Últimamente se habla mucho de la DHEA. Tanto naturópatas como médicos se han referido a ella como el “elixir de la eterna juventud” o la “hormona de la juventud”, atribuyéndole una larga lista de beneficios. Precisamente por eso, hace ya tiempo decidí investigar qué había realmente detrás de este suplemento, que tiene bastante más de ortomolecular que de natural.
Hasta ahora he procurado escribir principalmente sobre sustancias que podemos encontrar en la naturaleza tal y como son, con pocos efectos secundarios cuando sabemos utilizarlas correctamente.
En otras ocasiones utilizamos sustancias ortomoleculares que reproducen compuestos presentes en nuestro organismo. Personalmente doy preferencia siempre que puedo a las sustancias naturales, quizá por mi formación en fitoterapia. Y aquí empezamos a acercarnos a esa delgada línea que separa la suplementación nutricional de la farmacología.
Cabe decir que nunca he utilizado DHEA con ninguno de mis clientes y, con la información que manejo actualmente, dudo mucho que llegue a hacerlo.
Soy partidaria de ayudar al organismo a recuperar su equilibrio y el hecho de añadir directamente una hormona precursora, sin tener en cuenta el funcionamiento del sistema endocrino, me parece bastante osado y un terreno que corresponde al médico.
Pero como la actualidad manda, veamos qué es realmente la DHEA y por qué ha despertado tanto interés.
¿Qué es la DHEA?
La DHEA o dehidroepiandrosterona es una hormona esteroidea que nuestro organismo produce de manera natural, principalmente en las glándulas suprarrenales.
Popularmente se la ha denominado “hormona madre” porque actúa como precursora de diferentes hormonas sexuales.
A partir de ella pueden formarse otros esteroides, entre ellos la androstenediona, que posteriormente puede participar en la formación de testosterona y estrógenos.
En los hombres también existe producción de DHEA en las gónadas.
La DHEA puede sintetizarse en el laboratorio utilizando como materia prima compuestos vegetales como la diosgenina, presente en determinadas especies de ñame silvestre.
Pero esto no significa que comer ñame o tomar diosgenina haga que nuestro organismo la convierta directamente en DHEA.
Por tanto, conviene tener cuidado con expresiones comerciales como “DHEA natural”. La DHEA presente en los suplementos ha sido sintetizada para reproducir la hormona humana.
La producción de DHEA aumenta durante el desarrollo, alcanza sus concentraciones más elevadas durante la juventud y posteriormente disminuye progresivamente con la edad.
Esta disminución fue precisamente la que despertó el enorme interés por estudiar su relación con el envejecimiento.
Beneficios atribuidos a la DHEA
A lo largo de los años se ha estudiado la DHEA en relación con diferentes aspectos de la salud:
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Aumento de la energía y el vigor.
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Mejora del apetito sexual.
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Mantenimiento de la masa muscular.
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Rendimiento físico.
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Metabolismo de la glucosa y sensibilidad a la insulina.
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Mantenimiento de la densidad mineral ósea.
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Memoria y función cognitiva.
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Envejecimiento.
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Menopausia y andropausia.
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Función inmunitaria.
Precisamente la variedad de procesos en los que puede intervenir se explica porque no estamos hablando de una vitamina ni de un mineral, sino de una hormona precursora capaz de modificar diferentes vías endocrinas.
Y esa es también la razón por la que su utilización merece bastante más respeto que la de un suplemento nutricional corriente.
Estudios sobre la DHEA
En 1931, el bioquímico alemán Adolf Butenandt consiguió aislar DHEA a partir de la orina humana. Posteriormente se identificó su presencia en sangre y se fue conociendo mejor su producción en las glándulas suprarrenales.
Uno de los descubrimientos que más interés despertó fue comprobar que los niveles de DHEA disminuyen progresivamente con la edad, tanto en hombres como en mujeres.
A partir de ahí comenzó a investigarse qué ocurría al administrar DHEA.
Durante las décadas siguientes se realizaron numerosos experimentos en animales para estudiar su relación con el envejecimiento, el metabolismo, el peso corporal y diferentes enfermedades.
En la década de 1990 adquirieron especial notoriedad los trabajos dirigidos por el endocrinólogo Samuel Yen, de la Universidad de California en San Diego.
En uno de sus estudios se administró DHEA a hombres y mujeres de edad avanzada y se observaron cambios relacionados con la sensación de bienestar y diferentes parámetros hormonales.
Fue precisamente durante aquellos años cuando comenzó a popularizarse la DHEA como la “hormona de la juventud”.
DHEA, libido y sexualidad
La relación entre DHEA y sexualidad resulta lógica teniendo en cuenta que actúa como precursora de hormonas sexuales.
Se ha utilizado especialmente cuando existen niveles bajos de determinadas hormonas y también se ha estudiado durante la menopausia y la andropausia.
En mujeres posmenopáusicas también existen preparados vaginales de DHEA utilizados para determinados cambios producidos en los tejidos vaginales después de la menopausia.
