Lactobacillus Rhamnosus: Para Qué Sirve

Lactobacillus rhamnosus es una de las especies probióticas más conocidas y estudiadas.

Durante años se ha utilizado en complementos destinados principalmente a la salud intestinal y al equilibrio de la microbiota, pero algunas de sus cepas han sido investigadas también por su relación con la inmunidad, la microbiota vaginal, las infecciones urinarias recurrentes, el metabolismo e incluso el eje intestino-cerebro.

Sin embargo, existe algo fundamental que debemos comprender desde el principio:

Lactobacillus rhamnosus no es una única cepa.

Dentro de la misma especie existen numerosas cepas con características diferentes.

Y en probióticos esta diferencia resulta decisiva.

¿Lactobacillus rhamnosus o Lacticaseibacillus rhamnosus?

Durante décadas esta bacteria fue conocida como Lactobacillus rhamnosus.

En 2020 se reorganizó taxonómicamente el enorme género Lactobacillus y esta especie pasó a denominarse oficialmente:

Lacticaseibacillus rhamnosus.

Sin embargo, el nombre antiguo continúa apareciendo en:

  • Complementos alimenticios.

  • Estudios científicos antiguos.

  • Libros.

  • Etiquetas.

  • Búsquedas en Internet.

Por eso ambos nombres pueden encontrarse actualmente y hacen referencia a la misma especie.

¿Qué es Lactobacillus rhamnosus GG o LGG?

Probablemente la cepa más famosa sea:

Lactobacillus rhamnosus GG, abreviada LGG.

Actualmente su nombre completo es:

Lacticaseibacillus rhamnosus GG.

La denominación GG procede de los apellidos de los investigadores Gorbach y Goldin, relacionados con su aislamiento y desarrollo.

También puede aparecer identificada como:

ATCC 53103.

Esta identificación es importante porque permite saber exactamente qué microorganismo se utilizó en los estudios.

Una especie no es una cepa

Uno de los errores más frecuentes cuando hablamos de probióticos es considerar que todos los microorganismos de una misma especie producen exactamente los mismos efectos.

No funciona así.

Podemos encontrar, por ejemplo:

  • L. rhamnosus GG.

  • L. rhamnosus GR-1.

  • L. rhamnosus CGMCC1.3724.

  • L. rhamnosus LR06.

Todas pertenecen a la misma especie, pero presentan diferencias genéticas y funcionales.

Por eso una propiedad observada con LGG no puede trasladarse automáticamente a GR-1 y viceversa.

Cuando elegimos un probiótico interesa fijarnos siempre que sea posible en:

género + especie + cepa.

Propiedades de Lactobacillus rhamnosus

L. rhamnosus es una bacteria Gram positiva con forma de bacilo que produce ácido láctico durante su metabolismo.

Puede encontrarse formando parte de diferentes ecosistemas humanos.

Se ha aislado en:

  • Tracto gastrointestinal.

  • Cavidad oral.

  • Microbiota vaginal.

  • Otros nichos mucosos.

Algunas cepas presentan características especialmente interesantes para su utilización como probióticos.

Entre ellas encontramos la capacidad para:

  • Resistir parcialmente el ambiente ácido del estómago.

  • Tolerar sales biliares.

  • Interaccionar con la mucosa intestinal.

  • Competir con determinados microorganismos.

  • Producir diferentes metabolitos.

  • Interactuar con el sistema inmunitario.

La intensidad de estas características depende nuevamente de la cepa concreta.

Lactobacillus rhamnosus y resistencia al ácido gástrico

Para que un probiótico administrado por vía oral pueda actuar en el intestino primero debe superar diferentes obstáculos.

Uno de los más importantes es el estómago.

Su pH puede ser extremadamente ácido y destruir numerosos microorganismos.

Algunas cepas de L. rhamnosus, incluida LGG, poseen una buena capacidad para sobrevivir al tránsito gastrointestinal.

Después deberán enfrentarse además a:

  • Bilis.

  • Enzimas digestivas.

  • Competencia con otros microorganismos.

  • Condiciones del intestino.

Esta resistencia explica en parte por qué determinadas cepas se han utilizado tan ampliamente como probióticos.

