que pueden contribuir a mantener su estructura, hidratación y capacidad de protección.
¿Qué es la nutricosmética?
La nutricosmética incluye los complementos alimenticios destinados al cuidado de la piel, el cabello y las uñas desde el interior.
No sustituye a una buena alimentación ni al cuidado cosmético externo. Es una herramienta más dentro de una visión mucho más completa del cuidado personal.
La piel está sometida diariamente a múltiples agresiones: radiación solar, contaminación, humo del tabaco, estrés, falta de descanso, alteraciones hormonales, inflamación o una alimentación poco adecuada.
La nutricosmética busca proporcionar al organismo determinados nutrientes que necesita para mantener sus estructuras y sus propios mecanismos de reparación y protección.
Sus aplicaciones son muy variadas: desde el cuidado del cabello quebradizo o las uñas frágiles hasta mejorar la hidratación, elasticidad y aspecto de la piel o ayudar a protegerla frente al envejecimiento prematuro.
Y, por supuesto, una dieta saludable continúa siendo la mejor manera de nutrirse para estar bien tanto por dentro como por fuera. Los nutricosméticos, como su propio nombre indica, son complementos.
Principales nutricosméticos
No existe un único suplemento para la piel. Dependiendo de lo que queramos conseguir podemos utilizar nutrientes completamente diferentes.
Omega-3
Los ácidos grasos omega-3 participan en la regulación de los procesos inflamatorios y forman parte de las membranas celulares.
Por eso resultan especialmente interesantes para el mantenimiento de la piel y en situaciones donde existe inflamación, sequedad o alteración de la barrera cutánea.
También son interesantes para el cuero cabelludo, especialmente cuando existe un componente inflamatorio alrededor de los folículos pilosos.
Ácido hialurónico
El ácido hialurónico destaca especialmente por su capacidad para retener agua.
Aunque lo conocemos fundamentalmente por su utilización en cosmética tópica y medicina estética, también existe ácido hialurónico para administración oral.
Se utiliza principalmente para favorecer la hidratación, elasticidad y aspecto general de la piel y ayudar a reducir la apariencia de las pequeñas arrugas asociadas a la pérdida de hidratación.
Colágeno
El colágeno constituye una parte fundamental de la estructura de la piel y también está presente en huesos, tendones, cartílagos y otros tejidos conjuntivos.
Con el paso de los años disminuye su producción y se modifica su organización.
Los suplementos de colágeno aportan péptidos y aminoácidos que el organismo puede utilizar dentro de sus procesos de renovación de los tejidos.
Por esta razón es uno de los grandes clásicos de la nutricosmética para piel, cabello y uñas, además de utilizarse ampliamente para articulaciones y músculos.
Zinc
El zinc participa en la división celular, la síntesis de proteínas, el sistema inmunitario y numerosos procesos de reparación de los tejidos.
En nutricosmética resulta especialmente interesante para la piel, el cabello y las uñas.
También participa en el funcionamiento normal de las glándulas sebáceas y es uno de los minerales que suelo tener en cuenta cuando existen alteraciones del cuero cabelludo, caída del cabello o problemas de piel.
Selenio
El selenio forma parte de importantes sistemas antioxidantes del organismo y ayuda a proteger las células frente al estrés oxidativo.
Resulta especialmente interesante cuando buscamos proteger la piel frente a los factores que aceleran su envejecimiento.
También participa en el metabolismo de las hormonas tiroideas, otra razón por la que debemos tenerlo en cuenta cuando hablamos del cabello.
Manganeso
El manganeso participa en diferentes procesos enzimáticos y en la formación del tejido conjuntivo.
Durante la síntesis de los tejidos interviene como cofactor de enzimas relacionadas con el metabolismo de componentes necesarios para la formación del colágeno.
Es uno de esos minerales de los que se habla poco en cosmética, pero que no deberíamos olvidar.
Vitamina E
La vitamina E es uno de nuestros principales antioxidantes liposolubles.
Ayuda a proteger las membranas celulares frente al estrés oxidativo provocado por factores como la contaminación, el humo del tabaco o la exposición solar.
Por eso resulta especialmente interesante en programas destinados al envejecimiento cutáneo y la protección de la piel.
También participa en el mantenimiento del cuero cabelludo y suele formar parte de fórmulas destinadas al cabello.
Vitamina B5 o ácido pantoténico
La vitamina B5 participa en el metabolismo energético y en la formación de la coenzima A.
