Vitamina B1 o Tiamina: Para Qué Sirve

La vitamina B1 o tiamina es una vitamina hidrosoluble del grupo B imprescindible para transformar los nutrientes que ingerimos en energía y para el correcto funcionamiento del sistema nervioso, los músculos y el corazón.

Dentro del organismo se transforma en diferentes derivados activos, especialmente en pirofosfato de tiamina (TPP), también denominado tiamina difosfato (ThDP).

En esta forma actúa como coenzima en importantes reacciones metabólicas.

La importancia de la vitamina B1 está estrechamente relacionada con nuestra necesidad de producir energía continuamente.

Y precisamente los tejidos que más energía necesitan —como cerebro, nervios, músculos y corazón— se encuentran entre los primeros que pueden sufrir cuando la tiamina resulta insuficiente.

Propiedades de la vitamina B1 o tiamina

La tiamina participa directa o indirectamente en numerosos sistemas enzimáticos.

Su forma activa, el pirofosfato de tiamina, funciona como coenzima de varias enzimas fundamentales para el metabolismo energético.

Entre ellas encontramos:

  • Piruvato deshidrogenasa.

  • Alfa-cetoglutarato deshidrogenasa.

  • Deshidrogenasa de alfa-cetoácidos de cadena ramificada.

  • Transcetolasa.

Aunque estos nombres puedan parecer excesivamente técnicos, entender qué hacen nos permite comprender prácticamente todas las funciones de la vitamina B1.

Vitamina B1 y metabolismo de los hidratos de carbono

Una de las principales funciones de la tiamina está relacionada con el metabolismo de la glucosa y los hidratos de carbono.

Cuando ingerimos carbohidratos, nuestro organismo los transforma y utiliza mediante diferentes rutas metabólicas.

Una de ellas produce piruvato.

Para continuar aprovechando eficientemente ese piruvato dentro de las mitocondrias necesitamos la enzima piruvato deshidrogenasa.

Y esta enzima necesita tiamina.

Gracias a esta reacción podemos producir acetil-CoA, una molécula fundamental que entra posteriormente en el ciclo de Krebs para continuar obteniendo energía.

Por eso la vitamina B1 está tan estrechamente relacionada con la producción de ATP, la principal moneda energética de nuestras células.

Si falta tiamina, el problema no consiste simplemente en que falte una vitamina.

La célula comienza a tener dificultades para utilizar correctamente la glucosa y convertirla en energía.

Cuantos más hidratos de carbono consumimos, mayor importancia adquiere la tiamina

Esta relación explica una observación clásica de la nutrición.

Las necesidades de vitamina B1 están relacionadas, en parte, con la cantidad de energía que metabolizamos y especialmente con el metabolismo de los hidratos de carbono.

Cuanto mayor sea la cantidad de carbohidratos que debemos procesar, mayor será también la actividad de las rutas metabólicas en las que interviene la tiamina.

Por eso históricamente las recomendaciones de B1 llegaron a expresarse en relación con las calorías consumidas.

Y también ayuda a comprender por qué una alimentación muy rica en hidratos de carbono refinados pero pobre en micronutrientes puede resultar especialmente problemática.

Aportamos combustible, pero eliminamos parte de las herramientas que necesitamos para utilizarlo.

Vitamina B1 y mitocondrias

Las mitocondrias son las estructuras celulares especializadas en producir gran parte de nuestra energía.

La tiamina interviene en varias de las reacciones que permiten introducir los productos derivados de los nutrientes en estas rutas energéticas.

Esto explica por qué su deficiencia puede manifestarse inicialmente mediante síntomas aparentemente tan inespecíficos como:

  • Cansancio.

  • Debilidad.

  • Falta de apetito.

  • Irritabilidad.

  • Dificultades de concentración.

  • Pérdida de peso.

El organismo dispone de reservas relativamente pequeñas de vitamina B1.

Además, al tratarse de una vitamina hidrosoluble, necesitamos obtenerla regularmente mediante la alimentación.

