
El Lactobacillus helveticus es una bacteria utilizada tradicionalmente en la fermentación de determinados quesos y leches fermentadas. Además de su importancia en la industria alimentaria, determinadas cepas de L. helveticus se utilizan como probióticos por sus interesantes propiedades sobre la microbiota intestinal, el sistema inmunitario, los huesos e incluso el eje intestino-cerebro.
Una característica especialmente interesante de esta bacteria es que durante la fermentación puede liberar péptidos bioactivos a partir de las proteínas de la leche. Algunos de estos péptidos son responsables de buena parte de las propiedades que se han estudiado en Lactobacillus helveticus.
Dónde encontramos Lactobacillus helveticus
Esta bacteria se encuentra principalmente en determinados tipos de quesos y productos lácteos fermentados.
Se utiliza como cultivo iniciador en la elaboración de diferentes quesos de pasta dura, especialmente quesos de tipo suizo e italiano.
Podemos encontrarla en la fabricación de Emmental, mozzarella, parmesano, provolone y romano, entre otros.
También puede emplearse como cultivo complementario en el queso Cheddar.
Su presencia durante la fermentación ayuda a desarrollar determinadas características de textura y sabor y puede contribuir a evitar la aparición de sabores amargos.
Además de los alimentos fermentados, determinadas cepas de Lactobacillus helveticus se utilizan actualmente en complementos probióticos.
Propiedades del Lactobacillus helveticus
Una de sus características más interesantes es la capacidad de determinadas cepas para resistir las condiciones del aparato digestivo y ejercer posteriormente su actividad.
Entre las propiedades estudiadas de Lactobacillus helveticus encontramos:
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Actividad frente a determinados microorganismos potencialmente patógenos.
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Producción de bacteriocinas y otras sustancias antimicrobianas.
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Actividad inmunomoduladora.
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Participación en el mantenimiento de la microbiota intestinal.
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Propiedades relacionadas con la respuesta inflamatoria.
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Producción de péptidos bioactivos durante la fermentación.
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Influencia sobre la absorción y metabolismo del calcio.
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Relación con el eje microbiota-intestino-cerebro.
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Posible influencia sobre el estado de ánimo y el sueño.
No obstante, como ocurre con todos los probióticos, sus propiedades dependen en gran medida de la cepa concreta. No todos los Lactobacillus helveticus tienen necesariamente exactamente los mismos efectos.
Beneficios del Lactobacillus helveticus
1. Huesos y absorción del calcio
Una de las aplicaciones más interesantes de Lactobacillus helveticus se encuentra en la salud ósea.
En investigaciones realizadas con leche fermentada con L. helveticus se observó una influencia favorable sobre el metabolismo del calcio.
Posteriormente también se estudió su posible papel durante el crecimiento y en mujeres posmenopáusicas, una etapa especialmente importante debido a la pérdida progresiva de densidad mineral ósea asociada a los cambios hormonales.
Uno de los mecanismos estudiados es su influencia sobre la absorción del calcio y sobre la hormona paratiroidea (PTH), una hormona estrechamente relacionada con la regulación del calcio y el metabolismo óseo.
Esta relación entre microbiota, absorción mineral y hueso resulta especialmente interesante porque nos recuerda que la salud ósea no depende únicamente de cuánto calcio ingerimos, sino también de nuestra capacidad para absorberlo y utilizarlo correctamente.
2. Presión arterial y rigidez arterial
Durante la fermentación de la leche con determinadas cepas de Lactobacillus helveticus se producen pequeños péptidos bioactivos.
Dos de los más estudiados son:
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IPP: isoleucina-prolina-prolina.
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VPP: valina-prolina-prolina.
Estos tripéptidos han despertado interés por su relación con la enzima convertidora de angiotensina (ECA), implicada en la regulación de la presión arterial.
En diferentes investigaciones se han estudiado leches fermentadas con L. helveticus por su posible influencia sobre la presión arterial y la rigidez de las arterias.
La rigidez arterial aumenta con la edad y está estrechamente relacionada con la salud cardiovascular, por lo que esta es una de las características más curiosas de esta bacteria: algunos de sus efectos no proceden únicamente del microorganismo, sino de las sustancias que genera durante la fermentación.
3. Estado de ánimo y eje intestino-cerebro
Probablemente una de las áreas más interesantes de investigación sobre los probióticos sea la relación existente entre nuestras bacterias intestinales y el cerebro.
Hoy hablamos del eje microbiota-intestino-cerebro, una comunicación bidireccional en la que intervienen el sistema nervioso, el sistema inmunitario, las hormonas y diferentes metabolitos producidos por la microbiota.
Lactobacillus helveticus ha sido estudiado en relación con el estrés, la ansiedad, el estado de ánimo y la función cognitiva.