Pero precisamente porque puede modificar el entorno hormonal, no debería utilizarse de manera indiscriminada simplemente para aumentar la libido.
DHEA y huesos
También se ha investigado la DHEA en relación con la densidad mineral ósea y la osteoporosis, especialmente en personas de mayor edad.
Los esteroides sexuales tienen una estrecha relación con el mantenimiento del hueso y sus concentraciones cambian notablemente con el envejecimiento.
Esta es una de las razones por las que la DHEA despertó interés dentro de las investigaciones sobre envejecimiento y pérdida de masa ósea.
DHEA y metabolismo
Otro campo de investigación ha sido su relación con la insulina, la glucosa, la distribución de la grasa corporal y el síndrome metabólico.
En experimentación animal se observaron efectos metabólicos muy llamativos, incluidos trabajos realizados en modelos de diabetes inducida experimentalmente.
Estos resultados contribuyeron a aumentar el interés por estudiar posteriormente su posible influencia sobre el metabolismo humano.
DHEA e inflamación
La DHEA también ha sido estudiada en diferentes enfermedades inflamatorias y autoinmunes.
Uno de los campos en los que más se ha investigado es el lupus eritematoso sistémico, además de otras enfermedades en las que existe una alteración de la respuesta inmunitaria.
También se ha investigado su relación con artritis y diferentes procesos inflamatorios.
Usos de la DHEA
A lo largo de los años la DHEA se ha utilizado o estudiado en relación con:
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Envejecimiento.
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Menopausia y andropausia.
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Alteraciones de la libido.
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Pérdida de masa muscular.
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Osteoporosis.
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Lupus eritematoso sistémico.
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Insuficiencia suprarrenal.
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Depresión.
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Esquizofrenia.
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Síndrome de fatiga crónica.
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Enfermedad de Alzheimer.
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Enfermedad de Parkinson.
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Esclerosis múltiple.
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Diabetes.
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Síndrome metabólico.
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Composición corporal.
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Función inmunitaria.
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Determinados problemas vaginales asociados a la menopausia.
Los deportistas también la han utilizado para intentar aumentar la masa muscular, la fuerza y el rendimiento.
En este punto hay que recordar que la DHEA está incluida en la lista de sustancias prohibidas en el deporte de competición.
Contraindicaciones de la DHEA
Aquí encontramos precisamente la parte que hace que personalmente no considere la DHEA un suplemento para utilizar alegremente.
Al intervenir en diferentes vías hormonales, sus efectos no terminan necesariamente allí donde nosotros queremos.
Puede producir:
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Acné.
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Piel grasa.
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Caída del cabello.
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Molestias digestivas.
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Alteraciones del ciclo menstrual.
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Aumento del vello facial en mujeres.
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Cambios en la voz.
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Irritabilidad.
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Alteraciones del estado de ánimo.
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Cambios derivados del aumento de la actividad androgénica.
Debe tenerse especial precaución cuando existen o han existido enfermedades hormonodependientes, como determinados cánceres de mama, útero, ovario o próstata.
También requiere especial cuidado en personas con:
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Endometriosis.
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Miomas uterinos.
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Síndrome de ovario poliquístico.
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Enfermedades hepáticas.
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Diabetes.
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Trastornos del estado de ánimo.
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Alteraciones hormonales.
No debe utilizarse durante el embarazo o la lactancia.
También puede interaccionar con tratamientos hormonales y con diferentes medicamentos.
¿Tomar DHEA para rejuvenecer?
Que los niveles de una sustancia disminuyan con la edad no significa necesariamente que tengamos que devolverlos artificialmente a los niveles que teníamos a los veinte años.
Nuestro sistema endocrino funciona mediante un delicado sistema de comunicación y retroalimentación entre hipotálamo, hipófisis, suprarrenales y gónadas.
Por eso sigo pensando lo mismo que cuando comencé a investigar sobre la DHEA: resulta una sustancia tremendamente interesante, pero no la considero un suplemento para experimentar por nuestra cuenta.
Una cosa es ayudar al organismo proporcionándole los nutrientes que necesita para recuperar su equilibrio y otra bastante diferente es introducir directamente una hormona precursora capaz de modificar diferentes vías endocrinas.
La DHEA puede tener aplicaciones interesantes en situaciones concretas. Pero, precisamente por lo que es y por todo lo que puede llegar a modificar, su utilización pertenece a un terreno en el que primero hay que saber qué está ocurriendo hormonalmente en esa persona.
Y personalmente, aquí prefiero no jugar a ser endocrina.



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Por Ramon 05/07/2022 17:09:29
He usado esa hormona por mas de 20 anos y la verdad les digo que me ha ayudado bastante a estar saludable. Mi edad son 76 a/cumplidos, mi pelo aun no cambia de color (es negro), no tengo los dolores que acompanan a los que viven mucho, no he necesitado viagra ni ningun otro estimulante para los asuntos sexuales, aun estoy laborando a tiempo completo y sin fatigas y les informo ademas que de verdad ese suplemento trabaja. Hoy de los 25 mg que usaba estoy tomando 50 mg 4 dias a la semana.