Vitamina B1 y vía de las pentosas fosfato

La tiamina participa también en una ruta metabólica especialmente interesante: la vía de las pentosas fosfato.

Aquí interviene como coenzima de la transcetolasa.

Esta ruta permite producir, entre otras sustancias, ribosa-5-fosfato.

La ribosa es un azúcar formado por cinco átomos de carbono y constituye una pieza fundamental de los nucleótidos.

Estos nucleótidos son necesarios para fabricar:

  • ARN.

  • ADN.

  • ATP.

  • Otras moléculas celulares.

Por tanto, la vitamina B1 no participa únicamente en la obtención inmediata de energía.

También está relacionada con rutas necesarias para la síntesis y renovación celular.

Además, la vía de las pentosas fosfato produce NADPH, fundamental para numerosos procesos de reducción y para mantener algunos de nuestros sistemas antioxidantes.

Vitamina B1 y sistema nervioso

El cerebro es uno de los órganos más dependientes de un suministro continuo de glucosa y energía.

Por eso una deficiencia importante de tiamina puede afectar rápidamente al sistema nervioso.

La B1 interviene en el metabolismo energético neuronal, pero su relación con el sistema nervioso no termina ahí.

También participa indirectamente en diferentes procesos relacionados con:

  • Transmisión nerviosa.

  • Mantenimiento de las membranas neuronales.

  • Metabolismo de neurotransmisores.

  • Funcionamiento de los nervios periféricos.

Cuando la carencia se mantiene pueden aparecer alteraciones neurológicas importantes, especialmente neuropatía periférica y polineuritis.

Esto explica que históricamente la tiamina haya estado estrechamente relacionada con el estudio de diferentes neuritis.

Vitamina B1 y acetilcolina

La tiamina también se ha relacionado con el metabolismo de la acetilcolina, uno de los neurotransmisores fundamentales de nuestro sistema nervioso.

La acetilcolina participa en:

  • Contracción muscular.

  • Sistema nervioso autónomo.

  • Atención.

  • Memoria.

  • Aprendizaje.

  • Diferentes funciones digestivas.

La relación entre B1 y acetilcolina es compleja y no consiste simplemente en que la tiamina “fabrique acetilcolina”.

La disponibilidad energética neuronal y el metabolismo de compuestos necesarios para su síntesis dependen de rutas en las que participa la tiamina.

Esto vuelve a mostrarnos hasta qué punto energía y neurotransmisión están conectadas.

Una neurona no puede comunicarse correctamente si no dispone primero de energía suficiente para funcionar.

Deficiencia de vitamina B1

La enfermedad clásica producida por una deficiencia grave de tiamina es el beriberi.

Durante siglos esta enfermedad fue especialmente frecuente en determinadas regiones de Asia cuya alimentación dependía enormemente del arroz blanco pulido.

Y aquí encontramos uno de los episodios más interesantes de la historia de la nutrición.

El arroz integral conserva las capas externas del grano, donde se encuentra una parte importante de sus vitaminas y minerales.

Al pulirlo para producir arroz blanco se eliminan esas capas y con ellas gran parte de la vitamina B1.

Las poblaciones comenzaron a disponer de grandes cantidades de arroz refinado pero, paradójicamente, una alimentación aparentemente abundante podía terminar provocando una enfermedad carencial grave.

Aquellas observaciones ayudaron a demostrar que los alimentos no estaban formados únicamente por proteínas, grasas y carbohidratos.

Existían otras sustancias presentes en cantidades minúsculas pero absolutamente necesarias para mantenernos vivos.

Una de ellas era la tiamina.

Beriberi seco y beriberi húmedo

La deficiencia grave de B1 puede manifestarse de formas diferentes.

Beriberi seco

Afecta especialmente al sistema nervioso.

Puede producir:

  • Debilidad muscular.

  • Hormigueos.

  • Pérdida de sensibilidad.

  • Dolor nervioso.

  • Dificultad para caminar.

  • Atrofia muscular.

  • Neuropatía periférica.

  • Polineuritis.

