Para qué sirve Faecalibacterium prausnitzii

Faecalibacterium prausnitzii es una de esas bacterias intestinales de las que probablemente oiremos hablar cada vez más. A mí me gusta describirla como una de las bacterias responsables de mantener la paz dentro del tracto gastrointestinal.

Y tiene bastante sentido.

Es una bacteria anaerobia perteneciente al grupo de los Firmicutes, actualmente denominado también Bacillota, y puede representar aproximadamente un 5-15 % de las bacterias detectadas en las heces de una persona sana, aunque existe una enorme variabilidad entre individuos.

Una de sus peculiaridades es que es extremadamente sensible al oxígeno y al estrés oxidativo. Ésta es también una de las razones por las que ha resultado mucho más difícil convertirla en un probiótico convencional que a los conocidos lactobacilos y bifidobacterias.

Su abundancia se estudia actualmente como uno de los posibles marcadores de equilibrio de la microbiota intestinal. Una cantidad baja no diagnostica por sí misma ninguna enfermedad, pero su disminución aparece repetidamente asociada a diferentes estados de disbiosis y, especialmente, a alteraciones inflamatorias intestinales.

Una auténtica fábrica de butirato

Una de las grandes propiedades de Faecalibacterium prausnitzii es su capacidad para producir butirato, uno de los principales ácidos grasos de cadena corta generados por nuestra microbiota al fermentar determinados componentes de la alimentación.

Y aquí empieza buena parte de su interés.

El butirato constituye una importante fuente de energía para los colonocitos, las células que recubren el epitelio del intestino grueso.

Es decir, determinadas bacterias comen parte de lo que nosotros no hemos digerido, producen metabolitos y uno de esos metabolitos termina alimentando a nuestras propias células intestinales.

Me parece una de las mejores imágenes para entender que la microbiota no está simplemente «viviendo dentro de nosotros».

Existe una auténtica relación metabólica entre ambos.

El butirato también participa en el mantenimiento de la barrera intestinal, la producción de moco, la regulación de diferentes procesos celulares y la comunicación entre microbiota, epitelio intestinal y sistema inmunitario.

Faecalibacterium prausnitzii e inflamación

Ésta es otra de sus características más interesantes.

F. prausnitzii no solamente produce butirato. También genera diferentes metabolitos capaces de intervenir en la respuesta inflamatoria intestinal.

Se ha estudiado su capacidad para modular citocinas y vías relacionadas con la inflamación, favoreciendo un ambiente intestinal más tolerante y menos reactivo.

De ahí mi descripción de «mantener la paz».

No se trata simplemente de combatir microorganismos perjudiciales. Una microbiota saludable también tiene que conseguir que bacterias, mucosa y sistema inmunitario convivan sin declararse la guerra continuamente.

Por eso resulta especialmente interesante encontrar niveles disminuidos de esta bacteria en diferentes enfermedades inflamatorias.

Crohn, colitis ulcerosa y enfermedad inflamatoria intestinal

Una de las asociaciones más estudiadas de Faecalibacterium prausnitzii aparece en la enfermedad inflamatoria intestinal.

Se han observado poblaciones reducidas en personas con enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa, y su abundancia se investiga en relación con actividad inflamatoria, equilibrio de la microbiota y evolución de estos procesos.

Tiene bastante lógica si pensamos en sus funciones: menos bacterias productoras de butirato pueden significar también menos disponibilidad de uno de los combustibles preferidos de los colonocitos y cambios en las señales que regulan la barrera y la respuesta inmunitaria.

Por eso F. prausnitzii se ha convertido en una de las bacterias que más interés despiertan cuando estudiamos disbiosis intestinal.

Mucho más que una bacteria digestiva

Pero volvemos a encontrarnos con algo que aparece continuamente cuando estudiamos la microbiota: lo que ocurre en el intestino no necesariamente se queda en el intestino.

Una menor abundancia de Faecalibacterium prausnitzii se ha observado también en relación con:

  • diabetes y alteraciones del metabolismo de la glucosa;

  • obesidad;

  • asma;

  • trastorno depresivo mayor;

  • eczema;

  • dermatitis atópica.

Esto no significa que la falta de esta bacteria sea por sí sola la causa de todas estas enfermedades.

Lo interesante es que volvemos a encontrar un mismo microorganismo relacionado con barrera intestinal, producción de butirato, metabolismo, inflamación y regulación inmunitaria.

Y entonces las conexiones empiezan a resultar mucho menos extrañas.

Faecalibacterium prausnitzii, glucosa y metabolismo

También se está estudiando su relación con la sensibilidad a la insulina y el metabolismo de la glucosa.

Los ácidos grasos de cadena corta producidos por la microbiota participan en diferentes mecanismos metabólicos y en la comunicación entre intestino, hígado, tejido adiposo y otros órganos.

