Para qué sirve el peróxido de magnesio

El peróxido de magnesio, cuya fórmula química es MgO₂, es un compuesto de magnesio conocido también como magnesio oxigenado.

Su particularidad frente a otras formas de magnesio se encuentra en su comportamiento químico: en determinadas condiciones y especialmente en presencia de agua y medio ácido, el peróxido puede participar en reacciones que terminan produciendo liberación de oxígeno.

Esta característica explica que durante años haya sido utilizado en productos destinados fundamentalmente al aparato digestivo y la limpieza intestinal.

Pero aquí conviene diferenciar dos cosas: por una parte tenemos las propiedades nutricionales del magnesio, y por otra las características específicas del peróxido de magnesio como compuesto.

No son exactamente lo mismo.

Magnesio y peróxido de magnesio

El magnesio es uno de los minerales fundamentales de nuestro organismo.

Participa como cofactor en cientos de reacciones enzimáticas relacionadas con la producción de energía, funcionamiento muscular y nervioso, síntesis de proteínas, metabolismo de la glucosa, equilibrio electrolítico y mantenimiento de los huesos.

Por eso un estado insuficiente de magnesio puede terminar manifestándose en sistemas aparentemente muy diferentes.

El peróxido de magnesio aporta magnesio, pero su particularidad procede de su grupo peróxido y de las reacciones que puede experimentar en determinadas condiciones.

Antiguamente se describía diciendo que liberaba «oxígeno monoatómico». Químicamente resulta más preciso hablar de la formación de especies derivadas del peróxido y de oxígeno molecular (O₂) como resultado final de su descomposición.

Esto mantiene precisamente la característica que dio origen al nombre popular de magnesio oxigenado, sin necesidad de atribuirle un mecanismo que químicamente no corresponde.

¿Tenemos suficiente magnesio en la alimentación?

El magnesio está ampliamente distribuido en los alimentos, especialmente en verduras de hoja verde, frutos secos, semillas, legumbres, cereales integrales, cacao y determinadas aguas minerales.

Sin embargo, la cantidad que finalmente obtenemos depende de la alimentación completa y también de su absorción intestinal y eliminación.

La fibra de los alimentos vegetales no convierte automáticamente el magnesio que contienen en inútil. De hecho, muchos alimentos ricos en fibra son precisamente excelentes fuentes de este mineral.

Sí existen determinados componentes vegetales, como los fitatos, que pueden reducir parcialmente la disponibilidad de algunos minerales dependiendo del conjunto de la dieta y de cómo se hayan preparado los alimentos.

Las aguas minerales también pueden ser una magnífica fuente de magnesio cuando contienen cantidades importantes.

En ellas el magnesio se encuentra fundamentalmente en forma de iones disueltos, asociado a diferentes aniones minerales. No se encuentra normalmente como partículas de óxido de magnesio flotando en el agua.

Peróxido de magnesio y limpieza intestinal

Éste es probablemente el uso por el que más se conoce el peróxido de magnesio.

Los preparados de magnesio pueden producir un efecto osmótico intestinal, aumentando la presencia de agua en el intestino y favoreciendo el tránsito y la evacuación.

El peróxido de magnesio añade además las particularidades químicas propias de un peróxido y por ello se ha utilizado tradicionalmente en productos comercializados como limpiadores intestinales o productos de oxigenación digestiva.

Durante muchos años se explicó este efecto diciendo que el oxígeno liberado «licuaba» capas antiguas de materia fecal adheridas a las paredes del colon.

No necesitamos esa explicación para comprender su acción.

El contenido intestinal no forma normalmente una costra permanente de heces antiguas adherida al colon. Lo que sí podemos tener es estreñimiento, tránsito intestinal lento, heces endurecidas y dificultad para evacuar, y aquí el efecto laxante de determinados compuestos de magnesio puede resultar evidente.

Al mejorar la evacuación, una persona con estreñimiento puede notar menos pesadez, distensión y malestar abdominal y una sensación general de mayor ligereza.

Magnesio y salud cardiovascular

El magnesio participa en el funcionamiento normal del músculo cardiaco, los vasos sanguíneos y el sistema eléctrico del corazón.

Interviene en el movimiento de electrolitos a través de las membranas celulares y mantiene una estrecha relación con calcio y potasio.

Por ello, un estado insuficiente de magnesio se ha relacionado con alteraciones del ritmo cardiaco y con diferentes factores cardiovasculares.

También participa en la regulación del tono vascular y de la presión arterial.

Esto explica el interés del magnesio dentro de la salud cardiovascular, aunque estas propiedades pertenecen fundamentalmente al magnesio como mineral y no debemos convertirlas automáticamente en efectos exclusivos del peróxido de magnesio.

Magnesio, glucosa e insulina

El magnesio también participa en numerosas reacciones relacionadas con el metabolismo de la glucosa y la señalización de la insulina.

Existe una relación interesante entre un estado adecuado de magnesio, sensibilidad a la insulina y metabolismo glucídico.

Además, determinadas personas con diabetes pueden presentar mayores pérdidas urinarias de magnesio, estableciéndose una relación bastante compleja entre ambos factores.

Por eso el magnesio ha sido estudiado ampliamente en relación con resistencia a la insulina y diabetes tipo 2.