Lactobacillus rhamnosus y microbiota intestinal

Una vez alcanzado el intestino, estos microorganismos pueden interactuar temporalmente con el ecosistema intestinal.

Eso no significa necesariamente que se instalen para siempre.

Muchos probióticos actúan mientras están siendo consumidos y disminuyen progresivamente después de suspenderlos.

Durante ese tiempo pueden influir sobre el entorno intestinal mediante:

  • Producción de ácido láctico.

  • Competencia por nutrientes.

  • Competencia por lugares de adhesión.

  • Producción de sustancias antimicrobianas.

  • Interacción con células de la mucosa.

  • Modulación de determinadas respuestas inmunitarias.

Por tanto, un probiótico no necesita colonizar permanentemente el intestino para producir efectos.

Lactobacillus rhamnosus GG y diarrea

Una de las aplicaciones más estudiadas de LGG se encuentra precisamente en la diarrea.

Se ha investigado especialmente en:

  • Gastroenteritis aguda.

  • Diarrea asociada a antibióticos.

  • Alteraciones intestinales después de tratamientos antibacterianos.

Los antibióticos pueden modificar profundamente la microbiota intestinal.

Al eliminar bacterias sensibles pueden disminuir grupos beneficiosos y permitir que otros microorganismos ocupen su espacio.

En determinadas circunstancias esto puede favorecer:

  • Diarrea.

  • Gases.

  • Hinchazón.

  • Alteraciones del tránsito.

LGG es una de las cepas que más se ha utilizado para intentar reducir este tipo de desequilibrios.

Lactobacillus rhamnosus y antibióticos

Aquí existe un concepto importante.

Un probiótico no actúa como un antibiótico.

Un antibiótico está diseñado para inhibir o destruir determinados microorganismos.

Un probiótico funciona de otra manera.

Puede ayudar a modificar el entorno mediante:

  • Competencia.

  • Producción de metabolitos.

  • Modulación de la microbiota.

  • Interacción con la mucosa intestinal.

Por eso su utilización junto a antibióticos se plantea fundamentalmente para ayudar a mantener o recuperar el equilibrio intestinal, no para sustituir su efecto.

Además, no todas las cepas poseen la misma sensibilidad frente a los diferentes antibióticos.

Lactobacillus rhamnosus y barrera intestinal

La mucosa intestinal no es una simple pared.

Es una estructura viva formada por células unidas entre sí mediante complejos sistemas de unión.

Debe permitir la absorción de nutrientes mientras mantiene separados:

contenido intestinal y medio interno.

Los probióticos pueden interactuar con estas células y con la capa de moco.

Diferentes cepas de L. rhamnosus se han estudiado por su posible influencia sobre:

  • Integridad de las uniones celulares.

  • Producción de moco.

  • Respuesta inflamatoria.

  • Interacción entre microbiota y sistema inmunitario.

Esto ayuda a explicar por qué su utilización no se limita exclusivamente a episodios de diarrea.

Lactobacillus rhamnosus y sistema inmunitario

Una parte enorme de nuestro sistema inmunitario mantiene una relación constante con el intestino.

Tiene sentido.

Por esta superficie entran diariamente:

  • Alimentos.

  • Bacterias.

  • Virus.

  • Hongos.

  • Antígenos ambientales.

El sistema debe distinguir continuamente entre lo que debe tolerar y aquello frente a lo que debe reaccionar.

Los probióticos pueden participar en esta comunicación mediante su interacción con las células intestinales y las células inmunitarias asociadas a la mucosa.

Diferentes cepas de L. rhamnosus se han estudiado por su posible influencia sobre:

  • Citocinas.

  • Respuesta inmunitaria mucosa.

  • Inmunoglobulinas.

  • Regulación inflamatoria.

Por eso esta especie aparece frecuentemente en fórmulas destinadas tanto a digestión como a defensas.

Lactobacillus rhamnosus y síndrome de intestino irritable

También se han estudiado diferentes probióticos en personas con síndrome de intestino irritable.

En este trastorno pueden intervenir numerosos mecanismos:

  • Motilidad intestinal.

  • Hipersensibilidad visceral.

  • Microbiota.

  • Fermentación.

  • Permeabilidad intestinal.

  • Eje intestino-cerebro.

  • Respuesta inmunitaria de la mucosa.

