Coenzima Q10: Para Qué Sirve y Sus Beneficios

La coenzima Q10, también conocida como CoQ10 o ubiquinona, es una sustancia liposoluble que nuestro organismo produce de forma natural y que resulta fundamental para el funcionamiento de las células.

Su importancia se debe especialmente a dos funciones: participa directamente en la producción de energía dentro de las mitocondrias y actúa como antioxidante protegiendo las membranas celulares frente a la oxidación.

Su estructura presenta ciertas semejanzas químicas con la vitamina K, aunque la coenzima Q10 no se considera una vitamina porque nuestro organismo puede sintetizarla.

La encontramos prácticamente por todo el cuerpo. De hecho, el nombre ubiquinona procede precisamente de su carácter ubicuo, es decir, de su amplia presencia en los tejidos.

Y esto tiene bastante lógica: allí donde una célula necesita producir energía, necesita también un correcto funcionamiento de la maquinaria mitocondrial en la que participa la Q10.

Propiedades de la coenzima Q10

La coenzima Q10 es un compuesto liposoluble localizado especialmente en las membranas celulares y mitocondriales.

Dentro de las mitocondrias desempeña un papel fundamental en la cadena de transporte de electrones.

Esta cadena permite transformar la energía procedente de:

  • Hidratos de carbono.

  • Grasas.

  • Proteínas.

en ATP o adenosín trifosfato, la principal moneda energética utilizada por nuestras células.

Por eso los tejidos con mayores necesidades energéticas contienen concentraciones especialmente importantes de coenzima Q10.

Entre ellos encontramos:

  • Corazón.

  • Músculos.

  • Hígado.

  • Riñones.

  • Cerebro.

Coenzima Q10, mitocondrias y producción de ATP

Las mitocondrias son pequeñas estructuras intracelulares especializadas en producir energía.

Dentro de su membrana interna encontramos una serie de complejos que van transfiriendo electrones.

La coenzima Q10 funciona como una especie de transportador móvil de electrones entre diferentes complejos de la cadena respiratoria.

Concretamente, recoge electrones procedentes principalmente de los complejos I y II y los transporta hasta el complejo III.

Este movimiento permite generar el gradiente necesario para que finalmente pueda fabricarse ATP.

Por eso la Q10 ocupa una posición tan importante dentro del metabolismo energético.

No proporciona energía como lo hace una caloría.

Permite que nuestras células conviertan los nutrientes en energía utilizable.

Ubiquinona y ubiquinol

La coenzima Q10 puede encontrarse principalmente en dos estados:

  • Ubiquinona, su forma oxidada.

  • Ubiquinol, su forma reducida.

Ambas forman parte del mismo ciclo.

La ubiquinona puede aceptar electrones y transformarse en ubiquinol, mientras que el ubiquinol puede cederlos y volver a convertirse en ubiquinona.

Este continuo intercambio explica una parte importante de sus funciones.

Además, el ubiquinol posee una destacada actividad antioxidante y ayuda a proteger las membranas celulares y los lípidos frente a la oxidación.

Coenzima Q10 como antioxidante

Las membranas celulares contienen una importante cantidad de grasas.

Estas grasas pueden sufrir procesos de peroxidación lipídica provocados por radicales libres.

La coenzima Q10 ayuda a proteger estas estructuras frente al daño oxidativo.

Esta protección resulta especialmente interesante en:

  • Membranas celulares.

  • Membranas mitocondriales.

  • Lipoproteínas circulantes.

Y vuelve a conectar sus dos grandes funciones.

Las mitocondrias producen energía, pero durante este proceso también pueden generarse especies reactivas de oxígeno.

La Q10 participa precisamente allí donde se encuentran:

energía y oxidación.

Coenzima Q10 y vitaminas C y E

Los sistemas antioxidantes de nuestro organismo tampoco funcionan de manera aislada.

Existe una auténtica red de reciclaje entre diferentes antioxidantes.