Es especialmente interesante para las pieles grasas o con tendencia al acné y aparece con frecuencia en fórmulas destinadas al cuidado de la piel y el cabello.
Las vitaminas del grupo B, en general, son importantes para tejidos de renovación rápida y suelen aparecer combinadas en los suplementos destinados al cabello.
Vitamina C
Si hablamos de piel, la vitamina C merece un lugar destacado.
Es necesaria para la síntesis normal de colágeno. Cuando el organismo no dispone de suficiente vitamina C, la formación adecuada de este tejido se ve comprometida.
También actúa como antioxidante.
Por eso resulta especialmente interesante cuando existe flacidez, envejecimiento cutáneo o pérdida de firmeza.
Además, favorece la absorción del hierro, otro nutriente que debemos tener presente cuando existe caída del cabello.
Curcumina
La curcumina es uno de los principios activos más conocidos de la cúrcuma y destaca especialmente por sus propiedades antioxidantes y su participación en la regulación de los procesos inflamatorios.
En nutricosmética resulta interesante cuando queremos trabajar sobre el componente inflamatorio asociado al envejecimiento o a determinados problemas cutáneos.
DIM y glutatión
Cuando consumimos vegetales crucíferos aportamos glucosinolatos y compuestos como el indol-3-carbinol, a partir del cual puede formarse DIM o diindolilmetano.
El DIM resulta especialmente interesante por su relación con el metabolismo hormonal.
El glutatión, por su parte, es uno de los principales sistemas antioxidantes del organismo y participa en numerosos procesos de transformación y eliminación de sustancias.
Esta combinación puede resultar particularmente interesante cuando existen problemas de piel relacionados con desequilibrios hormonales, como determinados tipos de acné.
Probióticos
Aquí entramos en un terreno que cada vez me parece más interesante: la relación entre intestino y piel.
Cuando nuestra microbiota intestinal se desequilibra hablamos de disbiosis. Y ese desequilibrio puede repercutir mucho más allá del propio intestino.
El denominado eje intestino-piel ayuda a comprender por qué determinados problemas digestivos pueden aparecer asociados a alteraciones cutáneas.
Los probióticos pueden resultar interesantes dentro de un abordaje destinado a mejorar el equilibrio de la microbiota y, de forma indirecta, el estado de la piel.
Prebióticos
Los prebióticos son sustancias que sirven de alimento a determinadas bacterias beneficiosas de nuestra microbiota.
Por eso probióticos y prebióticos pueden complementarse.
Si queremos trabajar sobre la piel desde dentro, no siempre debemos mirar directamente a la piel. A veces tenemos que empezar por el intestino.
Colina
La colina es un nutriente esencial que participa, entre otras muchas funciones, en la formación de fosfolípidos de las membranas celulares y de acetilcolina.
También está estrechamente relacionada con el metabolismo hepático de las grasas.
Puede resultar interesante dentro de un enfoque global en el que intestino, hígado, metabolismo y piel se contemplen como sistemas relacionados y no como compartimentos independientes.
Astaxantina
La astaxantina es un carotenoide de gran capacidad antioxidante que ha despertado mucho interés dentro de la nutricosmética.
Su estructura le permite integrarse en las membranas celulares y participar en su protección frente al estrés oxidativo.
Se utiliza especialmente para ayudar a proteger la piel frente al fotoenvejecimiento, mejorar su hidratación, elasticidad y textura y reducir la apariencia de pequeñas líneas de expresión.
Ácido fúlvico
El ácido fúlvico forma parte de las sustancias húmicas y destaca por su contenido en compuestos orgánicos y minerales y por su capacidad para interactuar con diferentes nutrientes.
Resulta especialmente interesante dentro de estrategias destinadas a mejorar el terreno nutricional y el equilibrio general del organismo.
Por esta razón también puede tener su lugar cuando trabajamos problemas de piel desde un enfoque global.
MSM
El MSM o metilsulfonilmetano es una fuente orgánica de azufre.
El azufre forma parte de numerosos compuestos del organismo y está relacionado con la estructura de tejidos como piel, cabello, uñas y tejido conjuntivo.
El MSM se utiliza especialmente para ayudar al mantenimiento del colágeno y del tejido conjuntivo, por lo que aparece con frecuencia combinado con colágeno, vitamina C y otros nutrientes.
Enzimas digestivas
Puede parecer extraño encontrar enzimas digestivas dentro de un artículo sobre nutricosmética, pero tiene bastante lógica.
Podemos tomar el mejor suplemento del mundo, pero antes tenemos que digerir y absorber correctamente sus nutrientes.