Algunas cepas de L. rhamnosus forman parte de preparados utilizados en este contexto.

Sin embargo, los resultados varían según la cepa, la combinación utilizada y el tipo de síndrome de intestino irritable.

Por eso no podemos afirmar simplemente que cualquier L. rhamnosus trate el intestino irritable.

Lactobacillus rhamnosus y alergias

Existe también una amplia línea de investigación sobre probióticos y alergias.

La explicación vuelve a encontrarse en la relación entre microbiota, mucosa y sistema inmunitario.

Durante los primeros años de vida, la microbiota participa en la maduración de las respuestas inmunitarias.

Por eso diferentes cepas probióticas se han estudiado especialmente en:

  • Dermatitis atópica.

  • Alergias infantiles.

  • Rinitis alérgica.

  • Respuesta inmunitaria frente a alérgenos.

Los resultados dependen mucho del microorganismo, del momento de administración y de la población estudiada.

No todas las cepas de L. rhamnosus producen el mismo efecto.

Lactobacillus rhamnosus y salud vaginal

La vagina sana suele estar dominada en muchas mujeres por bacterias del grupo de los lactobacilos.

Estas bacterias producen ácido láctico y contribuyen a mantener un pH vaginal ácido.

Este entorno dificulta la proliferación de numerosos microorganismos oportunistas.

Por eso los probióticos han despertado un enorme interés dentro de la salud femenina.

Y aquí encontramos otra cepa especialmente conocida:

Lactobacillus rhamnosus GR-1.

Lactobacillus rhamnosus GR-1

La cepa GR-1 ha sido estudiada especialmente por su capacidad para interactuar con el ecosistema urogenital femenino.

Frecuentemente se utiliza combinada con:

Limosilactobacillus reuteri RC-14.

Esta combinación se ha investigado por su capacidad para favorecer una microbiota vaginal dominada por lactobacilos y dificultar la colonización por diferentes microorganismos.

Se ha utilizado especialmente en situaciones relacionadas con:

  • Vaginosis bacteriana.

  • Desequilibrios de la microbiota vaginal.

  • Infecciones urinarias recurrentes.

Por tanto, cuando hablamos de L. rhamnosus para salud vaginal o urinaria, GR-1 es mucho más relevante que LGG.

Lactobacillus rhamnosus y cistitis

Las infecciones urinarias femeninas suelen comenzar cuando microorganismos procedentes principalmente del entorno intestinal alcanzan:

periné → vagina → uretra → vejiga.

Una microbiota vaginal rica en lactobacilos puede actuar como una barrera ecológica frente a determinados uropatógenos.

Los lactobacilos pueden dificultar su establecimiento mediante:

  • Producción de ácido láctico.

  • Competencia por espacios de adhesión.

  • Producción de metabolitos.

  • Interferencia con la formación de biofilms.

  • Modulación del entorno vaginal.

Por eso algunas cepas probióticas se han estudiado para reducir recurrencias.

No actúan como antibióticos ni sustituyen el tratamiento de una infección urinaria activa.

Su interés se encuentra especialmente en el equilibrio de la microbiota urogenital y la prevención de recurrencias en determinadas mujeres.

Lactobacillus rhamnosus y peso corporal

También existe investigación sobre determinadas cepas de L. rhamnosus y el metabolismo.

Una de ellas es:

Lactobacillus rhamnosus CGMCC1.3724.

En un estudio realizado durante un programa de pérdida y mantenimiento de peso se observaron resultados especialmente interesantes en mujeres.

Las participantes que tomaron esta formulación mostraron una mayor pérdida de peso y grasa que las mujeres del grupo placebo, mientras que el mismo efecto no se observó claramente en los hombres.

También aparecieron diferencias en:

  • Leptina.

  • Sensación de hambre.

  • Saciedad.

  • Composición de la microbiota.

Esto vuelve a mostrar por qué resulta tan importante mencionar la cepa.

No significa que todos los Lactobacillus rhamnosus adelgacen.

Significa que una cepa concreta ha producido determinados resultados dentro de un programa de intervención dietética.

Lactobacillus rhamnosus y metabolismo de la glucosa

La microbiota también participa en diferentes mecanismos relacionados con el metabolismo.

Puede influir sobre:

  • Inflamación.