La coenzima Q10 puede participar en la regeneración de la vitamina E, ayudando a devolverla a su estado activo después de haber neutralizado determinados radicales.

Vitamina E, vitamina C, glutatión y coenzima Q10 forman así parte de una compleja red antioxidante destinada a proteger nuestras estructuras celulares.

¿Por qué pueden disminuir los niveles de coenzima Q10?

Nuestro organismo puede sintetizar Q10, principalmente a través de una compleja ruta metabólica en la que participan diferentes tejidos.

Sin embargo, sus niveles pueden modificarse con:

  • Edad.

  • Estado nutricional.

  • Enfermedades crónicas.

  • Estrés oxidativo.

  • Alteraciones metabólicas.

  • Determinados medicamentos.

Con el envejecimiento puede disminuir la cantidad presente en algunos tejidos.

Esto resulta especialmente interesante porque coincide con una etapa en la que también disminuye progresivamente la eficiencia mitocondrial.

Coenzima Q10 y envejecimiento

El envejecimiento se encuentra estrechamente relacionado con dos procesos en los que participa la Q10:

función mitocondrial y estrés oxidativo.

Con los años las mitocondrias pueden perder eficiencia.

Al mismo tiempo aumenta progresivamente la acumulación de daño oxidativo en:

  • Proteínas.

  • Lípidos.

  • ADN.

  • Membranas celulares.

La coenzima Q10 se ha estudiado por su capacidad para mantener la función energética y proteger diferentes estructuras celulares.

Por eso aparece con tanta frecuencia en fórmulas destinadas a:

  • Vitalidad.

  • Envejecimiento saludable.

  • Energía.

  • Protección antioxidante.

Coenzima Q10 y corazón

El corazón es uno de los órganos que más energía consume.

Debe contraerse de forma continua:

día y noche, durante toda nuestra vida.

Sus células poseen por ello una enorme concentración de mitocondrias.

La relación entre coenzima Q10 y función cardíaca ha sido una de las áreas más estudiadas de esta sustancia.

Se ha utilizado especialmente como apoyo en personas con:

  • Insuficiencia cardíaca.

  • Angina.

  • Hipertensión.

  • Alteraciones cardiovasculares.

  • Situaciones de elevada demanda energética del músculo cardíaco.

Su interés se encuentra precisamente en la combinación de:

producción de ATP + protección antioxidante + función mitocondrial.

Coenzima Q10 e insuficiencia cardíaca

En la insuficiencia cardíaca el corazón tiene dificultades para bombear la sangre con la eficacia necesaria.

Las células cardíacas necesitan una enorme cantidad de ATP para mantener cada contracción.

Por eso la función mitocondrial adquiere aquí una importancia especial.

Se han observado niveles reducidos de coenzima Q10 en algunos pacientes con insuficiencia cardíaca y durante años se ha investigado su utilización como complemento del tratamiento habitual.

Uno de los estudios clínicos más conocidos en este terreno, el Q-SYMBIO, estudió la administración prolongada de coenzima Q10 en pacientes con insuficiencia cardíaca crónica y encontró resultados interesantes en acontecimientos cardiovasculares y mortalidad.

Esto reforzó el interés por una sustancia que llevaba décadas utilizándose dentro del apoyo nutricional al corazón.

Coenzima Q10 y angina de pecho

La angina de pecho aparece cuando el músculo cardíaco recibe menos oxígeno del que necesita en un determinado momento.

Al estar directamente relacionada con el metabolismo energético mitocondrial, la Q10 se ha utilizado tradicionalmente para mejorar la eficiencia energética del miocardio.

En algunos pacientes se ha observado una mejora de:

  • Tolerancia al esfuerzo.

  • Fatiga.

  • Capacidad física.

Su utilización histórica en cardiología se comprende mucho mejor cuando recordamos que el corazón es uno de los tejidos más dependientes de la energía mitocondrial.

