Propiedades del coral de Okinawa

El calcio de coral es una fuente natural de calcio obtenida a partir de antiguos depósitos coralinos. Uno de los más conocidos es el denominado coral de Sango o coral de Okinawa, que se hizo popular precisamente por la particular composición mineral de estas islas japonesas.

El componente principal del coral es el carbonato cálcico, pero no encontramos únicamente calcio. También contiene magnesio y diferentes minerales y oligoelementos procedentes del medio marino, lo que explica buena parte del interés que ha despertado como complemento mineral.

Propiedades del calcio de coral

Se han realizado en Japón diferentes estudios sobre el aprovechamiento del calcio procedente del coral y su utilización como fuente de este mineral.

Además de calcio y magnesio, en los análisis de diferentes corales marinos pueden encontrarse cantidades variables y trazas de otros elementos como fósforo, zinc, selenio, boro, yodo, cobre, manganeso, cromo, molibdeno, sodio y potasio, entre otros.

Su composición exacta no es siempre idéntica, porque depende del origen del coral y del posterior procesamiento.

Precisamente esta riqueza mineral fue una de las razones por las que comenzó a estudiarse el coral de Okinawa y su relación con las características del agua de estas islas.

El calcio, independientemente de su procedencia, es un mineral fundamental. No solamente forma parte de huesos y dientes. Participa también en la contracción muscular, coagulación sanguínea, transmisión nerviosa, señalización celular y actividad de numerosas enzimas.

Por eso hablar de calcio únicamente pensando en los huesos es quedarse bastante corto.

Beneficios del calcio de coral

Tradicionalmente, al coral de Okinawa se le han atribuido numerosas aplicaciones relacionadas tanto con su contenido en calcio como con el conjunto de minerales que lo acompañan.

Entre ellas encontramos su utilización para:

  • aportar calcio y otros minerales;

  • contribuir al mantenimiento de huesos y dientes;

  • ayudar a reducir la pérdida progresiva de masa ósea;

  • favorecer una correcta contracción muscular;

  • participar en la coagulación normal de la sangre;

  • intervenir en la transmisión de los impulsos nerviosos;

  • participar en el transporte y señalización a través de las membranas celulares;

  • contribuir a diferentes procesos enzimáticos y metabólicos;

  • y ayudar al equilibrio mineral del organismo.

El carbonato cálcico tiene además capacidad para neutralizar ácidos, razón por la que este tipo de calcio también se ha relacionado tradicionalmente con la acidez gástrica.

Otra de las características que hizo famoso al coral de Okinawa es precisamente su relación con el pH.

El material coralino rico en carbonatos puede elevar el pH de un medio ácido. Por eso, cuando se añade coral procesado al agua, ésta puede hacerse más alcalina.

Esta propiedad dio lugar a numerosos preparados destinados a mineralizar y alcalinizar el agua, una utilización que durante años estuvo estrechamente relacionada con el coral de Okinawa.

¿Para qué se ha utilizado el coral de Okinawa?

El calcio de coral ha tenido una enorme variedad de aplicaciones dentro de la suplementación natural.

Se ha utilizado especialmente para huesos y dientes, osteoporosis y pérdida de masa ósea, pero también ha formado parte de preparados destinados al equilibrio mineral, molestias musculares, articulaciones, acidez y diferentes alteraciones metabólicas.

A lo largo de los años también se ha relacionado con artritis y osteoartritis, hipertensión, colesterol, fatiga, psoriasis, gota, inmunidad y diferentes trastornos cardiovasculares y metabólicos.

Buena parte de estas aplicaciones no proceden exclusivamente del calcio, sino de la idea de utilizar el coral como un complejo mineral natural, en lugar de considerarlo simplemente una fuente aislada de calcio.

Y aquí es donde aparece la curiosa historia de Okinawa.

El coral, el agua y la longevidad de Okinawa

Okinawa se hizo mundialmente famosa por la extraordinaria longevidad de una parte de su población y por la elevada presencia de personas que alcanzaban edades muy avanzadas manteniendo unas condiciones de vida bastante particulares.

Esto despertó el interés de periodistas e investigadores que comenzaron a estudiar su alimentación, sus costumbres y su entorno.

Una de las peculiaridades de estas islas es su geología coralina.

Parte del terreno está formado por antiguos depósitos de coral. Cuando el agua de lluvia atraviesa estos terrenos, entra en contacto con materiales ricos en carbonato cálcico y otros minerales.

De ahí surgió el interés por estudiar la composición del agua de Okinawa y su posible relación con la ingesta mineral de sus habitantes.

El agua que atraviesa estos depósitos puede adquirir una composición mineral diferente y presentar un pH ligeramente alcalino, dependiendo de su procedencia y de las características del terreno.

Esta observación terminó dando lugar a toda una industria alrededor del llamado coral de Sango, utilizado para elaborar complementos minerales y preparados destinados a remineralizar el agua.

Posteriormente se observó algo bastante sencillo pero interesante: al introducir coral procesado en determinados líquidos, sus carbonatos pueden neutralizar parte de la acidez y elevar su pH al mismo tiempo que liberan minerales al agua.

Así nació buena parte de la fama internacional del coral de Okinawa.

Coral de Okinawa y salud ósea

Más allá de toda la historia que rodea a Okinawa, hay una razón evidente para utilizar este producto: es una fuente de calcio.

Nuestro esqueleto funciona además como una enorme reserva mineral. El tejido óseo está en constante remodelación, alternando procesos de formación y resorción durante toda la vida.

Por eso el mantenimiento de los huesos no depende únicamente de «tomar calcio». También intervienen vitamina D, magnesio, proteínas, actividad física, situación hormonal y otros nutrientes.

El coral resulta interesante precisamente porque, además del calcio, puede aportar magnesio y diferentes minerales en cantidades variables.

Y ésta es probablemente una forma bastante más completa de entenderlo que reducirlo simplemente a una pastilla de calcio.

Precauciones con el calcio de coral

Como ocurre con cualquier fuente concentrada de calcio, más cantidad no significa necesariamente mejores huesos.

Un consumo excesivo de calcio puede provocar molestias digestivas y estreñimiento y, en determinadas personas predispuestas, contribuir a problemas relacionados con el metabolismo del calcio y la formación de cálculos.

Hay que tener especial precaución cuando existen alteraciones renales, hipercalcemia o antecedentes de determinados tipos de cálculos renales.

También hay que tener en cuenta que el calcio puede interferir con la absorción de algunos medicamentos si se toman simultáneamente.

La calidad del producto es especialmente importante. Al tratarse de una materia prima de origen marino, interesa conocer su procedencia, pureza y controles de contaminantes.

Y respecto a la alergia al marisco, no debemos confundir ambas cosas. Una alergia al marisco suele producirse frente a determinadas proteínas del animal y no frente al carbonato cálcico. El origen marino de un producto no significa automáticamente que vaya a producir la misma reacción alérgica.

El coral de Okinawa resulta interesante por algo más que su contenido en calcio. Su historia reúne geología, agua, minerales, longevidad y una de las poblaciones más estudiadas del mundo, hasta convertir los antiguos arrecifes coralinos de unas pequeñas islas japonesas en una fuente mineral conocida internacionalmente.

Este artículo tiene finalidad educativa e informativa y no constituye una pauta individual de suplementación. Las necesidades de calcio dependen de la alimentación, edad, situación hormonal y características particulares de cada persona.

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