No significa que el peróxido de magnesio sea un tratamiento para la diabetes, sino que el magnesio que contiene participa en mecanismos fundamentales del metabolismo de la glucosa.

Magnesio y osteoporosis

Cuando pensamos en huesos solemos pensar inmediatamente en calcio.

Pero un hueso necesita bastante más.

El magnesio forma parte del tejido óseo e interviene además en diferentes mecanismos relacionados con el metabolismo del calcio, la vitamina D y la regulación del remodelado óseo.

Un estado insuficiente de magnesio puede afectar negativamente a la salud del hueso.

Por eso, cuando se trabaja nutricionalmente la osteoporosis, mirar exclusivamente el calcio suele ofrecer una visión demasiado pequeña del problema.

Migraña y sistema nervioso

El magnesio desempeña un papel fundamental en la transmisión nerviosa y excitabilidad neuronal.

Esto explica su interés en diferentes alteraciones relacionadas con una excesiva excitabilidad del sistema nervioso.

Una de las áreas más conocidas es la migraña.

También se utiliza con frecuencia dentro de planteamientos destinados a favorecer la relajación muscular y nerviosa y en personas con estrés, ansiedad o dificultades para dormir.

De nuevo, estas aplicaciones están relacionadas principalmente con el magnesio como mineral. La elección de una forma concreta dependerá del objetivo buscado, tolerancia digestiva y características de cada compuesto.

¿El peróxido de magnesio alcaliniza?

El peróxido de magnesio puede reaccionar en medios ácidos y su comportamiento químico puede modificar localmente las condiciones del medio.

Pero esto no significa que tomarlo permita «alcalinizar todo el organismo».

Nuestro cuerpo mantiene el pH sanguíneo dentro de márgenes extremadamente estrechos mediante pulmones, riñones y diferentes sistemas tampón.

Otra cuestión completamente distinta es lo que sucede localmente dentro del aparato digestivo cuando un compuesto químico entra en contacto con un medio ácido.

Por eso, cuando hablamos de capacidad alcalinizante del peróxido de magnesio, conviene distinguir el efecto químico local de la regulación general del pH corporal.

Usos del peróxido de magnesio

El peróxido de magnesio se ha utilizado fundamentalmente en productos destinados a:

  • favorecer el tránsito intestinal;

  • estreñimiento ocasional;

  • limpieza intestinal;

  • aporte de magnesio;

  • y preparados comercializados como magnesio oxigenado.

Además, por su contenido en magnesio, encontramos las asociaciones propias de este mineral con función cardiovascular, metabolismo de la glucosa, salud ósea, migraña, sistema nervioso, estrés, sueño y función muscular.

Pero me parece importante hacer esta distinción.

Que el magnesio participe en todos estos procesos no significa que el peróxido de magnesio sea necesariamente la forma que elegiríamos para cada uno de ellos.

Existen muchas formas de magnesio y cada una tiene características diferentes.

Contraindicaciones del peróxido de magnesio

Una de las primeras cosas que debemos tener en cuenta es precisamente su efecto laxante.

Dependiendo de la cantidad y de la sensibilidad individual puede producir diarrea, retortijones, molestias abdominales o un aumento importante de las deposiciones.

En personas con un intestino especialmente sensible o durante determinados procesos digestivos esto puede resultar contraproducente.

También hay que prestar especial atención cuando existe enfermedad renal.

Los riñones son los principales responsables de eliminar el exceso de magnesio. Cuando la función renal está muy disminuida, el organismo puede tener dificultades para eliminarlo y acumular cantidades excesivas en sangre.

Ésa es la razón principal de la precaución renal; no que el peróxido de magnesio «absorba el calcio y produzca cálculos».

También existen interacciones con algunos medicamentos.

El magnesio puede unirse dentro del aparato digestivo a determinados antibióticos, especialmente tetraciclinas y quinolonas, reduciendo su absorción cuando se administran simultáneamente.

Algo parecido puede ocurrir con otros medicamentos y minerales, por lo que en estos casos suele ser importante separar las tomas.

Si una persona utiliza diuréticos o medicamentos para la hipertensión, también conviene valorar el conjunto del tratamiento, especialmente si existen alteraciones renales o electrolíticas.

No todos los magnesios sirven para lo mismo

Ésta es probablemente la idea más importante que debemos sacar del peróxido de magnesio.

Hablar de «magnesio» como si todas sus presentaciones fueran idénticas es demasiado simplista.

Tenemos citrato, bisglicinato, malato, cloruro, óxido, lactato y muchas otras formas, además del peróxido de magnesio.

Todas contienen magnesio, pero no tienen exactamente las mismas propiedades químicas, tolerancia digestiva ni las mismas aplicaciones prácticas.

El peróxido tiene una identidad bastante particular y su utilización histórica se encuentra especialmente vinculada al aparato digestivo y al tránsito intestinal.

Después podemos aprovechar que aporta un mineral absolutamente fundamental para el organismo.

Pero primero hay que elegir la forma de magnesio en función de lo que queremos conseguir, y no al revés.

Este artículo tiene finalidad educativa e informativa y no constituye una pauta individual de suplementación.

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