Coenzima Q10 y presión arterial

La coenzima Q10 también se ha estudiado en personas con hipertensión arterial.

Aquí pueden participar diferentes mecanismos:

  • Estrés oxidativo.

  • Función endotelial.

  • Producción de óxido nítrico.

  • Elasticidad vascular.

  • Metabolismo energético.

El endotelio es la fina capa celular que recubre el interior de nuestros vasos sanguíneos y participa activamente en su capacidad para contraerse y relajarse.

La protección frente al estrés oxidativo puede favorecer un funcionamiento vascular más adecuado.

Coenzima Q10 y oxidación del colesterol LDL

Otra propiedad especialmente interesante es su capacidad antioxidante sobre las lipoproteínas.

El LDL, conocido popularmente como colesterol malo, puede sufrir procesos de oxidación.

La oxidación de las partículas LDL modifica su comportamiento y está relacionada con diferentes mecanismos implicados en el desarrollo de la aterosclerosis.

La coenzima Q10 transportada en las lipoproteínas puede contribuir a proteger sus componentes lipídicos frente a esta oxidación.

Por eso su interés cardiovascular no se limita exclusivamente al músculo cardíaco.

También alcanza el entorno vascular.

Coenzima Q10 antes de una cirugía cardíaca

La Q10 también ha sido investigada antes de determinadas intervenciones cardíacas.

Durante una cirugía del corazón pueden producirse periodos de isquemia, es decir, disminución temporal del aporte de sangre y oxígeno a los tejidos.

Cuando posteriormente vuelve el oxígeno puede aparecer el denominado daño por isquemia-reperfusión, relacionado en parte con una intensa producción de especies oxidantes.

Precisamente por sus propiedades mitocondriales y antioxidantes, la coenzima Q10 se ha estudiado como apoyo previo a determinados procedimientos cardíacos.

Coenzima Q10 y estatinas

Esta es una de las relaciones más interesantes de la coenzima Q10.

Las estatinas disminuyen la producción de colesterol inhibiendo la enzima HMG-CoA reductasa.

Pero colesterol y coenzima Q10 comparten una parte de la misma ruta metabólica: la vía del mevalonato.

Al bloquear esta vía para reducir la síntesis de colesterol también puede disminuir la producción de coenzima Q10.

Por eso se han observado reducciones de Q10 circulante durante el tratamiento con estatinas.

Esta relación ha despertado especial interés en las personas que desarrollan:

  • Dolor muscular.

  • Debilidad.

  • Fatiga.

  • Molestias musculares asociadas al tratamiento.

La suplementación con coenzima Q10 se utiliza frecuentemente dentro de este contexto.

Coenzima Q10 y músculos

El músculo necesita ATP para poder contraerse.

Cada movimiento requiere energía.

Por eso una alteración de la función mitocondrial puede manifestarse mediante:

  • Debilidad.

  • Fatiga.

  • Menor tolerancia al ejercicio.

La coenzima Q10 ha sido estudiada en diferentes enfermedades musculares y situaciones caracterizadas por una elevada demanda energética.

Entre ellas aparecen algunas formas de:

  • Miopatía.

  • Distrofia muscular.

  • Alteraciones mitocondriales.

Coenzima Q10 y ejercicio

Durante el ejercicio aumenta considerablemente la necesidad de producir ATP.

Al mismo tiempo aumenta el consumo de oxígeno y puede incrementarse temporalmente la producción de radicales libres.

Esto ha llevado a estudiar la Q10 en:

  • Resistencia física.

  • Fatiga.

  • Recuperación.

  • Capacidad aeróbica.

  • Estrés oxidativo provocado por ejercicio intenso.

Su respuesta puede variar dependiendo del estado nutricional, edad, nivel deportivo y cantidad utilizada.

Coenzima Q10 y falta de energía

Cuando hablamos de cansancio muchas veces pensamos únicamente en hierro o vitaminas.