  • Ácidos grasos de cadena corta.

  • Barrera intestinal.

  • Señales de saciedad.

  • Sensibilidad a la insulina.

Por eso diferentes cepas probióticas han sido investigadas en obesidad, síndrome metabólico y alteraciones de la glucosa.

Sin embargo, actualmente no debemos considerar L. rhamnosus un tratamiento directo para la diabetes.

El interés se encuentra en comprender cómo determinadas cepas pueden modificar el entorno metabólico del huésped.

Lactobacillus rhamnosus y eje intestino-cerebro

Probablemente una de las áreas más fascinantes de la investigación moderna sobre microbiota sea el eje intestino-cerebro.

Intestino y cerebro mantienen una comunicación constante mediante:

  • Nervio vago.

  • Sistema inmunitario.

  • Hormonas.

  • Metabolitos microbianos.

  • Sistema nervioso entérico.

La microbiota puede modificar diferentes sustancias capaces de participar en esta comunicación.

De aquí procede el concepto de psicobiótico: microorganismos capaces de influir de alguna manera sobre procesos relacionados con el sistema nervioso y el comportamiento.

Lactobacillus rhamnosus, ansiedad y GABA

L. rhamnosus adquirió especial fama en este campo debido a experimentos realizados con determinadas cepas en animales.

En ellos se observaron modificaciones en:

  • Comportamiento relacionado con ansiedad.

  • Respuesta al estrés.

  • Receptores relacionados con GABA en diferentes regiones cerebrales.

El GABA es uno de los principales neurotransmisores inhibidores del sistema nervioso.

En algunos experimentos, cuando se interrumpía la comunicación mediante el nervio vago, parte de estos efectos desaparecía.

Aquello proporcionó una imagen fascinante:

microbiota → intestino → nervio vago → cerebro.

Fue una de las investigaciones que ayudaron a popularizar enormemente el concepto del eje microbiota-intestino-cerebro.

¿Puede Lactobacillus rhamnosus mejorar ansiedad o depresión?

La investigación actual sobre probióticos, ansiedad y depresión resulta interesante, pero todavía muy dependiente de la cepa y del contexto.

Los resultados obtenidos en animales con L. rhamnosus no pueden trasladarse automáticamente a personas.

En humanos existen estudios con probióticos que han encontrado mejoras en diferentes parámetros psicológicos y otros que no han observado diferencias importantes.

Por eso podemos considerar este campo una de las áreas más interesantes de investigación del eje intestino-cerebro, pero no podemos afirmar que cualquier complemento con L. rhamnosus funcione como tratamiento de ansiedad o depresión.

¿Dónde encontramos Lactobacillus rhamnosus?

Determinadas cepas pueden encontrarse en productos fermentados o añadirse intencionadamente durante su fabricación.

Podemos encontrar lactobacilos en:

  • Yogures.

  • Leches fermentadas.

  • Quesos.

  • Otros alimentos fermentados.

También aparecen lactobacilos en determinados procesos de fermentación vegetal y cárnica.

Sin embargo, encontrar un alimento fermentado que contenga bacterias del género adecuado no equivale a consumir una cepa probiótica clínicamente estudiada.

Para que podamos hablar de los efectos concretos de LGG, GR-1 u otra cepa necesitamos que esa cepa esté identificada.

Lactobacillus rhamnosus en complementos

En los suplementos podemos encontrarlo:

  • Solo.

  • Combinado con otras especies.

  • Asociado a prebióticos.

  • Dentro de fórmulas específicas para intestino.

  • En preparados destinados a microbiota vaginal.

  • En fórmulas infantiles.

  • En complementos para después de antibióticos.

La elección dependerá del objetivo.

Por ejemplo:

LGG se asocia especialmente con salud gastrointestinal.

GR-1 se ha estudiado especialmente en microbiota vaginal y urogenital.

CGMCC1.3724 aparece en investigación sobre peso y metabolismo.

Por eso mirar únicamente el nombre Lactobacillus rhamnosus en la etiqueta nos proporciona información incompleta.

¿Cuántas UFC necesitamos?

Los probióticos suelen expresar la cantidad de microorganismos mediante UFC o unidades formadoras de colonias.

