PABA o Vitamina B10: Para Qué Sirve

El PABA o ácido para-aminobenzoico es una sustancia que durante muchos años fue conocida como vitamina B10 y se incluyó dentro del complejo B.

Sin embargo, actualmente no se considera una vitamina esencial para el ser humano porque nuestro organismo no depende de obtener una cantidad concreta de PABA mediante la alimentación para evitar una enfermedad carencial específica.

Aun así, continúa siendo una sustancia especialmente interesante por su relación con:

  • La microbiota intestinal.

  • La síntesis bacteriana de ácido fólico.

  • La piel.

  • La pigmentación.

  • El cabello.

  • La antigua formulación de protectores solares.

Precisamente esa combinación hizo que durante décadas se conociera popularmente como una de las llamadas “vitaminas de la belleza”.

¿Qué es el PABA?

PABA son las siglas de ácido para-aminobenzoico.

Es una molécula orgánica que determinadas bacterias, plantas y otros organismos utilizan dentro de diferentes procesos metabólicos.

En las bacterias resulta especialmente importante porque participa en la síntesis de ácido fólico o vitamina B9.

Los seres humanos, en cambio, no utilizamos PABA directamente para fabricar nuestro propio ácido fólico.

Debemos obtener folato mediante la alimentación.

Esta diferencia resulta muy importante para comprender por qué el PABA está relacionado con el complejo B pero no se considera actualmente una vitamina verdadera para nosotros.

¿Por qué se llamó vitamina B10?

Cuando comenzaron a estudiarse las vitaminas del grupo B se descubrieron numerosas sustancias presentes en alimentos y tejidos que parecían participar en procesos metabólicos importantes.

Algunas recibieron números dentro de aquella primera clasificación.

Posteriormente se comprobó que varias de ellas no cumplían los requisitos necesarios para ser consideradas vitaminas esenciales.

El PABA fue una de ellas.

Por eso todavía encontramos nombres como:

  • Vitamina B10.

  • Vitamina H1.

  • PABA.

Pero el nombre químicamente correcto es ácido para-aminobenzoico.

PABA y ácido fólico

Una de las relaciones más interesantes del PABA aparece en la síntesis de ácido fólico.

Muchas bacterias necesitan PABA para fabricar folato.

El proceso bacteriano combina diferentes moléculas hasta producir derivados de ácido fólico necesarios para su metabolismo.

Los seres humanos hemos perdido esa capacidad.

Nosotros necesitamos obtener folatos directamente mediante los alimentos.

Esto explica además un mecanismo farmacológico muy interesante.

PABA y sulfamidas

Las sulfamidas fueron algunos de los primeros antibióticos utilizados ampliamente.

Su estructura química se parece a la del PABA.

Gracias a esta semejanza pueden competir con él dentro de las bacterias e interferir en la fabricación de ácido fólico.

La bacteria deja entonces de disponer correctamente de una molécula esencial para multiplicarse.

Es un ejemplo magnífico de cómo una sustancia aparentemente secundaria como el PABA terminó siendo fundamental para comprender uno de los primeros grandes mecanismos antibacterianos.

PABA y microbiota intestinal

Las bacterias de nuestro intestino pueden utilizar y producir diferentes sustancias relacionadas con el PABA y los folatos.

Por eso históricamente se relacionó el PABA con la flora intestinal.

La microbiota participa en un enorme intercambio de metabolitos con nuestro organismo.

Algunas bacterias producen vitaminas y otras sustancias que pueden ser utilizadas localmente por diferentes microorganismos o interactuar con las células intestinales.

En el caso concreto del PABA, su importancia se encuentra especialmente en el metabolismo bacteriano del folato.

Por tanto, resulta más preciso hablar de una relación entre:

PABA → bacterias intestinales → metabolismo del folato

que afirmar simplemente que el PABA “activa la flora intestinal”.

PABA y piel

El PABA se hizo especialmente conocido por su relación con la piel.

Durante décadas se utilizó en protectores solares debido a su capacidad para absorber parte de la radiación ultravioleta, especialmente UVB.

La radiación UVB es una de las responsables de:

  • Eritema solar.

  • Quemadura.

  • Daño celular producido por radiación ultravioleta.

Por eso el PABA fue uno de los primeros compuestos ampliamente utilizados como filtro solar químico.

PABA como antiguo filtro solar

El PABA puede absorber radiación ultravioleta y transformar esa energía.

Esta propiedad permitió incorporarlo durante años a cremas solares.