Pero para fabricar energía necesitamos que toda la maquinaria mitocondrial funcione correctamente.

La Q10 participa en uno de los pasos centrales de esa maquinaria.

Por eso aparece con frecuencia en complementos destinados a:

  • Astenia.

  • Fatiga.

  • Convalecencia.

  • Personas mayores.

  • Deportistas.

  • Situaciones de elevada demanda energética.

Coenzima Q10 y encías

La relación entre coenzima Q10 y salud periodontal es una de sus aplicaciones históricas más interesantes.

El tejido de las encías posee una elevada actividad metabólica y está sometido continuamente a:

  • Bacterias.

  • Inflamación.

  • Estrés oxidativo.

  • Procesos de reparación.

Se han descrito niveles reducidos de Q10 en tejidos gingivales afectados por enfermedad periodontal y se ha estudiado tanto su utilización oral como tópica.

Su actividad antioxidante y su participación en el metabolismo energético celular explican su interés en:

  • Gingivitis.

  • Inflamación gingival.

  • Periodontitis.

  • Recuperación de los tejidos.

Coenzima Q10 y sistema inmunitario

Las células inmunitarias necesitan energía para:

  • Multiplicarse.

  • Fabricar anticuerpos.

  • Producir citocinas.

  • Desplazarse hacia los tejidos.

  • Destruir microorganismos.

  • Reparar daños.

Además, durante una respuesta inmunitaria intensa aumenta la producción de especies oxidantes.

La coenzima Q10 se ha estudiado por su relación con diferentes parámetros inmunitarios y por su capacidad para proteger las células frente al estrés oxidativo.

Coenzima Q10 y apoptosis

Otra función especialmente interesante de la coenzima Q10 está relacionada con la apoptosis o muerte celular programada.

La apoptosis permite eliminar células dañadas, envejecidas o innecesarias sin provocar una respuesta inflamatoria descontrolada.

Las mitocondrias desempeñan un papel fundamental en la regulación de este proceso.

Como la Q10 forma parte de las membranas mitocondriales y participa en el equilibrio energético y redox, también se encuentra relacionada con los mecanismos que regulan la supervivencia y muerte celular.

Esta conexión ha despertado interés en campos tan diferentes como:

  • Envejecimiento.

  • Enfermedades neurodegenerativas.

  • Cáncer.

  • Daño celular.

Coenzima Q10 durante procesos oncológicos

La coenzima Q10 también ha sido utilizada como apoyo nutricional en algunas personas sometidas a tratamientos oncológicos.

Una enfermedad grave y determinados tratamientos pueden provocar:

  • Fatiga.

  • Estrés oxidativo.

  • Alteraciones metabólicas.

  • Pérdida de vitalidad.

La Q10 ha despertado interés precisamente por su participación en el metabolismo energético y la protección de las membranas celulares.

Además, la relación entre mitocondrias, estrés oxidativo y apoptosis ha convertido a la coenzima Q10 en objeto de investigación dentro de diferentes áreas relacionadas con biología tumoral.

Coenzima Q10 y sistema nervioso

El cerebro es otro de los órganos con mayores necesidades energéticas.

Las neuronas necesitan ATP continuamente para mantener:

  • Potenciales eléctricos.

  • Transporte axonal.

  • Liberación de neurotransmisores.

  • Integridad de sus membranas.

Además, el tejido nervioso es especialmente sensible al estrés oxidativo.

Por eso la Q10 se ha investigado ampliamente en enfermedades neurodegenerativas.

Coenzima Q10 y Parkinson

La enfermedad de Parkinson se caracteriza por la degeneración progresiva de determinadas neuronas, especialmente las relacionadas con la producción de dopamina.

Dentro de su estudio se han encontrado alteraciones relacionadas con:

  • Mitocondrias.

  • Estrés oxidativo.

  • Complejo I de la cadena respiratoria.

  • Metabolismo energético.

