
El germanio fue descubierto en 1886 por el químico alemán Clemens Winkler, que lo bautizó a partir de Germania, el nombre latino de Alemania.
Pero cuando hablamos del germanio utilizado en complementación y de las investigaciones que durante décadas despertaron tanto interés, tenemos que hacer una distinción importante: no todos los compuestos de germanio son iguales.
El que nos interesa aquí es el Germanio-132 o Ge-132, un compuesto organogermánico desarrollado en Japón y asociado especialmente a los trabajos del Dr. Kazuhiko Asai.
¿Qué es el Germanio-132?
Asai dedicó buena parte de sus investigaciones al germanio presente en materiales naturales y terminó desarrollando un compuesto orgánico conocido como Ge-132.
A partir de ahí comenzaron numerosas investigaciones en Japón y posteriormente en otros países sobre sus posibles aplicaciones biológicas.
Una de las características del Ge-132 es que, tras su absorción, se distribuye por el organismo y posteriormente se elimina fundamentalmente a través de la orina, sin comportarse de la misma manera que determinadas formas inorgánicas de germanio.
Esta diferencia es muy importante porque a lo largo de los años se ha hablado simplemente de «germanio» como si se tratara siempre de la misma sustancia, cuando la forma química determina su comportamiento y también su seguridad.
Uno de los aspectos que más interesó inicialmente del germanio orgánico fue su relación con la oxigenación celular. Tradicionalmente se ha descrito el Ge-132 como facilitador del aprovechamiento y transporte de oxígeno, y esta propiedad terminó relacionándolo con situaciones de hipoxia, cansancio y metabolismo celular.
Pero sus aplicaciones terminaron yendo mucho más lejos.
Germanio-132 y sistema inmunitario
Ésta es probablemente una de las partes más interesantes del germanio orgánico.
Se ha estudiado su relación con diferentes componentes de la respuesta inmunitaria, entre ellos linfocitos T y B, células NK, macrófagos e interferones.
Los interferones son proteínas producidas por las propias células como parte de la respuesta frente a determinadas agresiones, especialmente infecciones virales. Las células NK, por su parte, participan en la vigilancia inmunitaria y tienen capacidad para reconocer y destruir determinadas células alteradas.
Esta relación explica por qué el Ge-132 comenzó a investigarse tanto en inmunidad, infecciones virales y oncología.
También se le ha atribuido una función inmunorreguladora, es decir, no simplemente estimular las defensas indiscriminadamente, sino favorecer una respuesta más adaptada a las necesidades del organismo.
Por esta razón se ha utilizado igualmente en terrenos alérgicos y en diferentes alteraciones relacionadas con una respuesta inmunitaria desequilibrada.
Germanio, oxígeno y energía celular
Otra de sus propiedades tradicionales es su relación con el aprovechamiento del oxígeno.
El Ge-132 se ha descrito como un compuesto capaz de favorecer el intercambio de oxígeno en los tejidos y de actuar como protector en situaciones de hipoxia.
De ahí proceden muchas de sus aplicaciones sobre fatiga, rendimiento cerebral, circulación periférica y recuperación celular.
Muchas personas que han utilizado germanio orgánico han descrito además una sensación de mayor claridad mental y vitalidad sin el efecto excitante característico de un estimulante.
Esta relación entre oxígeno y metabolismo celular también explica por qué durante años se habló del germanio como un vigorizante y adaptógeno.
Acción antioxidante y depuradora
El germanio orgánico también se ha relacionado con la protección frente al estrés oxidativo y los radicales libres.
Además, por las características de su estructura química, se ha estudiado su capacidad para interaccionar con determinadas sustancias y favorecer su eliminación.
Entre sus aplicaciones tradicionales encontramos la protección frente a metales pesados como mercurio, cadmio, plomo y arsénico, además del monóxido de carbono y determinados daños producidos por radiación.
También se ha relacionado con mecanismos antioxidantes implicados en la acumulación de amiloide, lo que explica parte del interés que despertó posteriormente en enfermedades neurodegenerativas.
Circulación y germanio
El Ge-132 ha tenido igualmente aplicaciones relacionadas con la circulación periférica.
Tradicionalmente se ha utilizado en alteraciones como la enfermedad de Raynaud y otros problemas donde existe una mala irrigación de los tejidos.