Sin embargo, posteriormente su utilización disminuyó considerablemente porque podía provocar:

  • Irritación.

  • Dermatitis de contacto.

  • Reacciones alérgicas.

  • Manchas en la ropa.

Además, fueron apareciendo nuevos filtros solares con características cosméticas y de tolerabilidad más favorables.

Por eso actualmente encontramos con frecuencia protectores solares etiquetados como “PABA free” o “sin PABA”.

Resulta curioso que una sustancia que durante años fue considerada casi imprescindible en los protectores solares terminara desapareciendo de muchas formulaciones.

PABA y pigmentación

El PABA se relacionó históricamente con los procesos de pigmentación de piel y cabello.

Esto hizo que se utilizara durante años en complementos destinados a:

  • Vitíligo.

  • Canas.

  • Alteraciones de pigmentación.

La investigación sobre estas aplicaciones produjo resultados variables y no permite considerar actualmente el PABA como un tratamiento directo de estas condiciones.

Sin embargo, esta relación histórica explica buena parte de su reputación como “vitamina de la belleza”.

PABA y vitíligo

El vitíligo se caracteriza por una pérdida localizada de melanocitos o de su función, produciendo áreas despigmentadas en la piel.

Durante décadas se estudiaron diferentes nutrientes y sustancias relacionados con la pigmentación, entre ellos el PABA.

Se utilizó tanto solo como combinado con otras vitaminas del grupo B.

Existen observaciones antiguas sobre repigmentación en algunos pacientes, pero los resultados no fueron suficientemente consistentes como para considerar el PABA un tratamiento establecido del vitíligo.

Por tanto, resulta más correcto decir que el PABA ha sido estudiado históricamente por su posible relación con la pigmentación, en lugar de afirmar que previene directamente el vitíligo.

PABA y canas

Otra de sus aplicaciones tradicionales fue la aparición de cabello gris o canas.

Durante la primera mitad del siglo XX se estudiaron diferentes vitaminas del grupo B y sustancias relacionadas con la pigmentación del cabello.

En algunos experimentos se observaron cambios en el color del pelo asociados a determinadas deficiencias nutricionales.

Esto llevó a utilizar PABA en preparados destinados a mantener la pigmentación capilar.

Sin embargo, la aparición normal de canas depende principalmente de la pérdida progresiva de actividad de los melanocitos del folículo piloso y de múltiples factores genéticos y oxidativos.

Por eso el PABA no puede considerarse una sustancia capaz de revertir de manera general el encanecimiento asociado a la edad.

Aun así, esta aplicación forma parte de la historia nutricional del PABA y explica su asociación tradicional con el cabello.

PABA y envejecimiento de la piel

La exposición acumulada a radiación ultravioleta participa de manera importante en el fotoenvejecimiento.

Con el tiempo pueden aparecer:

  • Arrugas.

  • Alteraciones de pigmentación.

  • Pérdida de elasticidad.

  • Cambios en el colágeno.

  • Daño celular acumulativo.

Como el PABA fue utilizado para absorber radiación UVB, también adquirió fama como sustancia protectora frente al envejecimiento provocado por el sol.

Sin embargo, actualmente la fotoprotección se realiza mediante combinaciones de filtros capaces de ofrecer una cobertura más amplia frente a diferentes longitudes de onda.

¿El PABA protege frente al cáncer de piel?

Los filtros solares se utilizan para reducir la cantidad de radiación ultravioleta que alcanza la piel.

El PABA fue uno de esos filtros.

Pero no resulta correcto afirmar que el PABA por sí mismo evita el cáncer de piel.

La prevención del daño solar depende de muchos factores:

  • Cantidad de radiación recibida.

  • Tipo de piel.

  • Duración de la exposición.

  • Protección física.

  • Filtros solares adecuados.

  • Exposición acumulada durante toda la vida.

La importancia histórica del PABA se encuentra en haber sido uno de los primeros filtros UVB ampliamente utilizados.

PABA y formación de glóbulos rojos

En antiguos textos nutricionales se atribuyeron al PABA diferentes funciones relacionadas con la sangre.

Actualmente sabemos que la relación es principalmente indirecta.

El ácido fólico resulta imprescindible para la formación normal de células sanguíneas.

Como el PABA participa en la producción bacteriana de folato, antiguamente se llegó a vincular directamente con la formación de glóbulos rojos.

En humanos, sin embargo, debemos obtener folato directamente.

Por tanto, no debemos considerar el PABA un sustituto de la vitamina B9.