Esta coincidencia convirtió a la coenzima Q10 en una sustancia especialmente interesante para la investigación.

Durante años se estudiaron dosis elevadas para valorar su posible influencia sobre la progresión y los síntomas.

Esta línea de investigación ayudó además a reforzar el interés por la disfunción mitocondrial como uno de los mecanismos implicados en las enfermedades neurodegenerativas.

Coenzima Q10 y envejecimiento de la piel

La piel está continuamente expuesta a:

  • Radiación ultravioleta.

  • Contaminación.

  • Oxidación.

  • Inflamación.

  • Pérdida progresiva de capacidad regenerativa.

Con el envejecimiento disminuyen también algunos sistemas antioxidantes naturales.

La coenzima Q10 aparece por ello en numerosos productos cosméticos destinados a:

  • Piel madura.

  • Estrés oxidativo.

  • Fotoenvejecimiento.

  • Líneas de expresión.

  • Pérdida de vitalidad cutánea.

Puede utilizarse tanto por vía oral como formando parte de productos tópicos.

Coenzima Q10 y manchas de la piel

El estrés oxidativo participa en numerosos cambios asociados al envejecimiento cutáneo.

La Q10 ayuda a proteger las membranas y otras estructuras celulares frente a la oxidación y puede participar en el mantenimiento de una piel más resistente frente al daño ambiental.

Por eso aparece frecuentemente combinada con otros antioxidantes en fórmulas destinadas al fotoenvejecimiento y alteraciones de pigmentación asociadas a la edad.

Coenzima Q10 y fertilidad masculina

Los espermatozoides son células especialmente sensibles al estrés oxidativo.

Su membrana contiene una gran cantidad de ácidos grasos poliinsaturados que pueden sufrir peroxidación.

Además, necesitan una enorme cantidad de energía para mantener su movilidad.

La coenzima Q10 resulta especialmente interesante porque actúa precisamente sobre estas dos necesidades:

protección antioxidante + producción de energía.

Se ha estudiado en hombres con problemas de fertilidad y se han observado mejoras en parámetros como:

  • Motilidad espermática.

  • Concentración.

  • Capacidad antioxidante del semen.

  • Algunos parámetros relacionados con calidad espermática.

Esta es actualmente una de las aplicaciones más interesantes de la Q10.

Coenzima Q10 y metabolismo

Las mitocondrias participan directamente en la utilización de:

  • Glucosa.

  • Ácidos grasos.

  • Aminoácidos.

Por eso la coenzima Q10 forma parte del metabolismo energético general.

En personas con obesidad, síndrome metabólico o diabetes pueden coexistir alteraciones relacionadas con:

  • Estrés oxidativo.

  • Inflamación.

  • Función mitocondrial.

  • Metabolismo energético.

La Q10 se ha estudiado dentro de este contexto metabólico.

Coenzima Q10 y control del peso

La Q10 participa en la producción de energía y en la oxidación de nutrientes, incluida la utilización mitocondrial de las grasas.

Por eso tradicionalmente ha formado parte de algunas fórmulas destinadas a mejorar metabolismo y vitalidad.

Su papel resulta especialmente interesante cuando existe:

  • Fatiga.

  • Baja capacidad para realizar ejercicio.

  • Alteración metabólica.

  • Menor eficiencia mitocondrial.

El peso corporal depende de muchos mecanismos simultáneos, pero disponer de una maquinaria energética eficiente forma parte del funcionamiento metabólico normal.

Coenzima Q10 y diabetes

La diabetes se acompaña frecuentemente de un aumento del estrés oxidativo y de alteraciones metabólicas y vasculares.

Por eso la coenzima Q10 se ha investigado especialmente por su posible influencia sobre:

  • Estrés oxidativo.

  • Función endotelial.

  • Metabolismo de la glucosa.

  • Salud cardiovascular.

Este último aspecto resulta especialmente importante porque la diabetes aumenta considerablemente el riesgo de alteraciones cardiovasculares.