Algunas investigaciones experimentales observaron cambios en comportamientos asociados al estrés y la ansiedad, así como en determinados parámetros cognitivos.
También se han estudiado combinaciones de L. helveticus con otras especies probióticas dentro de este campo.
No es extraño que cada vez prestemos más atención al intestino cuando hablamos del sistema nervioso: ambos mantienen una comunicación constante.
4. Recuperación de la mucosa intestinal
Otra aplicación estudiada de Lactobacillus helveticus es su relación con la recuperación intestinal en situaciones de desnutrición proteica.
El intestino no es únicamente un tubo encargado de digerir alimentos. Es también uno de nuestros grandes órganos inmunológicos.
En la mucosa intestinal encontramos el GALT o tejido linfoide asociado al intestino, que constituye una parte fundamental de nuestras defensas.
También se produce IgA secretora, una inmunoglobulina especialmente importante para proteger las mucosas frente a microorganismos, toxinas y antígenos.
La desnutrición proteica puede alterar la estructura de la mucosa intestinal, modificar la microbiota y debilitar la respuesta inmunitaria.
En un trabajo publicado en Biocell en 2004 se estudió la incorporación de Streptococcus thermophilus y Lactobacillus helveticus dentro de la recuperación nutricional, observándose una mejor recuperación de diferentes parámetros intestinales.
Es una aplicación muy interesante porque une tres elementos que muchas veces estudiamos por separado: nutrición, microbiota e inmunidad intestinal.
5. Sueño
Lactobacillus helveticus también ha sido objeto de investigaciones relacionadas con el sueño.
En un estudio publicado en el European Journal of Clinical Nutrition se utilizó leche fermentada con L. helveticus y se observaron cambios favorables en determinados parámetros relacionados con la calidad del sueño.
Esta relación podría estar vinculada tanto a los péptidos producidos durante la fermentación como a la comunicación existente entre microbiota, intestino y sistema nervioso.
Es un campo especialmente interesante porque durante mucho tiempo hemos considerado los probióticos exclusivamente como productos digestivos, cuando determinadas cepas pueden tener acciones mucho más amplias.
Lactobacillus helveticus y microbiota
Como otras bacterias utilizadas como probióticos, L. helveticus puede contribuir a crear un entorno intestinal menos favorable para determinados microorganismos.
Algunas cepas producen bacteriocinas, sustancias sintetizadas por bacterias que pueden inhibir el crecimiento de otros microorganismos.
Además, la producción de ácido láctico modifica el entorno intestinal y puede favorecer el equilibrio entre diferentes poblaciones bacterianas.
Por esta razón encontramos Lactobacillus helveticus tanto en productos fermentados como formando parte de fórmulas probióticas con varias cepas.
Usos del Lactobacillus helveticus
Entre sus principales aplicaciones encontramos:
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Apoyo al equilibrio de la microbiota intestinal.
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Salud digestiva.
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Apoyo al sistema inmunitario.
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Favorecer la absorción y utilización del calcio.
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Mantenimiento de la salud ósea.
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Especial interés durante la menopausia por su relación con el metabolismo óseo.
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Apoyo nutricional en el control de la presión arterial.
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Mantenimiento de la elasticidad y función vascular.
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Recuperación de la mucosa intestinal después de determinados procesos de desnutrición.
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Apoyo en algunos tipos de diarrea.
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Digestión de productos lácteos y tolerancia a la lactosa.
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Estado de ánimo y respuesta al estrés.
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Calidad del sueño.
También se ha estudiado su relación con el metabolismo del colesterol y diferentes parámetros metabólicos.
Contraindicaciones del Lactobacillus helveticus
En personas sanas, los probióticos que contienen Lactobacillus helveticus suelen ser bien tolerados.
Al comenzar a tomarlos algunas personas pueden experimentar temporalmente:
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Gases.
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Hinchazón abdominal.
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Cambios en el ritmo intestinal.
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Molestias digestivas leves.
Normalmente estas molestias desaparecen a medida que el intestino se adapta.
Sin embargo, los probióticos no deben utilizarse alegremente en cualquier persona simplemente porque sean microorganismos beneficiosos.
Debe existir especial precaución en personas con inmunodepresión grave, enfermedades críticas, catéteres venosos centrales, determinadas situaciones postoperatorias o síndrome de intestino corto.
Durante el embarazo y la lactancia, la conveniencia de utilizar un complemento probiótico dependerá fundamentalmente de las cepas que contenga el producto y de la situación particular de la mujer.
Y hay una última cuestión que merece la pena recordar: cuando hablamos de probióticos, la cepa importa. Dos productos que incluyan Lactobacillus helveticus en su composición no tienen por qué producir exactamente los mismos efectos, porque muchas de las propiedades de los probióticos son específicas de determinadas cepas.


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