Pero existe otro error muy habitual:

pensar que cuantos más miles de millones contenga un producto, mejor será.

No necesariamente.

Lo importante es la combinación de:

cepa + cantidad + formulación + objetivo.

Una cepa estudiada a una determinada dosis puede ser más interesante que una mezcla con decenas de cepas y una cifra gigantesca de UFC sin una finalidad concreta.

Posibles efectos secundarios

En personas sanas los probióticos con L. rhamnosus suelen presentar buena tolerabilidad.

Durante los primeros días pueden aparecer:

  • Gases.

  • Hinchazón.

  • Cambios en el tránsito.

  • Molestias digestivas leves.

En muchas personas estos síntomas disminuyen cuando el ecosistema intestinal se adapta.

Lactobacillus rhamnosus e inmunodepresión

Los lactobacilos se consideran microorganismos de muy baja virulencia.

Sin embargo, eso no significa que sea imposible que produzcan una infección.

Se han descrito casos poco frecuentes de bacteriemia por Lactobacillus, incluida alguna asociada a cepas utilizadas como probióticos.

Estos casos aparecen especialmente en personas con factores de riesgo importantes como:

  • Inmunosupresión grave.

  • Enfermedades muy severas.

  • Hospitalización prolongada.

  • Cuidados intensivos.

  • Catéter venoso central.

  • Alteraciones graves de la barrera intestinal.

Por eso en estas circunstancias el uso de microorganismos vivos requiere una valoración mucho más cuidadosa.

No tiene sentido, sin embargo, convertir esta precaución en la afirmación general de que cualquier persona con una alteración inmunitaria tiene prohibidos todos los probióticos.

El contexto clínico resulta fundamental.

¿Lactobacillus rhamnosus es resistente a los antibióticos?

Esta afirmación necesita también matices.

Las diferentes cepas poseen perfiles diferentes de sensibilidad y resistencia frente a antimicrobianos.

Algunas resistencias pueden ser intrínsecas a una especie y otras pueden depender de genes concretos.

Desde el punto de vista de seguridad interesa especialmente saber si los genes de resistencia pueden transferirse a otras bacterias.

Por eso las cepas probióticas destinadas a uso humano se estudian también desde el punto de vista de su sensibilidad antibiótica y seguridad genética.

No debemos describir a toda la especie simplemente como “muy resistente a los antibióticos”.

Principales usos de Lactobacillus rhamnosus

Dependiendo de la cepa concreta, L. rhamnosus se ha utilizado o estudiado en relación con:

  • Equilibrio de la microbiota intestinal.

  • Diarrea asociada a antibióticos.

  • Gastroenteritis.

  • Salud de la barrera intestinal.

  • Sistema inmunitario.

  • Síndrome de intestino irritable.

  • Alergias.

  • Microbiota vaginal.

  • Vaginosis bacteriana.

  • Prevención de determinadas infecciones urinarias recurrentes.

  • Peso corporal y metabolismo.

  • Eje intestino-cerebro.

  • Ansiedad, estrés y estado de ánimo dentro de la investigación sobre psicobióticos.

Pero probablemente la idea más importante para recordar sea esta:

no utilizamos “Lactobacillus rhamnosus” en abstracto; utilizamos cepas concretas de Lactobacillus rhamnosus.

Un probiótico puede compartir especie y tener una función diferente

La historia de Lactobacillus rhamnosus es uno de los mejores ejemplos para comprender cómo funciona realmente el mundo de los probióticos.

Tenemos una misma especie.

Pero dentro de ella podemos encontrar una cepa como GG, especialmente conocida por su investigación gastrointestinal.

Otra como GR-1, profundamente estudiada en salud vaginal y urogenital.

Otra como CGMCC1.3724, investigada en metabolismo y pérdida de peso.

Y otras cepas que aparecen en estudios completamente diferentes.

Esto explica por qué dos productos que aparentemente contienen “el mismo probiótico” pueden no ser equivalentes.

Cuando hablamos de probióticos, la cepa no es un pequeño detalle escrito detrás del nombre.

Es prácticamente el DNI del microorganismo.

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1 comentarios

Por zully 02/07/2022 01:50:30

buenas noches . he leido de los beneficios de los probioticos enla mejora de sindrome bipolar . cual probiotico recomienda?