También se ha relacionado con la regulación de la presión arterial y con diferentes parámetros metabólicos como colesterol, triglicéridos y ácido úrico.
Una de sus características más interesantes dentro de este enfoque es que no se entendía simplemente como una sustancia destinada a bajar un parámetro determinado, sino como un compuesto con una acción reguladora sobre diferentes funciones.
Germanio, huesos y tejidos
El germanio también aparece relacionado con el metabolismo mineral y el tejido óseo.
Se ha investigado su relación con la formación ósea y con hormonas tan importantes en este proceso como la calcitonina y la hormona paratiroidea.
Algunos trabajos experimentales observaron efectos sobre la pérdida de masa mineral y el debilitamiento del hueso, de ahí su utilización tradicional en osteoporosis.
También se ha utilizado en artrosis y artritis, especialmente artritis reumatoide, donde al metabolismo del tejido se suma su relación con inflamación e inmunidad.
Otra aplicación bastante curiosa del germanio ha sido sobre la piel y la reparación de los tejidos. Se ha utilizado tópicamente en heridas y quemaduras y se le ha atribuido capacidad para favorecer la elasticidad de los tejidos y mejorar determinados procesos de cicatrización.
Germanio y sistema nervioso
Su relación con oxígeno, circulación y metabolismo celular hizo que el germanio terminara utilizándose también en diferentes problemas neurológicos.
Entre sus aplicaciones tradicionales encontramos cefaleas, enfermedad de Parkinson, Alzheimer, epilepsia y diferentes alteraciones neurológicas y mentales.
También se ha estudiado su relación con el amiloide, algo especialmente interesante dentro de la investigación sobre enfermedades neurodegenerativas.
Germanio-132 y metabolismo
Otra de las aplicaciones que encontramos repetidamente en los antiguos trabajos sobre germanio es su relación con la regulación metabólica.
Se ha utilizado en alteraciones de glucosa, colesterol, triglicéridos, ácido úrico y diferentes parámetros sanguíneos.
En diabetes se investigó especialmente su relación con la regulación de la glucosa. Precisamente por esta razón las personas con tendencia a la hipoglucemia deben tener especial precaución cuando utilizan preparados de germanio.
También encontramos aplicaciones tradicionales en gota, alteraciones de la bilirrubina, gastritis, úlcera duodenal y diferentes trastornos hepáticos.
Germanio-132 y cáncer
Éste es probablemente el campo que más interés despertó alrededor del germanio orgánico.
Se investigó la capacidad del Ge-132 para influir sobre la respuesta inmunitaria mediante interferones, células NK y macrófagos, además de sus posibles efectos sobre diferentes procesos relacionados con el desarrollo tumoral.
Diversos trabajos experimentales estudiaron su acción sobre lesiones neoplásicas y preneoplásicas de hígado, pulmón y tiroides.
También se realizaron investigaciones combinándolo con tratamientos oncológicos convencionales.
En estos trabajos se estudió especialmente si el Ge-132 podía contribuir a mantener la respuesta inmunitaria, mejorar el estado general y reducir algunos efectos asociados a los tratamientos, además de investigar su posible influencia sobre crecimiento tumoral, metástasis y supervivencia.
También se ha estudiado su utilización alrededor de la radioterapia, especialmente por su relación con el estrés oxidativo y el daño producido por radiación.
No es extraño, por tanto, que gran parte de la literatura histórica sobre Germanio-132 proceda precisamente de Japón, donde se desarrolló buena parte de la investigación inicial sobre este compuesto.
El germanio y el reishi
Una curiosidad que siempre me ha parecido interesante es la relación que se estableció entre el germanio y determinados alimentos y plantas medicinales.
Se han descrito cantidades de germanio en ajo, aloe vera, alfalfa, angélica, arroz, avena, borraja, brotes de bambú, centeno, champiñones, ginseng, diente de león, trigo, trigo sarraceno, remolacha y rábanos.
Pero uno de los productos naturales que más se ha relacionado tradicionalmente con este elemento es el reishi (Ganoderma lucidum).
