L-lisina: para qué sirve, propiedades y alimentos

La L-lisina o lisina es uno de los aminoácidos esenciales que nuestro organismo necesita para fabricar proteínas.

Que sea un aminoácido esencial significa que el cuerpo humano no puede sintetizarlo en cantidad suficiente y, por tanto, debemos obtenerlo a través de la alimentación.

La lisina participa en numerosos procesos: interviene en la formación de proteínas y colágeno, contribuye al crecimiento y reparación de los tejidos, participa en la síntesis de carnitina y mantiene una interesante relación con el metabolismo del calcio.

También es uno de los aminoácidos más conocidos en medicina natural por su utilización en personas con herpes simple recurrente, especialmente herpes labial.

¿Dónde podemos encontrar L-lisina?

La lisina se encuentra principalmente en alimentos ricos en proteínas.

Entre sus fuentes alimentarias encontramos:

  • Huevos.

  • Leche.

  • Yogur.

  • Queso.

  • Kéfir.

  • Sardinas.

  • Bacalao.

  • Pescados.

  • Carnes rojas.

  • Cerdo.

  • Aves.

  • Soja.

  • Judías.

  • Lentejas.

  • Garbanzos.

  • Altramuces.

  • Amaranto.

  • Quinoa.

  • Levadura de cerveza.

  • Algas.

  • Patatas.

  • Berros.

  • Espárragos.

  • Espinacas.

  • Alcaravea.

  • Algarroba.

Los cereales también contienen lisina, aunque generalmente presentan una proporción menor de este aminoácido que las legumbres y muchos alimentos de origen animal.

Esta es precisamente una de las razones por las que la combinación tradicional de cereales y legumbres resulta nutricionalmente tan interesante: sus perfiles de aminoácidos se complementan.

En una persona que sigue una alimentación variada y consume suficientes proteínas, normalmente es posible obtener la lisina necesaria a través de los alimentos.

Funciones de la L-lisina en nuestro organismo

Aunque solemos conocer los aminoácidos simplemente como componentes de las proteínas, sus funciones van mucho más allá.

Participa en la formación de proteínas

La lisina forma parte de numerosas proteínas del organismo y resulta necesaria para construir y reparar tejidos.

Por ello adquiere especial importancia durante etapas de crecimiento y en situaciones en las que aumenta la necesidad de reparación tisular.

Participa en la síntesis del colágeno

La lisina interviene en la estructura y maduración del colágeno, una de las proteínas más abundantes de nuestro organismo.

El colágeno forma parte de:

  • Piel.

  • Huesos.

  • Cartílagos.

  • Tendones.

  • Ligamentos.

  • Vasos sanguíneos.

  • Dientes y tejidos de soporte.

La vitamina C también desempeña un papel fundamental en la formación y maduración normal del colágeno, por lo que ambos nutrientes están relacionados con el mantenimiento del tejido conjuntivo, aunque cumplen funciones diferentes dentro del proceso.

Interviene en el metabolismo del calcio

Otra de las características interesantes de la lisina es su relación con el calcio.

Participa en diferentes procesos relacionados con su aprovechamiento y metabolismo, razón por la que resulta especialmente interesante dentro de una alimentación destinada a mantener huesos y dientes en buenas condiciones.

Participa en la síntesis de carnitina

La lisina es uno de los aminoácidos precursores utilizados por nuestro organismo para fabricar carnitina.

En este proceso también participa la metionina, junto con distintos micronutrientes que actúan como cofactores, entre ellos vitamina C, hierro, vitamina B6 y niacina.

La carnitina desempeña un papel fundamental en el metabolismo energético al participar en el transporte de ácidos grasos de cadena larga hacia las mitocondrias, donde pueden utilizarse para producir energía.

Crecimiento y desarrollo

Debido a su participación en la síntesis de proteínas, la formación de tejidos y el metabolismo óseo, disponer de suficiente lisina resulta especialmente importante durante las etapas de crecimiento.

Esto no significa que tomar más lisina haga crecer por encima de nuestro potencial normal, sino que una ingesta adecuada de aminoácidos esenciales es necesaria para que el organismo pueda desarrollar correctamente sus tejidos.

Reparación de tejidos

La síntesis de proteínas aumenta su importancia cuando el organismo necesita reparar tejidos.

Por esta razón, las necesidades proteicas y de aminoácidos deben cuidarse especialmente durante la recuperación de lesiones, después de determinadas intervenciones quirúrgicas o durante periodos de actividad física intensa.

Sistema inmunitario

Los aminoácidos son necesarios para fabricar numerosas proteínas implicadas en el funcionamiento del sistema inmunitario.

Entre ellas encontramos las inmunoglobulinas o anticuerpos, que son proteínas.

Por tanto, disponer de suficientes aminoácidos esenciales, incluida la lisina, forma parte de una nutrición adecuada para mantener una respuesta inmunitaria normal.

Equilibrio nitrogenado

La lisina, como componente de las proteínas, participa también en el metabolismo del nitrógeno.

El equilibrio nitrogenado refleja la relación entre el nitrógeno que incorporamos fundamentalmente mediante las proteínas y el que eliminamos.

Durante el crecimiento, la formación de músculo o la recuperación de tejidos, mantener un aporte proteico suficiente adquiere especial importancia.

L-lisina y herpes simple

Probablemente ésta sea una de las aplicaciones por las que más personas conocen la lisina.