Beriberi húmedo

Afecta principalmente al sistema cardiovascular.

Puede aparecer:

  • Taquicardia.

  • Vasodilatación.

  • Retención de líquidos.

  • Edemas.

  • Dificultad respiratoria.

  • Insuficiencia cardiaca.

Existe además una forma aguda especialmente grave que puede afectar al corazón y la circulación.

Esta diferencia entre beriberi seco y húmedo nos permite comprender algo importante: la misma deficiencia nutricional puede manifestarse de manera completamente diferente dependiendo del tejido más afectado.

Síntomas de falta de vitamina B1

Antes de llegar a una deficiencia extrema pueden aparecer manifestaciones menos específicas.

Entre ellas encontramos:

  • Falta de apetito.

  • Cansancio.

  • Debilidad.

  • Irritabilidad.

  • Pérdida de peso.

  • Alteraciones digestivas.

  • Estreñimiento.

  • Hormigueos.

  • Debilidad muscular.

  • Alteraciones de la sensibilidad.

  • Dificultades de concentración.

Cuando la carencia progresa pueden aparecer alteraciones neurológicas y cardiovasculares mucho más importantes.

Vitamina B1 y alcohol

Una de las situaciones en las que la tiamina adquiere especial importancia es el consumo crónico de alcohol.

El alcohol puede interferir en diferentes puntos relacionados con la vitamina B1:

  • Alimentación insuficiente.

  • Menor absorción intestinal.

  • Alteraciones en su almacenamiento.

  • Dificultades para utilizarla correctamente dentro de las células.

Por eso una persona con alcoholismo crónico puede desarrollar una deficiencia grave incluso antes de que resulte evidente mediante otros síntomas nutricionales.

Y el cerebro es especialmente vulnerable.

Encefalopatía de Wernicke y síndrome de Korsakoff

Una deficiencia grave de tiamina puede producir la denominada encefalopatía de Wernicke.

Puede manifestarse mediante alteraciones como:

  • Confusión.

  • Problemas de coordinación.

  • Alteraciones de los movimientos oculares.

  • Dificultad para caminar.

Si el déficit se mantiene puede aparecer el síndrome de Korsakoff, caracterizado especialmente por graves alteraciones de memoria y aprendizaje.

Ambos procesos suelen agruparse bajo el término síndrome de Wernicke-Korsakoff.

Aunque se asocia frecuentemente al alcoholismo, cualquier situación que produzca una carencia importante y prolongada de tiamina puede favorecerlo.

Esto explica por qué la vitamina B1 es especialmente importante en personas con desnutrición, problemas graves de absorción o situaciones que impiden alimentarse correctamente durante periodos prolongados.

Beneficios de la vitamina B1

Ayuda a producir energía

Probablemente sea su función más importante.

La tiamina permite utilizar correctamente diferentes productos procedentes del metabolismo de los nutrientes.

Sin B1 suficiente, las mitocondrias tienen dificultades para mantener determinadas rutas necesarias para producir ATP.

Ayuda al funcionamiento del sistema nervioso

El elevado consumo energético del cerebro y los nervios hace que estos tejidos sean especialmente sensibles a la deficiencia.

La tiamina participa además en diferentes procesos relacionados con neurotransmisores y función neuronal.

Contribuye al funcionamiento muscular

Los músculos necesitan enormes cantidades de ATP para contraerse.

Por tanto, cualquier vitamina implicada profundamente en el metabolismo energético termina teniendo también una relación estrecha con la función muscular.

Participa en la función cardiaca

El corazón es un músculo que trabaja continuamente.

No puede detenerse para descansar y necesita producir energía las 24 horas del día.

Por eso una carencia grave de tiamina puede producir alteraciones cardiovasculares importantes.

Participa en el funcionamiento digestivo

El sistema digestivo necesita energía, actividad muscular y regulación nerviosa.

La carencia de tiamina puede relacionarse con pérdida de apetito, disminución de la función digestiva y alteraciones intestinales.