Coenzima Q10 y riñón

El riñón es otro órgano con una demanda energética enorme.

Sus células necesitan grandes cantidades de ATP para:

  • Filtrar.

  • Reabsorber sustancias.

  • Mantener gradientes de electrolitos.

  • Regular el equilibrio interno.

Por eso posee una gran cantidad de mitocondrias.

La relación entre función mitocondrial, estrés oxidativo y enfermedad renal ha llevado a investigar también la coenzima Q10 en este campo.

Coenzima Q10, creatinina e insuficiencia renal crónica

Una investigación especialmente interesante estudió la utilización de coenzima Q10 en pacientes con insuficiencia renal crónica avanzada.

En aquel ensayo se administraron:

60 mg de coenzima Q10 tres veces al día durante 12 semanas.

Se estudiaron pacientes dializados y no dializados y se valoraron parámetros como:

  • Creatinina sérica.

  • BUN o nitrógeno ureico.

  • Aclaramiento de creatinina.

  • Necesidad de diálisis.

Los resultados publicados describieron una disminución de creatinina y BUN y un aumento del aclaramiento de creatinina en los grupos tratados con Q10.

Entre los pacientes inicialmente programados para diálisis también se describió una reducción del número que finalmente la necesitó durante el periodo estudiado.

Una de las explicaciones propuestas fue precisamente la mejora de la función mitocondrial y producción energética de las células renales.

Este trabajo fue publicado por R.B. Singh y colaboradores en Journal of Nutritional & Environmental Medicine en 2003.

Es una línea especialmente interesante porque conecta nuevamente el mismo mecanismo que encontramos en corazón y músculo:

un tejido con enormes necesidades energéticas depende intensamente de sus mitocondrias.

Coenzima Q10 y proteinuria

También se ha estudiado la relación entre niveles de coenzima Q10, estrés oxidativo y diferentes marcadores de función renal.

La pérdida progresiva de eficiencia mitocondrial con la edad puede adquirir especial importancia en órganos metabólicamente muy activos como el riñón.

Esto ha generado interés por estudiar la Q10 en situaciones relacionadas con:

  • Proteinuria.

  • Estrés oxidativo renal.

  • Enfermedad renal crónica.

  • Alteraciones metabólicas asociadas al riñón.

¿Dónde encontramos coenzima Q10?

Nuestro organismo fabrica Q10, pero también podemos obtener pequeñas cantidades mediante la alimentación.

Entre los alimentos que contienen mayores cantidades encontramos:

  • Vísceras.

  • Carne de vacuno.

  • Cerdo.

  • Pollo.

  • Sardinas.

  • Caballa.

  • Salmón.

  • Atún.

  • Soja.

  • Cacahuetes.

  • Nueces.

  • Semillas.

  • Germen de trigo.

  • Algunos vegetales.

Los alimentos de origen animal, especialmente órganos con elevada actividad metabólica como corazón e hígado, suelen contener cantidades particularmente interesantes.

Síntesis de coenzima Q10 en nuestro organismo

La producción endógena de Q10 es un proceso bastante complejo.

Parte de su estructura se fabrica mediante la vía del mevalonato, compartida con la síntesis de colesterol.

Además necesita diferentes nutrientes y sistemas enzimáticos.

Esto vuelve a demostrar que el metabolismo funciona como una red.

Una sustancia aparentemente aislada depende de numerosas rutas y micronutrientes para poder fabricarse correctamente.

Ubiquinona o ubiquinol: ¿qué diferencia hay en los suplementos?

Los complementos pueden proporcionar principalmente:

ubiquinona o ubiquinol.

La ubiquinona es la forma oxidada y tradicionalmente utilizada en suplementación.

El ubiquinol es la forma reducida y antioxidante.

Nuestro organismo puede transformar una forma en otra continuamente.

El ubiquinol presenta generalmente una buena biodisponibilidad y suele utilizarse especialmente en personas mayores o cuando se buscan cantidades elevadas.