El virus del herpes simple, responsable entre otras manifestaciones del herpes labial, permanece latente en el organismo después de la infección inicial y puede reactivarse periódicamente.

Estrés, fiebre, exposición solar intensa, falta de descanso y otros factores pueden favorecer estas recurrencias en determinadas personas.

La relación entre lisina y arginina ha despertado especial interés en este contexto.

La arginina es un aminoácido que el virus del herpes simple utiliza durante diferentes procesos relacionados con su replicación. Lisina y arginina presentan además ciertas relaciones competitivas en su metabolismo y transporte.

Por este motivo, desde hace años la lisina se utiliza como apoyo nutricional en personas que presentan herpes labial recurrente.

En consulta no me limitaría únicamente a añadir lisina. Cuando los herpes aparecen una y otra vez, también me interesa observar qué está ocurriendo alrededor de esas recurrencias: alimentación, estrés, descanso, estado inmunitario y posibles desencadenantes.

Lisina, huesos y tejido conjuntivo

Por su relación con el colágeno, las proteínas y el metabolismo del calcio, la lisina es un aminoácido interesante cuando hablamos del mantenimiento del sistema musculoesquelético.

Una correcta nutrición proteica participa en el mantenimiento de:

  • Huesos.

  • Masa muscular.

  • Tendones.

  • Ligamentos.

  • Cartílago.

  • Tejido conjuntivo.

Por ello puede tenerse en cuenta nutricionalmente en etapas o situaciones en las que queramos prestar especial atención al aparato locomotor, como crecimiento, envejecimiento, recuperación de lesiones o mantenimiento de la masa muscular.

En problemas como osteoporosis, artrosis, esguinces o lesiones musculoesqueléticas, evidentemente no trabajamos con un único aminoácido: alimentación, proteínas, vitamina C, vitamina D, calcio, magnesio, ejercicio y otros factores forman parte de un terreno mucho más amplio.

Lisina y actividad física

Las personas físicamente activas necesitan una alimentación capaz de proporcionar suficientes proteínas y aminoácidos esenciales para mantener y reparar el tejido muscular.

La lisina participa en la síntesis proteica y, por tanto, forma parte de los nutrientes necesarios durante los procesos de recuperación.

Sin embargo, practicar deporte no significa automáticamente necesitar un suplemento de lisina. Antes debemos valorar la alimentación completa y, sobre todo, si estamos alcanzando un aporte adecuado de proteínas.

¿Qué ocurre cuando falta lisina?

Una deficiencia aislada de lisina no es habitual cuando existe una alimentación suficiente y variada, pero puede aparecer un aporte insuficiente de aminoácidos esenciales cuando la dieta es muy restrictiva, existe desnutrición o el consumo total de proteínas es inadecuado.

Un aporte insuficiente de proteínas y aminoácidos esenciales puede relacionarse con:

  • Alteraciones del crecimiento.

  • Pérdida de masa muscular.

  • Cansancio.

  • Pérdida de peso.

  • Disminución del apetito.

  • Peor recuperación de los tejidos.

  • Alteraciones de la concentración.

  • Cambios en el estado de ánimo.

  • Alteraciones de la respuesta inmunitaria.

En estos casos es importante no atribuir automáticamente los síntomas a «falta de lisina», ya que muchos pueden aparecer también por déficit energético, falta de proteínas en general, carencias de otros nutrientes o numerosos problemas diferentes.

¿Quién debe prestar especial atención al aporte de lisina?

Puede resultar especialmente interesante revisar el aporte de proteínas y lisina en:

  • Dietas muy restrictivas.

  • Alimentaciones con poca proteína.

  • Etapas de crecimiento.

  • Personas mayores con ingesta proteica insuficiente.

  • Periodos de recuperación.

  • Deportistas con altas necesidades nutricionales.

  • Personas con herpes simple recurrente.

En dietas vegetarianas y veganas no existe necesariamente una deficiencia de lisina. Las legumbres, soja, altramuces, quinoa y amaranto permiten obtener cantidades interesantes y ayudan a complementar el perfil aminoacídico de los cereales.

Precauciones con los suplementos de L-lisina

Que la lisina sea un nutriente esencial no significa que necesitemos tomarla como suplemento de manera indiscriminada.

La mayor parte de las personas puede obtenerla mediante una alimentación adecuada.

En personas con enfermedad renal o hepática, así como cuando existen tratamientos médicos, embarazo, lactancia o situaciones clínicas especiales, la utilización de suplementos concentrados de aminoácidos debe valorarse individualmente.

También debemos diferenciar entre cubrir las necesidades nutricionales de lisina y utilizar cantidades concentradas con un objetivo concreto. Son situaciones diferentes.

La lisina es mucho más que un suplemento para el herpes

Aunque mucha gente descubre la L-lisina buscando una solución para los herpes recurrentes, estamos ante un aminoácido esencial con funciones mucho más amplias.

Forma parte de nuestras proteínas, participa en la formación y reparación de tejidos, interviene en el colágeno, se relaciona con el metabolismo del calcio y sirve como precursor para la síntesis de carnitina.

Por eso, antes de pensar en suplementos, merece la pena recordar algo mucho más básico: nuestro organismo necesita recibir diariamente suficientes proteínas y todos los aminoácidos esenciales para poder construir, mantener y reparar sus tejidos.

Este artículo tiene carácter educativo e informativo y no constituye una pauta individualizada de suplementación.

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