El reishi tiene una composición muchísimo más compleja y sus propiedades no pueden explicarse únicamente por el germanio, pero esta conexión ayuda a entender por qué ambos terminaron coincidiendo tantas veces en investigaciones relacionadas con inmunidad, vitalidad y apoyo durante procesos complejos.
¿Para qué se ha utilizado el Germanio-132?
Las aplicaciones que encontramos a lo largo de la literatura sobre germanio orgánico son extraordinariamente variadas.
Se ha utilizado o investigado en relación con:
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colesterol y triglicéridos;
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gota y ácido úrico;
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artrosis, osteoporosis y artritis reumatoide;
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alteraciones de la bilirrubina;
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alergias;
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alteraciones de la circulación periférica y enfermedad de Raynaud;
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hipertensión;
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diabetes y metabolismo de la glucosa;
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candidiasis e infecciones crónicas;
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infecciones virales;
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fatiga crónica asociada al virus Epstein-Barr;
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asma;
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gastritis y úlcera duodenal;
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alteraciones de la piel;
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heridas y quemaduras;
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cataratas y diferentes alteraciones oculares;
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Parkinson, Alzheimer, epilepsia y cefaleas;
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exposición a metales pesados;
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exposición a monóxido de carbono;
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daño producido por radiación;
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alteraciones inmunitarias;
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y diferentes líneas de investigación oncológica.
En el caso de las cataratas, incluso se investigó la administración tópica de Ge-132 en modelos de opacificación del cristalino.
Otra aplicación estudiada fue su capacidad para interaccionar con determinados metales pesados y favorecer su eliminación, especialmente mercurio, cadmio y plomo.
Toda esta variedad puede resultar extraña si observamos cada aplicación por separado. Se entiende mejor cuando vemos los puntos que se repiten continuamente alrededor del germanio orgánico: oxígeno, inmunidad, circulación, estrés oxidativo y regulación celular.
¿Existe realmente una carencia de germanio?
Aquí hay que hacer una distinción.
El germanio no se considera un mineral esencial del mismo modo que el hierro, el zinc, el manganeso o el magnesio y, por tanto, no existe una ingesta diaria establecida ni una enfermedad carencial de germanio definida como tal.
Sin embargo, dentro de la literatura tradicional sobre germanio se ha relacionado un aporte muy bajo con menor resistencia frente a infecciones, peor oxigenación de los tejidos, alteraciones de la respuesta inmunitaria y mayor susceptibilidad al estrés oxidativo.
También se relacionó con dietas pobres en vegetales frescos.
Es una diferencia importante porque nos permite conservar y comprender el marco en el que se desarrolló el uso del germanio sin confundirlo con un nutriente esencial convencional.
Precauciones y contraindicaciones del Germanio-132
Ésta es posiblemente la parte más importante a la hora de hablar de germanio.
Germanio orgánico e inorgánico no son intercambiables.
Se han descrito casos de toxicidad importante, especialmente renal y neurológica, relacionados con determinados preparados de germanio y con exposiciones elevadas o prolongadas.
Por eso no compraría nunca un producto simplemente porque en la etiqueta aparezca la palabra «germanio». Es fundamental conocer qué compuesto contiene, su procedencia, pureza y control de calidad.
El Ge-132 ha sido precisamente una de las formas organogermánicas más estudiadas y presenta un comportamiento diferente al de compuestos inorgánicos asociados históricamente a mayor toxicidad.
También deben tener precaución las personas con tendencia a la hipoglucemia, debido a su relación con el metabolismo de la glucosa.
Y cuando existen problemas renales, precisamente porque la eliminación del germanio se realiza fundamentalmente por vía urinaria, no utilizaría este tipo de preparados sin una valoración individual.
El germanio es uno de esos productos que prácticamente han desaparecido de la conversación habitual sobre complementos naturales y, sin embargo, detrás del Germanio-132 existe una historia enorme de investigación, especialmente japonesa.
Oxigenación, inmunidad, interferones, células NK, circulación, radicales libres y regulación celular explican por qué durante décadas un elemento descubierto en el siglo XIX terminó despertando tanto interés en campos completamente diferentes.
Este artículo tiene finalidad educativa e informativa y no constituye una pauta individual de suplementación. En el caso del germanio es especialmente importante diferenciar el compuesto utilizado y valorar las circunstancias particulares de cada persona.


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