PABA y metabolismo de proteínas

También encontramos antiguas referencias al PABA como coenzima del metabolismo proteico.

Actualmente esta descripción se considera demasiado amplia.

El PABA no funciona en nuestro organismo como una coenzima esencial comparable a las verdaderas vitaminas del grupo B.

Su relevancia metabólica resulta mucho más clara dentro de microorganismos capaces de fabricar folato.

¿Existe deficiencia de PABA?

Como el PABA no se considera actualmente una vitamina esencial, tampoco existe una enfermedad carencial humana reconocida causada específicamente por falta de PABA.

Por eso síntomas tradicionalmente atribuidos a su deficiencia, como:

  • Fatiga.

  • Irritabilidad.

  • Depresión.

  • Estreñimiento.

  • Cefalea.

  • Mayor facilidad para sufrir quemaduras solares.

  • Disminución del bronceado.

no pueden considerarse actualmente signos específicos de falta de PABA.

Todos ellos pueden aparecer por muchas causas diferentes.

Alcohol, antibióticos y PABA

Históricamente se consideró que factores como:

  • Consumo excesivo de alcohol.

  • Uso prolongado de antibióticos.

  • Alimentación muy procesada.

podían reducir la disponibilidad de PABA.

La explicación estaba relacionada fundamentalmente con el estado nutricional general y con las modificaciones de la microbiota intestinal.

Los antibióticos, por ejemplo, pueden alterar considerablemente la composición de la microbiota.

Pero no podemos interpretar esto como una deficiencia directa de vitamina B10, ya que el PABA no es una vitamina esencial reconocida.

¿Dónde encontramos PABA?

El PABA aparece en pequeñas cantidades en diversos alimentos.

Entre ellos encontramos:

  • Levadura de cerveza.

  • Vísceras.

  • Cereales integrales.

  • Huevos.

  • Leche.

  • Carnes.

  • Espinacas.

  • Setas.

  • Algunas verduras.

También puede ser producido por determinados microorganismos.

Una alimentación variada proporciona normalmente diferentes cantidades de PABA sin necesidad de buscarlo específicamente como nutriente esencial.

PABA en complementos alimenticios

Todavía podemos encontrar PABA formando parte de algunos complementos destinados especialmente a:

  • Piel.

  • Cabello.

  • Fórmulas del complejo B.

  • Antioxidantes.

  • Pigmentación.

En ocasiones aparece combinado con:

  • Ácido fólico.

  • Biotina.

  • Ácido pantoténico.

  • Otras vitaminas B.

Estas combinaciones proceden en buena medida de su histórica asociación con el complejo B.

Seguridad del PABA

Las cantidades pequeñas procedentes de la alimentación no suelen representar un problema.

Los suplementos concentrados de PABA, sin embargo, son diferentes.

A dosis elevadas pueden aparecer efectos adversos como:

  • Náuseas.

  • Vómitos.

  • Malestar digestivo.

  • Erupciones cutáneas.

  • Alteraciones hepáticas en cantidades muy elevadas.

También pueden producirse reacciones de hipersensibilidad.

PABA y sulfamidas: una interacción especialmente importante

Existe además una interacción especialmente lógica desde el punto de vista químico.

Como las sulfamidas antibacterianas actúan interfiriendo precisamente con la utilización bacteriana del PABA, administrar grandes cantidades de PABA puede antagonizar su mecanismo.

Por eso no debe utilizarse indiscriminadamente junto con este tipo de antibióticos.

Esta interacción constituye probablemente uno de los mejores ejemplos de que una sustancia “natural” puede participar en procesos bioquímicos muy concretos y tener interacciones perfectamente explicables.

Entonces, ¿para qué sirve realmente el PABA?

El PABA ocupa una posición curiosísima dentro de la historia de la nutrición.

Durante décadas fue llamado vitamina B10.

Se utilizó para el cabello y la pigmentación.

Se estudió en vitíligo.

Formó parte de algunos de los primeros protectores solares modernos.

Y resultó fundamental para comprender cómo determinadas bacterias fabrican ácido fólico y por qué las sulfamidas pueden detener su crecimiento.

Hoy sabemos que no es una vitamina esencial para las personas.

Pero eso no significa que sea una molécula irrelevante.

Su historia conecta:

microbiota → folato → antibióticos → piel → radiación ultravioleta → pigmentación.

Y precisamente por eso continúa siendo una de las sustancias más curiosas que quedaron alrededor del antiguo complejo de vitaminas B.

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