
Cuando empiezan a subir las temperaturas buscamos cualquier forma de mantener la casa fresca sin tener el aire acondicionado funcionando todo el día.
Y aquí las plantas pueden echarnos una mano.
Desde hace mucho tiempo sabemos que la vegetación ayuda a reducir el calentamiento de las ciudades. Los árboles proporcionan sombra y las plantas liberan agua mediante la transpiración, lo que contribuye a refrescar el entorno.
Esto tiene especial importancia en las grandes ciudades, donde aparece el llamado «efecto isla de calor».
El asfalto, las fachadas, los tejados y otras superficies absorben durante el día una enorme cantidad de energía solar y posteriormente van liberando ese calor. Por eso el centro de una ciudad puede mantener temperaturas bastante más elevadas que las zonas rurales que la rodean, incluso durante la noche.
Obviamente, tres plantas en el salón no pueden reproducir el efecto de un parque lleno de árboles.
Pero sí podemos utilizar la vegetación de manera inteligente, especialmente en terrazas, balcones y ventanas donde recibe directamente el sol, y de paso hacer nuestra casa bastante más agradable.
Estas tres plantas son fáciles de mantener y pueden ser una buena opción.
Lengua de tigre o sansevieria
La conocida lengua de tigre o sansevieria es probablemente una de las plantas más resistentes que podemos tener en casa.
Tolera bastante bien los ambientes secos y no necesita un riego constante, algo especialmente interesante durante el verano.
Sus hojas verticales ocupan además muy poco espacio, por lo que podemos colocarla incluso en habitaciones pequeñas.
No necesitamos pulverizarla constantemente ni mantener la tierra empapada. De hecho, uno de los errores más frecuentes con la sansevieria es precisamente regarla demasiado.
Si eres de esas personas a las que se les mueren las plantas porque se olvidan de regarlas, ésta puede convertirse en tu mejor amiga.

Árbol del caucho
El árbol del caucho o Ficus elastica es completamente diferente.
Sus enormes hojas verdes le dan un aspecto espectacular y, cuando encuentra buenas condiciones, puede crecer bastante deprisa.
Las plantas de hojas grandes presentan una superficie foliar importante y transpiran agua, aunque la cantidad dependerá de la temperatura, humedad, luz y disponibilidad de agua.
En una habitación no debemos esperar que un ficus sustituya al aire acondicionado, pero sí contribuye a crear esa sensación de ambiente verde y agradable que tanto agradecemos durante el verano.
Eso sí, hay que pensar dónde lo ponemos porque un pequeño árbol del caucho puede terminar convirtiéndose en un señor árbol del caucho.

Lazo del amor o malamadre
El lazo del amor, cinta o malamadre (Chlorophytum comosum) es otra de esas plantas agradecidas que podemos tener tanto dentro de casa como en espacios exteriores protegidos.
Sus largas hojas verdes y blancas quedan especialmente bonitas en macetas colgantes y además produce pequeños hijuelos con enorme facilidad.
Prefiere mucha luz pero agradece estar protegida del sol fuerte y directo, especialmente durante las horas centrales del verano, porque puede quemar sus hojas.
Es una buena candidata para ventanas luminosas, balcones protegidos o habitaciones en las que queramos aumentar la presencia de vegetación sin tener que dedicar media vida a cuidar las plantas.

¿Dónde colocar las plantas para combatir mejor el calor?
Aquí está realmente el truco.
Si queremos utilizar las plantas para ayudar a mantener la casa fresca, su ubicación es casi más importante que la especie que elijamos.
Una planta colocada en mitad del salón puede ser preciosa, pero no impedirá que el sol caliente directamente un ventanal. En cambio, plantas situadas en una terraza, balcón o junto a determinadas ventanas pueden proporcionar sombra sobre superficies que de otro modo recibirían directamente la radiación solar.
Podemos utilizar macetas grandes, jardineras, plantas colgantes o incluso trepadoras cuando tengamos un espacio adecuado para ellas.
Y hay otro pequeño truco de toda la vida: utilizar macetas de barro sin esmaltar. El barro cocido es un material poroso y permite que una pequeña cantidad de humedad llegue hasta su superficie exterior. Cuando esa humedad se evapora, absorbe calor y produce enfriamiento por evaporación. Es, básicamente, el mismo principio por el que un botijo consigue mantener fresca el agua.
Evidentemente, una maceta de barro no va a funcionar como un aparato de aire acondicionado, pero si tenemos varias plantas, especialmente en una terraza o balcón protegido del sol más fuerte, combinamos sombra, transpiración de las plantas y evaporación de la humedad del barro. Son pequeños efectos que, sumados, ayudan a crear un entorno más agradable.
Además, el propio riego de las plantas al atardecer puede contribuir a refrescar ligeramente estas zonas mientras se evapora parte del agua, sin necesidad de desperdiciarla regando un suelo vacío.
Y si combinamos las plantas con toldos, persianas y una buena ventilación nocturna, estaremos atacando el problema desde varios frentes.
No vamos a convertir nuestra casa en una selva tropical ni a bajar diez grados el termómetro colocando una sansevieria en una esquina. Pero introducir vegetación, especialmente en las zonas donde más pega el sol, es una forma ecológica, bonita y relativamente económica de ayudarnos a proteger la casa del calor.
Y, además, una casa llena de plantas siempre parece un poquito más fresca.
Durante episodios de calor intenso, las plantas y las medidas pasivas pueden ayudar a reducir el calentamiento de la vivienda, pero no sustituyen una climatización adecuada cuando las temperaturas interiores pueden suponer un riesgo para la salud.


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