Por eso la relación observada entre determinadas bacterias intestinales, obesidad, resistencia a la insulina y diabetes tipo 2 se ha convertido en un campo de investigación enorme.

Una vez más, no podemos reducir todo el metabolismo a una sola bacteria, pero F. prausnitzii parece formar parte de ese ecosistema intestinal asociado a un mejor equilibrio metabólico.

¿Dónde encontramos Faecalibacterium prausnitzii?

Aquí aparece el problema.

No estamos ante un microorganismo fácil de meter en una cápsula.

Faecalibacterium prausnitzii es extraordinariamente sensible al oxígeno, lo que dificulta muchísimo su cultivo, conservación y administración como probiótico convencional.

Precisamente por sus propiedades se está investigando como uno de los llamados probióticos de nueva generación, y se están desarrollando diferentes tecnologías para conseguir cultivarla, estabilizarla y administrarla.

Pero mientras los lactobacilos y bifidobacterias llevan años formando parte de complementos probióticos habituales, F. prausnitzii plantea dificultades técnicas bastante mayores.

Esto nos lleva a una estrategia muy interesante:

en lugar de intentar introducirla desde fuera, podemos intentar alimentar a la que ya vive dentro.

Cómo favorecer Faecalibacterium prausnitzii

La alimentación es probablemente una de las herramientas más interesantes para favorecer una microbiota rica en bacterias productoras de butirato.

F. prausnitzii se beneficia directa o indirectamente de diferentes fibras fermentables y prebióticos, en ocasiones mediante relaciones de alimentación cruzada con otras bacterias intestinales.

Entre los componentes estudiados encontramos:

  • galactooligosacáridos (GOS);

  • pectinas, como las presentes en la manzana;

  • inulina;

  • fructooligosacáridos (FOS);

  • y diferentes fibras procedentes de cereales y alimentos vegetales, entre ellos el sorgo.

Aquí aparece otro concepto precioso de microbiota: la alimentación cruzada bacteriana.

Una bacteria fermenta una sustancia y produce algo que otra bacteria utiliza para crecer. Por eso intentar comprender la microbiota mirando especies aisladas puede llevarnos a perder de vista que estamos ante un auténtico ecosistema.

Otras sustancias relacionadas con su crecimiento

También se han estudiado diferentes estrategias capaces de favorecer directa o indirectamente la presencia de F. prausnitzii.

Entre ellas aparecen la riboflavina o vitamina B2, determinados polifenoles de la uva y diferentes intervenciones sobre la alimentación y el ecosistema intestinal.

También se han investigado ácidos urónicos, entre ellos el ácido glucurónico, y estrategias relacionadas con otros microorganismos probióticos.

En el artículo original aparecía asimismo Bacillus coagulans, otra bacteria interesante porque algunas intervenciones probióticas pueden modificar el ecosistema de manera que terminen beneficiándose bacterias diferentes de las que estamos administrando.

Ésta es una cuestión importante: para aumentar una bacteria intestinal no siempre necesitamos ingerir esa misma bacteria.

A veces necesitamos crear las condiciones para que pueda prosperar.

¿Y el ayuno?

El ayuno y la restricción calórica también producen modificaciones en la microbiota intestinal.

Resulta curioso que una práctica que lleva miles de años formando parte de diferentes culturas vuelva a estudiarse ahora desde un punto de vista completamente diferente: qué ocurre con nuestros microorganismos cuando cambiamos los periodos durante los que reciben alimento.

La respuesta de F. prausnitzii depende del contexto, del tipo de intervención y del resto de la microbiota, pero es otra de las líneas que muestran que no solamente importa qué comemos, sino también cómo se organiza nuestra alimentación.

Principales aplicaciones estudiadas

Por su relación con el butirato, la barrera intestinal, la inmunidad y la inflamación, Faecalibacterium prausnitzii se estudia especialmente en:

  • enfermedad de Crohn;

  • colitis ulcerosa;

  • enfermedad inflamatoria intestinal;

  • alteraciones de la barrera intestinal;

  • diabetes y resistencia a la insulina;

  • obesidad;

  • asma;

  • depresión;

  • eczema;

  • dermatitis atópica;

  • y diferentes estados de disbiosis.

Probablemente durante los próximos años veremos aparecer muchas más investigaciones sobre esta bacteria y, posiblemente, nuevas formas de utilizarla.

Mientras tanto, Faecalibacterium prausnitzii nos enseña algo mucho más importante que aprender el nombre de otro probiótico.

Una microbiota sana no consiste solamente en añadir bacterias. Hay que conseguir que el intestino sea un lugar donde las bacterias que nos interesan quieran y puedan vivir.

Y para eso la alimentación, la fibra, los polifenoles, la relación entre distintas especies y el propio estado de la mucosa intestinal importan tanto como los microorganismos que encontremos en una cápsula.

Este artículo tiene finalidad educativa e informativa y no constituye una pauta individual de suplementación.

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