La capacidad digestiva puede alterarse por diferentes razones y, cuando esto sucede, también puede disminuir el aprovechamiento de determinados nutrientes.
Por eso, cuando existe una mala digestión, antes de llenar el armario de suplementos para la piel quizá deberíamos preguntarnos si estamos absorbiendo correctamente lo que ya estamos tomando.
Cómo elegir un buen nutricosmético
Elige una marca de confianza
Hoy encontramos una cantidad enorme de complementos destinados a la belleza.
Personalmente, prefiero fabricantes especializados, con fórmulas bien diseñadas y materias primas cuya procedencia y calidad podamos conocer.
Que un producto tenga una caja preciosa y la palabra beauty escrita en letras doradas no significa necesariamente que sea una buena fórmula.
Revisa los ingredientes
No mires solamente el ingrediente que aparece en letras grandes en la parte delantera del envase.
Lee la composición completa.
Comprueba las cantidades, las formas de los nutrientes, los excipientes y si realmente estás comprando una fórmula interesante o un producto lleno de ingredientes de relleno con cantidades mínimas de los principios activos importantes.
Comprueba la calidad
En nutricosmética, como en cualquier complemento alimenticio, importa mucho la calidad de la materia prima.
También recomiendo adquirir estos productos en establecimientos especializados donde exista previamente una selección de fabricantes y se pueda recibir asesoramiento.
¿Cuándo se notan los nutricosméticos?
Aquí debemos tener paciencia.
Una crema hidratante puede modificar inmediatamente la sensación de la superficie de la piel. Un nutricosmético funciona de otra manera.
Estamos proporcionando nutrientes que el organismo tiene que digerir, absorber, distribuir y utilizar en sus propios procesos de renovación.
Por eso los cambios suelen ser progresivos y pueden necesitar varias semanas.
Además, cabello, piel y uñas tienen ritmos de crecimiento y renovación diferentes. No tiene mucho sentido tomar un suplemento para el cabello durante cinco días y decidir que no funciona.
Nutricosméticos para las uñas
Cuando las uñas están débiles o quebradizas podemos valorar especialmente:
-
Zinc, para el mantenimiento normal de las uñas.
-
Selenio, relacionado también con el mantenimiento del cabello y las uñas.
-
Vitamina C, necesaria para la formación normal de colágeno.
-
Ácido fólico y vitaminas del grupo B, especialmente cuando queremos mejorar el terreno nutricional general.
-
MSM, por su aporte de azufre.
-
Colágeno, cuando además existe pérdida de firmeza o queremos trabajar sobre el tejido conjuntivo.
Nutricosméticos para el cabello
Para mejorar el estado general del cabello podemos encontrar especialmente interesantes:
-
Zinc.
-
Selenio.
-
Manganeso.
-
Omega-3.
-
Vitaminas del grupo B.
-
Vitamina C.
-
Vitamina E.
Pero ante una caída importante del cabello no debemos limitarnos automáticamente a comprar un suplemento: hay que intentar averiguar por qué se está cayendo.
Hierro, tiroides, hormonas, estrés, alimentación, inflamación, cuero cabelludo y absorción intestinal son algunas de las piezas que podemos necesitar revisar.
Nutricosmética para el acné
En una piel con tendencia al acné podemos trabajar desde diferentes ángulos.
La vitamina B5 resulta interesante cuando existe una producción excesiva de sebo.
El zinc también suele ocupar un lugar importante, mientras que curcumina y astaxantina pueden utilizarse cuando queremos trabajar especialmente sobre la inflamación y el estrés oxidativo.
Y no debemos olvidar el intestino, la microbiota y el componente hormonal, porque no todos los acnés tienen el mismo origen.
Nutricosmética para pieles sensibles
Cuando tenemos una piel especialmente sensible interesa prestar atención al componente inflamatorio y a la capacidad de la propia piel para mantener una barrera adecuada.
Podemos valorar nutrientes antioxidantes como:
-
Vitamina C.
-
Vitamina E.
-
Zinc.
-
Astaxantina.
-
Omega-3.
El colágeno y el ácido hialurónico pueden complementar el programa cuando buscamos mejorar la hidratación, elasticidad y estructura de la piel.
Y, una vez más, si existen problemas digestivos, no olvidaría revisar primero la digestión y el intestino.
Porque esta es, para mí, la parte más interesante de la nutricosmética: entender que la piel no está aislada del resto del cuerpo. Lo que vemos por fuera muchas veces también nos está contando lo que ocurre por dentro.


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