Tradicionalmente la B1 se ha utilizado también para favorecer el apetito y la tonicidad digestiva cuando existe deficiencia.

¿Quién puede necesitar prestar especial atención a la vitamina B1?

La deficiencia grave es mucho menos frecuente actualmente en poblaciones con una alimentación variada, pero existen situaciones en las que las necesidades o el riesgo de carencia pueden aumentar.

Entre ellas:

  • Alcoholismo crónico.

  • Desnutrición.

  • Dietas extremadamente restrictivas.

  • Problemas de absorción intestinal.

  • Vómitos prolongados.

  • Determinadas cirugías digestivas.

  • Personas de edad avanzada con alimentación insuficiente.

  • Situaciones de necesidades metabólicas aumentadas.

También debe prestarse atención cuando existe una alimentación basada fundamentalmente en productos refinados y nutricionalmente pobres.

Cantidad recomendada de vitamina B1

Tradicionalmente las necesidades de tiamina se expresaban en relación con el aporte energético de la dieta, aproximadamente 0,5 mg por cada 1.000 kcal.

La explicación resulta lógica porque la B1 participa directamente en el metabolismo energético.

Actualmente las recomendaciones suelen expresarse también como cantidad diaria total y varían ligeramente según edad, sexo y situación fisiológica.

En adultos se sitúan aproximadamente alrededor de 1,1-1,2 mg diarios, con variaciones según las necesidades individuales.

Estas cantidades corresponden a las necesidades nutricionales habituales y no deben confundirse con las dosis utilizadas en complementos cuando existe una indicación específica.

¿Dónde encontramos vitamina B1?

La vitamina B1 está distribuida en numerosos alimentos, aunque las cantidades pueden variar considerablemente.

Entre sus fuentes encontramos:

  • Levadura de cerveza.

  • Cereales integrales.

  • Germen de trigo.

  • Legumbres.

  • Guisantes.

  • Frutos secos.

  • Semillas.

  • Carne de cerdo.

  • Vísceras.

  • Algunos pescados.

  • Diferentes verduras.

Los cereales integrales contienen cantidades considerablemente mayores que sus versiones refinadas porque buena parte de la tiamina se encuentra en las capas externas del grano.

Precisamente por eso el refinado del arroz tuvo tanta importancia en la historia del beriberi.

Vitamina B1 y cocción de los alimentos

La tiamina es una vitamina hidrosoluble, por lo que parte de ella puede pasar al agua durante la cocción.

También puede degradarse con determinados procesos térmicos y condiciones de preparación.

Esto significa que la cantidad final de B1 puede disminuir cuando:

  • Cocemos un alimento en abundante agua y posteriormente la desechamos.

  • Aplicamos determinados tratamientos prolongados a altas temperaturas.

  • Refinamos intensamente los cereales.

Si utilizamos también el caldo de cocción, parte de la vitamina que ha pasado al agua continúa formando parte de nuestra comida.

Por tanto, cocinar no elimina necesariamente toda la vitamina B1, pero el método de preparación sí puede modificar considerablemente la cantidad que finalmente ingerimos.

Una vitamina pequeña detrás de procesos enormes

La vitamina B1 se necesita en cantidades diminutas.

Sin embargo, participa en algunos de los procesos más fundamentales de nuestra fisiología.

Permite que el piruvato continúe su camino hacia la producción de energía, interviene en el ciclo de Krebs, participa en la vía de las pentosas fosfato y resulta fundamental para tejidos con enormes necesidades energéticas como cerebro, nervios, músculos y corazón.

La historia del beriberi nos dejó además una lección que continúa siendo perfectamente válida.

Podemos consumir suficientes calorías y, aun así, estar nutricionalmente mal alimentados.

Cuando refinamos un alimento no solamente cambiamos su aspecto o su sabor. Podemos eliminar precisamente algunos de los micronutrientes que nuestro organismo necesita para utilizar la energía que ese mismo alimento nos proporciona.

Y la vitamina B1 es probablemente uno de los mejores ejemplos para comprenderlo.

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