Sin embargo, la absorción depende también muchísimo de la formulación.

¿Cómo tomar la coenzima Q10?

Al tratarse de una sustancia liposoluble, su absorción mejora cuando se toma junto con una comida que contenga algo de grasa.

Las cantidades utilizadas dependen del objetivo.

En complementación general podemos encontrar habitualmente dosis alrededor de:

  • 30 mg.

  • 60 mg.

  • 100 mg.

  • 200 mg.

En estudios clínicos se han utilizado cantidades superiores dependiendo de la situación estudiada.

Por tanto, los 90 mg diarios utilizados tradicionalmente no constituyen un límite máximo universal de la coenzima Q10.

La dosis debe adaptarse a la finalidad, formulación y características de la persona.

Principales usos de la coenzima Q10

La coenzima Q10 se utiliza o se ha estudiado especialmente en relación con:

  • Producción de energía.

  • Fatiga.

  • Envejecimiento.

  • Protección antioxidante.

  • Salud cardiovascular.

  • Insuficiencia cardíaca.

  • Angina.

  • Hipertensión.

  • Tratamiento con estatinas.

  • Salud muscular.

  • Rendimiento y recuperación física.

  • Gingivitis y enfermedad periodontal.

  • Fertilidad masculina.

  • Sistema inmunitario.

  • Enfermedades neurodegenerativas.

  • Parkinson.

  • Salud de la piel.

  • Metabolismo.

  • Diabetes.

  • Función renal.

Su enorme variedad de aplicaciones tiene una explicación común:

prácticamente todos nuestros tejidos necesitan mitocondrias y ATP.

Contraindicaciones y precauciones de la coenzima Q10

La coenzima Q10 presenta generalmente una buena tolerabilidad.

En algunas personas puede producir:

  • Molestias digestivas.

  • Náuseas.

  • Diarrea.

  • Dolor abdominal.

  • Pérdida de apetito.

  • Dolor de cabeza.

  • Mareo.

  • Dificultad para dormir cuando se toma a última hora.

Por su posible influencia sobre glucosa y presión arterial conviene tenerla en cuenta cuando se utilizan medicamentos destinados a controlar estos parámetros.

Coenzima Q10 y anticoagulantes

Una de las interacciones más importantes es con los anticoagulantes cumarínicos, especialmente warfarina y medicamentos relacionados.

La coenzima Q10 presenta cierta semejanza estructural con la vitamina K y puede disminuir el efecto anticoagulante en algunas personas.

Por eso cuando se utiliza junto a este tipo de medicamentos es importante controlar adecuadamente la coagulación.

Embarazo y lactancia

Durante embarazo y lactancia, las cantidades nutricionales procedentes de los alimentos forman parte de la dieta normal.

El uso de complementos concentrados constituye una situación diferente y debe valorarse según la cantidad y la necesidad concreta.

Coenzima Q10: energía para nuestras células

La coenzima Q10 resulta fascinante porque se encuentra justo en uno de los lugares donde comienza prácticamente todo:

la producción de energía celular.

Nuestro corazón necesita ATP para latir.

Nuestros músculos para moverse.

Nuestros riñones para filtrar.

Nuestro cerebro para mantener activas sus neuronas.

Nuestros espermatozoides para desplazarse.

Nuestro sistema inmunitario para responder.

Y todas esas células dependen, en mayor o menor medida, de sus mitocondrias.

La Q10 participa además en la protección antioxidante precisamente de esas estructuras que trabajan continuamente fabricando energía.

Por eso sus aplicaciones parecen inicialmente tan diferentes:

corazón, músculos, encías, fertilidad, envejecimiento, cerebro, riñón, inmunidad.

Pero cuando seguimos el mecanismo hasta el fondo, todas terminan encontrándose en un mismo lugar:

mitocondria → coenzima Q10 → ATP → energía celular.

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